miércoles 4 de noviembre de 2009

- MARTINEZ ESTRADA -







Ezequiel Martínez Estrada





Ezequiel Martínez Estrada, (San José de la Esquina, provincia de Santa Fe, Argentina, 14 de setiembre de 1895- Bahía Blanca, 4 de noviembre de 1964) fue un escritor, poeta, ensayista, crítico literario y biógrafo argentino. Recibió dos veces el Premio Nacional de Literatura, en 1933 por su obra poética y en 1937 por el ensayo "Radiografía de la Pampa". Fue presidente de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) de 1933 a 1934 y de 1942 a 1946.





Santafesino de nacimiento, su familia se trasladó a la localidad de Goyena, en el Sudeste de la provincia de Buenos Aires, donde su padre abrió un almacén de ramos generales. Luego de la separación de sus padres en 1907, viajó a la ciudad de Buenos Aires, donde vivió con su tía Elisa y estudió en el Colegio Avellaneda. Por razones económicas hubo de interrumpir sus estudios y comenzó a trabajar en el Correo Central de Buenos Aires.





Publicó seis libros de poesía entre los años 1918 y 1929. En 1921 contrajo matrimonio con Agustina Morriconi, una artista plástica argentina. Ejerció la docencia en el Colegio Nacional de la Universidad Nacional de La Plata donde, entre sus alumnos, se contó el luego célebre médico René Favaloro, con quien mantuvo amistad hasta su muerte, y con el dinero obtenido por el segundo Premio Nacional antes citado, compró un campo en Goyena.





Desde 1946 colaboró con la Revista Sur, dirigida por Victoria Ocampo. Publicó durante esa época obras de teatro, cuentos y novelas cortas. En 1949 se radicó en Bahía Blanca, en la casa que es hoy sede de la fundación que lleva su nombre.
En los años del peronismo, Martínez Estrada sufrió de neurodermatitis, una enfermedad extremadamente discapacitante de origen psicosomático que lo mantuvo postrado por años en ámbitos hospitalarios y olvidado por casi todos, a excepción de Victoria Ocampo, según dejará consignado el mismo escritor.





Luego de la caída de Perón, y luego de ser sometido a las técnicas terapéuticas del llamado sueño prolongado, su salud mejoró, comenzando una serie de escritos que él llamaba sus "catilinarias" (Cicero y sus Oraciones Catilina), serie de acérbicos escritos dirigidos a la élite argentina, tanto gobierno como intelectuales, prediciendo que la Argentina atravesaría una centuria de "Pre-Peronismo, Peronismo, Post-Peronismo."





El gobierno peronista lo había privado de su puesto de trabajo en La Plata, que recuperó en 1956 luego de la caída del régimen, pero al año siguiente fue nombrado profesor extraordinario en la Universidad Nacional del Sur, en Bahía blanca. En 1957 asumió la presidencia de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre.





En 1959, Martínez Estrada comienza una serie de viajes a Chile, a la Conferencia de Paz en Viena, donde conoce al poeta cubano Nicolás Guillén, a México, donde enseñó durante un año en el Instituto de Ciencias Políticas en la Universidad Nacional Autónoma de México. Escribe Diferencias y semejanzas entre los países de América Latina, un largo ensayo fijando paralelos con Asia y Africa, y el concepto emergente del Tercer Mundo, condenando el imperialismo, el colonialismo y expresando admiración por la Revolución Cubana, que sería su siguiente destino.





Desde setiembre de 1960 a noviembre de 1962, fue director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Casa de las Américas en La Habana. Formó así parte de la densa atmósfera intelectual de los primeros años de la revolución: allí estudió en profundidad la obra de José Martí y editó dos libros de discursos de Fidel Castro.





Veía en Cuba un destino manifiesto, donde los Taíno se unirían a los Amaurotos de Thomas More, y la Cuba revolucionaria con el ideal de Cuba de Martí. Esta adhesión a la revolución cubana no sería comprendida ni perdonada por los intelectuales argentinos nucleados en torno de la revista "Sur". Comienza así un aislamiento, en su tierra, que lo acompañará hasta su muerte. Silenciamiento que persiste todavía hoy, por razones no tan fáciles de comprender.





Martínez Estrada deja Cuba después de la crisis de los misiles. El país había sido expulsado de la OEA, y él estaba teniendo problemas de salud y financieros, por lo que decide que "servirá mejor a la revolución desde afuera". Pasa por México y retorna a Argentina, más precisamente a Bahía Blanca, donde completa sus tres libros sobre José Martí (ninguno publicado en vida y uno de los cuales permaneció inédito hasta 2001), escribe un trabajo sobre Balzac, y continúa escribiendo poemas (notables sus Tres poemas del anochecer - último trabajo publicado en Sur).





Él hablaba de volver a Cuba; no está claro si finalmente no lo hizo por su estado de salud o, como indicaría su correspondencia, por sentirse desilusionado con la revolución.

Falleció el 4 de noviembre de 1964 en Bahía Blanca.

martes 3 de noviembre de 2009

- BUSTILLO -






Alejandro Bustillo




Uno de los arquitectos más destacados de la Argentina, que dejó su impronta en varios sitios turísticos del país. Especialmente en la región andino patagónica ha diseñado muchas obras de arquitectura que aún hoy se destacan por su calidad de diseño.





Nació en Buenos Aires el 18 de mayo 1889. Durante los primeros años del siglo cursa sus estudios secundarios en el Colegio Industrial "Otto Krause". Ingresa en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires, aunque su inicio en las artes es a través de la pintura, a la cual se dedica por completo, interrumpiendo la carrera de arquitectura en el cuarto año.
En 1912, sin haber realizado ninguna exposición, gana con su autorretrato el Primer Premio de¡ Salón Nacional de Pintura del Museo de Bellas Artes. Ese mismo año reingresa a la Escuela de Arquitectura.





Dos años más tarde, en 1914, recibe el título de arquitecto y por decisión propia realiza sus primeras experiencias profesionales trabajando durante cinco años en el campo, en proyectos de cascos de estancias. A esa época ?1916? corresponde la primer obra que aparece documentada: se trata de una casa de campo en la Estación Pila, provincia de Buenos Aires. En 1918 proyecta la estancia "La Primavera" para su familia y dos años después regresa a Buenos Aires.





