viernes, 4 de abril de 2008

- OSVALDO SORIANO -




UNO DE NUESTROS NUEVOS TALENTOS




UN GRANDE QUE SE NOS FUE PRONTO






Osvaldo Soriano nació en Mar del Plata en enero de 1943.

En 1973 publicó su primera novela Triste, solitario y final, traducida a doce idiomas. En 1976, después del golpe de Estado, Soriano se trasladó a Bélgica y luego vivió en París hasta 1984, año en que regresó a Buenos Aires.

En 1983 se conoció en Buenos Aires No habra mas penas ni olvido, llevada al cine por Héctor Olivera, que ganó el Oso de Plata en el festival de cine de Berlín.





En 1983 se publicaron seis ediciones de Cuarteles de invierno, ya considerada la mejor novela extranjera de 1981 en Italia, y llevada dos veces al cine.

En 1984 apareció Artistas, locos y criminales , y en 1988 Rebeldes, soñadores y fugitivos, colecciones de textos e historias de vidas. Ese mismo año se publicó A sus plantas rendido un león, la novela de más éxito editorial de los últimos años.





Entre 1989 y 1990 escribió Una sombra ya pronto serás, llevada al cine en 1994 una vez más por Héctor Olivera . En 1993 publica Cuentos de los años felices, historias cortas, la mayoría de las cuales aparecieron en el periódico Página/12, del cual Soriano es asiduo colaborador.

Las novelas Triste, solitario y final, No habrá más penas ni olvido, Cuarteles de invierno y A sus plantas rendido un león han sido publicadas en veinte paises y traducidas a los idiomas inglés, francés, italiano, alemán, portugués, sueco, noruego, holandés, griego, polaco, húngaro, checo, hebreo, danés y ruso.






Murió el 29 de enero de 1997 en la Ciudad de Buenos Aires.

jueves, 3 de abril de 2008

- AGUA -





Agua, un recurso escaso y estratégico


Si bien el agua es uno de los elementos más abundantes en nuestro planeta, poco a poco se está convirtiendo en un bien escaso a causa de los cambios climáticos, la contaminación y su desaprovechamiento. Millones de personas en el mundo carecen de este preciado bien, necesario para la supervivencia.

La crisis causada por la escasez de agua, su mala administración y los problemas de saneamiento siguen constituyendo serios obstáculos para alcanzar en 2015 los Objetivos de Desarrollo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para el Milenio. En ese sentido, la ONU hace hincapié en la importancia del buen gobierno y la adecuada administración de los recursos en el ámbito nacional e internacional.

A pesar de los compromisos adquiridos en el contexto de los Objetivos del Milenio, el avance que se ha conseguido en la cobertura de los servicios de abastecimiento y saneamiento no es suficiente: actualmente una de cada seis personas no accede al agua potable, dos de cada cinco carecen de saneamiento adecuado y todos los días 3800 niños mueren por enfermedades asociadas a la falta de agua potable y de saneamiento.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), para 2025, 1800 millones de personas vivirán en países o regiones con total falta de agua y dos de cada tres sufrirán su escasez. Las personas ya afectadas están dentro de las zonas más pobres del planeta y más de la mitad residen en China e India, de acuerdo con estimaciones de la ONU. La mayoría de los países de Medio Oriente y Africa del Norte padecen una grave escasez de agua, al igual que otros como México, Paquistán, Sudáfrica.

Actualmente no tienen acceso a agua potable 1100 millones de personas, en tanto que otros 2600 millones no disponen de condiciones higiénicas básicas. Ocho de cada diez enfermos de países en desarrollo sufren enfermedades relacionadas con el agua, que causan además una gran mortalidad, también entre los niños: cada ocho segundos muere uno por falta de agua potable. Los niños del mundo desarrollado consumen entre 30 y 50 veces más agua que los nacidos en países en desarrollo. A todo esto hay que sumar las consecuencias del cambio climático, que acelerarán la desertización en Africa, donde además no deja de aumentar la población y por tanto el consumo. Esto podría provocar migraciones en busca de agua hacia lugares con mayores recursos, como la Unión Europea.

Por otro lado, la falta de un saneamiento adecuado, que afecta en pleno siglo XXI a 2600 millones de personas, el 41 por ciento de la población mundial, es una grave amenaza para la salud y una ofensa a la dignidad humana. De esta cifra, 980 millones son menores de 18 años, y 280 millones de ellos tienen menos de 5 años, lo cual hace de la infancia uno de los sectores más amenazados, según señaló Philip O Brien, director regional de Unicef, con ocasión del Día Mundial del Agua, que se celebró el 20 del mes último, y que coincide en esta ocasión con la declaración de 2008 como el Año Internacional del Saneamiento.

La necesidad y los diferentes usos del agua seguirán creciendo en forma sostenida, por lo que el aprovechamiento sustentable de dicho recurso trasciende los aspectos de orden técnico, dado que constituye un desafío político, social, económico, ambiental y cultural que compromete a la sociedad en su conjunto no sólo para el presente, sino también de cara al futuro.

miércoles, 2 de abril de 2008

martes, 1 de abril de 2008

- VOLVER AL PASADO -




El país y la Plaza de Mayo


Los sectores adictos al oficialismo -con un fuerte protagonismo de sindicalistas e intendentes- han convocado para hoy a una concentración en la Plaza de Mayo a fin de que el pueblo manifieste su apoyo al gobierno que encabeza la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

En momentos en que el país necesita más que nunca fortalecer las vías de la racionalidad, el diálogo y la prudencia para superar el conflicto que las autoridades mantienen con el sector del campo, no era lo más aconsejable promover esta clase de movilizaciones multitudinarias, que entrañan a menudo el riesgo de que se provoquen roces, conflictos y hasta situaciones de violencia. Nos es momento de ahondar diferencias, sino de buscar coincidencias.

El reprobable espectáculo que protagonizaron días atrás Luis D´Elía y otros dirigentes piqueteros cuando agredieron a algunos pacíficos manifestantes de la protesta agropecuaria en la propia Plaza de Mayo debe servir como ejemplo de lo que en ningún caso debe volver a ocurrir. Y debe servir también como advertencia sobre los hechos lamentables que podrían llegar a suscitarse si los incitadores de la marcha prevista para hoy decidieran desplazarse hacia alguna de las zonas en las que continúan apostados los promotores del paro instalado en las rutas.

Corresponde, por lo tanto, formular votos para que el proclamado apoyo al gobierno actual se exprese armoniosa y pacíficamente, y no se traduzca en manifestaciones de rechazo o de amenaza a los sectores enfrentados circunstancialmente al poder.

Debe reclamarse de los organizadores de la concentración el máximo esfuerzo tendiente a evitar que se produzcan encuentros irritativos entre sectores antagónicos o situaciones tensas de enfrentamiento político o ideológico. Es necesario extremar las medidas de prevención para garantizar el orden social y para convocar a la población en su conjunto a mantener actitudes de paz, de serenidad y de absoluto respeto por las ideas de todos los sectores.

