lunes, 13 de octubre de 2008

- CARRIEGO -




Evaristo Carriego

POETA ARGENTINO

EL ELEGIDO DE BORGES




Evaristo Carriego nació en Paraná, provincia de Entre Ríos, el 7 de mayo de 1883, su familia era de largo arraigo en Entre Ríos. Su abuelo, que Carriego recuerda en un relato, Recuerdo de mi tiempo, fue guerrero y legislador de orgullosa trayectoria: "Cuando la legislación del Paraná resolvió levantarle a Justo José de Urquiza una estatua en vida, el único diputado que protesto fue el doctor Carriego, en oración hermosa aunque inútil..." (Jorge Luis Borges, Evaristo Carriego. Buenos Aires, 1930.





Durante su niñez, se traslada junto a su familia al barrio porteño de Palermo (barrio de compadritos. La suya es, desde entonces, una existencia lineal, sin exabruptos, sin hitos memorables. Vivió de ciertos cariños íntimos, del amor de una muchacha muerta, de los amigos seguros. Visitó redacciones y revistas, anarquistas algunas -anarquizantes, como se autoadjetivaría Carriego en un relato-, como La Protesta.





Allí conoce a Juan Más y Pi, quien, junto con Marcelo del Mazo, será un amigo cercano y comprensivo. Son años de discusiones sobre las ideas importadas y la literatura que se está haciendo: "...el centro aquel tan curioso -dice Más y Pi-, que se constituía en la redacción de La Protesta, que era entonces, un diario anarquista simple de ideas, donde se hacía más literatura que acracia, y donde el encanto de una bella frase valía más que todas las aseveraciones de Kropotkin o de Jean Grave".





Carriego vivió en este Buenos Aires con la seguridad de ser poeta y la urgencia del reconocimiento: "Imponía sus versos en el café -dice Jorge Luis Borges en la obra citada-, ladeaba la conversación a temas vecinos de los versificados por él.

Participó, con sus urgencias, del ambiente literario de la primera década del siglo XX, frecuentó los cafés famosos, se desveló hasta la madrugada en las reuniones de escritores, pero se iba alejando lentamente, como volviendo hacia un centro único de interés: "En vez de amplificar más cada día su campo de observación -añade Jorge Luis Borges-, Carriego parecía complacerse en reducirlo. Me basta con el corazón de una muchacha que sufre, dijo cierto día en el ardor de una discusión". Su vida se constituyó así como su poesía, con elementos primarios y simples y fue vida breve: muere el poeta, a los 29 años, el 13 de octubre de 1912, tísico.





Publica su primer libro de poemas, Misas herejes, en 1908. Comienza su vida poética con inevitables influencias que se delatan ya desde el título: Ecos del satanismo de moda, de raíz baudelairiana, en esa reducción ad absurdum del misticismo por la paradoja, misas y herejes. Casi todo es herencia y retórica de escuela en este libro, dividido en 5 secciones, de clara tendencia modernista. Luego vienen El alma del suburbio y La canción del barrio en la cual operan todos los arquetipos que constituirán su mitología personal y porteña, donde de destacan los guapos, los cafés, el barrio, etc.





Todos ellos publicados póstumamente.

sábado, 11 de octubre de 2008

- MAS CAMBIOS -






¿El final de una era?





Hacia un mundo multipolar



No creen que el capitalismo esté en riesgo ni que EE.UU. vaya a desaparecer como jugador clave en la escena internacional. Pero prestigiosos intelectuales de todo el mundo coinciden en que la debacle financiera anticipa un mundo en el que Washington no tendrá un poder hegemónico

Por Juana Libedinsky
ARTE DE TAPA: SILVINA NICASTRO

Enfoques - La Nación


Mientras el planeta aún tiembla bajo los efectos del terremoto financiero que amenaza con derrumbar la metrópolis del mundo capitalista, algunos de los más destacados exponentes del pensamiento económico intentan poner en clave histórica los últimos acontecimientos y anticipar el mundo que vendrá. Porque la debacle de Wall Street, con su efecto de quiebras, desplomes, pérdida de confianza, presagios oscuros y medidas de rescate desesperadas en todas partes del mundo, habla por supuesto de un escenario económico resquebrajado que, para muchos, está cayendo bajo su propio peso, el peso de sus errores. Pero también habla de unos de esos puntos de inflexión en la historia del mundo que hacen que las cosas ya no vuelvan a ser como antes.

¿Qué cambió? ¿Insinúa esta crisis el principio del fin de una era, aquella iniciada con el fin de la Guerra Fría, que convirtió a EE.UU. en potencia hegemónica y a la vez garantía de cierto orden y, por lo tanto, de cierta estabilidad? Renuentes a las definiciones categóricas y grandilocuentes, los intelectuales consultados descartan un anticipo del fin del capitalismo como el que auguran las voces más extremas y, en todo caso, sí admiten el advenimiento de un escenario en el que EE.UU. ya no será el único faro del capitalismo global.

Un mundo multipolar

"Ciertamente, somos testigos del fin de la unipolaridad americana", dice Jacques Mistral, jefe de investigación en Economía del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI) y miembro del Consejo de Análisis Económico del primer ministro francés François Fillon. "La idea de que estamos entrando en un mundo multipolar es tentadora, y es verdad que hay poderes nuevos que están emergiendo y que podrán jugar un papel más importante en las relaciones internacionales. Dicho esto, la realidad es que en el futuro medianamente cercano no hay poder alguno que pueda estar a la par de EE.UU. Por lo tanto, la situación actual tiene algo de paradójica: EE.UU. ya no puede usar una influencia unilateral, pero su influencia es necesaria para construir un mundo mejor organizado. La forma en que el próximo presidente se relacione con el resto del mundo y el uso que haga del poder y la influencia de EE.UU. tendrán un efecto gigantesco sobre nuestro futuro".

Como anticipo del modo en que podría funcionar el mundo con menos injerencia norteamericana, Lawrence Summers, ex presidente de Harvard que visitó nuestro país esta semana, señaló con preocupación cómo países que cuentan con recursos extraordinarios, como Rusia o como Irán, pueden aumentar su peso en el tablero internacional, y dio como ejemplo un hecho reciente: un fondo soberano de Islandia, cuando tuvo un problema de liquidez, recurrió a Rusia por 4500 millones de dólares. Ese corrimiento de la hegemonía americana y el surgimiento de otros estados fuertes dispuestos a participar en el gran juego ¿es, como lo sugiere Summers, peligroso?

"Los recursos sólo valen algo cuando el mundo tiene una gran necesidad de ellos. Si entramos en una recesión profunda, Irán y Rusia se verán negativamente afectados también; su poder, en cambio, se fortalece con la alta demanda de los booms económicos. Y, aun así, el poder es algo más que el solo ser rico en recursos, de otra manera los miembros de la OPEP serían mucho más poderosos de lo que son", dijo Waltraud Schelkle, especialista en economía política de la Universidad Libre de Berlín y de la London School of Economics. Pero aclaró que, independientemente de esto, sí estamos viviendo el comienzo del fin de la supremacía americana. Para Schelkle, este proceso comenzó hace algún tiempo, a mitad de los años 80, cuando el garante del flujo monetario internacional se convirtió en una nación deudora.

¿Las consecuencias? Posiblemente un período de inestabilidad política y económica. "No veo un sucesor inmediato en el papel hegemónico de EE.UU., pero tampoco veo que esto sea un problema en términos culturales o ideológicos. EE.UU. simplemente seguirá jugando un gran papel, sólo que menos hegemónico, y eso puede terminar siendo algo bueno".

¿Incluso aunque se produzcan esos avances de países como Rusia o Irán que mencionaba Summers? Para Jon Danielsson, especialista en Islandia de la London School of Economics, "si bien tuvo mucha repercusión que se hablara de un rescate ruso de Islandia con un gran préstamo, por ahora eso es una fantasía; Rusia tiene sus propios problemas económicos en este momento y no está preparada para ir a rescatar a nadie".

Pero así como muchos ven en esta debacle de Wall Street que arrastra a la economía mundial la anticipación de un mundo multilateral, algunos destacan no sólo el fin de una era de hegemonía norteamericana sino, más específicamente, el fin de una era de capitalismo "a la americana". Aunque en este punto tampoco la coincidencia es plena: así como muchos, para explicar las razones de la caída de Wall Street, apuntan a la falta de control estatal en los movimientos financieros y especulativos, otros destacan que justamente fue la injerencia del Estado (o más bien cierta ambición política) lo que provocó el salto al vacío de los créditos subprime.