Luego de un viaje a París, Bustillo recibe el encargo de su primer trabajo de envergadura, el proyecto para el Banco Tornquist, en 1923. A partir de allí el comienza a proyectar y construir edificios de renta en Buenos Aires, y entre los años 1924 y 1927 en París y Bruselas.





Desde 1924 y hasta 1937 desarrolla una fecunda labor como arquitecto, concretando la mayor parte de su vasta obra, compuesta fundamentalmente por edificios comerciales, casas particulares y de renta, a excepción de las tres más importantes que serian realizadas casi en forma simultánea.





Es en 1932 que por su iniciativa y la del pintor Jorge Soto; comienza las obras que transformarían el edificio de la ex?Casa de Bombas de OSN en la nueva sede de¡ Museo Nacional de Bellas Artes. En 1935 trabaja para la Gobernación de Misiones, proyectando la Residencia de¡ Gobernador, la Plaza San Martín, el Parque Municipal, los edificios de comisarías y el cercado de las Ruinas de San Ignacio.





El año 1938 marca el comienzo de la construcción de sus obras más destacadas: participa en el concurso para un nuevo centro turístico en Bariloche, el actual Hotel Llao Llao y resulta ganador.





En 1939 inaugura el edificio para el Casino de Mar del Plata, como parte de las obras de urbanización de la Playa Bristol y del Hotel Llao Llao. Este edificio, realizado casi totalmente en madera, fue destruido casi inmediatamente por un incendio. Al año siguiente, Bustillo realiza la reconstrucción "ad honorem" del hotel en hormigón armado y piedra. Comienza también la obra del edificio del Banco de la Nación Argentina, luego de algunos años de estudio se inauguran en 1944.





En 1946, finaliza el edificio de Hotel Provincial y el resto de las obras de urbanización de la Playa Bristol de Mar del Plata.
Quince años después del comienzo de las obras, en 1955, queda completado el edificio del Banco Nación.
A partir de la década del '50 su trabajo se reduce en forma considerable. Su estudio de la calle Posadas es demolido años más tarde por la apertura de Ia Avenida 9 de Julio.





Entre los años '40 y '60, escribió varios libros y artículos sobre arquitectura, estética y filosofía, éstos últimos publicados en el diario "La Nación". La asociación mundial de escritores y editores, el Pen Club Internacional, lo incorporó en 1967 como socio activo, siendo por ese entonces presidente de la entidad Arthur Miller.





Sus últimas obras comienzan en 1977: una casa de campo proyectada en el estilo "veneciano" de Plátanos, para María Elisa Mitre de Larretea, en Cardales, provincia de Buenos Aires, y otra vivienda para la familia Cullen en Junín de los Andes.
Alejandro Bustillo fallece en Buenos Aires el 3 de noviembre de 1982, a los 93 años de edad, luego de haber realizado más de 250 proyectos.





Dentro del área de la Dirección de Parques Nacionales, A. Bustillo realiza una intensa actividad trabajando junto a su hermano Ezequiel Bustillo, presidente del Directorio, como asesor en la sección relacionada a construcciones e incorporando a dos jóvenes arquitectos: Miguel Ángel Cesari y Ernesto de Estrada con quienes luego de múltiples obras realizadas, dejaría plasmado un estilo que por mucho tiempo seria característico de Bariloche y de la zona del Nahuel Huapi.


lunes 2 de noviembre de 2009

- MOLINA -





Enrique Molina



Aniversario de su nacimiento





Enrique Molina, poeta y pintor argentino.

Nació en la Ciudad de Buenos Aires, un 2 de noviembre de 1910 y falleció en la misma un 13 de noviembre de 1997.





Fue uno de los más destacados cultores del surrealismo en la literatura de la Argentina. Tripulante de barcos mercantes, viajó al Caribe y a Europa y vivió en diversos países de América latina. En 1952, con el poeta Aldo Pellegrini, fundó en Buenos Aires la revista surrealista "A partir de cero".





Como pintor, manifestación creativa que también ejerció, concibió apariencias en un espacio onírico, pureza y enigma que se relacionan íntimamente con su poesía.

Publicó, además de numerosos libros de poesía, la novela Una sombra en la que sueña Camila O' Gorman, inspirada en la historia de amor de un sacerdote católico, que escandalizó a Buenos Aires en el siglo XIX y tuvo un final trágico.





En 1992 fue distinguido con el Gran Premio Fondo Nacional de las Artes.

Falleció en Buenos Aires en 1997.

Su obra:

Las cosas y el delirio, 1941.
• Pasiones terrestres, 1946.
• Costumbres errantes o la redondez de la tierra, 1951
• Amantes antípodas, 1961


• Fuego libre, 1962


• Las bellasfurias, 1966.
• Monzón Napalm, 1968
• Los últimos soles, 1980
• El ala de la gaviota, 1985.



domingo 1 de noviembre de 2009

- NUESTRA MARIQUITA -





Mariquita Sánchez de Thompson


(1786-1868)



María de Todos los Santos Sánchez de Thompson y de Mendeville.
Es una de las mujeres más famosas de la Argentina, quien no se acuerda de ella. Su origen y sus dos matrimonios le aseguraban una posición social de primera línea, pero demostró que su personalidad bastaba para colocarla en el nivel que ocupó.





Llenó muchas paginas de la pequeña historia y se convirtió en símbolo de la mujer argentina del pasado por la brillantez de su desempeño y la franqueza de sus actitudes. Nacida en Buenos Aires el 1º de noviembre de 1786, fueron sus padres el español de Granada Cecilio Sánchez de Velazco y la porteña Magdalena Trillo.





Antes de cumplir quince años se enamoro de su primo Martín Thompson y se comprometió contra la opinión de sus padres. Empecinada, se presentó al virrey Sobremonte para que dejase sin efecto los arreglos que había hecho la madre -el padre ya había muerto- para casarla con Diego del Arco. Cerca de un año después de iniciado el juicio, los enamorados obtuvieron la autorización y la boda se realizó el 29 de julio de 1805.