De ninguna manera deben reiterarse los choques y las agresiones que los dirigentes piqueteros promovieron en los últimos días contra las personas que expresaron en forma civilizada su desacuerdo con el gobierno mediante marchas y cacerolazos.

Es hora de que el país se eleve por encima de sus disputas y de sus desencuentros. Y es hora de que los argentinos aprendamos a transitar las calles y las plazas de la República con total fidelidad a nuestras convicciones, pero también con entero respeto por las convicciones de los demás.

Las concentraciones multitudinarias en la Plaza de Mayo fueron muchas veces, en el pasado nacional, un claro pretexto para que un sector intentara adueñarse del escenario político nacional con la firme voluntad de excluir a los restantes segmentos de la sociedad. Es tiempo ya de que los argentinos nos veamos los unos a los otros como hijos de una misma nación y de una misma historia, aun cuando discrepemos o abriguemos ideas diferentes.

La Plaza de Mayo debe dejar de ser un espacio que nos separa y debe volver a ser un pedazo de historia que nos une. Los populismos anacrónicos deben ceder su lugar a los sueños e ideales que movilizan a quienes aspiran a convivir en la diversidad. Que todos nos encontremos en ella, aun en la diversidad, a la hora de imaginar un país mejor. En la Plaza de Mayo caben el dolor y la esperanza. Porque la Plaza de Mayo somos todos.

lunes, 31 de marzo de 2008

- CIVILIZACION -






Frases y citas


célebres sobre


La Civilización









Rascar al hombre civilizado
y aparecerá el salvaje.
Arthur Schopenhauer

Civilizar a un pueblo
no es ortra cosa que
hacerle sentir nuevas necesidades.
Charles Gide

Me parece que la civilización
tiende más a refinar el vicio
que a perfeccionar la virtud.
Edmond Thiaudière

Una civilización sin amor
es un cementerio.
R. Follereau

La civilización no es la
exposición de una raza,
sino de una cultura.
André Maurois

La civilización es, simplemente,
una serie de victorias
sobre la naturaleza.
William Harvey

La civilización no
suprime la barbarie,
la perfecciona.
Voltaire

El primer humano que insultó
a su enemigo en vez de
tirarle una piedra fue el
fundador de la civilización.
Sigmund Freud

La civilización es el arte
de vivir en ciudades de tamaño tal
que nadie conoce a todos los demás.
Julyan Jaynes

Únicamente aquellos pueblos
que hacen descubrimientos
son dueños del futuro de
la civilización.
Berthold Auerbach

Espera mil años y verás
que se vuelve preciosa
hasta la basura dejada atrás
por una civilización extinta.
Isaac Asimov

Cultura es sinónimo de
civilización y progreso intelectual.
José Sarukhán

El arte es la firma
de la civilización.
Beverly Sills

domingo, 30 de marzo de 2008

- ESCENOGRAFIA -




La Escenografía


Pilar fundamental de cualquier puesta



En la actualidad se entiende por escenografía todos los elementos visuales que conforman una escenificación. Sean estos corpóreos (decorado, accesorios), la iluminación o la caracterización de los personajes (vestuario, maquillaje, peluquería); ya sea la escenificación destinada a representación en vivo (teatro, danza), cinematográfica, audiovisual, expositiva o destinada a otros acontecimientos.

La escenografía o pintura de escena tiene sus raíces en el teatro griego. Los griegos usaron el periacto, artificio especial que empleaban en sus teatros para cambiar decoraciones. Consistía en un aparato prismático de revolución con un paisaje diferente pintado en cada una de sus tres caras. Había un periacto en cada lado del escenario, y al girar quedaba cambiada la decoración.







En el Edipo Rey, de Sófocles (430 adC), por ejemplo, el prisma que se situaba a la derecha representaba el distrito de la ciudad de la cual formaba parte el palacio central, y el periacto de la izquierda mostraba en perspectiva la campiña ática por donde entraban los personajes que venían de Delfos. El periacto es el origen de los bastidores, usados por primera vez en 1620, en el teatro Farnesio de Parma. El bastidor es un armazón de listones sobre el cual se aplica un lienzo o papel y se utiliza pintándolo sobre las dos caras: cada una corresponde al paisaje o arquitectura que debe representar el escenario; el telón de fondo da las características principales.

Entre las importantes variaciones de la escenografía que han tenido influencia en la técnica escénica, puede citarse la decoración circular de las célebres carretas-escenas del medioevo, sobre la cual se presentaban ante los espectadores los más pintorescos lugares propios de los diversos episodios de los misterios o los juegos escénicos de la época. Ese particular hallazgo es precursor de los escenarios giratorios modernos.







Otra de las características de la misma época era la escena simultánea, en donde se sucedían los lugares de acción del espectáculo; dicha escena ha tenido su eco en el teatro contemporáneo, como puede verse en el decorado de varias habitaciones simultáneas, o en los carros yuxtapuestos que pasan por la boca de la escena cambiando los lugares ante los ojos de los espectadores.

En toda la historia de la escenografía podrían estudiarse casos como éstos, los cuales considerados desde el punto de vista estético darían lugar a deducciones curiosísimas. Una de las innovaciones mejor logradas en los escenarios modernos de estos últimos 30 años, consiste en las magníficas sugerencias conseguidas con elementos plásticos sintéticos y con simples fondos de cortinas negras o de colores neutros. Pues bien, si se hurga en el pasado se comprueba su origen en primitivas representaciones, particularmente en Inglaterra, en las que un simple cartel indicaba el lugar o una voz despertaba la imaginación de los espectadores explicando las excelencias de un decorado que no existía.







Lo anterior evidencia que ha habido problemas de formas similares en todos los tiempos, y conceptos prácticos coincidentes. La escenografía pura como contribución de la personalidad del pintor escenógrafo para lograr un todo orgánico en el espectáculo y una atmósfera adecuada a la obra, es una conquista de la época moderna.

El renacimiento nos da por primera vez un teatro (el Olímpico de Venecia, 1585, obra del arquitecto Andrés Palladio) un escenario de madera, síntesis grandiosa de la estética arquitectural de la escenografía de la época, y que consistía en que la decoración estuviera dispuesta según los cánones artísticos de la perspectiva lineal. Columnas corintias, bajorrelieves, estatuas, y cornisamientos adornan la fachada escénica. En medio se abre la puerta mayor, o puerta real, según Vitrubio, porque solo los actores principales aparecían por ella, a manera del teatro griego. A través del vano se ven palacios de relieve aplanado, reducidos en perspectiva, formando una calle que parece ser la de Tebas, porque ésa fue la ciudad en que reinó Edipo, y con la tragedia del mismo nombre se inauguró el teatro. La ilusión óptica de la extensión de la calle es completa.








Paulatinamente fue transformándose la decoración fija en móvil, y la escena tuvo una época majestuosa y brillante tanto en Italia como en Francia. La ópera participó en el desarrollo, pues era un género que reclamaba gran presentación y apoyo económico. Pero para que esas nuevas conquistas cobraran importancia era necesario que el arquitecto, que era a su vez constructor y pintor, fuera dejando paso a los escenógrafos, es decir, a los especializados en el arte de crear climas escénicos.

