lunes, 18 de agosto de 2008

- LOS PERUSSO -




BINOMIO GENERACIONAL


UNA OPERA CON EXELENTES TRABAJOS

DE PADRE E HIJO


EL ÁNGEL DE LA MUERTE
de Mario Perusso



Este fin de semana, se estrenó en el Teatro Argentino de La Plata, la ópera “El Ángel de la Muerte”, con música de Mario Perusso y libreto de Marcelo Perusso (basado en un drama de Jean Cocteau)





La dirección musical fue a cargo de Guillermo Scarabino y la régie y la escenografía la corresponderán a Marcelo Perusso. El vestuario fue diseñado por Stella Maris Müller y la iluminación por José Luis Fioruccio.
El reparto estará constituido por Alejandra Malvino (La Reina), Marcelo Puente (Azrael), Patricia González (Noemí), Enrique Folger (Oskar de Grössenbach), Leonardo Estévez (Ricardo de Streber), Alicia Alduncin (Archiduquesa), Oreste Chlopecki (Jefe de la Brigada), Claudia Montagna y Roxana Deviggiano





“EL ÁNGEL DE LA MUERTE”

(tomado de un comentario de Gustavo Otero)


Con libreto de Marcelo Perusso, basado en la obra El águila de dos cabezas de Jean Cocteau, Mario Perusso da a conocer su cuarto trabajo para la escena lírica.
En la obra original, Cocteau quiso revivir el melodrama y explotó al máximo el juego de las coincidencias.

Su trama básica retrata a una reina de un país cualquiera de Europa central que vive en un empecinado aislamiento desde la muerte de su esposo, asesinado el día de su boda. Una noche, en el aniversario de la tragedia, un poeta anarquista penetra por la ventana a su habitación con el propósito de asesinarla. Por curiosa coincidencia, el anarquista es el exacto retrato del difunto rey. A partir de allí, los acontecimientos se precipitan.





La adaptación para la escena lírica supuso buscar los momentos de mayor lirismo, concentrar el drama original, dar mayor acción a una obra original de largos monólogos y escribir algunas escenas nuevas. Como todo libreto operístico, se aparta del original sin renunciar a que quede lo esencial de la idea del autor.
Musicalmente la ópera se encuentre entre la tonalidad y la atonalidad libre. No hay música electrónica, ni series dodecafónicas, ni serialismo. Hay libre juego tonal sin renunciar a los motivos guías.





La obra no incluye coro y los personajes principales tienen la siguiente asignación de registros: “La Reina” es mezzosoprano, “Azrael” (el ángel de la muerte) es un tenor lírico, “Noemí” es una soprano lírica, “Oskar” es tenor, “La Archiduquesa” es contralto y “Ricardo” es barítono.

Enfrentarse a un estreno mundial siempre es un desafío pero también una oportunidad única. Disfrutemos, pues, de este momento privilegiado.





También es de destacar, una vez más, la incorporación del Mtro. Mario Perusso a cargo de Dirección Artística del Teatro Colón.

domingo, 17 de agosto de 2008

- 150 AÑOS DEL TORTONI -




Un tradicional espacio de la Avenida de Mayo



El emblemático Café Tortoni celebra un siglo y medio de vida
Creado en 1858, el reducto atrae cada día a cientos de porteños y turistas





Un café donde el café no es lo que importa. Un pedazo de Buenos Aires que vio nacer el primer boulevard de la ciudad, acunó a poetas y literatos, sirvió a los más grandes, y oyó como Eladia Blázquez le cantaba versos como "refugio fiel de la amistad junto al pocillo de café". Aunque parece que los años pasen de largo cuando se acercan al 825 de la Avenida de Mayo, el Tortoni cumple 150 años y, hoy, la Legislatura porteña le rendirá un homenaje, a las 18.30, mediante el descubrimiento de una placa.

Para él es su templo, el lugar más grato donde ha estado los últimos 50 años y una ininterrumpida lección de cultura y vida. Roberto Fanego, caballero elegante cuya edad califica de "atemporal", conoce el lugar como la palma de su mano. El actual gerente del Tortoni sonríe levemente cada vez que una anécdota se asoma a su recuerdo y cuenta como se quedaba, en sus tiempos de mozo, cerca de la mesa de Borges para escuchar lo que allí se contaba. "No puedo elegir sólo un buen momento. Formar parte de esta historia es todo un lujo", explica.





A mediados del siglo XIX, mientras Monet o Víctor Hugo se reunían para charlar en el café de un napolitano apellidado Tortoni, en el parisiense Boulevard des Italiens, Touan, un francés exiliado en Buenos Aires, levantaba, en la otra parte del mundo y tomando el mismo nombre, un local en el que se respiraría el ambiente del de su predecesor. Los cafés Tortoni estaban incubando, de forma paralela y en el interior de sus salones, tanto las mejores obras como a sus autores.





De aquellas reuniones en las que se bebía poco y se hablaba mucho quedan el recuerdo, las imágenes en blanco y negro que forran las paredes, la peluquería para caballeros a modo de museo, el primer salón para la familia, en el que no podían entrar los hombres solos, y el aire inspirador que inhalaron sus habitués .

Ahora, convertido en un híbrido entre atracción turística y monumento histórico, acoge a una media de 3000 clientes por día. "Lo que servimos, en definitiva, es esencia. Cambiaron las costumbres y tal vez la gente, pero siempre será un café con historia", afirma el señor Fanego.

Si uno, sentado en una de las sillas de roble y cuero bordó, cierra los ojos, podría oír a las orquestas que pasaron por el palco. Y si afinara todavía más el oído hasta bajar a La Bodega, en el subsuelo, seguro que se quedaría embelesado con los cantos de Gardel. Fanego, como todos los porteños, no se imagina la Avenida de Mayo sin el Café.

sábado, 16 de agosto de 2008

- TANGO -




Festival Buenos Aires Tango 2008


10° FESTIVAL DE TANGO CABA


Anoche, a toda orquesta y sala repleta, se dió por inaugurado el 10° Festival de Tango, desde el Teatro Avenida.
En su apertuta hablaron el Ministro de Cultura Porteño, Hernan Lombardi y el Jefe de Gobierno, Mauricio Macri.

La apertura del festival estuvo a cargo de Leopoldo Federico, que se presentó con sus diversas formaciones historicas: duos, trios, cuartetos y por supuesto su gran orquesta.





El Buenos Aires 10º Festival de Tango se define como la celebracion multitudinaria del genero y como el motor de una politica cultural con metas claras: la recuperacion y puesta en valor del patrimonio historico del genero, la incitacion a los creadores emergentes, el estimulo de la excelencia artistica y la diversidad estilistica, la integracion social en la produccion y el consumo cultural, y el impulso a las industrias creativas del sector.

Recreacion de la Orquesta de Cuerdas (55’ y ’57) de Astor Piazzolla con La Camerata Bariloche, Fernando Suarez Paz, Marcelo Nisinman y Nicolas Ledesma, con Gerardo Gandini y Nicolas Guerschberg como invitados.





Impulsando una verdadera renovacion conceptual el Buenos Aires 10° Festival de Tango ofrece en esta edicion una nutrida grilla de producciones propias y cuenta por primera vez con la direccion del musico y productor Gustavo Mozzi. Un verdadero seleccionado de artistas, muchos de ellos presentando sus nuevos trabajos, compondra una nutrida grilla de programacion con mas de 100 conciertos y espectaculos gratuitos.

El tradicional Salon Harrods (Florida 877) abrira sus puertas para albergar una programacion diaria de 12 a 21 hs. convirtiendose en usina tanguera con espectaculos, clases y seminarios, conferencias, encuentros de coleccionistas, muestras, proyecciones de peliculas.





Este espacio sera al mismo tiempo sede del 1º Encuentro Internacional de Directores de Festivales de Tango, de MusicNet (espacio internacional de negocios) y de la Feria de Productos: tres iniciativas con las que el 10° Festival de Tango contribuye al impulso de las industrias culturales del sector. El Teatro Avenida (Av. De Mayo 1212), el Teatro Ift (Boulogne Sur Mer 549), el Centro Cultural Recoleta (Junin 1930) y la Academia Nacional del Tango (Av. De Mayo 833) albergaran muchos de los conciertos centrales del Festival.