A partir de entonces, la vida de Mariquita estuvo ligada a los acontecimientos públicos. Abrazó con fervor la causa de la libertad y colaboró con todas las empresas patrióticas. Su casa de la calle Umquera, hoy Florida, acogió a las personalidades, atraídas por la hospitalidad graciosa y espiritual de la dueña.





Los problemas más delicados eran debatidos allí, lo mismo que los temas literarios. En ese célebre salón se canto por primera vez la canción patria, el 14 de mayo de 1813. Cinco hijos nacieron en tanto: Clementina en 1807, Juan en 1809, Magdalena en 1811, Florencia en 1812 y Albina en 1817.





Este último año marcó una desgracia. Thompson, enviado a los EEUU, enloqueció y murió en el viaje de regreso. En 1820 la viuda, muy admirada, contraía nuevo matrimonio, esta vez con Washington de Mendeville, francés expatriado cuya conducta le deparó muchos sinsabores, que terminaron en separación, disimulada por las funciones diplomáticas del marido fuera del país.





Aquí había sido cónsul y muchos años mas tarde Mariquita reveló, en carta a Alberdi, las miserias de su vida con Mandeville. De este matrimonio tuvo un hijo: Julio. Cuando Rivadavia fundo la Sociedad Benéfica requirió la ayuda de Mariquita, que fue fecunda y entusiasta.





Durante el gobierno de Rosas se exilio, a pesar de la vieja amistad que existía, pues tomo partido por los opositores, entre los que estaba su hijo Juan. Hacía algún viaje a Buenos Aires, pero su hogar estaba en Montevideo.





En 1846 fue a Río de Janeiro y al año siguiente volvió a Montevideo, donde permaneció hasta después de Caseros. Reanudó su labor en la Sociedad de Beneficencia, de la que había sido presidenta en 1830 y 1832, y su salón volvió a brillar como antaño, acogiendo cuanto tuviese que ver con la cultura y el patriotismo.





En 1866 y 1867 volvió a presidir la Sociedad de Beneficencia todavía en plena capacidad intelectual, pues trabajaba y escribía cartas admirables. La muerte le llegó el año siguiente, el 23 de octubre de 1868.


sábado 31 de octubre de 2009

- INGENIEROS -







José Ingenieros






José Ingenieros nace un 24 de abril de 1877, en Palermo (Italia) y fallece en Buenos Aires, un 31 de octubre de 1925.

Nacido Giuseppe Ingegneri, fue médico, psiquiatra, psicólogo, farmacéutico, escritor, docente, filósofo y sociólogo ítalo-argentino. Su libro "Evolución de las ideas argentinas" marcó rumbos en el entendimiento del desarrollo histórico de Argentina como nación. Se destacó por su influencia entre los estudiantes que protagonizaron la Reforma Universitaria de 1918.





Hijo de Salvor y Ana Tagliavia. Cursó sus estudios primarios en el Instituto Nacional. En 1888 ingresó al Colegio Nacional Buenos Aires, que dirigía Amancio Alcorta. En 1892, ya habiendo finalizado sus estudios secundarios, fundó el periódico La Reforma y un año después, 1893, ingresó como alumno a la Facultad de Medicina de Buenos Aires, de la que se recibió en 1897 de farmacéutico y en 1900 de médico con su tesis Simulación en la lucha por la vida.





En 1903 la Academia Nacional de Medicina lo premió por Simulación de la locura (secuela de su tesis editada en libro). Fue nombrado Jefe de la Clínica de Enfermedades Nerviosas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y en 1904 ganó la suplencia de la Cátedra de Psicología Experimental en la Facultad de Filosofía y Letras.





Se convirtió en un destacado miembro de la Cátedra de Neurología a cargo de José María Ramos Mejía y en el Servicio de Observación de Alienados de la Policía de la Capital, del cual llegó a ser su director.





Entre 1902-1913 dirigió los archivos de Psiquiatría y Criminología y se hizo cargo del Instituto de Criminología de la Penitenciaría Nacional de Buenos Aires, alternando su trabajo con conferencias en universidades europeas.

En 1908 ganó la Cátedra de Psicología Experimental en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Ese año fundó la Sociedad de Psicología.
En 1909 fue elegido Presidente de la Sociedad Médica Argentina y nombrado Delegado Argentino del Congreso Científico Internacional de Buenos Aires. Completó sus estudios científicos en las universidades de París, Ginebra, Lausana y Heidelberg.





Sus ensayos sociológicos, El Hombre Mediocre y ensayos críticos y políticos, como Al margen de la ciencia, Hacia una moral sin dogmas, Las Fuerzas Morales, Evolución de las ideas argentinas y Los tiempos nuevos tuvieron un gran impacto en la enseñanza a nivel universitario en Argentina y obtuvieron una gran adhesión moral entre la juventud latinoamericana.





Además de dirigir su periódico bimestral, "Seminario de Filosofía", mezcló su pasión por la ciencia con una ética social acentuada. En sus múltiples actividades demostró una capacidad y penetración notorias, siendo considerado un intelectual de peso en su tiempo.

Durante la Reforma Universitaria iniciada en 1918 fue elegido Vicedecano de la Facultad de Filosofía y Letras, con amplio apoyo del movimiento estudiantil.
En 1914 José Ingenieros se casa con Eva Rutenberg en Lausana, Suiza; aunque el noviazgo se había iniciado en Buenos Aires.





Del matrimonio nacieron cuatro hijos, Delia, Amalia, Julio y Cecilia. Su mujer Eva Rutenberg lo sobrevivió por 30 años, en tanto que su hija menor Cecilia falleció en 1995 y la mayor Delia en 1996.
En 1919 renunció a todos los cargos docentes y comenzó hacia 1920 su etapa de lucha política, participando de manera activa en favor del grupo progresista "Claridad", de tendencia comunista.





En 1922 propuso la formación de la "Unión Latinoamericana", un organismo de lucha contra el imperialismo que difundió continentalmente las ideas antiimperialistas.
En 1925, a pocos meses de su muerte, creó el mensuario "Renovación" en contra del imperialismo, firmando con los pseudónimos de Julio Barreda Lynch y de Raúl H. Cisneros.