Es el caso de Ian Vásquez, director del Centro para la Libertad y la Prosperidad Global del think tank americano Cato Institute. "Freddie Mac. y Fannie Mae -dijo- fueron apoyadas explícitamente por el gobierno para hacer préstamos riesgosos que el mercado de otra manera no hubiese hecho. Por lo tanto, si queremos saber cuál es el resultado de involucrar a los políticos cada vez más en el mercado hipotecario, ya tenemos evidencia de que los políticos tienen incentivos perversos para hacer préstamos más riesgosos para más y más gente, lo cual ha sido la base del problema", dijo en diálogo con LA NACION.

Adiós a las viejas soluciones

Como se ve, en el terreno más estrictamente económico no hay tantas coincidencias y, así como para algunos es evidente que, tras esta crisis atribuida a una excesiva desregulación, ahora llegó la hora del Estado, para otros, el mercado sigue siendo la única verdad y ya volverá a encontrar su propio equilibrio.

Así, para Mistral, es demasiado pronto para ver cómo sería una "nueva era del capitalismo global", pero sí podemos afirmar, dice, que la edad de oro de la desregulación se acabó. "La ideología de que el mercado puede solucionar todos y cada uno de los problemas de la economía mundial ha dado un paso atrás y estamos entrando, en cambio, en una época en la cual se le va a reconocer al Estado un nuevo papel. Pero a no equivocarse: las viejas soluciones definitivamente han perdido su atractivo. Es más, lo poco que podemos predecir de esta nueva era dorada del Estado es que no implicará volver a soluciones que ya fueron descartadas", asegura el autor de La Troisième Révolution Américaine, que hasta hace poco fue consejero de la Embajada de Francia en Washington.

En cambio, para el reconocido sociólogo norteamericano Richard Sennett, profesor de la Universidad de Nueva York y asesor en la campaña presidencial de Barak Obama, no hay que inventar nada nuevo. "La solución es que el Estado cree más trabajo en empresas manufactureras y de servicios: rescatar puestos de trabajo y no bancos y banqueros. Lo que estoy diciendo no tiene nada de original, fue el objetivo del New Deal en 1930 y, más recientemente, de los países escandinavos. Pero mi argumento es que eso es el futuro, y no el pasado. Estamos entrando en un período de socialismo financiero y eso para mí no es malo", explicó a LA NACION.

Sin embargo, Sennett, autor de clásicos como La cultura del nuevo capitalismo , se mostró contrario a una mayor regulación. "No se protegen puestos de trabajo aislándose del mundo. Las industrias protegidas -hay muchas en EE.UU.- no han agregado más puestos de trabajo, proporcionalmente, que las creadas en el libre mercado. La regulación es básicamente irrelevante a la hora de expandir el número de puestos de trabajo. El tema no es reducir las acciones riesgosas sino incentivar la inversión y la innovación", resumió.

Para Ian Vásquez, es tan mala la regulación como la creación de trabajo por parte del Estado. "No creo que haya ninguna evidencia de que la crisis haya sido causada por una falta de regulación. Hemos visto que esto ha sucedido incluso en países europeos con alta regulación. Además, de hecho, en EE.UU. empezó con la crisis de los subprime" . Fue una política monetaria gubernamental -destacó- la que creó, en buena medida, la burbuja.

Respecto de la creación de empleos, Vázquez señaló que ese tipo de intervención estatal aumenta el gasto público y no resuelve la crisis. "Lo único que puede hacer es posponer su resolución, como vimos en Japón en los 90, donde, después de mucha intervención estatal y gasto público, hubo que esperar prácticamente una década para salir de la crisis. Por lo tanto, mucho mejor es dejar que el mercado resuelva esto de la manera más rápida posible y para eso hay que aceptar que puede y debe haber recesión", resumió.

Lecciones aprendidas

¿Implica esa recesión una nueva era del capitalismo global como gritan algunos titulares? Para Schelkle, si bien es cierto que cada crisis con mayúscula nos pone más conscientes de la interdependencia entre los países, en contraste con lo que la frase "nueva era de capitalismo global" podría sugerir, es notable cómo hoy prácticamente no hay involucramiento de instituciones supranacionales como el FMI o el Club de París. "Todo lo que vemos es coordinación entre bancos centrales. En ese sentido, la crisis todavía está en la etapa del capitalismo internacional, ni siquiera entró en la etapa de capitalismo global", subrayó.

Aunque por otras razones, tampoco Ian Vázquez cree que hayamos entrado en una nueva etapa. "Hablar del fin de una era del capitalismo es una exageración sin límite -aseguró desde Madrid-. Esto no es la Gran Depresión."

Según Vázquez, en la década del 20 las entidades estatales tomaron una serie de medidas erradas que alargaron una recesión hasta convertirla en depresión. "Hoy, en cambio, se han aprendido esas lecciones, y se está haciendo todo lo contrario que se hizo entonces. Por ejemplo, los gobiernos están gastando por el lado de los bancos centrales proveyendo de liquidez al mercado cuando en la Gran Depresión, en cambio, se eliminó dinero del mercado. Además, se está coordinando esa actividad alrededor mundo, algo que tampoco se hizo entonces. Habrá recesión pero las economías nacionales y la economía internacional podrán recuperarse", dijo.

Preocupados como todos, pero menos dispuestos a dejarse llevar por las "conclusiones catástrofe", los expertos admiten que el terremoto es fuerte pero está lejos de haber provocado un derrumbe definitivo. Como mucho, admiten que hay un golpe a las economías del mundo, pero que no es el fin del capitalismo.

Paralelos con la crisis local

Durante 2006, Jon Danielsson pasó un mes haciendo investigación económica en la Argentina y asegura que existen muchos paralelos entre la economía de Islandia y la de nuestro país, ya que ambas se basan en recursos y tienen ciclos marcados de auge seguidos por colapsos. "Incluso noto grandes similitudes entre cómo colapsó la Argentina en 2002 y cómo acaba de hacerlo Islandia", dijo.

¿Volvemos a estar en peligro, entonces? Según Danielsson, la economía de Islandia está mucho más integrada en la economía global que la Argentina, lo cual esta vez protege a nuestro país de muchos de los factores que llevaron a Islandia a caer.

"La Argentina en este momento está en la posición muy afortunada de ser un exportador de recursos primarios, lo cual significa que disfruta de precios récord por sus exportaciones. Todas las economías de ese tipo están, o deberían estar, atravesando un buen momento económico. Islandia, por el contrario, basó su economía en la integración con el resto de Europa, que luego simplemente se limitó a mirar mientras Islandia colapsaba. Al ser Islandia demasiado pequeña como para sostener el enorme sistema financiero que implicaba la integración europea, ha sido la primera víctima real de la crisis de liquidez internacional. La Argentina ha estado protegida de estas fuerzas más por una cuestión de suerte que por la adopción de decisiones conscientes", concluyó el especialista.

viernes, 10 de octubre de 2008

- MOREAU -




ALICIA MOREAU DE JUSTO


MUJERES ARGENTINAS


PIONERA DE LOS DERECHOS






Médica, política, defensora de los derechos humanos y pacifista.

Nació el 11 de octubre de 1885 en Inglaterra, hija de Armando Moreau francés y de María Denanpont.

Siendo niña viajó con su familia a la Argentina. Realizó sus estudios en Buenos Aires, recibiéndose de maestra y profesora en la Escuela Normal N°1.





Se graduó de médica en 1913 con diploma de honor. Había cursado el sexto año de estudios en la sala de Ginecología del viejo Hospital de Clínicas, en Buenos Aires, y el séptimo, y entonces último, en la sala de Clínicas del mismo establecimiento.

Este logró fue muy sorprendente en esta época, donde las mujeres eran discriminadas y no se las dejaba ejercer sus estudios y la medicina con facilidad. Alicia creía que era "necesario combatir el dolor humano", como confesó al ser proclamada Ia médica argentina del siglo", poco antes de su muerte.





Luchadora incansable por los derechos humanos y la reivindicación del género femenino, fue una de las primeras mujeres en integrarse al quehacer político argentino.

En 1902 creó junto a otras compañeras "El Centro Socialista Feminista" y "La Unión Gremial Femenina", construyendo las bases para el reconocimiento de igualdad de la mujer en la sociedad Argentina.
Comenzó su actividad intelectual en el Foro de Libre Pensamiento en 1906, con un trabajo sobre educación y ese mismo año fundó el centro feminista.





Entre sus obras más importantes se encuentran:

*- "La mujer en la Democracia",
*- "El Socialismo según la definición de Juan B. Justo".
*- Dirigió además, entre otras, la revista "Vida Femenina".
*- Fundó la Confederación Socialista Argentina y la Fundación Juan B. Justo, la que presidió hasta su muerte.