Los Galli Bibiena (1659-1743) hicieron el hallazgo de conseguir y lanzar la nueva perspectiva pictórica, de forma que la arquitectura no sólo se viera de frente, sino que nos ofreciera aspectos desde diferentes ángulos. De esta manera nació un tipo nuevo de escenógrafo pintor. La iluminación escénica también debía ayudar en las conquistas de la escenografía.

Las candilejas fueron una innovación del siglo XVII.
Francia debía intervenir para consolidar las nuevas conquistas. León Moussinac, experto en esta materia, dice al respecto: El sistema moderno de decorados de tela pintada, es decir, de decoraciones sucesivas en reemplazo de decorados simultáneos fue creado por Mahelot y Laurent, quienes trabajaron para Molière. De ésta época es Giovanni Niccolo Servandoni, gran escenógrafo que montó los mejores espectáculos de ópera. Fue en ese admirable siglo XVII cuando nació la decoración teatral propiamente dicha, en la que puso entonces el artista su originalidad y el aporte de su personalidad.







Todo contribuye a la formación de las nuevas tendencias escenográficas para que los problemas dejen de ser de orden exterior. Las habitaciones se cierran con paredes y plafones, porque el naturalismo exige una realidad ambiente que no se consigue con bastidores y telones de fondo. El gas sustituye la iluminación a vela y aceite. En 1887, el Teatro Libre de Antoine, en París, buscaba la verdad en el decorado haciendo aparecer una fuente de la que brotaba agua durante la representación.

Las estéticas se suceden como las teorías; así vemos como el simbolismo necesita de una nueva fórmula (1890): La decoración debe ser una pura ficción ornamental que complete la ilusión por sus analogías de color y de líneas con el drama. Pintores como Maurice Denis y Odilón Redon se adhirieron a éste principio y un hombre de teatro como Lugné-Poé dio su talento a las iniciativas del momento en el teatro de l’Oeuvre (1892).







Todos los ballets de Diaghilew (1909) descubren escenógrafos de la talla de Backs, Benoit y Roerich. En Alemania se trabajaba con entusiasmo bajo las directivas de Max Reinhardt, y de Stanislawsky, director del Teatro de Arte de Moscú y una de las figuras de la vanguardia. En Inglaterra existía Gordon Craig, un genio del teatro, que luchaba por dar un estilo al escenario para que no se confundiera con la realidad. Adolfo Appia y George Fuchs proyectaban iniciativas profundas.
Todo estaba preparado para recoger las grandes ventajas que aportaba la electricidad. La transformación había llegado. Existía de hecho una luz que podía exaltar el color, proyectar sombras, crear atmósferas no conocidas hasta entonces y dar relieve a lo corpóreo en la escena.

Pablo Picasso hizo decorados para el ballet de Manuel de Falla, El Sombrero de Tres Picos, y Jacques Copeau así como Gaston Baty, Luis Jouvet y Charles Dullin acogieron fervorosamente las más audaces tendencias. Antón Giulio Bragaglia y Enrico Prampolini en Italia crearon escenografías dentro de directivas muy personales.
Los rusos han tenido siempre el sentido del teatro. En Rusia fue donde los Ballets Rusos de Sergei Diaghilev nacieron, revelándonos la escenografía de Shéhérazade, cuya influencia duró más de diez años en la decoración teatral.







Después de la Revolución de Octubre el teatro ruso alcanza un gran desarrollo. El teatro de Estado de Meyerhold es uno de los más audaces laboratorios de mise en scène de la Rusia Soviética. No hay que olvidar tampoco al Teatro Kamerny, al Stanislawsky, al Habima y las realizaciones logradas por Tairov.

Hoy asistimos a la realización de escenografías virtuales, con impensados efectos luminotécnicos, proyección de videos e imágenes, animaciones y toda una amplia gama de efectos visuales, a modo de decorado, que realzan las puestas de espectáculos de todo tipo. Y esto no es más que el comienzo. De cualquier modo es bueno saber un poco de lo que es esta disciplina del teatro por añadidura de la TV, el cine y los conciertos.


Ricardo A. CARRASQUET

sábado, 29 de marzo de 2008

- MALDITO -




El último maldito


Por Mario Vargas Llosa
Para LA NACION
Caricatura: Huadi



Curioso por el entusiasmo que despertó en Onetti, sobre el que escribo un ensayo, la primera novela de Céline, he vuelto a leer –¡después de casi medio siglo!– al último escritor “maldito” que produjo Francia. Como escribió panfletos antisemitas y fue simpatizante de Hitler, muchos se resisten a reconocer el talento de Louis-Ferdinand Céline (1894-1961). Pero lo tuvo, y escribió dos obras maestras, Viaje al final de la noche (1932) y Muerte a crédito (1936), que significaron una verdadera revolución en la narrativa de su tiempo. Luego de estas dos novelas su obra posterior se desmoronó y nunca más despegó de esa pequeñez y mediocridad en que viven, medio asfixiados y al borde de la apoplejía histérica, todos sus personajes.

En aquellas dos primeras novelas, lo que destaca es la ferocidad de una postura –la del verboso narrador– que arremete contra todo y contra todos, cubriendo de vituperios y exabruptos a instituciones, personas, creencias, ideas, hasta esbozar una imagen de la sociedad y de la vida como un verdadero infierno de malvados, imbéciles, locos y oportunistas, en el que sólo triunfan los peores canallas y donde todo está corrompido o por corromper. El mundo de estas dos novelas, narradas ambas en primera persona por un Ferdinand que parece ser él mismo (en Muerte a crédito cuenta su niñez y adolescencia hasta que se enrola en el ejército y, en El viaje al final de la noche, su experiencia de soldado en la Primera Guerra Mundial, sus aventuras en Africa y en los Estados Unidos y su madurez de médico en los suburbios de París), sería intolerable por su pesimismo y negrura si no fuera por la fuerza cautivadora de un lenguaje virulento, pirotécnico y sabroso que recrea maravillosamente el argot popular y finge con éxito la oralidad, y por el humor truculento e incandescente que, de tanto en tanto, transforma la narración en pequeños aquelarres apocalípticos.

Estas dos novelas de Céline, más que para ser leídas, parecen escritas para ser oídas, para entrar por los oídos de un lector al que los dichos, exclamaciones, improperios y metáforas del titi parisien de los suburbios le sugieren todo el tiempo un gran espectáculo sonoro y visual, a la par que literario. Qué oído fantástico tuvo Céline para detectar esa poesía secreta que escondía la jerga barriobajera, enterrada bajo su soez vulgaridad, y sacarla a la luz hecha literatura.

No hay un solo personaje entrañable en estas novelas, ni siquiera alguno que merezca solidaridad y compasión. Todos están marcados por el resentimiento, el egoísmo y alguna forma de estupidez y de vileza. Pero todos imantan al lector, que no puede apartar los ojos –los oídos– de sus disparatadas y sórdidas peripecias, sobre todo cuando hablan. El menos repelente de todos ellos es, sin duda, el astronauta e inventor de Muerte a crédito, Courtial des Pereires –una versión gangsteril y diabólica del tierno Silvestre Paradox de Pío Baroja–, que luego de estafar a media Francia con sus delirantes invenciones y sus exhibiciones aerostáticas, termina descerrajándose un escopetazo en la boca que lo convierte en una masa gelatinosa que pringa las últimas cincuenta páginas de la novela y hasta a los lectores los ensucia de pestilentes detritus humanos.