Al paso del tiempo discrepó con las posturas del socialismo de Estado y empezó a colaborar con periódicos anarquistas, llegando a ser abiertamente un simpatizante del anarquismo, varias de sus obras literarias reflejan este acercamiento. Esto se debió en parte a la influencia de criminólogo italiano Pietro Gori.
Murió relativamente joven, el 31 de octubre de 1925, a los 48 años.

viernes 30 de octubre de 2009

- OSKI -





Oscar Conti



30 años sin Oski






Oscar Oski Conti (Buenos Aires, 1914 - 30 de octubre de 1979) fue un dibujante y humorista argentino. Reconocido por muchos de sus colegas como "El Maestro", fue uno de los más grandes ilustradores humorísticos que dio ese país en el siglo XX.





Nació en Buenos Aires en 1914. Al comenzar a estudiar en la Escuela Nacional de Bellas Artes, en la que luego se diplomó, realizaba dibujos publicitarios para pagarse los estudios. Estudió luego escenografía en la Academia Superior de Buenos Aires.





Al comenzar a publicar sus dibujos (en Cascabel, hacia 1943) adoptó el seudónimo Oski, avergonzado de trabajar en revistas, según confesara él mismo, poco antes de su muerte, en una entrevista con Juan Sasturain.





En sus primeros trabajos, al igual que en los de Landrú, se notaba cierta influencia de Saul Steinberg. Trabajaba por aquellos años en Vea y lea, Cabalgata, El hogar, Clarín y otras publicaciones. Pero donde sin duda alcanzó su mayor desarrollo y fama fue en Rico Tipo, en la que publicó su único personaje de tira cómica (Amarroto), páginas de chistes gráficos y, lo fundamental, ilustró textos de César Bruto.





Bruto escribía una especie de periódico de página y media dentro de la revista llamado Versos y notisias (sic), de aristas delirantes, que salía ilustrado por las famosas "fotoskis", dibujos que ilustran las notas a la manera en que los periódicos hacen con las fotos. Son páginas maravillosas que quedarán entre lo más granado del humor argentino de esa época.





Editó y dibujó su propia revista: Los cuadernos de Oski. Viajero infatigable, realizó cuatro viajes a Europa, cumpliendo en ellos estancias de trabajo, principalmente en Francia e Italia. En ambos países realizó ilustraciones para libros y diseños publicitarios.





Creó los diseños escenográficos para el montaje de La Putain Respectuese, de Jean Paul Sartre, en Santiago de Chile y el de Androcles and the Lion, de George Bernard Shaw, en Buenos Aires, en 1947 y 1953, respectivamente.





Ya en la década del '70, trabajó en la breve pero exitosa Satiricón, en la que de nuevo se vinculó a César Bruto para sus Brutos consejos para gobernantes. Con César Bruto también realizaron, a pedido de un laboratorio, unos Cuadernos de Medicina. De estos cuadernos surgió la idea de hacer El medicinal Brutoski ilustrado, recetas muy antiguas ilustradas a la manera que sólo él sabía.





Oski sentía pasión por los libros antiguos y la conjunción de éstos con sus ilustraciones generaba resultados humorísticamente sorprendentes. En esa línea están: Vera Historia de Indias (1958), Primera Fundación de Buenos Aires, llevada al cine en 1959, Vera historia del deporte (1973) y las publicadas después de su muerte: El descubrimiento de América (1992) y Comentarios a las tablas médicas de Salerno (1999)





Colaboró con muchas publicaciones de izquierda, entre ellas L’Unitá, Paese Sera y Vie nuove. Decidió vivir un tiempo en Cuba tras el triunfo de la revolución, e hizo otro tanto en Chile cuando asumió el gobierno de Unidad Popular, radicándose allí para trabajar en televisión y en la revista Cabro Chico.





Cuando volvió de Chile a Buenos Aires, en 1972, fue precisamente cuando colaboró en Satiricón, pero no soplaban buenos vientos para su mentalidad antirepresiva y en 1975 hizo su quinto viaje a Europa, esta vez a Barcelona, donde trabajó para la Editorial Lumen. De allí partió en 1976 a Roma y en 1979, enfermo, regresó a Buenos Aires. donde murió el 30 de octubre en una cama de hospital.

jueves 29 de octubre de 2009

- TALENTO -






Citas célebres sobre el Talento





Es más fácil juzgar el talento
de un hombre por sus preguntas
que por sus respuestas.
Duque de Levis

No hay monstruo más temible
que un hombre que reúne
un malvado corazón
a un sublime talento.
Barón de Holbach

El talento es algo
bastante corriente.
No escasea la inteligencia,
sino la constancia.
Doris Lessing

El secreto de poner en ridículo
a las personas es conceder talento
a aquellos que no lo tienen.
Cristina de Suecia

Bienaventurado el que
tiene talento y dinero,
porque empleará bien
este último.
Menandro

Existe algo mucho más escaso,
fino y raro que el talento.
Es el talento de reconocer
a los talentosos.
Albert Hubbard

Del talento a la cordura
hay una distancia enorme.
Napoleón

Muchos creen que tener talento
es una suerte; nadie que
la suerte pueda ser
cuestión de talento.
Jacinto Benavente

El hombre de talento es
aquel que lo sabe todo
por instinto.
Píndaro

Las ideas son capitales que
sólo ganan intereses entre
las manos del talento.
Rivarol

El genio hace lo que debe
y el talento lo que puede.
George Bulwer-Lytton

El talento, en buena medida,
es una cuestión de insistencia.
Francisco Umbral

Todavía no se han levantado
las vallas que digan al talento:
"De aquí no pasas".
Ludwing Van Beethoven

El genio se compone del
dos por ciento de talento
y del 98 por ciento de
perseverante aplicación.
Ludwing Van Beethoven

El talento es como la salud,
que cuando se disfruta es
cuando menos se conoce.
Helvecio

miércoles 28 de octubre de 2009

- ESTRELLA -






Fermín Estrella Gutiérrez




Aunque español de nacimiento, adoptó a Argentina como patria.