Falleció a los 101 años, el 12 de mayo de 1986.

jueves, 9 de octubre de 2008

- TIEMPO PASADO -




Nuestros años felices


Por Quintín
Dario Perfil



Tulio Halperin Donghi afirma que fue muy grato para él escribir. Son memorias y ese placer se traslada al lector por más de una razón. En primer lugar, mientras el adoctrinamiento al uso oficial nos impone las anécdotas del pasado como pertrechos para la batalla del futuro, asistimos con asombro a la alquimia por la cual un historiador verdadero como Halperin integra los recuerdos personales en un proyecto que no deja de ser parte de su disciplina.

Es que si un historiador ha de ser fiel a sí mismo, no puede contar su infancia y su juventud (el libro se detiene en 1955) como cualquier hijo de vecino, sino a partir de que sus propias memorias constituyen una fuente útil pero para nada irrefutable de una narración que las debe integrar en un contexto más amplio, ya que esos materiales “han sido tan mutilados por el azar como los de cualquier otra narrativa histórica [...] partir de los cuales sólo podrá armarse un relato coherente tras definir con alguna precisión las preguntas a las que ese relato intenta responder”.

Como ocurre con la obra de Halperin en general, esas preguntas pasan a ser el gran secreto de su narración, el enigma que el lector se obliga a resolver sin que pueda evitar un resto de perplejidad al final del camino. Por las mismas razones, es un escritor que se resiste a ser glosado, incluso citado. Pero también por ese estilo de frases kilométricas, en el que cada verbo obliga al minucioso rastreo de su sujeto y la expresión “este último” puede corresponder a lo enumerado diez líneas antes, se atribuye a la reacción contra una escritura temprana de frases cortísimas.

Además de haber dejado la vecindad de Hemingway por la de Proust, Halperin concluye el libro confesando que empezó su vida y su carrera creyendo que el mundo iba en una dirección determinada (lo que en ese entonces se entendía a grandes rasgos por “el progreso”, al que se oponía el nacionalismo clerical de entonces) para encontrarse a los 82 años frente a la sospecha de que no hay claves para identificar la nueva época en la que parece haber ingresado la humanidad. En particular, para predecir el futuro de la Argentina una vez agotado el proyecto de país que “se enorgullecía de tener dos maestros para cada soldado” y que llegó a ser una fiesta de la prosperidad y la inclusión. Un país en el que hasta el frío del invierno, esa sensación que signó la infancia de varias generaciones de porteños, podía ser también erradicado.

Aunque en general Halperin mantiene su propósito de contar sólo lo que se integra en una mirada de más largo plazo, no se priva de deslizar ciertas ironías ni de darse algunos gustos retrospectivos. Entre las primeras, es cierto que a Perón lo llama por su nombre y no “el tirano prófugo”, pero cada tanto lo designa con el sangriento mote de “artífice de la comunidad organizada”.

Entre los segundos, no deja de honrar a César Milstein, futuro premio Nobel, al hablar de su resistencia a los comunistas desde el anarquismo. Ni de deshonrar a Antonio Cafiero, futuro justicialista polifacético, con el recuerdo de su entrevista con Evita para pedirle que la purga de opositores entre los docentes de Ciencias Económicas fuera aún más exhaustiva.

Como quien viaja en extrañas compañías, Halperin narra sus años juveniles y el despertar de su vocación en simultáneo con el ascenso del peronismo, su propia militancia en las huestes contrarias al régimen y la convivencia con un proceso frente al que quienes lo rodeaban se equivocaron dos veces: cuando no creyeron que la Unión Democrática podía perder las elecciones y cuando la caída de Perón los sacó del estupor al que se habían resignado.

En su estilo ligeramente sibilino, Halperin parece advertir a los opositores actuales que el peronismo suele ser tan impredecible en su tenacidad para resistir las dificultades como en su vocación para precipitarse vertiginosamente en el fracaso.

- LUNA -




Félix Luna

EL IMPULSOR DE LA MENTADA FRASE:

TODO ES HISTORIA




Nació en Buenos Aires en 1925 y su familia es de origen riojano. Se graduó de abogado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires en 1951.
Escribió numerosísimas obras de historia, ensayo, ficción, periodísticas y musicales.
En 1954 publicó "Yrigoyen" y tres años más tarde recibió su primer premio: otorgado por la Dirección de Cultura de la Nación al mejor cuento costumbrista, "La fusilación".





Un año después apareció "Alvear" y ,en 1962, el ensayo histórico "Diálogos con Frondizi". Entre 1964-1973 fue editorialista en "Clarín", colaborando también en diarios y revistas de Capital y el interior del país.

Entre 1963 y 1976 ejerció la docencia como profesor de Historia de las Instituciones en la Facultad de Derecho de la UBA. Junto a Ariel Ramírez escribió los versos de varias obras musicales, tales como "Navidad nuestra", "Mujeres argentinas" y "Cantata sudamericana".





En 1966 publicó "Los caudillos" y al año siguiente fundó la revista "Todo es Historia". En 1968 publicó "El 45" y en el ï73 "Argentina de Perón a Lanusse".
De 1977 datan "De comicios y entreveros" (historia) y "Conversaciones con José Luis Romero" (ensayo histórico).

En el 78 publicó "Ortiz", en 1980 "Conflictos y armonías en la historia argentina" y "Golpes militares y salidas electorales". La década de los ï80 es particularmente prolífica, ya que además de editar libros, incursiona en otros medios como la televisión y la radio."Buenos Aires y el país" (1982). Junto a Miguel Angel Merellano lleva adelante el programa radial "Hilando nuestra historia", que se emitió entre 1977 y 1982 en las radios Continental y Rivadavia.





En 1983 comenzó a emitir por Canal 11 un programa denominado igual que la revista, "Todo es Historia". Un año después pasó a emitirse desde ATC y, en 1987, por Canal 13. En 1984 se publicaron los tres volúmenes de "Perón y su tiempo: la Argentina era una fiesta" y, un año después, "La comunidad organizada". Se emitieron tres programas especiales en miniserie por Canal 11 en 1983, 1984 y 1992.





Felix Luna Dictó "Historia Contemporánea" en la Facultad de Humanidades de la Universidad de Belgrano (1967-1986) e "Historia Argentina" en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad del Salvador (1977). Se cuentan también otros libros de historia como "La comunidad organizada" (1985), "El Régimen exhausto" (1986), el citado "Soy Roca" de 1989 y la "Historia integral de los argentinos" (1994-98) en diez tomos.





Entre los ensayos históricos se encuentran: "Breve historia de los argentinos" (1993) y su correspondiente traducción al inglés y al portugués tres años después; "Diálogos con la Historia y la Política" (1996), en colaboración con Natalio Botana y "Sarmiento y sus fantasmas" (1997). Ha recibido distinciones de los gobiernos de Francia, Perú y Brasil, además de ser nombrado ciudadano ilustre de la ciudad de Buenos Aires en 1996.





Ha desempeñado cargos públicos y académicos de relevancia y distinguido con gran cantidad de premios, el último de los cuales le fue entregado en 1994 (Premio "Konex" en el rubro "biografías históricas").

martes, 7 de octubre de 2008

- ENEMIGO -


Virus:
conociendo al enemigo


Por Guillermo Jaim Etcheverry
Caricatura: Alfredo Sabat
Para LA NACION


"Nunca antes, la ciencia y la medicina habían identificado una nueva enfermedad, descubierto su origen y desarrollado tratamientos efectivos en tan escaso tiempo." Así describe la Asamblea Nobel el hallazgo del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), causante del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida), que le valió a Françoise Barré-Sinoussi y a Luc Montagnier compartir el Premio Nobel en Fisiología y Medicina de este año.

Al conocerse en 1981 una nueva enfermedad, caracterizada por deficiencias en el sistema inmunológico, estos científicos franceses se lanzaron a identificar su agente causal pensando que se trataba de un virus. Pero, como dijo Montagnier: "Las ideas no son nada; todos las tenemos. Lo importante es hacerlas pasar a los hechos". Aislando y cultivando ganglios linfáticos de pacientes en las etapas iniciales de la enfermedad, demostraron la presencia de una enzima, la transcriptasa reversa, que delataba la multiplicación de un retrovirus, un tipo de partícula viral. Es sabido que los virus están constituidos por información genética capaz de utilizar la maquinaria sintética de las células que infectan para multiplicarse.