No creo haber leído jamás unas novelas que se sumerjan tanto y con semejante placer y regocijo en la mugre humana, en toda ella, desde las funciones orgánicas hasta los vericuetos más puercos de los bajos instintos.

Siempre se ha dicho que el Céline político sólo apareció después de escribir sus dos primeras novelas, cuando su antisemitismo lo llevó a excretar Bagatelles pour une masacre y otros repugnantes panfletos de un racismo homicida. Pero la verdad es que, aunque –en términos estrictamente anecdóticos– estas novelas no desarrollen temas políticos, ambas constituyen una penetrante radiografía del contexto social en que el nazismo y el fascismo echaron raíces en Europa en los primeros años del siglo XX.

El mundo que Céline describió en sus novelas no es el de la burguesía próspera, ni el de la desfalleciente aristocracia, ni el de los sectores obreros de lo que, a partir de aquellos años, se llamaría el cinturón rojo de París. Es el de los pequeñoburgueses pobres y empobrecidos de la periferia urbana, los artesanos a los que las nuevas industrias están dejando sin trabajo y empujando a convertirse en proletarios, los empleados y profesionales que han perdido sus puestos y clientes o viven en el pánico constante de perderlos, los jubilados a los que la inflación encoge sus pensiones y condena a la estrechez y al hambre. El sentimiento que prevalece en todos esos hogares modestos, donde los apuros económicos provocan una sordidez creciente, es la inseguridad. La sensación de que sus vidas avanzan hacia un abismo y que nada puede detener las fuerzas destructoras que los acosan. Y, como consecuencia, esa exasperación que posee a hombres y mujeres y los induce a buscar chivos expiatorios contra la condición precaria y miedosa en la que transcurre su existencia.

Bajo las apariencias ordenadas de un mundo que guarda las formas, anidan toda clase de monstruos: maridos que se desquitan de sus fracasos golpeando a sus mujeres, empleados y policías coloniales que maltratan con brutalidad vertiginosa a los nativos, el odio al otro –sea forastero al barrio, o de distinta raza, lengua o religión–, el abuso de autoridad, y, en el ánimo de esos espíritus enfermos, en resumen, la secreta esperanza de que algo, alguien, venga por fin a poner orden y jerarquías a pistoletazos y carajos en este burdel degenerado en que se ha convertido la sociedad.

Todos estos personajes son nacionalistas y provincianos en el peor sentido de estas palabras: porque no ven ni quieren ver más allá de sus narices. Como el Ferdinand Bardamu de El viaje al final de la noche, pueden recorrer el Africa negra y vivir en los Estados Unidos, o, como el Ferdinand de Muerte a crédito, pasar cerca de dos años en Inglaterra. Inútil: no entenderán ni aprenderán nada sobre los otros porque, por prejuicio, desgana o desconfianza, son incapaces de abrirse a los demás y salir de sí mismos. Por eso, regresarán a su suburbio aldeano, a su campanario, como si nunca lo hubieran abandonado. No saben nada de lo que ocurre más allá de su entorno porque no quieren saberlo: como si romper las celdas en que se han encerrado por el miedo crónico en que viven fuera a hacerlos más vulnerables a esos misteriosos enemigos de que se sienten rodeados.

Pocos escritores han descrito mejor que Céline ese espíritu tribal, que es el peor lastre que arrastra una sociedad que intenta progresar y dejar atrás los prejuicios y hábitos reñidos con la modernidad. En Céline no hay la menor intención crítica frente a esta humanidad obtusa y estúpida que describió con intuición genial. Para él, el mundo es así, los seres humanos están hechos de ese apestoso barro y nada ni nadie los mejorará.

Céline pertenecía a este mundillo y nunca salió de él. Por sus simpatías hitlerianas, al final de la guerra huyó a Alemania tras los nazis que escapaban de París y, luego de un peregrinaje patético que narró en unas seudonovelas que no son ni sombra de las dos primeras que escribió, terminó en una cárcel danesa. Dinamarca se negó a extraditarlo, argumentando que si lo entregaba a Francia no tendría un juicio imparcial y sería poco menos que linchado. (Estuvo a punto de ser asesinado durante la ocupación por un comando de la resistencia en el que, por lo menos eso juraba él, participó el escritor Roger Vailland.)

En 1953, fue amnistiado y pudo regresar a París. Volvió a la banlieu donde acostumbraba jugar a la pétanque con amigos de su barrio. Jamás se arrepintió de nada. Poco antes de morir, concedió una entrevista en la televisión a Roger Stéphane. Nunca he olvidado esa cara del viejo Céline con la barba crecida y sus ojos enloquecidos, clavados en el vacío, mientras, apretando su puñito esquelético, su vocecita cascada rugía, frenética, ante la cámara: “¡Cuando los amarillos entren en Bretaña, ustedes, franceses, reconocerán que Céline tenía razón!”.

viernes, 28 de marzo de 2008

- AGUA -





SEMANA DEL AGUA





Desde 1993 y con el fin de concientizar a la población mundial sobre la escasez de este líquido que no tiene sustitutos, la ONU celebra el Día Internacional del Agua. Preocupa fundamentalmente el aumento de su demanda y la contaminación de las fuentes.

"Durante el último siglo la población mundial se ha triplicado mientras que el consumo de agua se sextuplicó. Mayor población supone mayor demanda de energía y de hidroelectricidad”, revela el informe de la Confederación Nacional de Docentes Universitarios (Conadu).

Las organizaciones ecologistas y los organismos internacionales debaten continuamente acerca de las mejores formas de utilizar y controlar el agua potable y aseguran que las reservas naturales son sumamente importantes. “Quien controle el agua, controlará la economía mundial en un futuro no muy lejano", predicen.







El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (CESCR) firmado en el 2002 reconoció que “el agua es un derecho humano fundamental”, y los 145 países que firmaron el tratado están obligados a garantizar progresivamente el acceso universal al agua potable, de forma equitativa y sin discriminación.

Sin embargo, un informe de las Naciones Unidas, reconoce que en la actualidad hay 1.100 millones de personas que no tienen acceso a agua potable segura; 2,6 mil millones carecen de sistemas sanitarios básicos, y cerca de dos millones de personas son víctimas cada año de enfermedades diarreicas, de las cuales el 90 por ciento son niños menores de cinco años.

Las declaraciones de Ismael Serageldin, ex vicepresidente del Banco Mundial, fueron bastante alarmantes: "Las guerras del siglo XXI serán por el agua", dijo, y advirtió que “con las privatizaciones, las grandes corporaciones han pasado a controlar el agua en gran parte del mundo.

Se calcula que en 15 años, unas pocas empresas privadas tendrán el control monopólico de casi el 75 por ciento de ese recurso vital para todos".