El 28 de octubre de 1900 nace en Almería el poeta, escritor y profesor Fermín Estrella Gutiérrez, autor de "El cántaro de plata" y "Sonetos de la soledad del hombre". Falleció en Buenos Aires el 18 de febrero de 1990.





Fue maestro, profesor e inspector de enseñanza, subsecretario del Ministerio de Educación en 1955, vocal del Consejo Nacional de Educación de Argentina y profesor de literatura española en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.





Su obra El cántaro de plata (1924) ganó el Premio Nacional de Literatura argentino, mientras que su libro de poemas Sonetos de la soledad del hombre (1929) se hizo con la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (órgano cuya comisión directiva presidió más adelante, entre 1959 y 1961).





Publicó además numerosos trabajos en la revista Nosotros y colaboró con asiduidad en la sección cultural del diario argentino La Nación.
Su poesía derivó del ámbito familiar e íntimo y la naturaleza a lo más puramente existencial. Esta evolución se aprecia en la trayectoria de su obra, comenzando con El cántaro de plata, y continuando con Canciones de la tarde (1925), La niña de la rosa (1931), Sonetos del cielo y de la tierra (1941), El libro de las horas (1972), Sonetos de la vida interior (1979), y Versos para mi gente (1986), entre otros poemarios.





En general, su estilo poético destaca por la delicadeza y el matiz y se acerca a la estética romántica y modernista. Su debilidad por las medidas clásicas lo hizo preferir el soneto como construcción poética ideal. Domina en su obra un hondo lirismo, y una serena melancolía envuelve al paisaje, que nunca falta en su imaginario. Su poesía, así pues, cubre un amplio registro expresivo y estilístico, desde el romanticismo recuperado por la Generación del 40 y el modernismo hasta cierto vuelco metafórico propio de las vanguardias de los años 1920.

Poemas, cuentos y ensayos de Estrella Gutiérrez han sido traducidos a varios idiomas. Azorín, Alfonso Reyes, Benjamín Jarnés, Roberto F. Giusti, Arturo Marasso, Luis Emilio Soto y M. Romera-Navarro entre otros escritores, han admirado su labor literaria.

Estrella Gutiérrez fue designado en 1955 miembro de número de la Academia Argentina de Letras, de la que llegó a ejercer la vicepresidencia, y en la que tuvo muy activa participación. También fue miembro de número de la Real Academia de Ciencias y de la de Rubén Darío.

Publicó libros de cuentos, como Desamparados (1926), y El ladrón y la selva (1930) y novelas como La revoltosa (1928) y Trópico (1937), además de numerosos ensayos sobre literatura y libros de texto, como Historia de la Literatura Española, Hispanoamericana y Argentina, que han utilizado varias generaciones de estudiantes argentinos.
Póstumamente se ha presentado Los altos años (2004), serie de 38 poemas inéditos, los últimos que había escrito.





Vivió la mayor parte de su vida y sus últimos días en la calle Beauchef de Buenos Aires, en una casona que alberga hoy un conocido restaurante porteño.
Fue gran amigo de Alfonsina Storni y escribió letras para composiciones clásicas del argentino Alberto Balzanelli.

martes 27 de octubre de 2009

- PEREZ CELIS -

- LELOIR -





Luis Federico Leloir




París, Francia, 6 de septiembre de 1906 - † Buenos Aires, Argentina, 17 de diciembre de 1987), fue un médico y bioquímico argentino que recibió el Premio Nobel de Química un 27 de octubre de 1970.

Su investigación más relevante, y por la cual obtuvo la distinción que le otorgó fama internacional, se centra en los nucleótidos de azúcar, y el rol que cumplen en la fabricación de los hidratos de carbono. Tras su hallazgo se lograron entender de forma acabada los pormenores de la enfermedad congénita galactosemia.





De nuevo en Buenos Aires, ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) para doctorarse en dicha profesión. Sus comienzos fueron difíciles, tanto que tuvo que rendir cuatro veces el examen de anatomía, pero en 1932 consiguió diplomarse e inició su actividad como residente en el Hospital de Clínicas y como médico interno del hospital Ramos Mejía.





Tras algunos conflictos internos y complicaciones en cuanto al trato que debía tener con sus pacientes, Leloir decidió dedicarse a la investigación de laboratorio. En 1933 conoció a Bernardo A. Houssay, quien dirigió su tesis doctoral acerca de las glándulas suprarrenales y el metabolismo de los hidratos de carbono. El encuentro fue casual, ya que Luis Leloir vivía a solo media cuadra de su prima, la famosa escritora y editora Victoria Ocampo, quien era cuñada del gastroenterólogo Carlos Bonorino Udaondo, otro eximio doctor, amigo de Houssay. Tras la recomendación de Udaondo, Leloir comenzó a trabajar junto al primer científico argentino en ganar el Premio Nobel en el Instituto de Fisiología de la UBA.





Su tesis fue completada en sólo dos años, recibiendo el premio de la facultad al mejor trabajo doctoral; junto a su maestro descubrió que su formación en ciencias tales como física, matemática, química y biología era escasa, por lo que comenzó a asistir a clases de dichas especialidades en la universidad como alumno oyente.
En 1936 viajó hacia Inglaterra para dar comienzo a sus estudios avanzados en la Universidad de Cambridge, bajo la supervisión del también Premio Nobel Sir Frederick Gowland Hopkins, quien había obtenido esa distinción en 1929 por sus estudios en fisiología y/o medicina tras descubrir que ciertas sustancias, hoy conocidas como vitaminas, eran fundamentales para mantener la buena salud. Sus estudios en el Laboratorio Bioquímico de Cambridge se centraron en la enzimología, específicamente en el efecto del cianuro y pirofosfato sobre la succínico deshidrogenasa. A partir de este momento, Leloir se especializó en el metabolismo de los carbohidratos.