La programacion se desplegara territorialmente en el Centro Cultural Torquato Tasso (Defensa 1575), El Centro Cultural Resurgimiento (Artigas 2262), El Centro Cultural Julian Centeya (Av. San Juan 3255), El Centro Cultural del Sur (Av. Caseros 1750), Niceto Club (Niceto Vega 5510), La Escuela Orlando Goni (Independencia 584), La Casa del Tango (Guardia Vieja 4049) y los bares notables de la ciudad como la Esquina Homero Manzi (Av. San Juan 3601), Las Violetas (Av. Rivadavia 3899), Cafe de Garcia (Sanabria 3302), 36 Billares (Av. De Mayo 1265), Confiteria Hotel Castelar (Av. De Mayo 1148) y los centros culturales barriales.





El domingo 24 a las 21 hs Ruben Juarez dara cierre al Festival en el mismo escenario.

Cierre del Festival: Ruben Juarez inaugurando una seccion que Buenos Aires Tango le dedicara a las producciones de las distintas provincias argentinas y que se inicia con Cordoba. Conciertos exclusivos de Susana Rinaldi, Jairo, Atilio Stampone, Juan Jose Mosalini, Osvaldo Berlingeri, el trio Los Cigarros, Amelita Baltar junto a Leo Sujatovich y Esteban Morgado.

Concierto dedicado a la recreacion de las primeras grabaciones de Anibal Troilo con Guillermo Fernandez en voz y una gran orquesta dirigida por Andres Linetzky con invitados como Ernesto Baffa, Raul Garello, Jose “Pepe” Colangelo y Jose Votti.





Recreacion de la Orquesta de Cuerdas (55’ y ’57) de Astor Piazzolla con La Camerata Bariloche, Fernando Suarez Paz, Marcelo Nisinman y Nicolas Ledesma, con Gerardo Gandini y Nicolas Guerschberg como invitados.

La presentacion, en distintos escenarios del Festival, de artistas argentinos radicados en el exterior como Juan Jose Mosalini, Marcelo Nisinman, Juan Carlos Caceres y Tango Crash que compartira su actuacion con Astillero y Alfredo Casero.

Estreno de 12 tangos nuevos comisionados por el Festival a compositores destacados de las nuevas generaciones, interpretados por la Orquesta del Tango de la Ciudad de Buenos Aires dirigida por Nestor Marconi y Juan Carlos Cuacci.





Estreno de tangos, milongas y valses compuestos por artistas del Hospital Borda en un taller impulsado por el Festival.

Seccion “Panorama” con la presencia de artistas como Nelida Saporitti y Gerardo Gandini, Lidia Borda, Ariel Ardit, Raul Garello, Jose “Pepe” Colangelo, Osvaldo Requena, Aureliano Marin, Vale Tango, Soledad Villamil, Demoliendo tangos, Pablo Agri.

Nuevos arreglos tangueros encargados por el Festival para las orquestas Infantiles de las Zonas de Accion Prioritaria.

Homenajes al gran Horacio Salgan -por parte del joven Agustin Guerrero-, el notable artista uruguayo Aberto Mastra -producido especialmente para el Festival por Pablo “Pinocho” Routin y Nicolas Ibarburu-, el decano bandoneonista Gabriel “Chula” Clausi, las cancionistas Maria de la Fuente, Nina Miranda y Alba Solis.

El gran debut de la Orquesta Tipica Ramiro Gallo.





Lanzamientos de discos de Marcelo Mercadante, Daniel Melingo, Anibal Arias, Brian Chambouleyron, Hugo Rivas, Pablo Banchero y Haydee Schwartz.

Work in progress de la opera tanguera de Edgardo Cozarinsky junto a Pablo Mainetti.

El programa Dos Orillas, que se realiza en el Torcuato Tasso convoca a notables musicos uruguayos con Los Mareados, Tabare Leyton y Monica Navarro. En esa misma sede se podra escuchara a Dema y su Orquesta Petitera, Rodolfo Mederos trio y Hugo Rivas con Julio Pane y Nestor Marconi.

Estrenos de obras de Sonia Posetti y de Nicolas Guerschberg.

viernes, 15 de agosto de 2008

- EN LA SOLEDAD -




San Martín en Saldán


Por Abel Posse
Para LA NACION




San Martín se instaló en la finca de Saldán, en las afueras de Córdoba. Venía de los trabajos y de las indecisiones de las reuniones en Tucumán, donde nuestros ejércitos fracasaban ante los españoles. Ya en Tucumán, se había sentido muy mal y le habían recomendado Córdoba para recuperarse.

Lo más tentador sería para él reencontrar su soledad y su reflexión, sin el asedio de la hojarasca verbal de los criollos. Traía consigo el alivio de la grandeza espiritual y del coraje militar de Belgrano. En Salta, había afirmado la determinación de la guerra gaucha de Güemes, sabiendo que ese guerrero denodado le aseguraba la posibilidad de avanzar en su plan estratégico secreto. Un plan que a la gente de buen sentido parecería más bien un disparate. Pero sentía que Güemes era realmente capaz de cerrar el paso de los españoles hacia el Sur.

Se instaló en la casa de Saldán con sus petacas y armas, con sus pocos libros. Le era imprescindible preparar el cuerpo de quien se propone una aventura bélica digna de Aníbal. Y su cuerpo flaqueaba. Pero en esa finca apacible, con su huerto, su jardín, sus pájaros, podría definir los pasos de su temeraria estrategia de atacar a España y llegar hasta el epicentro colonial, el Perú, por un camino inimaginable para la lógica. No era menos importante para San Martín aprovechar ese intervalo tranquilo para efectuar el balance y la reflexión sobre esos primeros años de las Provincias Unidas. No se había logrado amañar con el atraso cultural, con la improvisación revolucionaria, con el estilo de gente de colonias. Incluso su casamiento. Su relación con una de las familias más encumbradas de Buenos Aires, con los Escalada y la dulce Remedios En Saldán encontraba el espacio para esa reflexión existencial que se debía.

Visité la finca de Saldán a comienzos de año, recibido por el doctor Arrambide y sus hijos, tan dedicados a conservar ese santuario sanmartiniano. Me muestran el cuarto, la cama, un armario con libros. Una pieza de convaleciente, de insomne.

Afuera, un jardín con ondulaciones de raíces antiguas, senderos de ladrillo, una glorieta para comer en las noches de verano. El general solitario iba y venía por esos espacios de jardín criollo. Había un nogal con una mesa y allí redactó sus planes secretos. No podía confiar más que en unos pocos. No quería reconocerse desilusiones. Sólo le cabía la respuesta del coraje solitario: llevar a cabo la obra militar que se había propuesto y desconocer la "pajamulta politiquera" con sus solemnes estrategas de ejércitos imaginarios.

Seguramente evaluó las diferencias y se sintió un poco lejos de su familia. Pronunciaba un castellano muy marcado. No podía aflojarse y dejar de ser tan español y tan militar. Se había zambullido en la aventura de América para desligarse de la decadencia asombrosa de España y para cumplir con los ideales de una sociedad liberal, la propiciada por ese Napoleón que combatiera en suelo ibérico. Pero no podía dejar de sentirse como un extranjero entre esta gente de parla afable y anecdótica.

Remedios, Mariquita, Mercedes cantando junto al clavicordio y riendo de las zafadurías. La reja florida, el vino fresco y las campanas de la Merced marcando el tiempo amable de ese Buenos Aires de verano. La gracia. La vida fácil y alegre. Ni ante la graciosa Remedios, más cerca de la infancia que de la adultez, lograba aflojarse. Tratar de ser divertido es fácil o imposible. El estaba destinado a la gravedad, a pocas palabras, pensadas.

En la casa de Saldán hay una amplia galería con sillones de algarrobo. Imaginé a San Martín tendido allí, cubierto con su poncho, en la alta noche de insomnio mirando el cielo estrellado. Lo imaginé perplejo ante el destino que había elegido. Es la perplejidad de un hombre que puede preguntarse: "¿Cómo vine a parar aquí? ¿Es éste el camino de lo que debo hacer para ser?". La noche increíble de Córdoba. Y ese silencio cósmico al que uno trata de robarle un signo de respuesta.