Con este motivo, ayer en el Centro Cultural Recoleta, la Agencia de Protección Ambiental de la CABA, organizó el primero de varios cursos sobre “El Agua y el Arte”.

miércoles, 26 de marzo de 2008

- MERCOSUR -








Día del MERCOSUR


El 26 de marzo de cada año se denomina el Día del MERCOSUR, en ocasión de recordar la firma del Tratado de Asunción del año 1991, que dio nacimiento al proceso de integración de los países del Cono Sur.

El Mercado Común del Sur o Mercosur (en portugués Mercado Comum do Sul, Mercosul) es un bloque comercial cuyos propósitos son promover el libre intercambio y movimiento de bienes, personas y capital entre los países que lo integran, y avanzar a una mayor integración política y cultural entre sus países miembros y asociados.

Sus estados miembros son Argentina, Brasil, Paraguay, y Uruguay. Venezuela firmó su adhesión el 17 de junio de 2006. Su "status" dentro del bloque no es claro: no ejerce los derechos propios de un estado miembro pleno pero está claro que es más que un mero estado asociado. Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú tienen estatus de estado asociado.





Los países miembros consideran que su fecha de creación fue el 30 de noviembre de 1985, fecha de la Declaración de Foz de Iguazú que puso en marcha el proceso. Sin embargo, el nombre le fue asignado el 26 de marzo de 1991 por el Tratado de Asunción, en tanto que su existencia como persona jurídica de Derecho Internacional fue decidida en el Protocolo de Ouro Preto, firmado el 16 de diciembre de 1994, pero que recién entró en vigencia el 15 de diciembre de 1995. El Protocolo de Ouro Preto estableció un arancel externo común y desde 1999 existe una zona libre de aranceles entre sus integrantes con la sola excepción del azúcar y el sector automotriz. La Unión Aduanera se encuentra aún en proceso de construcción.

El Mercosur es el mayor productor de alimentos del mundo.

martes, 25 de marzo de 2008

- DELITO -





Delito garantizado

Por Eugenio Burzaco
Para LA NACION



Hace ya varios años planteé, desde estas mismas páginas, los factores recurrentes que explican el creciente aumento de la delincuencia en la Argentina, en especial de los delitos violentos. Sigo sosteniendo que el Estado tiene un papel fundamental para su abordaje y que la escalada delictiva no retrocederá mientras la política siga mirando hacia otro lado e intentando ocultar la realidad.

Dejar de publicar las estadísticas o tergiversarlas y cargar la responsabilidad sobre los medios de comunicación, con la muletilla de que crean en la población una “sensación de inseguridad” son actitudes que no conducen a nada. La realidad que el ciudadano vive se impone. A la gente no hay que contarle lo que tiene que padecer todos los días.

El robo de autos crece. ¿Cuántos desarmaderos en pleno funcionamiento puede mostrar la televisión? ¿Cuántos rostros de comerciantes llorando, porque se ven obligados a cerrar su negocio, el sustento de su vida y su familia, puesto que los han robado por vigésima o trigésima vez?

Un empresario secuestrado por unas horas agradece, desencajado, porque sólo fue víctima de un “secuestro exprés”. Cobraron y lo dejaron ir, pero no fue tan afortunado un jovencito, hijo de otro empresario. El padre pagó, pero tuvo que buscar el cuerpo de su hijo en la morgue.

¿Cuántos chicos adictos al “paco” o con abstinencia de “paco” asuelan la ciudad de noche y ahora incluso de día? Ya ni se cuentan los ancianos golpeados, saqueados y muertos. ¿Cuántos delitos de los que efectivamente se comenten son denunciados? Las imágenes sobre la criminalidad se repiten en los programas de TV día tras día, porque ese mínimo porcentaje que sale a la luz ocurre diariamente, en cualquier lugar del país, y los ciudadanos se sienten parte, posibles víctimas, ante la evidencia de que el Estado, en todas sus instancias, hará poco para evitarlo.

Las instituciones y los recursos

No se ha abordado aún el debate sobre los recursos económicos que deben ser destinados a las mejoras necesarias en el marco institucional, en la policía, la Justicia y el servicio penitenciario, tanto para su actuación operativa, capacitación y remuneración del personal, cuanto para el uso inteligente de las tecnologías disponibles para la prevención del delito.

Mucho se puede decir sobre qué políticas en particular deberían ser aplicadas en estas instituciones, pero lo que queda en claro es que sin recursos económicos cualquier esfuerzo que se realice resultará insuficiente.

Analizando brevemente el debate adeudado, salta a la vista el tema de la coparticipación. El gobierno nacional se queda con más del setenta por ciento de lo recaudado en el país y, a pesar de concentrar la mayoría de los recursos, la Nación les traslada la principal responsabilidad de la lucha contra la delincuencia a las provincias.

Esto deja expuesto el núcleo del debate sobre el federalismo, ya que provincias como Buenos Aires, que aportan el 40% de todo lo recaudado en el país, sólo reciben el 22% de los recursos coparticipados. Esta provincia, por su tamaño, su población y su desborde en la problemática de inseguridad, se ve obligada a mendigar recursos que, en realidad, deberían ser suyos.

Más evidente aún es el caso de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El Ejecutivo nacional pretende que la Capital financie el traspaso de la policía con sus propios fondos. Ante todo, estaría violando el artículo 72 de la Constitución, que es claro sobre este tema. La ciudad aporta aproximadamente el 25% del total de lo recaudado por el Tesoro Nacional y recibe sólo el 1,4%.

Es importante que las provincias grandes y más ricas sean solidarias con aquellas provincias más pobres y necesitadas, pero no a costa de que los recursos caigan en el saco de la Nación, que tampoco resuelve sus problemas.

Si no se afronta esta problemática institucionalmente, como debe ser, nos convertiremos en un Estado feudal, en el que nos veremos obligados a rendir pleitesía al repartidor de los recursos para resolver precariamente cualquier conflicto, sin llegar a las causas y sólo atendiendo los síntomas más visibles.

El país invierte en seguridad y justicia un porcentaje menor de su presupuesto en términos relativos: alrededor del diez por ciento contra un veinte y hasta un treinta por ciento que invierten los países vecinos y los desarrollados.

Queda también pendiente la discusión sobre a dónde van los recursos y cómo se utilizan, ante la evidencia empírica de que el problema no es sólo que se gasta poco, sino que además se invierte mal en esta materia.

Socioeconomía y cultura

Los factores económicos que más inciden en el índice del delito son la desigualdad en los niveles de ingreso y el desempleo entre los hombres jóvenes.

Dado que los hombres jóvenes son las principales víctimas –y también los principales victimarios– de delitos violentos en nuestra sociedad, es notable que sean también los más afectados en términos de niveles de marginación. Si bien en los últimos cinco años la Argentina se ha recuperado significativamente si se habla de crecimiento económico, reducción del desempleo y un mayor bienestar general, los datos de estas dos variables particulares siguen siendo alarmantes.

En lo tocante a la desigualdad, la brecha entre el diez por ciento más rico y el diez por ciento más pobre aumentó un 35,4% entre 1998 y 2006. Es decir que los más ricos pasaron de ganar 22 veces más que los más pobres a ganar 31 veces más.