Hacia 1943 tuvo que dejar el país, dado que Houssay fue expulsado de la Facultad de Medicina por firmar una carta pública en oposición al régimen nazi de Alemania y al apoyo del gobierno militar comandado por Pedro Pablo Ramírez, que también integró y apoyó Juan D. Perón. Su destino fue Estados Unidos, donde ocupó el cargo de investigador asociado en el Departamento de Farmacología de la Universidad de Washington a cargo del matrimonio entre Carl y Gerty Cori, con quienes Houssay compartió el Nobel en 1947. También compartió investigaciones con el profesor D. E. Green en el Enzzyme Research Laboratory, College de Physicians and Surgeons de Nueva York. Antes de partir hacia el exilio, se casó con Amelia Zuberbüller, con quien tuvo una hija a la que le pusieron el mismo nombre.





En 1945 regresó al país para trabajar en el Instituto dirigido por Bernardo A. Houssay, precedente del Instituto de Investigaciones Bioquímicas de la Fundación Campomar, que Leloir dirigiría desde su creación en 1947 a manos del empresario y mecenas Jaime Campomar y durante 40 años.





Durante los últimos años de la década de 1940, Leloir realizó con éxito experimentos que revelaron cuales eran las rutas químicas en la síntesis de azúcares en levaduras con equipos de muy bajo costo, debido a que carecía de recursos económicos. Previo a sus investigaciones, se creía que para poder estudiar una célula no se la podía disgregar del organismo que la albergaba. No obstante, su trabajo demostró que esa teoría pasteuriana era falsa.





Desde 1947 formó un grupo de trabajo junto a Rawell Caputo, Enrico Cabib, Raúl Trucco, Alejandro Paladini, Carlos Cardini y José Luis Reissig, con quienes investigó y descubrió por qué el riñón impulsa la hipertensión arterial cuando está enfermo. Ese mismo año, su compañero de laboratorio Rawell Caputo le planteó un problema que tenía en sus investigaciones biológicas de la glándula mamaria, por lo que su equipo, al que se había incorporado el becario Alejandro Paladini, logró que en una cromatografía se pudiera aislar la sustancia nucleótido-azúcar llamada uridina difosfato glucosa (UDPG), y por ende entender el proceso de almacenamiento de los carbohidratos y de su transformación en energía de reserva.





A principios de 1948, el equipo de Leloir identificó los azúcares carnucleótidos, compuestos que desempeñan un papel fundamental en el metabolismo de los hidratos de carbono, lo que convirtió al Instituto en un centro mundialmente reconocido. Inmediatamente después, Leloir recibió el Premio de la Sociedad Científica Argentina, uno de los tantos que recibió tanto en el país como en el extranjero.
A pesar de que hacia fines de 1957 Leloir fue tentado por la Fundación Rockefeller y por el Massachusetts General Hospital para emigrar a los Estados Unidos, como su maestro Houssay, prefirió quedarse y continuar trabajando en el país. Dada su importancia, el Instituto Nacional de la Salud de los Estados Unidos (NIH) y la Fundación Rockefeller decidieron subsidiar la investigación comandada por Leloir.





Al año siguiente firmó un acuerdo con el Decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, Rolando García, por el cual se creó el «Instituto de Investigaciones Bioquímicas de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales» nombrando profesores titulares a Leloir, Carlos Eugenio Cardini y Enrico Cabib. Ello contribuyó a que jóvenes universitarios argentinos se sintieran atraídos por la investigación científica, lo que repercutió en el crecimiento de la institución. También llegaron a ese centro investigadores y becarios procedentes de los Estados Unidos, Japón, Inglaterra, Francia, España y varios países de América Latina.





Para ese entonces Leloir estaba llevando a cabo sus trabajos de laboratorio en conjunto con la docencia como profesor externo de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, tarea que sólo interrumpió para completar sus estudios en Cambridge y en el Enzime Research Laboratory de EEUU.

Su voluntad de investigación superó a las dificultades económicas enfrentadas por el Instituto. Con herramientas caseras, Leloir se dedicó a estudiar el proceso interno por el cual el hígado recibe glucosa y produce glucógeno, el material de reserva energética del organismo, y junto a Mauricio Muñoz logró oxidar ácidos grasos con extractos de células hepáticas.





En 1970 recibió el Premio Nobel de Química,convirtiéndose en el primer hispano en conseguirlo y el único en ganarlo en su propio país. Posteriormente su equipo se dedicó al estudio de las glicoproteínas –moléculas de reconocimiento en las células– y determinó la causa de la galactosemia, una grave enfermedad manifestada en la intolerancia a la leche. Las transformaciones bioquímicas de la lactosa en sus propios componentes son conocidas en el mundo científico como el camino de Leloir.

Luis Federico Leloir murió en Buenos Aires el 2 de diciembre de 1987, tras un ataque al corazón poco después de llegar del laboratorio a su casa. Fue enterrado en el Cementerio de La Recoleta.

lunes 26 de octubre de 2009

- CAFES NOTABLES -




Cafés Notables


26 de octubre


Hoy se celebra el Día de los Cafés Notables de la Ciudad




El Ministerio de Cultura y la Secretaría General del Gobierno porteño propondrán celebrar el lunes próximo el Día de los Cafés de la Ciudad de Buenos Aires mediante una idea que busca convocar reuniones de amigos en los bares tradicionales bajo el signo del Tango: el 2 x 4.





La propuesta es que ese día, en el horario de 18 a 20, en la mayoría de los Bares Notables, de cuatro clientes por mesa que consuman cuatro cafés, paguen únicamente dos.





Esta iniciativa de la Comisión de Cafés Notables y del programa Pasión por Buenos Aires apunta a prolongar los festejos por la declaración al Tango como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por parte de la UNESCO.





A diferencia de la versión sajona del 2 x 1, la idea del 2 x 4 remite directamente a la cadencia tanguera que marca el ritmo de la música popular porteña, multiplicando los factores.





Tango, café y amigos constituyen repertorios patrimoniales de la Ciudad, y el culto a esa bebida tradicional es una de sus “marcas”.





Hace nueve años -el 5 de octubre de 2000-, la Legislatura porteña sancionó la Ley 35 que instituye el Día de los Cafés, por considerarlos un rasgo típico de la Ciudad y para apoyar una actividad que desde hace décadas forma parte de la cultura ciudadana.