Uno de los pocos que trataba con placer, Rodríguez Peña, le dijo que desde la revolución de Buenos Aires todo se desmoronaba en improvisaciones. La ineptitud no sustituía la rigidez de la organización pesada, pero enérgica, de la Colonia. "Estamos por debajo de lo que había. Sin España, a esta gente no le queda más que polvo y desierto y algún libro de Rousseau en el fondo de un armario. Esto terminará en sangrienta anarquía o en otra dominación."

Había cabalgado aquella nada desde Buenos Aires al extremo norte. Cardales resecos. Jaurías hambrientas. Postas miserables bajo un par de ombúes donde los llamados gauchos matean o toman caña echados sobre los aperos con sus crenchas sucias y sus miradas de rencor para todo lo que amenace higiene o progreso. Embrutecidos en su libertad para la nada. La queja de la roldada del jagüel levantando esa agua que ahuyentaría hasta al sediento. Pueblos de taperas sin árboles ni huertos. De vez en cuando, alguna espadaña con su campanita clamando en la inmensidad por un dios huido.

De esa materia desganada, comprendió que debía esculpir guerreros de uniforme y disciplina. Debía concentrarse en Mendoza y sacar de la nada un ejército. Hacer cañones, pistolas y carabinas, municiones, sables, monturas. Todo había que robárselo al vacío: los hombres, los uniformes y las armas. Una bandera con viento de coraje y muerte.

En las interminables cabalgatas ya había aprendido que la supuesta revolución y la posible independencia eran sólo palabras. Los charlatanes del café de Marco, entre sus copas de anís y su atroz tabaco salteño, habían cedido al juego de la tentación de existir que durante tiempo les daría la arrogancia del político. Se divertirían más que con los naipes y el chaquete. Soñarían con un fasto de senadurías y embajadas.

En Tucumán había advertido el peligro del independentismo militarista. La simplificación de que vencer a España los igualaría mágicamente y hasta los pondría por encima. San Martín ya no compartiría con Bolívar ese objetivo de meros triunfos napoleónicos, para luego entronizar en el poder a decenas de caudillos locales, con su filosofía de degüello y de enriquecimiento con cueros al por mayor. San Martín ya sentía en profundo lo que lo opondría definitivamente a Bolívar, antes y después de Guayaquil, y que Mitre señaló como el pensamiento central y más importante del libertador argentino: independencia sin cortar con la cultura de los países centrales, creando lazos permanentes por medio de monarquías constitucionales. Sin esta determinación, nuestra América quedaría como un continente nonato, de segunda categoría en el concierto mundial.

Allí no sólo definió el más corajudo empeño que expondría en Punchauca y en Miraflores al virrey De la Serna, en plena guerra, antes de entrar en Lima: un triunfo militar que negase la cultura y el progreso sería crear el resentimiento de tiranos de esa misma raza de quienes llevarían a la muerte a Bolívar, en 1830. Triunfo militar, pero también suicidio cultural, y ese resentimiento de América ante el mundo central.

En el silencio de las noches de Saldán, en su depresión, supo que estaba solo ante la familia, ante la España decadente de la que había renegado, ante esos porteños dicharacheros y vividores. Estaba solo y sintió que debía ser y habitar su destino mayor: empecinarse en la misión militar más imposible de su tiempo.

El autor es novelista y ensayista.

jueves, 14 de agosto de 2008

- RAUL GONZALEZ TUÑON -




GONZALEZ TUÑON

A 34 AÑOS DE SU DESAPARICION

POETA PORTEÑO



Raúl González Tuñón nació en Buenos Aires, en 1905.

Poeta, periodista, viajero. A partir de 1922 comienza a publicar sus primeros versos en revistas de la época: "Inicial", "Proa", "Martín Fierro".





Compartió con el grupo de Florida, los experimentos formales, y con el de Boedo, la preocupación social, que fue acentuándose con el tiempo. Entre sus libros se cuentan: El violín del diablo (1926), el inicial; Miércoles de ceniza (1928), en los que se animan tipos y parajes suburbanos; La calle del agujero en la media (1930), revelación poética de París; El otro lado de la Estrella; Todos bailan, poemas de Juancito Caminador (ambos en 1934); La rosa blindada (1936), poesía política, al que siguen otros del mismo carácter; Primer canto argentino (1945); Todos los hombres del mundo son hermanos (1954); A la sombra de los barrios amados (1957); Demanda contra el olvido (1963).





Falleció en ésta ciudad, un 14 de agosto en 1974.

Juancito Caminador, un personaje inspirado en un artista de circo y en una marca de whisky (Johnny Walker) se convirtió en un alter ego literario del autor.

miércoles, 13 de agosto de 2008

- POSIBILIDADES -




Tres escenarios


Por Mariano Grondona
Especial para lanacion.com
Noticias de Opinión



Después de las duras derrotas sufridas por los Kirchner en el Congreso, en la calle y en las encuestas de opinión a partir de la crisis del campo, el panorama político ha dejado de serles abrumadoramente favorable para abrirse en dirección de tres escenarios principales.

El primer escenario que se hace presente en la imaginación pero que es el menos probable en la ejecución es que la pareja gobernante, recogiendo al fin las lecciones de la experiencia, gire drásticamente en sus objetivos y en su estilo no ya en favor de cambios cosméticos como hasta ahora sino en procura de una gestión que podríamos denominar "normal", a la manera de la que encarnan hoy países vecinos como Brasil, Chile y Uruguay.

Si los Kirchner se empecinan al contrario en sostener los objetivos y el estilo que les permitieron mantener la iniciativa entre 2003 y 2007 pero que ya no les sirven en 2008 porque las circunstancias han cambiado, lo previsible es que se hundan lenta o rápidamente en el ocaso. La iniciación de esta cuenta regresiva del "poder K", que parece haber comenzado, podría darse en efecto con un ritmo "lento" o con un ritmo "rápido".

Dado el estado incipiente, vacilante, de la oposición, el más probable de estos dos escenarios es el retroceso lento de los Kirchner desde la encumbrada posición de la que todavía gozaban en 2007 hasta la pura y simple pérdida del poder en las elecciones presidenciales de 2011. La duda, en este caso, se concentraría en torno a la oposición. ¿Cuál de los cinco candidatos a desplazar al kirchnerismo, a saber el peronismo "no K", el radicalismo si se reconcilian el "cobismo" y el "anticobismo", el Pro de Macri, la Coalición Cívica de Carrió y el socialismo de Binner, será capaz de convertirse en la principal fuerza opositora en el curso de los próximos años? Esta pregunta, vital para el futuro de los argentinos, puede hallar respuesta no sólo en una de estas fuerzas sino también en las combinaciones que puedan resultar entre algunas de ellas.

El tercer escenario, el de la declinación vertical, podría precipitarse antes de 2011, quizás en la vecindad de las elecciones parciales de 2009, si la pérdida de poder de los Kirchner viniera acompañada por crisis sociales ligadas al agravamiento de la inflación. No parece que éste sea el escenario más probable de los tres. De lo que estamos seguros es que este tercer escenario, peligrosamente cercano a lo que nos pasó en 2001, es el que menos quieren los argentinos.

martes, 12 de agosto de 2008

- RICHARD STRAUSS -





RICHARD GEORG STRAUSS


UN EXIMIO COMPOSITOR ALEMAN



Richard Georg Strauss nace en Múnich, Alemania, un 11 de junio de 1864.

Hijo de un intérprete de trompa de la corte de Munich, Franz Strauss, Richard fue un niño prodigio. Tras el éxito de sus poemas sinfónicos Don Juan (1889) y Las divertidas travesuras de Till Eulenspiegel (1895), Strauss compuso tres poemas sinfónicos de temática heroica que han sido las obras que más han trascendido para el gran público: Así habló Zarathustra (Also sprach Zarathustra, 1896), Don Quijote (1897) y Una vida de héroe (Ein Heldenleben, 1898). Finalmente, aunque menos conocida para el gran público, Strauss consideraba que su obra cumbre en el terreno del poema sinfónico era la monumental Sinfonía Alpina (1915).





El elevado número de lieder orquestales evidencia también que se trata de un compositor que se siente especialmente a gusto en todo lo que sea música descriptiva y dramática (su enorme aportación a la ópera ha merecido un apartado propio). El ciclo más célebre es el que vino a ser su testamento musical, "Últimas cuatro canciones" (Vier letzte Lieder) que, con textos de poemas de Hermann Hesse y Joseph von Eichendorff, vieron la luz un año antes de la muerte del compositor.