Ya sobre la pista cierta de un virus como causa del sida, los investigadores observaron partículas virales que brotaban de la superficie de las células infectadas. Aislaron el virus y demostraron que infectaba y mataba células linfáticas, los linfocitos, y que reaccionaba con los anticuerpos producidos por enfermos infectados. A diferencia de otros virus humanos capaces de originar cáncer -como el virus del papiloma humano (VPH) cuya identificación como causante del cáncer de cuello de útero le valió a Harald zur Hausen la otra mitad del Premio Nobel de este año- el VIH-1, un lentivirus, no desencadenaba un crecimiento celular anárquico. Actuaba activando la replicación de la célula y afectaba a un tipo de linfocitos, los T, que constituían su principal objetivo. Al comprometer a estas células, esenciales para defender el organismo, se producían profundas alteraciones del sistema inmunológico, responsables de los síntomas de la enfermedad.

Que la Asamblea del Instituto Karolinska de Estocolmo reconociera estos hallazgos era cuestión de tiempo. Desde un comienzo, la comunidad científica y médica advirtió la importancia trascendental de la rápida caracterización del virus causante del sida, ya que ella hizo posible el diagnóstico de la infección y una muy detallada comprensión del mecanismo por el que ingresa el virus a las células, así como de su acción dentro de ellas. Asimismo, permitió analizar la sangre para evitar la difusión de la infección mediante las transfusiones.

Los avances derivados de los hallazgos iniciales de Luc Montaigner, quien a los 76 años dirige la Fundación Mundial para la Investigación y Prevención del Sida, con sede en París, y de la profesora Françoise Barré-Sinoussi, nacida en 1947, quien dirige en la actualidad la Unidad de Regulación de las Infecciones Retrovirales del Instituto Pasteur de París, fueron muy rápidos y permitieron lograr una caracterización muy precisa de los mecanismos de acción del virus. De particular importancia ha sido el establecimiento de la manera como éste engaña al sistema inmunológico para alterar la función de los linfocitos. Esto se debe a que el VIH está dotado de una gran capacidad de cambio, mutaciones que explican la dificultad para obtener vacunas efectivas y que hacen muy compleja la tarea de eliminarlo por completo de los organismos infectados. De allí la necesidad del mantenimiento crónico del tratamiento antiviral y la búsqueda de vacunas que protejan de la infección.

Estos avances permitieron el desarrollo sin precedentes de una gran cantidad de fármacos antirretrovirales efectivos, específicamente dirigidos a interferir en las distintas etapas de la interacción entre el virus y las células huésped, así como con la replicación de la partícula viral, una vez que ésta infecta las células. Al poder actuar para prevenir la infección así como tratarla una vez instalada, se encaró con eficacia el control de una epidemia mundial que afecta casi al 1% de la población. Como lo señala la Asamblea Nobel, "la terapia antiviral ha sido exitosa en lograr que la expectativa de vida de quienes han sido infectados con VIH alcance, en la actualidad, niveles similares a los de las personas no infectadas".

Las características de la infección por VIH y su posible consecuencia, el sida, son ampliamente conocidas por la sociedad, ya que han sido objeto de masivas campañas de divulgación en todo el mundo. También se ha difundido la controversia mantenida entre Francia y los EE.UU. respecto del descubrimiento del virus, sobre el que el equipo dirigido por Robert Gallo sostenía la prioridad. Este apasionante debate, imposible de reseñar aquí y que originó varios libros, ingresó a la historia de la ciencia y se reavivará por este premio, como ya lo demuestran las declaraciones de algunos protagonistas de esta epopeya científica. Lo que resulta asombroso, cuando se repasa la historia de los 25 años transcurridos desde que el 20 de mayo de 1983 Barré-Sinoussi, Montagnier y sus colaboradores publicaron su trabajo original en la revista Science , es la capacidad y los recursos de investigadores básicos y clínicos, epidemiólogos, químicos y farmacólogos que les permitieron reunir tantos datos acerca de la conducta del virus y del modo de interferir eficazmente con su acción.

El que se haya otorgado la otra mitad del premio de este año al profesor Harald zur Hausen, parece querer destacar la importancia de la investigación de los virus como causantes de enfermedades humanas. En el caso del cáncer, los virus están asociados con aproximadamente el 15% del total de esa patología. Tal el caso de tumores del hígado y algunos tipos de cánceres linfáticos y leucemias, entre otros. Precisamente, los trabajos de Harald zur Hausen, quien a los 72 años es profesor emérito de la Universidad de Heidelberg, en Alemania, cuyo Centro Alemán de Investigación Oncológica dirigió, lograron demostrar esa estrecha vinculación.

La historia de los estudios de Zur Hausen no hace sino confirmar lo que resulta habitual en la ciencia: las dificultades que enfrentan quienes proponen concepciones que contradicen lo que en un momento dado se considera el dogma establecido. Interesado desde sus épocas de estudiante en los agentes infecciosos como causa de enfermedad, Zur Hausen es un ejemplo de esa persistencia en una idea. El mismo lo describe así: "Muchos de mis colegas piensan que soy algo tonto, porque estudié un mismo problema durante toda mi carrera: la acción de los agentes infecciosos como causa de cáncer. Muchos de quienes trabajaron conmigo en los comienzos se dedicaron a otros temas. Yo pienso que estas enfermedades crónicas requieren un compromiso persistente por parte de los científicos".

Y esa paciencia rindió sus frutos. El científico alemán advirtió que el virus del papiloma humano (VPH), que es capaz de producir una alteración de las células que las transforma en cancerosas, puede existir en un estado latente en los tumores, donde es pasible de ser detectado identificando la presencia de su material genético. En ese proceso, encontró que esos virus constituyen una familia muy heterogénea y que sólo algunos de sus miembros tienen la capacidad de originar cáncer de cuello uterino, la segunda causa en frecuencia de cáncer en la mujer. Los estudios de Zur Hausen permitieron caracterizar el ciclo de la infección viral y comprender el mecanismo molecular por el que el VPH transforma las células en cancerosas.

Posiblemente haya sido en 2006 cuando Zur Hausen recibió una recompensa más importante aún que los innumerables premios de prestigio que ha cosechado durante su carrera. Fue entonces cuando se autorizó el empleo de una vacuna preventiva que ha demostrado evitar la infección viral, y el cáncer asociado con ella, en más del 95% de las mujeres que la reciben. Esto cierra el círculo de sus investigaciones, iniciadas en la década de 1970 ante la incredulidad de la comunidad científica, que llevaron a comienzos de los años 80 a demostrar la estrecha vinculación del VPH con el cáncer cervical.

Una vez más, los premios Nobel de este año destacan el inagotable ingenio del ser humano puesto al servicio de la comprensión del mundo que lo rodea y de su propia naturaleza.

El autor es médico, científico y educador. Fue rector de la UBA (2002 - 2006)

lunes, 6 de octubre de 2008

- BARBIERI -




Gato Barbieri


EL ULTIMO SAXOFONISTA EN PARIS


DEL PETIT CAFE A LOS ANGELES



Leandro “Gato” Barbieri nace en Rosario, un 28 de noviembre de 1932.

Renombrado saxofonista argentino, creador de una métrica propia e inconfundible.





Representante destacado del jazz latino, Barbieri, que tocó en su juventud en la banda de otro destacado jazzista argentino, Lalo Schifrin, ha abordado también en su carrera el jazz de vanguardia, sobre todo en los años sesenta, y el pop y la fusión a finales de los setenta.

Ha sido influenciado por John Coltrane, Pharoah Sanders y Carlos Santana. El saxo de Gato Barbieri tiene frecuentemente un tono desgarrado, a base de notas largas y con un volumen elevado.





A los doce años aprende a tocar el clarinete tras sentirse impresionado por la escucha de "Now's the Time" de Charlie Parker. Se traslada con su familia a Buenos Aires en 1947 y continua recibiendo lecciones de música, cambiándose al saxo alto; hacia 1953 se convierte en una celebridad musical gracias a sus actuaciones en la orquesta de Schifrin.





A finales de los cincuenta, Barbieri comenzó a dirigir sus propios grupos, tocando ya el saxo tenor. Se traslada a Roma en 1962 y conoce en París a Don Cherry, uniéndose a su grupo y empapándose del jazz de vanguardia. Tocó también con Mike Mantler's Jazz Composers' Orchestra a finales de los sesenta.

Ya en los setenta, Barbieri experimenta un cambio musical y se decide por la reincorporación en su música de melodías, instrumentos, armonías, texturas y ritmos sudamericanos con dos excelentes músicos como Domingo Cura y Adalberto Cevasco.





Discos como el directo El Pampero on Flying Dutchman y sus obras para Impulse (con exploraciones de ritmos y texturas brasileñas, afrocubanas y argentinas) le proporcionaron un gran prestigio en el mundo del jazz.

Fue, no obstante, un éxito comercial el que lo llevaría a sus cotas más altas de popularidad: su sensual banda sonora para la película de Bernardo Bertolucci: El último tango en París, de 1972. Un contrato con A&M en los Estados Unidos le llevó a realizar discos de fusión entre jazz y pop a finales de los setenta. Se centró luego, a principios de los ochenta, en un sonido suramericano más intenso e influenciado por el rock, aunque sus oscilaciones estilísticas son constantes en su carrera.





Aquejado de serios problemas en el corazón y afectado por la muerte de su mujer, Barbieri estuvo inactivo prácticamente a lo largo de toda la década de los noventa, pero regresó en 1997, tocando intensamente en el Playboy Jazz Festival de Los Ángeles y grabando a partir de entonces varios discos.

Algunos de sus albums:

Menorama (private pressing, 1960)
Gato Barbieri & Don Cherry (1965)
Togetherness (Don Cherry (jazz), 1965)
Complete Communion (Don Cherry (jazz), 1966)
Symphony for Improvisers (Don Cherry (jazz), 1966)
Hamba Khale (with Dollar Brand, 1968)
Hamba Khale (with Dollar Brand, 1968)
Orgasm (Alan Shorter, 1968)
Communications (jazz album) with the Jazz Composer's Orchestra, (1968)
Under fire (1969)
The Third World (1969)
Liberation Music Orchestra (album) (Charlie Haden, 1969)
El Pampero (1971)
Fenix (1971)





Last Tango in Paris (1972)
Bolivia (1973)
Chapter One: Latin America (1973)
Chapter Two: Hasta siempre (1973)
Chapter Three: Viva Emiliano Zapata (1974)
Chapter Four: Alive in New York (1975)
Caliente (1976)





I Grandi del Jazz (1976)
Ruby Ruby (1977)
Apasionado (1982)
Qué Pasa (1997)
Che Corazón (1999)
The Shadow of The Cat (2002)

domingo, 5 de octubre de 2008

- Y LA NAVE VA... -




No querer ver


Por Pepe Eliaschev
Diario Perfil



Esta es la hipótesis de trabajo: vemos poco, o casi nada, de lo que sucede a nuestro alrededor y, en consecuencia, lo más importante resulta invisible. La Ciudad de Buenos Aires, cabeza política y económica del país, es, por ejemplo, un mosaico infinito de urdimbre misteriosa, donde acontecen hechos que el poder político no detecta, pero que, más grave, grandes medios periodísticos apenas registran, o directamente ignoran.

Un escenario restringido, una agenda chica y una preselección negligente dejan afuera del cuadro innumerables dramas e infinitos conflictos que acaban siendo opacos al ojo público. Invisibles, estos hechos patentizan profecías que se cumplen por el solo hecho de ser anunciadas.





Es que la Ciudad se ha hecho cada vez más oculta y engañosa. Muros, rejas, tapias, simulacros, concretaron un colosal trompe l’oeil, expresión francesa que significa “engañar al ojo”. En decoración o construcción de edificios, por ejemplo, hay murales trompe l’oeil que son pinturas producidas sobre una pared, un techo o un piso, y tienen la mágica virtud de exhibir apenas una apariencia de realidad, pero sólo eso, un espejismo.
Se trata de artilugios difíciles de producir y que requieren talento y experiencia pero, una vez concluidos, esos engaña-ojos salpican de magia y fascinación la azotada y maltratada Buenos Aires.

El engaña-ojos consagra la ciudad invisible, urbe decorada y “producida” que tapa con maquillaje superficies rugosas y desgraciadas que quedan enterradas. No es sólo mala fe deliberada. La preselección embellecedora o negadora opera de modo inconsciente en los medios, a menudo agarrotados por pereza de salir a la calle.

Lo vivido en estos años ha conseguido, además, naturalizar lo extraordinario y convertir el disparate en rutina gris que no sorprende. Los programas de radio ya no difunden los datos meteorológicos, junto con el índice del riesgo país; ahora prefieren enumerar, tras la temperatura y la humedad, el cronograma de cortes y bloqueos de calles, plazas y avenidas, según los diferentes tipos de movilizaciones, escraches y marchas que estallan todos los días en el damero urbano.

Ese bloqueo arterial no es percibido como irregular por quienes ejercen el poder, pero resulta mucho más grave que ahora tampoco resulte visible para los editores de los medios, atornillados desde temprano en las redacciones y cuyo principal contacto con la realidad ya no es con sus propios ojos sino con la TV, encendida día y noche, y que, normalmente, vuelca una rutina incesante de ruidos, sensaciones emocionales y miradas sesgadas. Hablan, desganadamente, de caos y colapso, y luego se van a otro tema, como si vivir en cautiverio fuese la norma.

En el poder político, el contacto con lo cotidiano de la calle es casi inviable. Mandatarios y funcionarios no trasiegan a fondo la Ciudad, apenas si la sobrevuelan en tramos cortos y habitualmente circunscriptos a zonas suntuosas y seguras.
Desde mayo de 2003, quienes conducen la Argentina van y vienen del interior en veloces escapadas que sólo alcanzan para hacer un anuncio y retornar enseguida al cómodo hábitat del poder. Llegan a los aeropuertos provinciales y entran a las ciudades en helicóptero. Jamás duermen en esas localidades de tierra adentro, privilegio que sólo deparan a ciudades como Nueva York, merecedora de largas estadías anuales.

En Buenos Aires la mirada oficial y también la periodística dejan afuera la Ciudad pobre, que termina ocultada, aunque se pretenda comprenderla a través de mecanismos intelectuales.
Sin embargo, esa pobreza social asume rasgos andrajosos y emerge con insolente crudeza en lamparones imposibles de ignorar, por ejemplo en Constitución, en Congreso, en Once, sitios que ni pisan los poderosos de la política y, lamentablemente, tampoco exploran a fondo los medios periodísticos.
De la Ciudad, empero, emana un temor colectivo, difuso pero ostensible. Se lo ve en los ojos de las personas. Es un espasmo de miedo, entrelazado con malhumor más o menos sistémico, desasosiego esencial no registrado por los dueños de la agenda política.

Desde el poder, se nos insta a que aumentemos nuestra autoestima como argentinos, sugerencia válida, que sería creíble si quienes la formulan supieran en qué océano de verdaderas indigencia e indignidad a menudo navegamos como sociedad.
Resultado de esa distancia formidable entre ingenuo optimismo de autoayuda y las condiciones tangibles de la penuria a la vista, muchos porteños son cínicos seriales que a veces estallan en agresivo sarcasmo.

Aun cuando los esfuerzos de puesta en valor de bienes y espacios de la Ciudad son evidentes y se han venido ejecutando de maneras diversas y con variadas velocidades, la sensación persistente de abandono dramatiza una verdad penosa. La Ciudad renueva y recompone mucho, es cierto, pero, por acción y omisión, es incapaz de preservar y mantener lo que pone a nuevo.

Todo verdor perece aquí enseguida aniquilando el resultado de costosos operativos. Ese abandono es un fenómeno de pobreza cultural desesperante: no importa qué eficaz sea un jefe de Gobierno, si la sociedad repudia en los hechos el mejoramiento de su existencia como comunidad.

La pobreza, innegable e hiriente, es obviamente sufrida, antes y más que nadie, por los pobres, pero el vandalismo, la destrucción caprichosa e imprevisible de los bienes de todos es convalidado por poderes políticos, que ven en las conductas antisociales meras consecuencias penosas de la marginalidad, a la que –a su vez– consideran exclusivamente producida por la superexplotación y la desigualdad de ingresos.

Otra vez la invisibilidad: sin una política deliberada que les permita tener contacto físico con la decadencia del contexto, los gestores del poder no tienen manera de darse cuenta. Son víctimas del proverbial apunamiento de las moquettes. Como pisan alfombrados donde los tacos aguja no repiquetean y andan en helicóptero, no pueden metabolizar la experiencia de ese deterioro en acto.

Ayuda (y mucho) a que lo evidente se haya hecho invisible el carácter ruidoso y caótico de la Capital Federal, loquero urbano donde la anomia legal se da la mano con una desobediencia e indocilidad fenomenales. Las conductas ilegales o directamente antilegales son asumidas como males menores por una población con fuertes dosis de hipocresía para lubricar su enemistad con el orden constituido.

Peor todavía, un populismo ramplón y reaccionario equipa la ignorancia de las normas con conductas transgresoras supuestamente progresistas, pese a que encarnan los aspectos más rancios de un anarquismo retardatario. No ver es no querer ver. Es una decisión política, y en ella convergen gobernantes y habitantes del mundo de los medios.