La fecha, propuesta por la Comisión de Protección y Promoción de los Cafés, Bares, Billares y Confiterías Notables, no es casual ya que el 26 de octubre de 1894 (hace 115 años) fue inaugurada la entrada por Avenida de Mayo 825 del histórico Café Tortoni, donde hasta ese momento se entraba por Rivadavia.





La referida Ley protege a 54 locales del rubro que son considerados como tales por sus hechos o actividades culturales de significación, su antigüedad, su diseño arquitectónico o la relevancia local y, en este marco, han adquirido un importante valor patrimonial.





El objetivo perseguido es la promoción de la participación de estos sitios en la actividad cultural y turística porteña, impulsando en ellos actividades artísticas acorde con sus características, asesorarlos en proyectos de conservación, rehabilitación o restauración edilicia y mobiliaria con profesionales especializados, como también subsidiarlos en caso de efectuar arreglos edilicios por necesidad.


sábado 24 de octubre de 2009

- ALFONSINA -





Alfonsina Storni




ANIVERSARIO DE SU MUERTE




Muere en Mar del Plata, un 25 de octubre de 1938, en la playa La Perla, la poetisa y autora teatral Alfonsina Storni, autora de "Languidez" y de "Ocre, Mascarilla y trébol", entre otras obras.





Alfonsina Storni (1892-1938), esta escritora argentina nació en Suiza en 1892, en la región de habla italiana. Vivió en Rosario, estudió Magisterio en la Escuela Normal y fue profesora de arte dramático, hizo alguna incursión en el teatro, pero lo más conocido de su obra son sus libros de poemas.





Comenzó su carrera literaria en 1916 con La inquietud del rosal, que recoge las sugestiones intimistas y sentimentales de un post-romanticismo, y publicó El dulce daño (1918), Irremediablemente (1919) y Languidez (1920).





Después realizó viajes a Europa, en 1930 y 1934, que influenciaron en su obra, se sumó a este cambio, su azarosa vida amorosa y su lucha por el papel de la mujer en la sociedad de la época, además de manejar el tema de la sinceridad erótica. Publicó en esta etapa Mundo de siete pozos (1934) y Mascarilla y trébol (1938). Escribe con menos cánones, y con expresión libre y desprejuiciada.





Se suicidó en 1938 en Mar del Plata, sintiendo la impotencia ante el dolor producido por el cáncer. La noche anterior a que se internara en el mar desde la playa La Perla, escribió un poema, que envió al diario argentino La nación, y que fue publicado con su necrológica: “Voy a dormir”, y que se cree estaba dirigida a su hijo.





ALMA DESNUDA

Soy un alma desnuda en estos versos,
Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.





Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.





Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.

Alma que adora sobre sus altares,
Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.

Alma que fuera fácil dominarla
Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla.

Alma que cuando está en la primavera
Dice al inviemo que demora: vuelve,
Caiga tu nieve sobre la pradera.

Alma que cuando nieva se disuelve
En tristezas, clamando por las rosas
Con que la primavera nos envuelve.

Alma que a ratos suelta mariposas
A campo abierto, sin fijar distancia,
Y les dice libad sobre las cosas.





Alma que ha de morir de una fragancia,
De un suspiro, de un verso en que se ruega,
Sin perder, a poderlo, su elegancia.





Alma que nada sabe y todo niega
Y negando lo bueno el bien propicia
Porque es negando como más se entrega,





Alma que suele haber como delicia
Palpar las almas, despreciar la huella,
Y sentir en la mano una caricia.





Alma que siempre disconforme de ella,
Como los vientos vaga, corre y gira;
Alma que sangra y sin cesar delira
Por ser el buque en marcha de la estrella.



- ONU -






Celebraciones de las Naciones Unidas



El primer día aprobado por la Asamblea General de la ONU es el Día de las Naciones Unidas, 24 de octubre.




Las Naciones Unidas es una organización internacional fundada en 1945 tras la Segunda Guerra Mundial por 51 países que se comprometieron a mantener la paz y la seguridad internacionales, desarrollar relaciones amistosas entre las naciones y promover el progreso social, mejores niveles de vida y los derechos humanos.





Debido a su singular carácter internacional, y las competencias de su Carta fundacional, la Organización puede adoptar una decisión sobre una amplia gama de cuestiones, y proporcionar un foro a sus 192 Estados Miembros para expresar sus opiniones, a través de la Asamblea General, el Consejo de Seguridad , el Consejo Económico y Social y otros órganos y comisiones.





La labor de las Naciones Unidas llega a todos los rincones del mundo. Aunque más conocida por el mantenimiento de la paz, la Consolidación de la Paz, la prevención de conflictos y la asistencia humanitaria, hay muchas otras maneras de las Naciones Unidas y su sistema (organismos especializados, fondos y programas), que afectan a nuestras vidas y hacer del mundo un lugar mejor.





La Organización trabaja en una amplia gama de cuestiones fundamentales, desde el desarrollo sostenible, medio ambiente y la protección de los refugiados, socorro en casos de desastre, la lucha contra el terrorismo, el desarme y la no proliferación, a la promoción de la democracia.





Los derechos humanos, la gobernanza, el desarrollo económico y social y la salud internacional, la limpieza las minas terrestres, la expansión de la producción de alimentos, y más, con el fin de alcanzar sus objetivos y coordinar los esfuerzos para un mundo más seguro para esta y futuras generaciones.


viernes 23 de octubre de 2009

- CIVILIZACION -









Citas y frases célebres




Civilización






Rascar al hombre civilizado
y aparecerá el salvaje.
Arthur Schopenhauer

Civilizar a un pueblo
no es ortra cosa que
hacerle sentir nuevas necesidades.
Charles Gide

Me parece que la civilización
tiende más a refinar el vicio
que a perfeccionar la virtud.
Edmond Thiaudière

Una civilización sin amor
es un cementerio.
R. Follereau

La civilización no es la
exposición de una raza,
sino de una cultura.
André Maurois

La civilización es, simplemente,
una serie de victorias
sobre la naturaleza.
William Harvey