El desempleo cayó significativamente, pero hoy el grupo más afectado por esta problemática sigue siendo el de los hombres jóvenes, categoría en la cual los índices más altos del país llegan al 14,3% en el Gran Buenos Aires, y al 16,8%, en el nordeste de la Argentina.

Asimismo, el empleo informal en todo el país alcanza el 39%, pero en la provincia de Buenos Aires llega al 45%.

La consecuencia de estos datos es que se agravan otros factores socioculturales, como los niveles de educación y la deserción escolar, con un abandono interanual promedio cercano al 20%. Esto se suma al aumento de hijos en hogares monoparentales. Crecieron un 44% entre octubre de 1995 y el mismo mes de 2005 en la ciudad de Buenos Aires y en el Gran Buenos Aires. En definitiva, se trata de chicos que crecen en la calle, que no asisten al colegio y que, en muchos casos, carecen de parámetros de referencia aun entre sus familiares más cercanos.

La escuela y la familia, que son las principales instituciones de socialización de los jóvenes, se han deteriorado, y muchos jóvenes encuentran en las drogas, la violencia y las bandas delictivas una forma de escaparse ante una realidad tan dura y con tan pocas expectativas de progreso personal y social.

Drogas y crimen organizado

El consumo de drogas tiene dos relaciones con la delictividad. Una es sistémica, producto de que muchos jóvenes deben delinquir para mantener su adicción.

Cuanto mayores niveles de dependencia tienen, más dificultades experimentan para conseguir recursos por vías legales o trabajos formales, con lo cual caen en algún tipo de acción delictiva para financiar su enfermedad.

La otra problemática, relacionada con el consumo, es que bajo los efectos alucinógenos, o como consecuencia de la desesperación causada por el síndrome de abstinencia, muchos jóvenes cometen crímenes aberrantes, cuando se ven afectados en la capacidad de autolimitación y represión de sus conductas.

Los datos de aumento del consumo son alarmantes. El informe de las Naciones Unidas del año pasado ubica a la Argentina, como el segundo país en consumo de cocaína per cápita de toda América.

Los recientes datos del Sedronar señalan que 440.000 argentinos consumen regularmente cocaína.

Con respecto a la marihuana, organizaciones internacionales que se ocupan del tema adelantan que en nuestro país más del seis por ciento de la población la consume habitualmente. Con estas cifras, la Argentina se convierte en el país de mayor consumo de América latina, posición que hasta ahora ocupaba Chile, con el 5,3 por ciento. Parece notable que en este panorama crítico se busque como solución mágica, desde las más altas autoridades, la despenalización del consumo de drogas ilegales, que, a mi entender, va a agravar aún más el problema.

Otro factor negativo que viene acentuándose es la penetración de redes del crimen organizado en el país. Esto está demostrado empíricamente por la frecuencia de las luchas entre narcos peruanos en la propia ciudad de Buenos Aires y por el hecho de que las cocinas de cocaína que generan “paco” hayan proliferado de manera tan significativa en los últimos años, cosas que prueban que a las redes criminales ya les conviene afrontar la etapa de producción entre nosotros. Los efectos del “paco” sobre los jóvenes son devastadores.

Es notable que en momentos de superávit económico y después de haber declamado la prioridad de la temática de seguridad en la campaña presidencial no se hayan transferido aún los recursos para afrontar el problema ni se haya sostenido una política de Estado ante la demanda creciente de la población. Todas las encuestas revelan que la inseguridad es la preocupación número uno de los argentinos. Cuanto más tiempo pase y más jóvenes crezcan sin oportunidades ni educación como marginados sociales, más personas buscarán en el delito la solución a sus urgencias y mayor será el avance de las drogas y del crimen organizado.

Recuerdo que el estupendo y lúcido director Ingmar Bergman calificó a la criminalidad como el huevo de la serpiente: ella muerde su propia cola envenenada y se acostumbra a sobrevivir en ese estado. Nada más lejos del deseo de la gran mayoría de los argentinos.

Eugenio Burzaco es diputado nacional por el Pro, con mandato hasta 2009.

lunes, 24 de marzo de 2008

- HIPOCRITAS -





¿Somos todos hipócritas?



Por Oscar R. Puiggrós
Para LA NACION
Caricatura: Kovensky




Dicen los diccionarios que la hipocresía "es un fingimiento o apariencia de sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen".


Por cierto, tratar el tema es realmente comprometido y diría resbaladizo, por su estrecha relación con la personalidad psicológica de cada uno.

En el juicio autocrítico -cuando se tienen el carácter y la libertad para afrontarlo- se tropieza con la interferencia de intereses, debilidades, afectos personales o ataduras ideológicas que llegan hasta la hipocresía con uno mismo, quizá la más corrosiva al nivel profundo de la conciencia.

Este fenómeno lleva a confundir y muchas veces a corromper el significado de las palabras y de lo que ellas tratan de expresar, es así como una Babel idiomática se convierte en una Babel en las ideas y, por lo tanto, un obstáculo para la comunicación y el diálogo. Libertad, justicia, derecho, amor, democracia y tantas otras expresiones están atadas a circunstancias generales o personales que cambian sustancialmente su contenido; se las usa con tan imprudente frecuencia y frivolidad, que ya poco dicen y hay que volver a definirlas cada vez que se las emplea. Pensar no es combinar símbolos intelectuales: es penetrar en los fundamentos de las ideas.

Los argentinos tenemos una trayectoria cultural, política y económica caracterizada por incorregibles incoherencias entre lo que se propone y se ofrece y lo que luego se cambia o no se cumple; esta constante modificación de los objetivos y de los medios para alcanzarlos crea una situación de permanente crisis, emergencia y precariedad de los programas diseñados. En cada ocasión abundan palabras altisonantes de puro valor demagógico que tienen una vida efímera y rápido reemplazo por otras tan atractivas como igualmente engañosas.

Algunos ejemplos confirman estas reflexiones, que me parece oportuno transmitir. ¿La democracia se define y realiza sólo cuando la mayoría gobierna? ¿Fueron democráticos los gobiernos de Stalin, Mussolini, Hitler (ganó seis elecciones con más de ochenta por ciento de votos) y tantos otros que dejan de lado las bases esenciales del sistema? O podremos decir, como se dijo alguna vez sobre la libertad: "¡Democracia! ¡Cuántos crímenes se cometen en tu nombre!"

Entre nosotros ¿es la Justicia ciega o se le quita la venda cuando hay razones de "alta política" o inevitable ideología que imponen olvidar la igualdad y la equidad fundamentales? ¿No son los derechos humanos hoy frecuentemente violados, también por primeras potencias formalmente democráticas o por la "República Democrática" China, a pesar de su espectacular desarrollo económico, o por la Cuba fidelista, denunciada por sus propios periodistas e intelectuales, por sus atentados contra la libertad? ¿No asistimos, entonces, a una evidente hipocresía cuando a la libertad, la justicia y la democracia se las proclama convertidas en valores envilecidos?

Si estas observaciones las aplicamos al complicado escenario argentino, reconoceremos cuánto nos falta para emprender la indispensable reconciliación, comprender y "sentir" a los que inevitablemente deberán ser incluidos en la construcción de una sociedad libre, justa y pacífica.

Todos tenemos algo que reprocharnos; después de nuestras experiencias negativas, larga declinación y trágicos sucesos, nadie puede tener la vanidad de haber contribuido con eficacia para el bien común de los argentinos, aun cuando en economía hayamos logrado períodos de real o aparente prosperidad, más fiscal que de equilibrada distribución y desarrollo.

Los extremos ideológicos y políticos -de izquierdas y derechas, distinción que rechazo- han dejado en menos de un siglo experiencias tan aleccionadoras que parece imposible que todavía aparezcan insensatos que cultivan nuevos fundamentalismos bajo la máscara de valores atractivos (justicia social, democracia, soberanía, igualdad) que sólo son expresiones usadas con irresponsable publicidad. América latina ha dejado un muestrario de dictadores corrompidos de triste memoria, partidos hegemónicos que algunos pretenden resucitar para retroceder hacia tiempos de anacrónico absolutismo por medio de reformas osadas de apariencia democrática y de reorganización partidaria sólo retórica.

¿Es exagerado decir que hay esclerosis en nuestro Poder Legislativo, institución clave de la República y del sistema? ¿No es caer en nostalgia recordar a los Sarmiento, Pellegrini, Palacios, de La Torre, Frondizi, Aguirre Cámara, etc., y sus históricos debates parlamentarios? ¿No acabamos de asistir al ejemplar respeto mutuo y franca exposición de ideas y programas entre los candidatos presidenciales de España, EE. UU., Francia, etc, que nos lleva a una triste comparación?

El progreso de nuestra sociedad requiere el rechazo de la actitud maniquea: blancos o negros, ángeles o demonios, nosotros o ellos, criterio que desconoce la realidad y los matices que sólo percibe el prudente y desapasionado análisis de la condición humana. Qué bueno sería que la nota dominante entre los argentinos fuera la unidad -¡por Dios, no la unificación!- frente a un proyecto común con su natural pluralismo.

Y volvemos a preguntar ¿la ayuda social está libre de clientelismo? ¿Los niños y adolescentes entienden mejor lo que leen? ¿Bajó el consumo de la droga? ¿No sentimos un cataclismo interior cuando vemos que millones de niños están bajo el nivel de miseria cultural y económica y muchos subsisten revolviendo la basura? ¿No se instruye mal y menos todavía se educa para vivir en paz en una comunidad solidaria?

Podríamos seguir con estos interrogantes, numerosísimos, pero también señalar actos y resultados positivos y relevantes, como la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, un notorio descenso del desempleo y algunos otros que sería prejuicioso omitir, aunque ellos no compensan las demoras en la atención de impostergables problemas populares junto con arrogantes proyectos faraónicos, el bajísimo nivel de nuestra cultura ciudadana y el crecimiento de la violencia, que es una muestra ostensible de declinación moral y cultural, tema estrechamente ligado al aumento, en estos últimos años, de las villas miseria estables (lamentablemente, no de emergencia).

Estos interrogantes y observaciones también son aplicables a los que desde la oposición se limitan a la crítica superficial y frívola, atada a prejuicios, y no procuran conocer la verdad ni siguen el análisis objetivo y prudente de la realidad política para corregirla con eficacia.

¿No asistimos en estos días a la hipócrita solidaridad de diferentes gobernantes latinoamericanos rápidamente alineados detrás de argumentos ideológicos o de simple concentración de poder? No se ha escuchado una sola condena del presidente Chávez contra el sistema de secuestros y narcotráfico -que así resultan legitimados como procedimientos normales de una lucha política- que recuerdan a las máquinas de guerra totalitaria y sus campos de concentración. ¿O es que esa repugnante metodología es aceptada o rechazada según quien la practique?

No es impertinente sino necesario expresar opiniones, transmitir inquietudes, promover reflexiones personales en quienes tienen a su cargo el bien común, el de todos, y esa es, entre nosotros, la primera autoridad ejecutiva acentuada por la Constitución presidencialista. Me permito así personalizar últimos interrogantes. ¿No cree usted, señora Presidenta, que es más útil corregir errores en el manejo de la administración pública y desaciertos en la tarea propiamente política que pasar por alto sospechosas fallas a la ética y la moral y excesos en la conducta y métodos de algunos funcionarios que tienen una cuota de poder?

¿No cree usted que, en estos momentos de complejísima transición, le ha tocado el fascinante desafío de lograr la reconciliación de los argentinos y la de estimular auténticamente la paz y todo lo que ella significa, hoy más que nunca, en un mundo acosado por oscuros nubarrones y riesgos de devastación universal? ¿No le parece que afrontar estos nobilísimos objetivos está en el nivel, o quizá más alto aún, que el de quienes nos dieron en su momento la libertad?

domingo, 23 de marzo de 2008

- DIA DE LA POESIA -




21 DE MARZO

Día Mundial de la Poesía



Cada 21 de marzo se celebra el Día Mundial de la Poesía. Esta conmemoración fue impulsada por la UNESCO en el año 2000 con el objetivo de reconocer las actividades poéticas que se realizan en los diferentes países y promover la poesía como una forma de cultura esencial.

Desde esta organización se considera que el mundo contemporáneo tiene necesidades, en el terreno de la estética, que la poesía puede cubrir siempre y cuando se reconozca su papel social. Por este motivo, era necesario crear un día específico que sirviera para mostrar la importancia de la poesía a la opinión pública.

El Día de la Poesía es el marco en el que se efectúan las acciones para sostener este género literario, se valoran los esfuerzos de los pequeños editores que intentan entrar en el mercado y se fomenta la lectura y el conocimiento de la poesía.

A lo largo de la celebración se han realizado recitales de poesía, conferencias con la intención de establecer el diálogo entre este arte y los demás (la danza, la música, la pintura, etc.) y actividades destinadas a promover la imagen de modernidad de la poesía en los medios de comunicación.






NO NAY CIUDAD SIN POESÍA


Hace cinco años, la Unesco declaró al 21 de marzo como Día Internacional de la Poesía. La campaña “No hay Ciudad sin poesía” celebra la palabra. La poesía acerca a los ciudadanos mensajes de belleza y su contenido contribuye al enriquecimiento de las experiencias personales.

A través de las actividades que se enumeran a continuación, se acercará a los ciudadanos de Buenos Aires distintas propuestas de contacto con la poesía universal. “Ciudad de poesías”es una página creada para acompañar la iniciativa de la Unesco durante todo el año. Podrán enviarse poemas, consultar catálogos on line, buscar información de autores y obras.

jueves, 20 de marzo de 2008

- IMPRESENTABLES -






Los violentos de siempre


Luctosa, aberrante, demencial. Cualquiera de esos adjetivos calzaría como anillo al dedo para calificar la jornada futbolística del fin de semana pasado, en la cual y por derivación de episodios vinculados con esa actividad, hubo un saldo de dos muertos, tres heridos de consideración, varios tumultos y alrededor de 180 detenidos.

Si hacía falta algún dato para terminar de confirmar que la violencia en todos sus matices y variantes se ha transformado en uno de nuestros mayores problemas, esos actos de absurda barbarie redondearon la existencia de la situación crítica que, al parecer, no preocupa a las autoridades en la medida extrema en que debería hacerlo.

El simpatizante de Vélez Emanuel Alvarez, de 21 años, murió al recibir un disparo cuando se dirigía en un ómnibus al estadio de San Lorenzo de Almagro; el horroroso crimen desencadenó el asalto a la sede anexa del Club Huracán. En Salta, una adolescente recibió un tiro proveniente del arma con la cual, según se dijo, jugueteaba uno de sus acompañantes, cuando iban hacia la cancha de Gimnasia y Tiro.

En Mendoza, la adolescente Jessica Johana Leiva, de 13 años, fue herida de gravedad por un proyectil disparado durante una gresca entre las barras bravas de los clubes Godoy Cruz e Independiente Rivadavia. En Santa Fe, una simpatizante de Colón recibió una cuchillada en medio de las protestas por el mal desempeño de ese equipo. Y aquí, en la Boca, dos bandos de integrantes de la tristemente célebre barra brava local dirimieron diferencias mafiosas a golpes, cuchilladas y tiros: hubo por lo menos un herido y alrededor de 180 detenidos que ya están en libertad.

Una vez más, dirigentes y jugadores manifestaron abiertamente su indignación y su estupor por tantos desmanes. Podrían hacer aportes más eficientes, si es que sinceramente pretenden contribuir a evitarlos: por ejemplo, negándole toda clase de sustentos y recursos a los barrabravas que, ya sea por interés o por temor, suelen obtener recursos de ellos.

Una cadena de tolerancias y complicidades colectivas ha deparado la reiteración de estos actos de barbarie que, también una vez más, han situado malamente al país en las primeras planas de las informaciones internacionales. Pero debe tenerse en cuenta que no se trata de hechos de excepción en el seno de una sociedad pacífica y respetuosa de la ley, sino de una porción de un mosaico mucho más complejo y temible.

La violencia, pariente fraterna de la inseguridad, llámese delictiva, en el fútbol, en el tránsito o en tantos otros aspectos de la vida cotidiana, parecería haberse enquistado entre nosotros, que damos la impresión de estar resistiéndonos a admitir la gravedad de nuestro mal. Y no es insensato pensar que esta situación se explica en buena parte por la actitud de las autoridades gubernamentales, que en muchos casos minimizan o toman hasta con cierta naturalidad esta clase de episodios violentos.

Es hora de que todos, sin excepción alguna, comencemos a tomar nota de la existencia de esa endemia y a preocuparnos por encontrarle remedio eficaz. De lo contrario, podría llegar el momento en que, por maligno acostumbramiento, este desborde se convirtiese en definitivamente incontenible y, por ende, en un flagelo irremediable y terminal.

miércoles, 19 de marzo de 2008

- ARTESANO -



19 de marzo

"Día Internacional del Artesano"



El santoral de la fecha es "San José Carpintero", que conmemora el oficio de quien fue el padre terrenal de Nuestro Señor Jesucristo. Si bien existieron artesanos antes de su aparición, se lo considera como símbolo de la artesanía por haber tomado masivo conocimiento de su oficio a través de la Biblia.



Artesano

Tejedor de ilusiones
Hilador de sueños
Pintor de arco iris
Orfebre del universo
Escultor de tesoros
Ebanista de recuerdos
Compositor de almas
Carpintero de mundos
Artesano de la vida
Genio creador






Nuestro reconocimiento a los auténticos artesanos,
que con sus manos crean...

martes, 18 de marzo de 2008

- INVERSION EXTRANJERA -




La Argentina y la inversión extranjera


El último informe de la Comisión Económica para América latina y el Caribe (Cepal) corroboró que la Argentina dista de ofrecer el mejor clima para generar negocios y atraer nuevas inversiones productivas, debido a una serie de factores que inciden negativamente en el ánimo de quienes tienen la responsabilidad de tomar esas decisiones.

El estudio deja al descubierto el brutal contraste entre los resultados de la Argentina y los otros países de la región en materia de ingresos por inversión extranjera directa (IED).

Mientras esos ingresos crecieron durante 2007 el 84 por ciento en Brasil, el 82 por ciento en Chile, el 35 por ciento en Colombia, el 29 por ciento en Perú y el 28 por ciento en México, la Argentina, de acuerdo con un informe del Ministerio de Economía, exhibirá un flujo cercano a los 5500 millones de dólares en inversiones extranjeras directas, que implican apenas un incremento del 12 por ciento respecto de los ingresos producidos en 2006 que, según las cifras preliminares de la Cepal, fueron de 4840 millones de dólares.

La inversión extranjera directa se ha convertido en un factor clave para regiones como América latina, ya que se trata de una contribución sustantiva en su proceso de reestructuración económica, al permitir la implementación de nuevas tecnologías y formas de producción, y posibilitar un mayor crecimiento. Además, resulta esencial para la diversificación de la estructura productiva y del comercio exterior, así como para superar la limitación de los recursos internos para atender las necesidades nacionales en infraestructura.

Para el director de Análisis Macroeconómico de Cepal Argentina, Daniel Heymann, el país tiene una tasa de inversión respetable (cerca del 23 por ciento del PBI), parecida a la mayoría de los países de la región. Sin embargo, admitió que "hay una cuestión de incertidumbre no sólo en términos macroeconómicos, sino del financiamiento de largo plazo".

El ex economista jefe del Banco Mundial para América latina Sebastián Edwards señaló que "hay una percepción de los inversores de que no existe un respeto importante por los derechos de propiedad privada en la Argentina".

Mencionó, en ese sentido, los problemas derivados del retraso tarifario, las retenciones a las exportaciones, la animosidad hacia las empresas extranjeras (citó el caso de la petrolera Shell), la falta de seguridad en el suministro de energía y la desconfianza en las estadísticas oficiales.

En tanto, el ex secretario de Industria Dante Sica afirmó que "la Argentina no provoca confianza tanto por lo que pasó en 2002 como por el actual grado de intervención en los precios, a diferencia de lo que ocurre con Brasil y México, que están a punto de ser calificados por el grado de inversión por las agencias de riesgo".

Indudablemente, las empresas son actores determinantes en la generación de un mayor nivel de actividad económica y todo aquello que contribuya a crear condiciones para su crecimiento y para el surgimiento de nuevos emprendimientos redundará en beneficio de toda la sociedad.

Ello sólo es factible cuando existe un marco institucional sólido y previsible que consolide la actividad empresaria, cree empleo, sostenga el bienestar de la sociedad y permita dar el salto en la inversión que asegure un sendero de desarrollo sostenido.

Aun cuando es innegable que, en términos del PBI, la IED en nuestro país ha alcanzado en los últimos años un nivel elevado respecto de los anteriores registros, queda la triste sensación de que la Argentina no ha podido o no ha sabido aprovechar las oportunidades que se han presentado para las economías emergentes en estos tiempos, como sí lo han hecho Brasil, Chile o Colombia.