- BERNARDEZ -




Francisco Luis Bernárdez


ESCRITOR PORTEÑO


UNO DE LOS DE FLORIDA



Nació en Buenos Aires, el 5 de octubre de 1900. Hijo de padres españoles, viajó a los veinte años, a la patria de sus ancestros. Allí ejerció el periodismo en Vigo, como redactor de “Pueblo gallego”, donde se relacionó con figuras como Valle Inclán, los hermanos Machado y Juan Ramón Jiménez.





Retornó a su país natal, donde desempeñó actividades literarias en la Revista “Martín Fierro”, e integró, desde 1928, el grupo de la revista “Criterio”.

En 1925, vio la luz su obra “Alcántara”, año en que lo galardonan con el tercer premio del concurso literario de la Municipalidad de Buenos Aires. En esta época funda la revista “Libra”, en colaboración con Leopoldo Marechal.





Integró, junto a notables figuras, como Jorge Luis Borges, Ricardo Güiraldes y Conrado Nalé Roxlo, entre otros, el grupo “Florida”, perteneciente a la corriente del ultraísmo.





Una larga enfermedad le obliga a guardar reposo a partir de 1930, y recién en 1935, se conoce otro de sus poemas: “El Buque”, de carácter intimista. A partir de entonces, su obra es sumamente prolífica, destacándose: “Cielo sin tierra” (1937), “La ciudad sin Laura” (inspirado en su esposa, y escrito en 1938); “Poemas elementales” (1942), “Poemas de carne y hueso” (1943), “El Ruiseñor” (1945), “Las estrellas” (1947), “El ángel de la guarda” (1949), “Poemas Nacionales” (1949), “La flor” (1951), “El arca” (1954) y “Poemas de cada día” (1963).





En 1978, fallece en el mismo país que lo vio nacer, dejando una vasta obra cultural desarrollada desde sus escritos literarios, funciones públicas y como agregado en el Servicio Exterior.

sábado, 4 de octubre de 2008

- JUDIOS -




Contra el odio a los judíos



Por Marcos Aguinis
Para LA NACION



Las fiestas religiosas judías de estos días aconsejan que observemos la mitad llena de la copa. En efecto: es frecuente señalar que, objetivamente, en la Argentina se agazapan sectores que hierven de prejuicios judeofóbicos. Estos sectores han legado frutos repugnantes, como la Semana Trágica, en 1919; diversas agresiones antisemitas, y el arraigo de la discriminación contra otros "diferentes" por causa de su fe, origen, etnia, idioma, costumbres o clase social.

No olvidemos que antes de la Segunda Guerra Mundial ya habíamos empezado a sufrir la contaminación nazi. Las "leyes raciales" de Hitler, decidido a convertir a los judíos en cucarachas que debían ser exterminadas en Alemania y en el mundo para obtener una maravillosa higiene ( Judenrein , "limpio de judíos"), no sólo sirvieron para humillar a millones de personas y descalificarlas impiadosamente, sino para activar la más sistemática y colosal industria de la muerte, que fue el Holocausto. Se empezó por la deslegitimación y se llegó al genocidio.

En 1935, se fundó la DAIA (Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas) para enfrentar la campaña antisemita, que fogoneaba la embajada de Alemania nazi con el apoyo de los fascistas locales. Desde el comienzo, obtuvo el apoyo de casi todas las personalidades democráticas de nuestro país. Pero otros, que también se creían democráticos, sin advertir las bacterias de odio que los trastornaban, pusieron palos en la rueda. La DAIA, desde sus inicios, comprendió que el rechazo a los judíos es el aperitivo de otros rechazos. Y se esmeró en tender puentes para que su lucha abarcase todo tipo de discriminación.

Esta tarea continúa hasta el presente, como puede advertirse en sus serios informes anuales. El último fue presentado el 23 de septiembre en la Biblioteca Nacional. La DAIA tiene los méritos de haber bregado por el fortalecimiento del tejido social argentino y de ser la contundente precursora del Inadi (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo).

Nadie se confunde con la palabra "antisemita". Su etimología remite a un hijo de Noé llamado Sem, antepasado mítico de todos los pueblos de Medio Oriente, pero se sabe que se refiere exclusivamente a los judíos. No se llama antisemita a quien profesa prejuicios contra los árabes, los kurdos o los drusos. Sólo contra los judíos.

La palabra fue acuñada en 1879 por el periodista Wilhelm Marr, en su libro Zwanglose Antisemitische Hefte . Ese mismo año, Wilhelm Scherer lo siguió y usó el término Antisemiten en el diario vienés Neue Freie Presse. Martilló con él en un panfleto que exhortaba a la hostilidad contra los judíos, sin apelar a connotaciones religiosas, como venía ocurriendo desde hacía centurias. Fue una novedad maligna, que produjo graves consecuencias. La obra de Marr, publicada en Berna, tuvo mucho éxito (doce ediciones en un solo año) e inspiró la fundación de la Liga de los Antisemitas.

La atmósfera nacionalista que predominaba en Europa facilitó que los judíos fueran estigmatizados como un pueblo "apátrida", ajeno al resto de la nación y, en consecuencia, un potencial enemigo. De ahí a convertirlo en raza maldita, inferior y perversa, sólo quedaba el paso que dio Hitler.

En la Argentina sigue pululando el antisemitismo, ahora disfrazado indecorosamente de antisionismo, antiisraelismo, antiimperialismo e incluso antirracismo. Es asombroso cómo se proyectan en los judíos todas las patologías, de la misma forma que desde hace milenios. Se les atribuyen conspiraciones, horrendos crímenes y planes siniestros. Son el "pueblo maldito" que aspira a dominar el mundo. Con una diferencia, sin embargo: los antisemitas no dicen que esos vitriólicos ataques apuntan contra los judíos reales, porque suena políticamente incorrecto. Suelen enfatizar que tienen un amigo judío. Pero en medio de la diatriba se les escapa la palabra "judío" con una carga de animadversión imposible de ocultar.

Sólo en 2007 se han registrado 348 actos antisemitas en la Argentina, según fuentes periodísticas, los departamentos de asistencia comunitaria y jurídica de la DAIA y los datos del Inadi. La cifra debe de ser superior, desde luego, porque muchos ataques no se denuncian. Hay una disminución respecto de 2006, cuando habían llegado a 586. En su mayoría, se trató de agresiones diversas, pintadas contra instituciones educativas, sociales y religiosas, violación de cementerios, golpizas a personas de diverso sexo y edad, distribución de publicaciones y difusión de programas radiales que instigan al odio y la demonización.

Sin embargo, debemos también mirar la mitad llena de la copa, como dije al principio. Muchas de las vilezas han sido identificadas, procesadas y sancionadas. Como ejemplo, cito un fotolog que subía a Internet imágenes de vecinos judíos, a los que se adicionaban insultos y amenazas. El creador se llama A.G. (utilizan sólo sus iniciales para no condenarlo en exceso) y fue llevado a juicio. El imputado se vio obligado a manifestar sus disculpas y le fue concedida una probation (suspensión del proceso penal a prueba de buena conducta), por lo cual debe realizar cursos sobre discriminación en el Inadi o el Museo del Holocausto y donar una compensación a una entidad benéfica.

Otro conflicto vecinal sigue en trámite y es el caso de F.P. Un matrimonio y su pequeño hijo, que no pertenecen a la comunidad judía, fueron constantemente amenazados y agredidos por considerarlos judíos.

También resuenan y se multiplican los e-mails discriminatorios, en los que se apela a extravagantes acusaciones, como el plan Andinia, abusos y matanzas en los cinco continentes y la calidad de subhumanos que tendrían los judíos por ser gente sedienta de sangre cristiana y musulmana. Redondean los exabruptos con una conclusión impiadosa: "Por algo Hitler los hizo jabón". Lo novedoso es que en la Argentina se pudo individualizar a algunos autores de estas indecencias y también llevarlos a la Justicia. De este modo, se desalienta su reproducción soez.

La acusación de nazismo a los judíos revela la ausencia de algo más grave que una falta de lógica: la falta de misericordia y de pudor. El barrio del Once amaneció un día con gran cantidad de estrellas de David superpuestas sobre esvásticas y con la leyenda: "¿Puede demostrar lo contrario?". Los autores fueron descubiertos in fraganti por la policía y su causa está en trámite. En un club de Ramos Mejía se distribuyó un panfleto titulado "El Holocuento", además de otros pasquines. Vocean un revisionismo desfachatado que pretende negar las evidencias de que un tercio del pueblo judío fue exterminado por los nazis. El proceso contra los autores de estas publicaciones ha llegado a los umbrales del juicio oral. Se los acusa de daño agravado, por haber desparramado ponzoña en un establecimiento público.