Su música orquestal no programática es menos numerosa. Destaca sin duda su trabajo para 24 instrumentos de cuerda «Metamorphosen» (1944) sobre la marcha fúnebre de la tercera sinfonía de Beethoven. En esta obra, en contra de la habitual fórmula de tema con variaciones, el tema original sólo se deja escuchar tal cual hacia la conclusión. Frente a la seriedad de esta obra, donde parece que Strauss se dirige a un público más erudito, sorprenden sus desenfadados últimos conciertos: El segundo concierto para trompa (1942) y el Concierto para oboe (1945), donde retoma la vena "mozartiana" que ya se había hecho presente en El caballero de la rosa, aunque con una escritura mucho más virtuosa en lo que a la composición se refiere.





Cuestionado por su adherencia al partido nazi durante su vigencia en Europa, deja en claro su lejana responsabilidad del hecho. Entre otros datos tiene en su haber la composición del himno para los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, celebrados en la Alemania nazi.

Entre los famosos directores que formaron parte del círculo de conocidos y amigos de Strauss se destacan los nombres de Clemens Krauss y Karl Böhm, quienes participaron en varios de los estrenos de sus obras. Los últimos días de su vida trabajó con el afamado director húngaro-judío Sir Georg Solti, en una revisión, y póstuma ejecución por parte de éste último, de la integral de sus óperas. Rudolf Kempe (que grabó toda su producción orquestal) y Herbert von Karajan completan la lista de los directores que más comúnmente se asocian con Richard Strauss.





A finales del siglo XIX, Strauss dedicó su atención como compositor a la ópera. Sus primeros dos intentos en el género, Guntram (1894) y Feuersnot (1901) fueron rotundos fracasos. Pero en 1905, Strauss produjo Salomé (basada en el drama de Oscar Wilde) y la reacción fue tan apasionada y extrema, como había sido con Don Juan.

Cronología operística





Cuando se estrenó en la Ópera del Metropolitan, hubo una crítica tan feroz por parte del público que tuvieron que cancelarse las presentaciones posteriores. Indudablemente, muchas de las críticas tenían su origen en el tema escogido, pero también había personas a las que no les agradaba el exceso de disonancias que cargaba la obra, hasta el momento poco escuchadas en el teatro de Nueva York. Sin embargo, la ópera fue exitosa en otras partes, llegando incluso a darle los suficientes ingresos a Strauss para financiarse su casa de Garmisch-Partenkirchen.





La siguiente ópera de Strauss fue Elektra (1909), donde el límite de disonancia llegó un poco más allá. Fue también la primera ópera que resultó de la colaboración del compositor y el libretista Hugo von Hofmannsthal. A partir de ese momento, ambos trabajarían juntos en varias ocasiones. Sin embargo, en sus siguientes trabajos, Strauss moderó su lenguaje armónico, con el resultado de obras con excelente aceptación por parte del público, como la "mozartiana" Der Rosenkavalier (1910).





Strauss continuó regularmente la composición de óperas hasta 1940; produciendo así: Ariadne auf Naxos (1912), Die Frau ohne Schatten (1918), Intermezzo (1923), Die ägyptische Helena (1927) y Arabella (1932), todas con la colaboración de Hofmannsthal; Die schweigsame Frau (1934), con Stefan Zweig; Friedenstag (1936) y Daphne (1937), con Joseph Gregor y Zweig; Die Liebe der Danae (1940), con Gregor; y su última obra, la ópera sobre las óperas, Capriccio (1941), con Clemens Krauss.

Fallece posteriormente a la finalización de la 2° guerra mundial, un un 8 de septiembre de 1949.

lunes, 11 de agosto de 2008

- CAUCASO -




Rusia extiende su puño en el Cáucaso


Por Jorge Castro
Diario Perfil



Tropas rusas, muchas de ellas situadas como fuerzas de paz de Naciones Unidas (peace-keeping), atacaron el viernes el ejército de Georgia. Según el gobierno georgiano, la punta de lanza rusa estaba integrada por 150 tanques pesados, entre 40 y 60 aviones Sukkoi-24, además de decenas de lanzamisiles, versión mejorada de los míticos Katyusha del Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial. El primer ministro ruso, Vladimir Putin, señaló que “comenzó la guerra con Georgia”.

Georgia es el país del Cáucaso, ex integrante de la Unión Soviética y vecino con Rusia, más estrechamente vinculado a Estados Unidos. Las tropas georgianas son las terceras en importancia de la coalición que combate en Irak con el liderazgo norteamericano. Son más de 120 los instructores estadounidenses del ejército georgiano. Georgia y Ucrania aspiran a ingresar en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Osetia del Sur está situada sobre la frontera rusa; del otro lado, se halla el territorio de Osetia del Norte. Los pueblos de las dos regiones pertenecen a la misma etnia y hablan igual lenguaje. Prácticamente la totalidad de los osetianos del sur (70.000 habitantes) son ciudadanos rusos. Osetia del Norte limita con otras dos provincias rusas: una es Ingushetia; la otra es Chechenia. Allí, el ejército ruso aplastó una insurrección de la población islámica que duró cuatro años; y exigió la destrucción de la capital: Grozni. El entonces presidente Putin consolidó así su poder.

Al sur de Georgia se encuentra Azerbaiján; y en ella la provincia de Nagorno Karabakh, militarmente dominada por milicias armenias que mantienen su control desde 1991, y enfrentan a las tropas azeríes. Algo similar ocurre, fuera del Cáucaso, con la República de Moldavia, también integrante de la ex URSS, que enfrenta una situación insurreccional en Transdniéster, donde la mayoría de la población es rusa.

Fronteras inestables, poblaciones heterogéneas y movimientos secesionistas son elementos constitutivos del Cáucaso. Además, la región es recorrida por oleoductos estratégicos que transportan el petróleo ruso y azerí al mar Caspio, al mar Negro o al territorio de la Federación Rusa.

El otro elemento que distingue geopolíticamente al Cáucaso es que Rusia, fortalecida estratégicamente en los últimos cinco años por su condición de gran potencia petrolera (segunda del mundo, después de Arabia Saudita), reclama ahora su hegemonía sobre una región que integró el sistema soviético.

El presidente ruso, Dmitri Medvedev, al anunciar en Moscú la intervención rusa –que consideró una “represalia” contra la ofensiva militar georgiana–, señaló: “De acuerdo con la Constitución y las leyes, como presidente de la Federación Rusa, estoy obligado a proteger la vida y la dignidad de los ciudadanos rusos, independientemente del lugar donde vivan”. Medvedev se refiere al hecho de que en las repúblicas que integraban la antigua Unión Soviética –que quedaron afuera del marco de la Federación después de la implosión del sistema entre agosto y diciembre de 199– habitan más de 20 millones de ciudadanos rusos. La doctrina del Kremlin es que, al menos en las repúblicas de la ex Unión Soviética, la soberanía sigue a la población y no se limita a los territorios de la actual Federación. “El pueblo de Osetia del Sur pide ayuda al gobierno de Rusia, y le reclama que adopte medidas urgentes para defender a los residentes que son ciudadanos de la Federación Rusa”, afirmó un comunicado del gobierno sur-osetiano.

Rusia se opuso a la independencia de Kosovo –respaldada por todo Occidente, EE.UU. y la Unión Europea en primer lugar–, consecuencia de los afanes secesionistas de la antigua provincia de Serbia, tradicional aliada a Moscú. Antes aplastó la insurrección independentista de Chechenia, en el Cáucaso ruso. Ahora, con tanques T-54 y cazabombarderos Sukkoi-24, respalda el movimiento secesionista y anti-georgiano de Osetia del Sur. No es una inconsistencia doctrinaria la del Kremlin, sino la afirmación de la hegemonía rusa –ante todo en el Cáucaso– y de su creciente potencia internacional.

Putin reconstruyó el Estado ruso tras la implosión de 1991. Lo hizo a través de un doble movimiento de centralización: en primer lugar, sobre las 88 repúblicas de la Federación, ante todo Chechenia; y luego impuso el puño del Kremlin sobre las oligarquías surgidas de las caóticas privatizaciones de la era Yeltsin. Ahora afirma el poder ruso en las fronteras inmediatas de la Federación (Near Abroad), en el Cáucaso no ruso georgiano y en Osetia del Sur.