La civilización no
suprime la barbarie,
la perfecciona.
Voltaire

El primer humano que insultó
a su enemigo en vez de
tirarle una piedra fue el
fundador de la civilización.
Sigmund Freud

La civilización es el arte
de vivir en ciudades de tamaño tal
que nadie conoce a todos los demás.
Julyan Jaynes

Únicamente aquellos pueblos
que hacen descubrimientos
son dueños del futuro de
la civilización.
Berthold Auerbach

Espera mil años y verás
que se vuelve preciosa
hasta la basura dejada atrás
por una civilización extinta.
Isaac Asimov

Cultura es sinónimo de
civilización y progreso intelectual.
José Sarukhán

El arte es la firma
de la civilización.
Beverly Sills

jueves 22 de octubre de 2009

- PAZ -






Hacia una cultura de la paz




Federico Mayor
Para LA NACION
Noticias de Opinión





Ha llegado el momento. La cultura de guerra, la economía de guerra, el dominio hegemónico de los "globalizadores" ha fracasado estrepitosamente, y a qué precio de sufrimientos, hambre, pobreza extrema, desgarros sociales? Es preciso un nuevo comienzo, en coincidencia con el nuevo siglo y milenio.

Desde siempre han predominado la fuerza y la imposición, la violencia y la confrontación bélica, hasta tal punto de que la historia parece reducirse a una sucesión inacabable de batallas y conflictos en los que la paz es una pausa, el intermedio. Y así un siglo y otro siglo, con fugaces intentos de emancipación.

Educada para el ejercicio de la fuerza, acostumbrada a acatar la ley del más poderoso, más entrenada en el uso del músculo que en el de la mente, la humanidad se ha visto arrastrada a las más sangrientas confrontaciones.

En lugar de fraternidad, enemistad. El prójimo, próximo o distante, no ha aparecido como un hermano con el que compartimos un destino común, sino como el adversario, como el enemigo al que debemos aniquilar. Y así una cadena interminable de enfrentamientos, de ataques y represalias, de vencedores y vencidos, de rencores y animadversión, de violencia física y espiritual, jalona nuestro pasado.

Hay, por fortuna, una historia paralela invisible, cuyos eslabones han sido forjados día tras día por el desprendimiento, la generosidad y la creatividad que son distintivas de la especie humana. Es una densa urdimbre, incomparable y no transitoria, porque está hecha con el esfuerzo de muchas vidas tenazmente dedicadas a construir, como quehacer cotidiano principal, los baluartes de la paz.

"No hay caminos para la paz; la paz es el camino", nos recordó Mahatma Gandhi. Un camino guiado por principios y valores. Por la justicia, en primer lugar. La paz es, a la vez, condición y resultado, semilla y fruto. Es necesario identificar las causas de los conflictos para poder prevenirlos. Evitarlos es la mayor victoria.

La Unesco, organización del Sistema de las Naciones Unidas a la que se encomienda explícitamente la tarea de construir la paz mediante la educación, la ciencia, la cultura y la comunicación, recuerda en el preámbulo de su Constitución que son los "principios democráticos" de la justicia, libertad, igualdad y solidaridad, los que deben iluminar esta gran transición desde una cultura de violencia y guerra a una cultura de diálogo y conciliación. Fue en la Unesco donde se inició un gran programa, en la década de los 90: "Hacia una cultura de paz".

La Declaración y Programa de Acción sobre una Cultura de Paz, aprobada en septiembre de 1999, establece que la cultura de paz es un conjunto de valores, actitudes y comportamientos que reflejan el respeto a la vida, al ser humano y a su dignidad.

En el plan de acción se integran las medidas de índole educativa, de género, de desarrollo y de libertad de expresión que deben ponerse en práctica para la gran transición de la fuerza a la palabra: fomentar la educación para la paz, los derechos humanos y la democracia, la tolerancia y la comprensión mutua, nacional e internacional; luchar contra toda forma de discriminación, promover los principios y las prácticas democráticas en todos los ámbitos de la sociedad, combatir la pobreza, lograr un desarrollo endógeno y sostenible que beneficie a todos y que proporcione a cada persona un marco de vida digno y movilizar a la sociedad con el fin de forjar en los jóvenes el deseo ferviente de buscar nuevas formas de convivencia basadas en la conciliación, la generosidad y la tolerancia, así como el rechazo a toda forma de opresión y violencia, la justa distribución de la riqueza, el libre flujo informativo y los conocimientos compartidos.

En el Manifiesto 2000, ­Año Internacional para una Cultura de Paz, suscrito por más de ciento diez millones de personas de todo el mundo, se establece: "Es necesario el compromiso en mi vida cotidiana, en mi familia, en mi trabajo, en mi comunidad, en mi país, en mi región, para respetar todas las vidas, rechazar la violencia, liberar mi generosidad, escuchar para comprendernos, preservar el planeta y reinventar la solidaridad".

De esto se trata: de involucrarnos, de implicarnos personalmente en este proceso que puede conducir, en pocos años, a esclarecer los horizontes hoy tan sombríos y permitir la convivencia pacífica de todos los habitantes de nuestro planeta.

Son ya muchos los países, regiones y municipios que han incorporado la cultura de paz a sus constituciones o estatutos. Es muy importante que esta inclusión se vaya generalizando, pero es más importante todavía la conciencia popular de que ha llegado el momento de no aceptar más la imposición y la obediencia ciega al poder, porque los ciudadanos están dejando de ser súbditos, están dejando de ser espectadores para ser actores, están abandonando el silencio y el miedo para dejar de ser vasallos y convertirse en agentes de paz.

Hoy, la participación no presencial ­a través de la telefonía móvil, por el SMS, o por Internet permite articular un cambio radical en lo que constituye el fundamento de toda democracia: la consulta popular.

En estos diez años se han llevado a cabo muchas cosas. Pero la inercia de los intereses creados y la resistencia de los más prósperos a compartir mejor se oponen al advenimiento de la cultura de la paz, de la palabra, de la alianza, de la comprensión.

Pero pronto cederán. Ha llegado el momento.

El autor fue director general de la Unesco. Preside la Fundación Cultura de Paz.