La cantidad de ejemplos no cabría en este diario. Pero uno de los más violentos fue el ataque perpetrado contra el hijo de un rabino cuando pretendió subir a un colectivo. El agresor se escudaba en diversas identidades. No obstante, fue localizado por la policía, que lo entregó a la Justicia. El juez le impuso prisión preventiva.

Varios websites compiten en su incendiario antisemitismo, atacando a los judíos porque bogan o porque no bogan. Incorporan a sus construcciones llenas de fantasía tanática a personalidades, funcionarios y políticos, no judíos también, de todos los colores, sin coherencia alguna mientras sirvan para "demostrar" que esos individuos proceden como lacayos de la "sinarquía", o del Sanhedrín, o del "Anticristo", o del sionismo internacional, o del colonialismo israelí (las denominaciones son intercambiables), que se desesperan por adueñarse de la Argentina, asesinar a 1300 millones de musulmanes y a todos los cristianos del mundo. Es notable la serena convicción que los asiste en sus discursos, propios de un manicomio.

Revistas de neto corte racista que sólo leen rencorosos e ignorantes insisten en el "insoluble conflicto teológico entre la Iglesia y la sinagoga", la ambición sionista de ocupar la Patagonia y la sed judía por la sangre gentil. El extremo de la locura -¡peligrosa!- puede ejemplificarse con la puesta en circulación de una extraordinaria ensalada: que la presidenta Fernández de Kirchner es judía, porque su verdadero nombre y apellido es Elizabeth Wilhelm. Está "al servicio de los mandos plutocráticos de la judeomasonería, y alimenta y acompaña la revolución gramsciana, preñado su entorno de antiguos asesinos terroristas a cuyos sones cabalistas todo vejamen nacional se consuma", según escribió Antonio Caponnetto, inimputable redactor de Cabildo .

Estas manifestaciones de la extrema derecha tienden un abrazo fraternal a la izquierda marxista vetusta y la reaccionaria teocracia musulmana. No las une el amor, sino el espanto. La radio de las Madres, por ejemplo, tiene un programa llamado Derribando muros . Su publicidad proviene casi totalmente del Estado nacional, es decir, de los ciudadanos argentinos. Se dedica con pasión a menoscabar las relaciones de nuestro país con Israel e introducir el conflicto de Medio Oriente en América latina. Su conductor, Rabi Tilda, dijo en septiembre de 2007: "No es la primera vez que [los judíos] intentan digitar las relaciones internacionales de este país [...] con este lobby que está haciendo un sector de la comunidad judía argentina, fiel a su postura nazi y fiel a su apetito por la guerra y por la sangre". En diciembre produjeron otra perla: "El sionismo tuvo que ver en la Segunda Guerra Mundial [...]. ¿Quiénes le vendían el acero a Hitler desde Estados Unidos? Empresas de origen judío y capitales judíos financiaron el sistema nazi sabiendo lo que iba a venir, para después llegar a lo que se formó en el 48 con el Estado de Israel". El director de las cátedras bolivarianas de la Universidad Popular de las Madres de Plaza de Mayo (que también pagamos todos) en 2007 viajó a Irán y, para refutar los avances de la justicia argentina respecto de los atentados contra la embajada de Israel y la AMIA, denunció que el lobby sionista "presiona a través de su embajada y de las instituciones más representativas de la comunidad judía argentina para que Irán sea acusado". Mientras, es vergonzoso corroborar que las autoridades que deberían frenar esta diarrea de odio y distorsión hacen mutis por el foro y siguen financiando sus actividades.

En conclusión: mientras medio vaso nos llena de satisfacciones, al mostrar que en la Argentina el antisemitismo no es apreciado por la mayoría de sus ciudadanos y avanzan las medidas contra su virulencia, el otro medio vaso muestra que es mucho lo que todavía queda por hacer con el fin de que haya mayor coherencia en el esfuerzo de darles vigor a la amistad y la concordia nacional.

jueves, 2 de octubre de 2008

- LEGISLATURA -




A 77 AÑOS DE SU APERTURA


El Palacio Legislativo


UN PARADIGMA EDILICIO DE LA CIUDAD



El 18 de Noviembre de 1926 es colocada la piedra fundamental por el entonces Presidente de la República, Dr. Marcelo T. de Alvear; sin embargo, la finalización de la obra demandará cerca de cinco años.





El 3 de octubre de 1931 se inauguró el Palacio del Concejo Deliberante, también conocido como el edificio de la Sala de Representantes, donde hoy sesiona la Legislatura porteña

El edificio se emplaza entre las calles Hipólito Yrigoyen, Diagonal Julio A. Roca y Perú. La vista conforma un triángulo de grandes dimensiones cuya compacta volumetría exterior se ajusta a los límites del terreno y solo se distingue del resto de tejido urbano por la torre del reloj.





Las fachadas articuladas a través de un basamento, los tres pisos unidos por un orden monumental de columnas terminadas en una gran cornisa y el piso ático adornado con esculturas, recrean ciertos modelos clásicos franceses.

El conjunto se completa al incorporar al edificio principal la construcción anexa, cuyo diseño original fue concebido para uso residencial.
Los trabajos de obra comienzan recién en 1927 y los llevará adelante la empresa constructora de Luis Falcone, adjudicataria de la licitación. Entre otras responsabilidades, bajo su supervisión se encomendaron los herrajes de lujo y los artefactos de luz, el reloj de la torre con cinco campanas y el carillón con 30 campanas.





El frente del palacio legislativo, sobre la Av. Julio A. Roca, presenta algunos detalles especiales, como la Puerta principal que se encuentra en la esquina formada por esa avenida y la calle Perú. Cada hoja, ambas de madera labrada, tiene un aldabón central en bronce forjado con forma de cabeza de león. El frente del edificio tiene columnatas estilo Corintios y balcones a la altura del piso principal con balaustrada de época. Sobre los arcos se pueden apreciar mascarones griegos. El antiguo escudo Municipal, realizado en bronce, se destaca sobre un amplio ventanal.





Rodeando todo el edificio y ubicadas en el último piso se encuentran 26 esculturas realizadas por artistas de la época que recrean ciertos modelos clásicos franceses.
La escalera de honor, se encuentra frente a la entrada principal por la Diagonal Julio A. Roca, en su primer descanso la escalinata se bifurca para llegar en dos ramas al piso principal, donde forma una rotonda señorial. Esta escalera está coronada por una cúpula de Vitreaux que representa al sol, corrediza en forma manual o eléctrica, permitiendo así ver el cielo descubierto.





Una belleza aquitectónica que merece ser visitada.

- LIDERAR -




Liderazgo para tiempos difíciles

Por Natalio R. Botana
Para LA NACION



El concepto habitual de liderazgo alude a una situación de superioridad. En la actualidad, debido a las transformaciones que por doquier afronta la práctica de la democracia, los liderazgos ascienden y descienden a un ritmo vertiginoso. La opinión expresada en las encuestas es responsable de estos vaivenes, y también las movilizaciones, las protestas y el constante cuestionamiento a los gobernantes expuesto por diversos medios de comunicación. Es que la superioridad de los dirigentes en las democracias de principios del siglo XXI es tan volátil como las creencias de una cambiante ciudadanía.

Esta relación es, en principio, positiva, porque ubica a la democracia en un plano exigente de horizontalidad. No lo es, en cambio, cuando las estructuras representativas pierden prestigio, los parlamentos se transforman en furgón de cola de los intereses sociales prontos a capturar el espacio público y los partidos políticos no pueden cumplir con su función primordial de ofrecer a la ciudadanía un proyecto fundado en valores comunes y en la capacidad para realizarlo.

Todo esto viene a cuento a propósito de los procesos de reestructuración de los liderazgos actualmente en marcha. Por un lado, es evidente que las apetencias hegemónicas de un gobierno atrincherado en la ciudadela del Poder Ejecutivo han cedido el paso a un estilo en el cual el papel del Congreso y las demandas federales de las provincias se acrecientan. Desde luego, ignoramos si esas aperturas tácticas habrán de fructificar en buenas leyes y en una estrategia que avizore el largo plazo.

En estos momentos de crisis financiera internacional, cuando los años prósperos de la globalización están abriendo curso a una etapa dominada por graves incertidumbres, esta voluntad para equiparse de la mejor forma posible es tan imprescindible como difícil de transmitir. Un estilo de gobierno que se regocija con sus aparentes logros y con los fracasos ajenos no ofrece, en este sentido, una correcta solución. Más sensato sería reconciliar la palabra con la acción, para que el país entendiera el cambio de rumbo que, por la propia gravitación de las cosas, se está produciendo.

El Gobierno está, en efecto, modificando su curso ante el pronóstico poco alentador de que la escasez de crédito que se avecina en el mundo concluya imponiendo costos cada vez más duros para satisfacer nuestras obligaciones. Aunque se diga que no hay plan B y que todo sigue igual, las políticas están a la vista: pago al Club de París, reapertura del pago de la deuda pendiente, aumento de la tasa de interés, estabilidad del dólar, caída de la inflación. En una palabra: enfriamiento de la economía.

Si volvemos, pues, a los mercados, es necesario tener presente que lo hacemos en circunstancias en que los observadores más agoreros ya perciben el horizonte de una depresión mundial. Antes podríamos haberlo hecho en mejores condiciones, pero entonces prevalecía, como signo de nuestra propensión al anacronismo, la arrogancia hegemónica dentro de nuestras fronteras y una despreciativa actitud hacia el contexto internacional (en especial, con respecto a los Estados Unidos y Europa). Dado que la nave se interna en un mar borrascoso, los liderazgos deberían modificarse todavía más, so pena de provocar unos naufragios que, lamentablemente, se repiten a la vuelta de las últimas décadas.

En esta abrupta transformación del escenario, la oposición debe hacer sus cuentas. No nos referimos a la contestación social, que suele tomar la calle y las rutas en defensa de su interés particular, sino, sobre todo, a la oposición política en los partidos y, a través de ellos, en el Congreso y el régimen federal del país. ¿Qué oferta de gobernabilidad se puede ir diseñando mientras está virando el viento de cola del que tanto se hablaba?

Lo primero que cabría advertir, después de concluido un capítulo del conflicto con los sectores rurales, es la emergencia difusa de un sentimiento de pacificación al que no conviene hacer oídos sordos. Se trata de un estado de ánimo impreciso, con escasa concreción en el plano de un partido político, salvo algunas proyecciones a título individual que destacan las encuestas. La opinión pública (por definición, voluble) está explorando estas nuevas siluetas, pero estas figuras en trance de "instalarse" (como recomiendan los expertos en comunicación) harían un flaco favor al argumento de la autoridad si al estilo de pacificación no lo respaldara la fuerza que otorgan la organización partidaria y el espíritu de compromiso.

Estos dos aspectos del buen gobierno republicano no tienen aún arraigo suficiente en la dirigencia política. En la orilla del Gobierno prevalece la organización, más o menos sólida, propia de una coalición de gobernantes que ha hecho un uso eficaz para sus fines de esa acumulación de poder mediante leyes de superpoderes y de emergencia. Durante el quinquenio anterior, el espíritu de compromiso sopló muy poco, tal vez porque la afluencia de recursos fiscales y el rendimiento de la economía permitieron disponer de la disciplina parlamentaria y federal necesaria para sustentar la arremetida del temperamento contrario, vale decir, del espíritu de confrontación.

Los datos recientes, en cuanto a la relación de fuerzas en las filas oficialistas, mostrarían que este orden de vertical conducción no contaría ya con los instrumentos que le fueron de tanta utilidad. Sin embargo, aun aceptando estos síntomas de debilidad, es evidente que podrían recuperarse en el caso de que la oposición política insista en profundizar sus divisiones en lugar de perfeccionar el espíritu de compromiso. Mientras el enemigo del espíritu de compromiso en el Gobierno es el sentimiento de confrontación, en las oposiciones lo son el faccionalismo y la creencia de que la verdad y la virtud son patrimonio exclusivo de un partido.

Este último rasgo, que en otras épocas se llamó intransigencia, no es el más indicado para formular coaliciones de gobierno animadas por una responsable ética reformista. La indignación moral frente a lo que acontece (y no cabe duda de que esta mirada provoca a diario impresiones abrumadoras) tiene alas cortas en ausencia de una voluntad política que atraiga e incorpore y, al mismo tiempo, esté dispuesta a enfrentar el descreimiento de los ciudadanos y los "poderes de obstrucción" (así los llama P. Rosanvallon) incrustados en nuestra sociedad.

No vaya a creerse que, con un hipotético cambio de gobierno, esos poderes desaparecerán por arte de magia: en realidad, seguirán actuando en cuanto rincón del espacio público les parezca conveniente, porque son parte indisoluble del carácter que la democracia está adquiriendo aquí, en nuestra región y en el mundo. Estas carencias son como señales rojas para advertir la necesidad de recrear las estructuras partidarias.

El ideal del gobierno representativo apunta a consolidar liderazgos nacidos del seno de los partidos. En gran medida, sobre las ruinas del sistema representativo, Néstor Kirchner pudo montar su liderazgo de confrontación porque hubo un Partido Justicialista que lo acompañó y apuntaló. Pero la hipótesis de un liderazgo sin partido ?de un puro liderazgo de opinión formado al calor de la coyuntura y del impulso mediático? corre el riesgo de diluirse en una desorganizada improvisación. Son consideraciones que acaso valga la pena tomar en cuenta en estos momentos de crisis internacional.

miércoles, 1 de octubre de 2008

- PETTORUTI -





EMILIO PETORUTI


PINTOR SOBRESALIENTE


MAESTRO DEL LIENZO




Emilio Pettoruti nace en la ciudad de La Plata, el 1 de octubre de 1892.

A la temprana edad de 11 años y por iniciativa de su abuelo, pinta en lo alto de un muro, un gran canasto de flores, fruto exclusivo de su imaginación.
Más tarde, se inscribiría en la Academia de Bellas Artes de La Plata.





Luego de realizar algunas muestras en La Plata, se embarca en el año 1913 rumbo a Italia.

Llega a Venecia con sus veinte años recién cumplidos; allí rápidamente toma contacto con la vanguardia artística italiana, los jóvenes artistas y el ya famoso Marinetti, autor cuatro años antes del célebre " Manifiesto del Futurismo ".
Viaja a través de Italia. En 1916 realiza su primera exposición individual en la Galleria Gonelli, que fuera uno de los bastiones del futurismo en Florencia.





En 1917 se instala en Roma. Durante la guerra realiza los más variados trabajos. Allí traba amistad con Soffici, Carrá y De Chirico, entre otros.

Luego de exponer colectiva e individualmente en distintas ciudades de Italia parte a Munich en 1921. Dos años más tarde es invitado por la Galería Der Sturm de Berlín, consolidada como la galería de la vanguardia alemana, donde también expusieron los futuristas italianos.

Luego de una breve estadía en París donde se hace amigo de Juan Gris y Gino Severini regresa a Buenos Aires.





En octubre de 1924 en el Salón Witcomb de Buenos Aires, realiza Pettoruti su primera muestra luego de once años de ausencia. Sus obras, decididamente vanguardistas para la época, provocan un escándalo de proporciones.

Con el correr de los años, Pettoruti se esfuerza por hacer conocer el arte de vanguardia a través de conferencias, revistas, diarios y frecuentes exposiciones.

A fines de 1927 es nombrado Director del Museo Provincial de Bellas Artes de La Plata.





En 1940 Amigos del Arte de Buenos Aires organizan la primer muestra retrospectiva de Pettoruti, muchas de las obras antaño criticadas cruelmente son ahora admiradas por el público y la crítica.

Durante 1944 pasa ocho meses recorriendo museos y universidades de los Estados Unidos invitado por el Comitee for Interamerican Artistic and Intellectual Relations. Expone en el San Francisco Museum of Art y otros museos de los Estados Unidos.

Regresa en 1952 a Europa, luego de haber expuesto en 1950 en el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile. Expone en Milán y en
Florencia luego de casi treinta años de ausencia.
Continúa exponiendo en años sucesivos; en 1953 en Roma, en 1954 en París, junto con Latour, Masson y Miró.





Recibe en 1956 el premio Continental Guggenheim de las Américas y con él el derecho a concurrir al Premio Mundial que se otorga en París; lo gana Ben Nicholson, la crítica mundial esperaba una decisión en favor de Beaudín, Tamayo o Pettoruti.

Continúa su obra a lo largo de los años y realizando con ellas notables exposiciones; en 1960 en la Molton Gallery de Londres, el Walker Art Center de Minneápolis, Denise René de París, etc.

En 1964 comienza a escribir sus memorias que publicará en 1966 con el título " Un pintor ante el espejo ".

El 16 de octubre de 1971, muere en París a la edad de 79 años, víctima de una afección hepatorrenal.