Raymond Aron señaló que el núcleo duro del bolcheviquismo (Lenin/Stalin) no era la fuerza doctrinaria del “marxismo-leninismo”, sino el “hecho ruso”, sinónimo de hegemonía, poder e imperio. El “hecho ruso” se denomina hoy Vladimir Putin.

- PEREZ CELIS -





CELIS PEREZ


PLÁSTICO PORTEÑO BOQUESE




Merecido homenaje a días de su muerte


Celis Pérez, más conocido por la inversión de su nombre y apellido como Pérez Celis fue un prestigioso artista plástico de la Argentina, de reconocimiento internacional. Su obra se expresó a través la pintura, la escultura, el muralismo, y el grabado.





Desarrolló un estilo abstracto, recurriendo a la fusión de líneas estéticas de las culturas amerindias andinas con las vanguardias plásticas internacionales, a la vez de la utilización de imágenes de fuerte arraigo en la cultura porteña para construir obras de fuerte impacto popular.


Pérez Celis nació el 15 de enero de 1939 en el barrio de San Telmo de Buenos Aires, mudándose con su familia al barrio de Mataderos donde pasó su infancia y juventud.
Miembro de una familia de recursos limitados, comenzó a estudiar dibujo por correspondencia cuando aún era un niño, trabajando como "canillita" (vendedor callejero de periódicos), cadete y aprendiz de carpintero, entre otros empleos. En 1954 ingresó a la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano, donde estudió con maestros como Leopoldo Presas, Líbero Badíi, Juan Batlle Planas y Santiago Cogorno. A los 17 años realizó su primera exposición individual.





En Pérez Celis tuvo gran impacto la obra de abstracta de Víctor Vasarely, a la que tuvo acceso en 1957, cuando se realizó una gran muestra del artista húngaro en el Museo Nacional de Bellas Artes exhibió en Buenos Aires.

Luego de casarse se trasladó a Uruguay, donde formó el Grupo de los Ocho, siguiendo la escuela constructivista del destacado pintor uruguayo Torres García, junto con Lincoln Presno, Carlos Páez Vilaró y García Reino, Pareja, Espósito, Pavlosvsky, Berdié, Testoni. Formó parte del "Movimiento del Hombre Nuevo", impulsor del arte no figurativo, orientado por Rafael Squirru.





En 1961 instaló su taller en Buenos Aires, en Bartolomé Mitre y Talcahuano, relacionándose con artistas como Le Parc, Demarco, García Rossi, Sobrino, Planck y Moyano, orientándose hacia la pintura geométrica y el arte cinético.
En 1962 pintó el mural "Fuerza América", realizado sobre madera, tela metálica y hierros, en Rivadavia 6140, de la ciudad de Buenos Aires. De esa época datan también otros murales la fábrica Brousson, el Banco de la Nación de Formosa, y Aerolíneas Argentinas en el Aeropuerto de Ezeiza.





A comienzos de la década de 1970 recibió el premio Alba en el LXI Salón Nacional de Artes Plásticas Argentino. Luego de enviudar en 1977, se instaló en Venezuela, donde su obra se caracteriza por la eliminación de las líneas horizontales, a favor de fuertes imágenes verticales. A fines de esa década se consagró en Europa con una muestra realizada en Gallerie Bellechasse y su inclusión en una exposición colectiva de Pintura Latinoamericana Contemporánea.
A mediados de la década de 1980, su pintura alcanzó una alta cotización en el mercado internacional, a la vez que enviudó por segunda vez.





En la década de 1990, fue instalado un mural suyo en la Galería Sanyo de Tokio, en la Universidad de Morón ("Los cuatro elementos", "la Fuente de la Sabiduría", "El Libro de Morón" y "Universitas"), en el estadio del Club Atlético Boca Juniors ("Ídolos" y "Mito y Destino"), en la Universidad de Belgrano ("Camino del conocimiento") y en el edificio Central Park, en el barrio de Barracas, donde instaló su estudio definitivo (California al 2000). En 1999 realizó la imagen del Festival Internacional de Buenos Aires.

Falleció como desenlace de la leucemia que padecía desde hace mucho tiempo, el sábado 2 de agosto de 2008, a los 69 años. Lo velaron en el club Boca Juniors como al más querido de los hinchas, rodeado por sus propios murales y los de Rómulo Macció, cuya obra admiraba.





Entre 1962-1964 se trasladó viajó por Salta, Bolivia y Perú, para ponerse en contacto con las líneas estéticas del indigenismo andino, expresando la simbología solar andina, en busca de una identidad regional.
En su obra Pérez Celis ha buscado utilizar imágenes paradigmáticas de la cultura porteña, como el fútbol, la cruz, la misa criolla, el Obelisco, el tango, Carlos Gardel, Jorge Luis Borges, Ástor Piazzolla, etc., para construir mensajes plásticos capaces de conectarse con la sensibilidad popular.





El 16 de Septiembre de 2004, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, mediante la sanción de la ley, proveniente de la aprobación del despacho de la Comisión de Cultura y Comunicación Social, en que se recopila la basta trayectoria del artista, es reconocido como Ciudadano Ilustre de su ciudad natal.

domingo, 10 de agosto de 2008

- INCREDIBILIDAD -




Credibilidad intervenida:



Las claves para entender la crisis del Indec
Cuestionado por amplios sectores, incluidos ahora también los industriales, todo el sistema estadístico del país entró en zona de riesgo como resultado de un complejo entramado de intereses y disputas por espacios políticos



Por Damián Nabot
Noticias de Enfoques:
FOTOILUSTRACION: SILVINA NICASTRO




Como los protagonistas del cuento "Casa Tomada" frente al avance implacable de extraños en los cuartos de su hogar, los trabajadores del censo agropecuario del noveno piso del Indec descubrieron el 11 de marzo, fecha del anuncio de las retenciones móviles, que finalmente la intervención los había alcanzado.

Se levantó una pared en medio de la oficina para separar a los empleados que respondían a la gestión anterior de los fieles a la nueva directora, María Esther Colombo. Se desmanteló gran parte del equipo de técnicos y se alteraron las fechas para comparar la evolución de las cosechas. Al presente, cinco meses después del desembarco, de las 10 provincias tradicionalmente relevadas para el censo agropecuario se avanzó sólo con tres. No se relevaron Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Tucumán y Mendoza, que concentran la mayor parte de la producción agrícola de la Argentina. Se envió a censar a la Patagonia en invierno, con los campos nevados, cuando la fecha tradicional era en primavera. Según afirmaron empleados que resisten a las nuevas autoridades, gran parte del presupuesto ya se gastó y todavía no hay siquiera datos preliminares. Estimaciones internas advierten que sólo se censó el 20 por ciento del total, cuando los informes deberían estar a punto de presentarse.

La intervención del censo agropecuario fue el eslabón final de una cadena que comenzó a fines de 2006 y que, aunque se la suele asociar únicamente al interés por disimular índices negativos, responde también a una política para operar sin intermediarios sobre los actores económicos y tener herramientas para su disciplinamiento. Pero la destrucción de la credibilidad del Indec fue un proceso que adquirió una dimensión y un alcance impensados para sus propios impulsores, como lo reconocen en reserva, y esconde un entramado de intereses, enfrentamientos y políticas equivocadas que terminó por poner en duda todo el sistema estadístico de la Argentina. Ya no sabemos a ciencia cierta cuál es el índice de inflación, cuántos pobres e indigentes hay en el país o, por ejemplo, a qué ritmo crece la economía argentina.

Una "guía urgente" para la comprensión de la crisis de las estadísticas permite explicar sus claves a partir de siete preguntas:

1.- ¿Por qué Néstor Kirchner resolvió intervenir el Indec?

El motivo fue la aceleración de la inflación. Néstor Kirchner resolvió a fines de 2006 que el Indec quedara en manos del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, para que el funcionario aplicara sus conocidos métodos disciplinarios entre los comerciantes que aportaban información para la confección del IPC (Indice de Precios al Consumidor). Había un doble objetivo: "planchar" las expectativas inflacionarias a partir de un índice intervenido y reducir los costos de la deuda pública, que tras el canje pasó a ajustar la mitad de sus títulos por el aumento de precios. Además, a menor inflación hay, estadísticamente, menos pobres y menos indigentes. "Se buscó aplicar la teoría de las expectativas disciplinadas con un índice menor de inflación, pero el efecto conseguido fue el contrario al deseado: se aceleraron las expectativas y ahora cualquier consultora tira la cifra que se le da la gana", evalúa el economista y diputado de la CTA, Claudio Lozano.

Moreno le exigió a la responsable del área de precios del Indec, Graciela Bevacqua, la lista de comercios donde los encuestadores relevan sus precios. Pero la entrega de la nómina de los 8000 comercios involucrados implicaba una violación a la ley de secreto estadístico. Bevaqua, con 10 años de trayectoria en el Indec, se negó y fue destituida. "Se quiso ajustar el valor un mes para que quedara más o menos bien. Y pasó. Pero después pecaron de soberbia, trastocaron todo el sistema y nos dejaron sin números", reconstruye Patricia Giménez, la funcionaria a la que echaron del Indec de Mendoza por dejar a la luz una inflación superior a la oficial.

El Gobierno creyó que podía manejar la resistencia. Pero ante cada avanzada, el conflicto recrudecía. Al presente, y como parte de un esfuerzo inútil por acallar disidencias, unos 200 empleados del instituto fueron desplazados o despedidos. Unos 300 nuevos trabajadores fueron incorporados, en su mayoría sin experiencia en materia estadística. Del personal actual, prácticamente la mitad no trabaja porque las nuevas autoridades no le asignan funciones. La credibilidad de las mediciones del organismo fue despedazada. Muchas de las líneas temporales que permitían comparar un índice en diferentes momentos de la historia fueron interrumpidas. La desconfianza se esparció hacia otras mediciones y la Argentina se confronta con el problema de carecer de un instrumento que refleje con certeza sus realidades económicas y sociales.

2.- ¿Existe en el Gobierno una posición uniforme sobre el Indec?

Nunca existió. Nadie se atrevió al principio a plantear públicamente su desacuerdo porque la decisión se había tomado en la línea que baja directamente de Néstor Kirchner a Moreno. Cuando estuvo al frente del ministerio de Economía, Felisa Miceli intentó una vía alternativa para recuperar la credibilidad y apaciguar el conflicto con los sindicatos cuando nombró al frente del organismo a Alejandro Barrios, un economista que era a la vez delegado de capacitación de la junta interna de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). Cuando Miceli debió renunciar por el escándalo de la bolsa de dinero, Moreno recuperó terreno ya sin adversarios de peso en su horizonte. En el Gobierno le reprochan a ATE no haber apoyado la gestión de Barrios y aceptado el gesto de acercamiento, y lo atribuyen al triunfo de las posturas más radicalizadas que conviven en su interior. "La designación de Barrios no había sido consultada y luego hubo un proceso donde se buscó callarnos con mejoras salariales para que hiciéramos la vista gorda ante la intervención", responde Carlos Achigar, secretario de organización de ATE-Indec.

El reemplazante de Miceli, Miguel Peirano, también criticó en la privacidad de la Casa Rosada el descalabro de las estadísticas, pero tenía aún menos margen que su antecesora para oponerse. El actual ministro, Carlos Fernández, ni siquiera lo intentó. Todos quienes la conocen saben que la titular del Banco Nación, Mercedes Marcó del Pont, objeta la política de intervención del Indec. Lo discutió con sus compañeros de bancada cuando era diputada nacional. Incluso fue señalada como la autora de un proyecto para modificar la ley de estadísticas. Pero, por el momento, Marcó del Pont prefiere dejar sus sugerencias en la intimidad de la Casa Rosada. Además, en su primera conferencia de prensa, la presidenta Cristina Fernández desestimó cambios inminentes y enfrió las expectativas de anuncios.

3.- ¿Qué cambió tras el conflicto con el campo?

En su jornada inicial como jefe de Gabinete, Sergio Massa fue el primer funcionario en reconocer desde la cúpula del Gobierno que el Indec había perdido su credibilidad y que era necesario "trabajar muy fuerte" para recuperarla. En el interior del Gobierno, la afirmación generó estremecimiento por el desafío que implicaba al jefe político del kirchnerismo, pero a la vez fue una bocanada de oxígeno que liberó opiniones antes silenciadas.

"Hubo un proceso de descalificación de la tarea del Indec que se instaló en la sociedad, que dejó de creer que sus mediciones reflejan la realidad, y que ahora deja como labor pendiente reconstruir la credibilidad en sus estadísticas", afirma el diputado oficialista Héctor Recalde. Agrega que los problemas "trascienden los nombres propios".

El socialista Ariel Basteiro, también integrante del bloque del Frente para la Victoria, cree que el tiempo debe ayudar a retomar el diálogo y reconoce la obligación de "rediseñar el Indec para que vuelva a ser creíble". Pero, a diferencia de Recalde, advierte sobre la necesidad de "cambiar en ambas partes algunos actores que fueron parte del proceso" y que impiden "reacomodar los ánimos caldeados".

Economistas cercanos al Gobierno, como Aldo Ferrer y Héctor Valle, titular del Fondo Nacional de las Artes, también reclaman una recuperación del Indec. Incluso fueron señalados como posibles integrantes de un "consejo de notables" que tome las riendas del organismo en reemplazo de los designados por Moreno. La propuesta circuló con fuerza en el entorno de Massa. Pero fue descartada por miembros del Gabinete que llevan más tiempo en la Casa Rosada.

Pero el cambio de aire político tras el conflicto con el campo y el quiebre que significó el reconocimiento de Massa también animó a la dirigencia empresaria a plantear el problema en voz alta. Julio Werthein, titular del Grupo W, afirmó que lo que publica el Indec "no se corresponde" con lo que los argentinos "compramos o producimos". Le siguió Cristiano Ratazzi, de Fiat, y cerró el vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Ignacio de Mendiguren, quien reclamó una "normalización urgente" del Indec. La presión es creciente.

4.- ¿Cómo interviene Moreno en el Indec?

Desde el inicio de la intervención, Moreno impulsó el nombramiento o ascenso de los funcionarios leales y convirtió al Indec en una herramienta de su política de precios, con la consecuente pérdida de autonomía. El organismo se encuentra actualmente a cargo de Ana María Edwin, quien se había desempeñado en el área de recursos humanos y fue la encargada de implementar la estrategia trazada por el secretario de Comercio.

Para enfrentar las protestas de ATE, que a su vez tiene la presión de los dirigentes del Partido Socialista de los Trabajadores que se desempeñan en el Indec y empujan por izquierda, Moreno se recostó sobre el aparato de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), el gremio que a nivel nacional encabeza Andrés Rodríguez. El acuerdo entre UPCN y las nuevas autoridades, según revelan los propios trabajadores, se selló con un acuerdo generoso: todos los nuevos empleados deben afiliarse al sindicato y reciben, como premio, un plus salarial superior al cobrado por aquellos que sobreviven de gestiones anteriores.

Paralelamente, a mediados de 2007 apareció en el Indec un grupo de personajes encabezados por Hernán Leonardo Brahim, quien acompañó al secretario de Comercio a Plaza de Mayo cuando el kirchnerismo disputó el lugar a quienes golpeaban cacerolas en apoyo a la protesta agropecuaria. "Son unas treinta personas que llegaron en julio de 2007 como la fuerza de choque de Moreno", define Raúl Llaneza, delegado de ATE. Entre sus filas figuran custodios, como Rubén Zampino, y otros personajes que se desempeñaban en el Mercado Central, como José Luis Blanco.

5.- ¿Cuál es la relación entre la intervención del Indec y la deuda pública?

Cerca del 42 por ciento de la deuda pública argentina se indexa a partir del índice de precios. Por lo tanto, cuando aumenta la inflación crecen los intereses. Un punto más de inflación, según las últimas estimaciones, implica unos 572 millones de dólares más de deuda externa. Al empujar hacia abajo el índice de inflación, la Argentina lleva ahorrados unos 20 mil millones de pesos desde el inicio de la intervención del Indec. Pero la picardía no es gratuita. "A la Argentina se le cerraron los mercados de financiamiento voluntario, que afecta no sólo la posibilidad de conseguir recursos para el sector público sino también para el privado. Además, a través de las AFJP, muchos de los tenedores de deuda somos los propios argentinos, a quienes cada tres años nos quitan dos de capital", calcula Rodrigo Alvarez, gerente de economía y finanzas de la consultora Ecolatina.

El vínculo entre deuda e inflación plantea el principal problema de cara a un posible sinceramiento del índice de precios. Muchos economistas consideran inviable reconocer la inflación pasada en términos financieros. "Para atrás no se puede hacer nada, daría lugar a una especulación financiera extraordinaria, los bonos subirían 30 por ciento en un día", estima el economista Javier González Fraga, ex titular del Banco Central. En definitiva, la imposibilidad de pagar los intereses acumulados por la inflación escondida en los meses de intervención dejará a la Argentina frente a una suerte de segundo e inevitable default.

6.- ¿Qué hay de cierto en la teoría de los lobbys de Néstor Kirchner?

Cada vez que se le exigen explicaciones a Kirchner por la decisión de intervenir el Indec, el jefe del Partido Justicialista argumenta que el organismo había sido copado por consultoras privadas que buscaban empujar el índice para arriba a fin de favorecer a los tenedores de bonos. Nunca se presentaron pruebas.

Es verdad que los propios técnicos actualmente opuestos a la intervención reconocen, en reserva, que en la década del 90 había presiones de las consultoras privadas para acceder a las bases de datos del organismo. Pero el argumento de Kirchner enfrenta dos incongruencias: en primer lugar, la actual titular del instituto tuvo una participación activa e influyente durante los años del Indec que ahora son criticados. En segundo lugar, la gestión para que los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) fueran volcados públicamente en la página web del Indec correspondió a la entonces directora Cynthia Pok, quien fue desplazada tras negarse a convalidar la nueva medición de inflación. Cuando los datos son públicos, su venta para pocos deja de tener sentido. Con el nuevo índice de precios, el acceso público a las bases de datos volvió a cerrarse.

7.- ¿Cómo se recupera la credibilidad perdida?

"A nosotros nos creen", enfatiza Pok, para argumentar que el primer paso para reconstruir la confianza en el Indec sería reincorporar a los técnicos que fueron corridos de sus tareas. "Hacen falta gestos muy fuertes que despejen las dudas", acota Carlos Achigar, secretario de organización de ATE-Indec. La realidad es que la reconstrucción exige ir más allá del reingreso de los desplazados. En primer lugar, el problema de la inflación escondida plantea la necesidad de diseñar una estrategia frente a los intereses que podrían reclamar los tenedores de bonos. Luego es necesario reconstruir una metodología de medición de la inflación que sea aceptada públicamente.

También se plantea la obligación de "cambiar a algunos actores", como reconoció Basteiro. La permanencia de Moreno volvería imposible un relanzamiento exitoso por el nivel de resistencia que genera. Un sector del Gobierno impulsa la idea de un "consejo de notables" que conduzca el Indec y lo envuelva con su credibilidad. Pero reconocer de un día para otro una inflación superior también exige acompañar la medida con políticas económicas que den garantías para su contención. "Nadie puede enfrentar la inflación si primero no reconoce el problema", acota González Fraga. Para Lozano, la reconstrucción del Indec también exige "convocar a concurso público" para ocupar los principales cargos y "abrir a debate público, con rigor académico, la elaboración de una nueva metodología para medir el IPC". El gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, quien también se enfrentó con la Nación por las diferencias entre el índice medido en su provincia y el oficial, propuso que el nombramiento del director sea "con acuerdo del Senado".

Tarde o temprano, alguno de los caminos posibles deberá ser transitado. Porque, a diferencia del matrimonio del cuento de Cortázar que, rendido, abandona su hogar y tira las llaves a la alcantarilla, frente a la desconfianza esparcida sobre el sistema estadístico de la Argentina, la resignación es la única salida impracticable.

sábado, 2 de agosto de 2008

- TOULOUSE LAUTREC -




Henri de Toulouse-Lautrec



EL SR. DEL MOULIN ROUGE


UN GENIO DE LA PINTURA



Henri Marie Raymond de Toulouse-Lautrec-Monfa (Hôtel du Bosc, Albi, 24 de noviembre de 1864 - Malromé, 9 de septiembre de 1901) fue un pintor y cartelista francés que destacó por su representación de la vida nocturna parisiense de finales del siglo XIX. Se le enmarca en la generación del postimpresionismo.





Nace en el seno de una de las más antiguas familias de Francia, de nobleza carolingia, descendiente directo de los condes de Toulouse. En su familia, como era habitual en muchas sagas de la gran aristocracia, los matrimonios se realizaban entre parientes para evitar las divisiones territoriales y la dispersión de la fortuna. Éste fue el caso de los padres de Henri, Alphonse de Toulouse-Lautrec-Monfa y la Condesa Adèle Tapié de Celeyran, que eran primos en primer grado. La endogamia hubo de condicionar la salud del artista. Henri fue el primogénito y cuando tenía cuatro años, nació su hermano Richard-Constantine, que falleció un año después.
Por desavenencias, sus padres se separaron en 1868 y Henri quedó al cuidado de su madre.





Su infancia fue feliz hasta que como consecuencia de la consanguinidad de sus padres, Toulouse-Lautrec padeció una enfermedad que afectaba al desarrollo de los huesos: la picnodisostosis, que se le empezó a manifestar en 1874. Su constitución ósea era débil y entre mayo de 1878 y agosto de 1879 sufrió dos fracturas en ambos fémures que le impidieron crecer más, alcanzando una altura de 1,52 m. El enanismo que sufrió no era de cuerpo entero, sino sólo en las piernas. Se le intentó curar mediante descargas eléctricas y poniendo gran cantidad de plomo en sus pies.
Su primer cuadro lo pinta con 13 años: Artilleros a caballo. Tres años después realiza su primer autorretrato, donde se pinta sentado omitiendo sus piernas.





En 1881 Toulouse-Lautrec se traslada a París. Decide ser pintor, con el apoyo de su tío Charles y unos pintores amigos de la familia, como Princetau, John Lewis Brown y Jean-Louis Forain. Es admitido en el estudio de Léon Bonnat, que era un retratista de moda. Allí perfecciona su dibujo, pero el maestro le dice que dibuja de forma horrible y que nunca llegará a nada.
Al cerrarse el taller de Bonnat en septiembre de 1882, tuvo que buscarse un nuevo maestro, Fernand Cormon. En el estudio de Cormon se encontró y entabló amistad con Vincent van Gogh.





En 1884 Henri va a vivir al barrio de Montmartre, donde tiene vecinos como Degas. La fascinación que sentía por los locales de diversión nocturnos le llevó a frecuentarlos con asiduidad y hacerse cliente predilecto de algunos de ellos como el Salón de la Rue des Moulins, el Moulin de la Galette, el Moulin Rouge, Le chat noir, el Folies Bergère... Todo lo relacionado con este mundo, incluida la prostitución, constituyó uno de los temas principales en su obra. En sus obras de los bajos fondos de París pintaba a los actores, bailarines, burgueses y prostitutas (su gran obsesión). A éstas las pintaba mientras se cambiaban, cuando acababan cada servicio o cuando esperaban una inspección médica.





Al contrario que los artistas impresionistas, apenas le interesó el género del paisaje, y prefirió ambientes cerrados, iluminados con luz artificial, que le permitían jugar con los colores y encuadres de forma subjetiva. Muy observador, le atraían la gestualidad de los cantantes y comediantes, y le gustaba ridiculizar la hipocresía de los poderosos, que rechazaban en voz alta los mismos vicios y ambientes que degustaban en privado.

Los dueños de los locales le pedían que dibujara carteles para promocionar sus espectáculos, algo que entusiasmó mucho a Lautrec ya que en sus largas noches en los cabarets dibujaba todo lo que veía y lo dejaba por las mesas. Al contrario que Vincent van Gogh, llegó a vender obras y fue reconocido, si bien su popularidad radicó en sus ilustraciones más que en la pintura al óleo.





Tuvo grandes amigas como la bailarina Jane Avril, a la cual dedicó varios cuadros y carteles. Conoció a bailarines reconocidos como Valentín el descoyuntado (que era notario de día y bailarín de noche), payasos y demás personajes de las fiestas y espectáculos por los suburbios. Este mundillo de vicio y extravagancia fue un refugio para Lautrec, quien se sentía rechazado por la nobleza a la que pertenecía por origen. Su minusvalía causaba rechazo en los salones chic, y en Montmartre pudo pasar desapercibido y dar rienda suelta a su bohemia.





Tenía grandes problemas con el alcohol, llegando a mezclar champagne, cognac y absenta en una misma copa y varias veces, lo que muchas veces derivaba en locura. Además contrajo la sífilis. Criticaba a todos aquellos que reflejaban paisajes en sus cuadros, ya que él opinaba que lo que verdaderamente valía la pena eran las personas, el pueblo. Se consideraba a sí mismo un cronista social y se mezcló, pintó y fue como el pueblo.

En 1886 abandonó el estudio de Cormon y arrendó el suyo propio. En la década de los 90 viajó hasta Londres en donde conoció y retrató de forma sublime a Oscar Wilde.
La vida noctámbula y desordenada que llevó durante años, así como su alcoholismo deterioraron su salud. Y a partir de 1897 padeció manías, depresiones y neurosis, además de ataques de parálisis en las piernas y en un costado.





En 1897 tuvo que ser recogido de las calles a causa de una borrachera y poco después en un delirium tremens llegó a disparar a las paredes de su casa creyendo que estaban llenas de arañas. Sin embargo seguía pintando de forma firme y rápida, pero lo vuelven a recoger alcoholizado en 1899 e intentan internarlo en un sanatorio mental. Allí para demostrar que no esta loco realiza una colección de pinturas sobre el circo.





Dejan que vaya a casa de su madre en las posesiones de ésta cerca de Burdeos. Estaba muy mal de salud, con la piel color ceniza y barbudo. Su adicción por el alcohol hizo que llegara a comprar un bastón con la punta tenía forma de copa para poder beber a escondidas de su madre. El 9 de septiembre de 1901 murió postrado en su cama.
En 1922 su madre y su tratante abrieron el Museo Toulouse-Lautrec en Albi, el cual tiene numerosas visitas y es reconocido por su rica colección.





La obra de Toulouse-Lautrec se caracteriza por su estilo fotográfico, al que corresponden la espontaneidad y la capacidad de captar el movimiento en sus escenas y sus personajes, siendo el suyo un estilo muy característico. A esto hay que añadir la originalidad de sus encuadres influencia del arte japonés, que se manifiesta en las líneas compositivas diagonales y el corte repentino de las figuras por los bordes. Poseía una memoria fotográfica y pintaba de forma muy rápida. Sin embargo, su primera influencia fue la pintura impresionista y, sobre todo, la figura de Degas, de quien siguió la temática urbana alejándose de los paisajes que interpretaban Monet o Renoir. Fue la vanguardia del modernismo y del Art Nouveau.

viernes, 1 de agosto de 2008

- TODO ES HISTORIA -

Derechos humanos, otra parte de la historia


Por Victoria Villarruel
Para LA NACION




Un 1° de agosto, durante la noche y mientras la gente dormía, una poderosa bomba explotó en el corazón de Barrio Norte. Dos edificios fueron el centro de la locura terrorista, que ese día eligió una zona densamente poblada para infligir el mayor daño posible a una familia y a todos aquellos que vivieran cerca.

El atentado quedó en la memoria de la sociedad con nombre propio, ya que se lo conoce como el atentado a Paula Lambruschini, por ser ella, una adolescente de 15 años, la primera víctima fatal.

Esa madrugada Paula dormía. Se había acostado pensando en el colegio y en las tareas que debía entregar durante la mañana. Margarita, una vecina de 82 años, también estaba descansando. Ricardo otro vecino, dormía. El barrio estaba en silencio. Los tres no despertaron jamás. Una bomba depositada por la organización Montoneros terminó con sus vidas, sus aspiraciones y aplastó sus derechos humanos.

Los vecinos despertaron entre escombros, con vidrios rotos en sus camas. Los gritos desgarradores y el llanto se apoderaron de esa cuadra, que supo ser tranquila y que se había convertido en un escenario de la guerra. Pacheco de Melo entre Ayacucho y Junín se llenó de humo, sangre, escombros y automóviles destruidos. Dos edificios resultaron estructuralmente inestables y debieron ser demolidos.

Hace treinta años, Paula Lambruschini dejó de ser una adolescente llena de promesas para convertirse en una víctima del terrorismo. En ese mismo instante, la acompañaron Margarita Obarrio de Vila y Ricardo Alvarez, ciudadanos inocentes como todos los que fueron agredidos por las organizaciones terroristas responsables de más de 21.600 atentados.

Ese 1° de agosto comenzó el digno y silencioso dolor de varias familias que perdieron a sus seres queridos, que sufrieron heridas o perdieron sus bienes. Esperaron que el Estado les reconociera sus derechos humanos pero, lamentablemente, a más de 30 años de estos terribles sucesos, el Estado está empeñado en mostrar sólo una porción de la historia, ignorando a quienes como Paula, Margarita, Ricardo y tantos miles más, no optaron por el camino de las armas para obtener el poder. Sin embargo, la obligación primigenia del Estado de proteger a sus ciudadanos miembros de la población civil y no combatiente, se encontraría guiada por intereses e ideologías que impiden la Justicia en la Argentina para aquellos que fueron víctimas del accionar terrorista.

En los últimos lustros, el movimiento de los derechos humanos ha evitado deliberadamente asistir y proteger a las víctimas del terrorismo. En estos años, el Estado ha dictado varias leyes de reparación y diversos beneficios para los ex combatientes de las organizaciones armadas y sus familiares. Pero lo más lamentable es que se ha reescrito la historia reciente de los argentinos y en ella no existen Paula, Margarita o Ricardo. Es un relato donde los victimarios devienen en víctimas y, como tales, gozan de la impunidad que otorga el silenciamiento obligatorio al que están destinados estos miles de argentinos y extranjeros. Parecería que la sociedad aún no reparó detenidamente en el hecho de que los terroristas, antes de ser damnificados, fueron verdugos de la sociedad civil, pues ser ex terrorista no es lo mismo que ser víctima del terrorismo, aunque les asistan los correspondientes derechos humanos para aquellos que quebrantan el orden público.

Es una historia que, ante la reapertura de una causa judicial, como la Causa Larrabure, da origen a la resolución 158/07, por la cual se ordenó a los fiscales excluir de la categoría de crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra a los asesinatos, secuestros y torturas realizados por la guerrilla. Su autor fue el procurador general de la Nación y ex ministro del Interior durante el gobierno de Cámpora, Esteban Righi, un funcionario que al menos debería haberse excusado por su participación en la firma de la generosa amnistía a los terroristas en 1973. O el fallo de la jueza Servini de Cubría sobre un dictamen del fiscal Berlanda, que sobreseyó a reconocidos combatientes montoneros, acusados de integrar la célula que puso la bomba en el comedor de la Policía Federal, donde perdieron la vida 24 argentinos y más de 60 resultaron heridos, bajo la excusa de que no fue un delito de lesa humanidad y, por ende, estaba prescripto.

Todas estas acciones de los tres poderes del Estado parecen apuntar al otorgamiento de impunidad para los culpables de aberraciones como las que se cometieron contra Paula Lambruschini, Margarita Obarrio de Vila y Ricardo Alvarez, negando lo que el Estatuto de Roma, ratificado por la Argentina, establece respecto de los delitos de lesa humanidad.

Las víctimas del terrorismo no reclaman venganza, no cortan calles ni hacen escraches, no ocupan cargos públicos, no pontifican. Sólo quieren verdad, justicia, reparación y paz, para poder vivir en un país donde la impunidad no se muestre por televisión, donde el rostro del terror no sea vocero interesado de los derechos humanos, donde quienes tienen sus manos manchadas de sangre respondan ante la sociedad por los crímenes cometidos.

A treinta años del asesinato de estos tres inocentes, la Argentina no es defensora de los derechos humanos, ni está a la vanguardia del respeto de los mismos; sólo ha trucado las armas por la acción política y judicial, que siguen impidiendo a las víctimas del terrorismo el goce de sus derechos.

La autora es abogada, presidenta del Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas.