domingo, 4 de octubre de 2009

- TANGO PATRIMONIO -





Historia del Tango




El tango Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad





El Tango nace Música, se transforma en movimiento, y culmina en canto y poesía.
“Fiesta y baile de negros, y de gente del pueblo en América”, así lo define la Real academia de la lengua Española del año 1803.





Debieron pasar 100 años para que el diccionario mencionara al tango como: “Baile argentino de pareja enlazada. Forma musical binaria y compás de dos por cuatro, difundido internacionalmente”.
La realidad es que los orígenes de este baile, se remontan al vocablo de las lenguas africanas que acompañaron a los esclavos al Río de la Plata, y cuyo significado es: “Lugar cerrado”





El lugar de reunión de los esclavos, tanto en África como en América, era llamado Tango.
Y así nombró Buenos Aires a las casas en los suburbios donde, a comienzos del siglo XIX, los negros se reunían para bailar y olvidar temporalmente su condición de miserables.





“TANGO: “ Del bajo fondo nacen tus voces amuradas del destino. Si tu cuna fue un burdel, si venís de la milonga y la habanera, También fuiste creado por el dios del arrabal, y saliste desde aquí, para el mundo conquistar. “
Mezcla de códigos cerrados y esotérico lenguaje, el tango germina en arrabales, en conventillos y salones.





En 1880 convivían dos tipos de tango. Uno de ellos producto del tango andaluz. Y el otro, de la milonga. También había un tango con influencia habaneril. Y por último, una especie musical de origen africano: "El tango de los negros".
De esa suerte de bruma primigenia, surgen envueltos los orígenes musicales de este baile, que sobrevive al tiempo, por la milonga, transitando sucesivos cambios de ritmo (6 X 8 al 3 X 4 y luego 6 X 8 al 2 X 4). Eso le da su base y sentido musical.





La milonga se transforma en la década de 1880. Adquiere coreografía, y comienza a llamarse tango.
Se inicia así la primera época que va, desde 1880 hasta inicios del siglo pasado. Es ésta en verdad la etapa de los auténticos precursores, los que abren la puerta grande a los creadores de la GUARDIA VIEJA, que en las dos primeras décadas del siglo XX, no sólo impondrían una nueva modalidad de música y danza, sino que además la divulgarían por el mundo entero.





Y aunque apenas queden rastros de su talento precursor, cabe recordar que los forjadores, los "inventores" de esa música fascinante de ritmo pegadizo y bravío fueron en su mayoría, hombres de extracción obrera.





A finales del siglo XlX, en los bares y cabarets de la calle Necochea de La Boca, empezaba a escucharse las incipientes notas de esta música alegre, juvenil y pícara que bajo el ritmo del dos por cuatro, ejecutaban Rosendo Mendizábal, Eduardo Arolas, Angel Villoldo y otros autodidactas que componían, sin teoría, ni conocer las partituras.





Al inicio del siglo XX, el tango deja de ser exclusivo del arrabal, para internarse poco a poco en el corazón de la ciudad. Los organitos callejeros lo difundían por los barrios y las calles.





Esencialmente porteño, el tango de la década de 1880 combinaba varios estilos musicales. En él estaría involucrada la coreografía de la milonga, el ritmo del candombe y la línea melódica emotiva y sentimental de la habanera. Pero también recibió influencia del tango andaluz, del chotis y del cuplé, a los que se agregan las payadas puebleras y las milongas criollas.





El tango en su origen es música y baile. En el siglo XX se complementa con poesía, para tener la canción del Tango.
Angel Villoldo, quien además de ser compositor es letrista , inicia la época de la canción del tango en el año 1903 con: El Choclo. Después vendrían: La morocha y el porteñito.





En este momento tenemos el ritmo del tango, el baile y la canción.
Es verdad que los compositores de música, como: Troilo, Di Sarli o Pugliese, componían temas musicales de tango, pero su objetivo era el baile. La alianza del tango, cuando no era con el baile, era con la poesía.





La cultura argentina experimenta un afrancesamiento a finales del siglo XlX. Para los porteños de esos tiempos, París era sin discusión, el centro mundial de la cultura. Era la ciudad que establecía las normas culturales y también dictaba modas. Por eso el tango fue aceptado por la "gente decente" de Buenos Aires, pero sólo una vez que regresase de Europa, convertido ahora en moda avasallante.





Poco a poco, entre tropiezos y frustraciones, la exótica danza comenzó a escalar hasta las más altas capas de la sociedad. El tango provocaba la clásica excitación de lo prohibido. En 1912, el baile de moda en París era el tango argentino que se bailaba tanto o mas, que el elegante vals. Pero ahora el tango se sofisticaba, Europa y Hollywood lo acogieron, y se enamoraron de él.
Esta época dio cabida a muchos de sus mejores intérpretes y compositores, y donde brilla la figura de Carlos Gardel.





En realidad, lo que se conoce como la década del 40 se inicia en 1935, cuando la nueva orquesta de Juan D´Arienzo debuta en el cabaret Chantecler. Era un ritmo diferente, opuesto totalmente a la ejecución monótona de las orquestas de ese tiempo.





En este período que cubre desde 1935 hasta 1960, año en el que el tango comienza a languidecer; la realización de músicos, cantantes, compositores y poetas fue extraordinaria. Es el momento de las grandes orquestas típicas que se presentan en los escenarios porteños, en los clubes de barrio, en los salones del centro, en el cine, en el teatro y en las confiterías.





Sin duda alguna, este tiempo fue el mas importante, especialmente en la creación musical y poética de lo interpretativo y en la ejecución. Y tal es su vigencia que hoy, a poco de alcanzar el tercer milenio, continuamos escuchando todo ese legado que nos dejaran aquellos grandes, con el mismo respeto y la misma emoción con que se recibe algo que no volverá a jamás a repetirse.
En 1955, cuando el destino del tango parece definido, aparece la Herejía: Astor Piazzolla.





Con Piazzolla, el tango se vuelve música para escucharse, sin lirismo y sin baile.
El Neotango iniciado por A. P. no mantiene un ritmo fijo todo el tiempo, es mera sonoridad, es un remedo del Jazz.
Se rompe la alianza entre la música, el baile y la poesía. Ahora el tango se escucha en salas de concierto, y pierde su auténtica identidad con el pueblo sencillo de los arrabales.
¡ Que irónico ! . Nace el tango con la influencia de los ritmos de los negros africanos. Y muere el tango con la influencia de los negros de Norteamérica.





Piazzolla es rengo, apoya fuerte su pierna izquierda maltrecha y toca el bandoneón de pié, y navega por el tango clásico. Conoce los arreglos de Troilo y De Caro. Pero los traiciona buscando nuevos derroteros. Rompe con la tradición y destruye la posibilidad de la evolución del tango como ritmo para baile.





Durante un tiempo en su estancia en Europa, renuncia al tango, deja a un lado el bandoneón y toma el piano. Se inclina ahora por la música clásica.
Ojalá así se hubiese quedado. Nos habría hecho un gran favor. Pero Nadia Boulanger, maestra de Leonard Bernstein y condicípula de Ravel lo convence de retomar el tango.





Con ello nos vemos ahora obligados a ser espectadores pasivos, y dejar morir el baile.
Pero quienes bailamos el tango aún tenemos una opción. Dar la espalda a este invento del Neotango y refugiarnos en la música clásica de Troilo, Flirpo, D 'Arienzo y De caro.





Porque el verdadero tango, el tango de la época de oro, se escucha, se canta y se baila. Y como invaluable expresión artística, desentraña la inextricable condición humana, revelando el auténtico espíritu porteño.





Quizás debido a esta verdad, vive en los barrios de Buenos Aires y en las academias de Japón, en las calles de París, en los centros culturales Neoyorquinos, y por supuesto, en el Rincón del tango de Monterrey.





Una breve historia del tango. Pero quien mejor para explicar esta música y danza del sur del continente, que uno de sus mas preclaros compositores, : Enrique Santos Discépolo, que al compás de la Música de Ángel Villoldo, en el año de 1947, nos regala con el Tango:





"El choclo"

Con este tango que es burlón y compadrito
se ató dos alas la ambición de mi suburbio;
con este tango nació el tango, y como un grito
salió del sórdido barrial buscando el cielo;
conjuro extraño de un amor hecho cadencia
que abrió caminos sin más ley que la esperanza,
mezcla de rabia, de dolor, de fe, de ausencia
llorando en la inocencia, de un ritmo juguetón.






Raúl Cadena Cepeda

sábado, 3 de octubre de 2009

- COMPARACION -




Antiguas maldiciones y la redención divina




Borges y Judas




Tomás Eloy Martínez
Para LA NACION
Noticias de Opinión



Hace dos mil años, y aun algunos siglos después, la religión era una pasión absorbente y avasalladora. Estaba en juego algo mucho más trascendental que la supremacía de los apóstoles depositarios de la doctrina, que habían escuchado las enseñanzas del Maestro después de la Resurrección, cuando Jesús ya se había desprendido de su cuerpo mortal y su alma estaba en relación directa con Dios.

Para las primeras pequeñas comunidades cristianas eran intolerables las desviaciones heréticas que se expandían entonces velozmente en el territorio de Palestina y las tierras adyacentes. Simonianos, ebionitas y nazarenos no tardaron en ser aplastados. El fuego de la piedad era aplacado por rencillas incesantes. Aunque la memoria de la pasión y muerte de Cristo era el lazo que unía a todos los fieles, había pasado menos de un siglo desde la crucifixión y las disputas no tenían fin.

Se discutía sobre el perdón de los pecados, sobre la virginidad de María, sobre la salvación o la perdición del alma inmortal y sobre el significado oculto de las palabras de Jesús, que, en definitiva, eran revelaciones de Dios. La autoridad de las profecías de la Biblia hebrea disiparon muchas de las dudas. Miles de cristianos iban a la guerra y sucumbían para imponer la idea de que Jesús era una encarnación humana de Dios y para negar o afirmar que Dios era uno y trino. En cada soldado había un teólogo. Cada capitán defendía un dogma que se declaraba el único verdadero y consideraba que las otras creencias eran blasfemias o herejías que debían ser castigadas con la muerte.

En el siglo II, la cristiandad distaba de ser unánime. Se dividía en facciones enemigas, cada una de las cuales apoyaba sus creencias en cinco o más evangelios. Todos ellos se presentaban como los únicos intérpretes fieles de las enseñanzas de Jesús. Las luchas implacables se prolongaron durante siglos. A fines de la cuarta centuria, un grupo al que se conoció después como los protoortodoxos impuso una voz única. Si bien se aceptó que sólo cuatro evangelios formarían el cuerpo central de la doctrina, durante muchos años más esos textos fueron sometidos a supresiones y correcciones para eliminar anacronismos y contradicciones.

Los evangelios canónicos fueron escritos entre 65 y cien años después de la crucifixión. Se supone que el primero fue el de Marcos, y que Mateo y Lucas completaron los suyos hacia esa época. Los cuatro cuentan, con pocas variantes, las mismas historias sobre la vida, las enseñanzas y la pasión de Jesús. En los cuatro, la figura de Judas, el apóstol traidor, es estigmatizada cada vez con más énfasis. Juan, el último de los cuatro, no puede ocultar la cólera que le produce el delator. Lo describe aferrado a la bolsa del dinero, marchándose furtivamente de la Cena hacia su castigo infernal.

Fuera del canon quedaron los relatos de evangelistas como Santiago, Bartolomé, Felipe, Tomás y Pedro. Se los consideraba apócrifos, palabra que en los primeros tiempos de la Iglesia significaba secretos u ocultos. Todos coincidían en señalar que, sin la traición de Judas Iscariote, sin los latigazos, sin la corona de espinas y la muerte en la cruz, la Redención no habría sido posible. Con esos actos se cumplían las Escrituras, en las que también se anticipa que el traidor va a recibir treinta monedas de plata.

La sombra satánica de Judas se arraigó a tal punto en la imaginación de la cristiandad que la iconografía medieval y la renacentista lo representan con la mirada huidiza, apartándose de la mesa de la Ultima Cena, separado de los otros apóstoles y aferrando la bolsa con el pago ignominioso por su crimen. En el último canto de la Commedia , Dante lo describe desgarrado por los dientes de Satanás en el círculo más hondo del infierno y, para artistas como Caravaggio y Leonardo, la fealdad de su cara y la hipocresía de su expresión fueron un reflejo de las tinieblas de su alma.

Como todos los educados en la cultura de la Iglesia de Roma, recuerdo haber leído con incrédulo asombro las Tres versiones de Judas, que Borges publicó en 1944. Es uno de los cuentos de su libro Ficciones . Allí Borges atribuye al teólogo escandinavo Nils Runeberg el descubrimiento de un Judas distinto del de los cuatro evangelios. Runeberg observa que el beso de Judas para marcar a su Maestro es un acto superfluo, por no decir inútil. No había por qué identificar a un Rabbi que predicaba con frecuencia en la sinagoga y obraba milagros ante millares de hombres. Pero, como bien señala Borges, "suponer un error en las Escrituras es intolerable". La traición de Judas, por lo tanto, dista de ser casual, y debe leerse como uno de los actos más misteriosos en la economía de la Redención.

Judas es el único de los apóstoles que intuye la divinidad de Jesús. Se rebajó a cometer la peor de las infamias sólo para que el Verbo se hiciera carne en la cruz y salvara a la humanidad. Para un joven de veinte años, los que yo tenía entonces, era una audacia, casi un escándalo, leer que el Supremo Mal se transformaba, por un malabarismo de la inteligencia, en un camino necesario para el Supremo Bien. Comenté ese estupor con algunos predicadores de mi provincia. Todos ellos coincidieron en que la tesis de Borges, creada con las armas de la razón, debía mantenerse en extremo secreto. Si por azar salía a la luz, era preciso refutarla de inmediato con las armas de la fe.

En 1978, un grupo de campesinos que buscaba tesoros enterrados en las cuevas del Egipto Medio descubrió algo mucho más valioso que el oro. Eran los libros del que más tarde sería conocido como Códice Tchacos, compuestos por un grupo de cristianos gnósticos que valoraban el conocimiento como camino esencial para llegar a Dios. Restaurar esos textos, poner un orden mínimo en el complejo rompecabezas, exigió una década de paciencia. Los papiros, resecos por la falta de cuidado, eran una parva de fragmentos minúsculos, ennegrecidos, casi ilegibles. Entre esos desechos estaba el Evangelio de Judas. Después de que National Geographic lanzó una primera edición en inglés, fue traducido a todas las lenguas occidentales.

Que el Evangelio de Judas haya sobrevivido a tantas negligencias y saqueos de los mercaderes es un prodigio. Más asombroso aún es que coincida casi letra por letra con las especulaciones de Borges.

¿Cómo pudo el autor de Ficciones adelantarse cuatro décadas a las revelaciones de un relato que, en 1944, no sólo era desconocido, sino que a la vez no estaba en la imaginación de nadie? ¿Cómo, además, fue capaz de hilar tan fino en la vislumbre de un problema teológico extremadamente complejo? Una respuesta posible es que Borges, lector atento como ninguno, pudo haber conocido, en la edición de Cambridge, los volúmenes de Adversus haereses , una minuciosa refutación de todas las herejías escrita por el obispo Ireneo de Lyon, quien, por supuesto, menciona el texto de Judas.

Según los gnósticos, que recibían su inspiración del apóstol infiel, el problema fundamental de la vida humana no es el pecado, sino la ignorancia. El único camino válido para llegar a Dios es el del conocimiento, no el de la fe, que es propia de los hombres simples y primitivos.

En el Evangelio de Judas, el apóstol se acerca a Jesús, quien lo instruye en el Gran Secreto. El Maestro no es un simple mortal. Procede de un mundo superior, situado más allá de toda comprensión. El cuerpo de Jesús no tiene una apariencia única, sino que adopta distintas formas, a voluntad. Para regresar al mundo perfecto del Espíritu, Jesús debe morir. Judas hará lo necesario para ayudar a Jesús en su tránsito a la eternidad. Al conocer el Secreto, Judas es el único discípulo que sabe. Está unido al Maestro no por las simplicidades de la fe sino por la firmeza del conocimiento. Dios es un infinito tan sublime que ninguna palabra puede describirlo. Hasta la palabra Dios es insuficiente e inadecuada para designar la Deidad.

Desde el siglo IV, el nombre de Judas quedó ligado a "judío" y "judaísmo". Se lo presentaba como el judío malvado que, con su beso traidor, había desatado los tormentos del Gólgota. Su paso fugaz por el Nuevo Testamento enciende las llamas de un antisemitismo que se prolongará por más de mil novecientos años. Susan Gubar, profesora de la Universidad de Indiana y autora de una excelente biografía de Judas, cree que la imagen del apóstol traidor y codicioso, repetida incansablemente durante centurias, fue el antecedente que permitió a los nazis justificar el exterminio de los judíos, a tal punto que, según Gubar, Judas fue para ellos "la musa del Holocausto".

Borges no aprueba ni justifica las herejías, aunque su relato, al enumerar las blasfemias, las reproduce sin censuras. Con clarividencia, advierte que sobre Judas convergen antiguas maldiciones divinas y se lamenta porque esas maldiciones, que deberían haber servido para glorificar la Redención, oscurecieron la santidad de su sentido.

jueves, 1 de octubre de 2009

- SASTRE -





Marcos Sastre




UN HOMBRE DE LAS DOS ORILLAS




Nació en Montevideo un 2 de octubre en 1809 , fue un eminente educador que, aunque nacido en Uruguay, desarrolló su actividad en la Argentina.





Pero además fue un destacado promotor de la cultura nacional en sus orígenes y un avezado naturalista, autor de una de las obras más renombradas acerca de la zoología, la geografía y la botánica del Paraná y su delta: El temple argentino.





Más tarde, y hasta 1827, residió en Córdoba, donde estudió en el Colegio de Monserrat. Al año siguiente, Sastre se trasladó a Buenos Aires, para perfeccionar sus estudios pictóricos. De regreso en Córdoba, creó un establecimiento educacional y publicó una obra para la enseñanza de la lectura, llamada Anagnosia.





En 1830, en Buenos Aires, comenzó estudios de jurisprudencia en la Universidad, que no terminaría. Al año siguiente, integrado a la joven intelectualidad argentina, abrió la "Librería Argentina", en cuya trastienda iba a funcionar desde 1835 el "Salón Literario", el lugar donde se forjó el pensamiento nacional que dominaría la última mitad del siglo.





En efecto, eran habitués del Salón jóvenes interesados en la cultura, la política y el progreso científico: Cané, Alberdi, Gutiérrez, Echeverría, López, etc. El Salón fue el ámbito de innumerables debates de estos jóvenes interesados en el progreso nacional, y el antecedente directo de la Asociación de Mayo.





Como sucedió con éstos, el régimen rosista significó para Sastre el destierro. Se retiró al campo, a San Fernando, y abrió un colegio en 1842. No fue este suficiente ocultamiento, sin embargo, y debió huir a Santa Fe, primero, y luego a Entre Ríos. En esa provincia, en 1851, fue nombrado Inspector General de Escuelas, y en 1852, elegido para dirigir el periódico que servía de medio de expresión a Urquiza: El Federal.





Con el caudillo entrerriano en el poder, Sastre encabezó la Inspección General de Escuelas de la Nación. Posteriormente, fue jefe de Departamento de dicho organismo, en 1864, y Director de la Escuela Normal de Entre Ríos, en 1865.





Más allá de estas funciones, y la de miembro del Consejo Nacional de Educación, que ostentaba cuando murió en 1887, la vida de Sastre se vio modificada por su estancia en San Fernando. Esa fue su "patria chica", su lugar en el mundo.





Allí concibió y escribió El Temple (Tempe) Argentino, su obra principal y que lo mostraría como un naturalista de calidad, aun cuando autodidacta. Se trata de un estudio sobre la flora, la fauna y la geografía del Delta del Paraná, ilustrada con bellísimos grabados hechos por la mano de su autor.





El Temple Argentino, que en su época tuvo más ediciones que el mismísimo Facundo de Sarmiento, constituye una obra científica de alta factura, esquisita en su forma y destacada por su contenido.





Tanto que, por ella, algunos estudiosos han parangonado a Sastre con otros grandes naturalistas de fines del siglo pasado, como Francisco Javier Muñiz y Guillermo Enrique Hudson.





Murió en Buenos Aires el 15 de febrero de 1887.

- LEGISLAR -






Legislar para el futuro




Carlos Winograd
Para LA NACION
Noticias de Opinión



En estos días, con pasión e impaciencia se desarrolla un apresurado debate sobre la industria de medios. Por un lado, discutimos sobre la libertad de expresión y el acceso a la diversidad de contenidos. Por otro, debatimos sobre una de las industrias más dinámicas de la economía globalizada. No podemos permitirnos, en el altar de las controversias de coyuntura, una vez más perder el tren del progreso.

Deseamos impulsar una industria que produzca contenidos a precios accesibles para los argentinos, que contribuya a un mayor acceso a la información y al divertimiento reduciendo así la exclusión crónica de franjas importantes de la población. Para ello es indispensable contar con un sector empresarial vibrante y una competencia intensa que, además, permita a nuestra industria trascender las fronteras y beneficiarnos del creciente mercado hispano. Debemos aspirar a constituirnos en un actor de la escena de medios internacional.

El sector de medios y de producción de contenidos, el desarrollo tecnológico y la acelerada innovación en la distribución por intermedio de diversas plataformas, el cable, el satélite y las telecomunicaciones requieren un cuidadoso análisis. Es éste un debate de la mayor relevancia para la sociedad.

¿Es el actual debate una controversia sobre el pasado o estamos pensando las reglas para el futuro? Debemos estar atentos a no promover regulaciones atractivas a primera vista y contrarias a los objetivos en los hechos. Los argentinos tenemos excesiva experiencia en fracasos a gran escala después de grandilocuentes anuncios.

El acceso a la banda ancha es hoy el eje de la industria de la comunicación. Es éste el futuro del explosivo desarrollo de la industria de medios. Mientras en la Argentina las ofertas de servicio llegan a los tres megas, en Estados Unidos se generalizan las propuestas accesibles de diez megas y en Europa los departamentos de productos y tarificación de las corporaciones más dinámicas estudian ofertas varias veces mayores. Visualizamos ya la interacción entre contenidos, telefonía fija y celular como una realidad comercial y no sólo como fantasía.

Información instantánea y entretenimiento en soportes antes inimaginados.

La brecha digital entre países con la regulación apropiada y aquellos atrapados en el pasado se agigantará. La brecha digital al interior de la sociedad entre los pocos con acceso caro y las grandes mayorías excluidas constituye, ahora, la cuestión. Una regulación estatal para un sector de medios fuerte, competitivo y con la adecuada capacidad de innovación constituye una necesidad ineludible. El futuro es hoy, e Internet no forma parte del extenso proyecto de ley de radiodifusión discutido en estos días.

Veamos aquí el ejemplo de una regla aparentemente atractiva, pero potencialmente corrosiva: la limitación de la participación de mercado a la industria de cable. Esta limitación para las empresas de cable a un 35% propuesta producirá un significativo efecto anticompetitivo.

La evaluación negativa de esta regla presuntamente antimonopólica es de carácter general. Pero en el caso del mercado de Internet esta regulación provoca una significativa asimetría, debilitando a un competidor importante. Al reducir los incentivos de estas empresas para ganar mercado se destruirá su potencial competitivo en Internet. La infraestructura de cable ya desarrollada será subutilizada, se tornará ineficiente y recaerá sobre los costos de los servicios, que tenderán a aumentar (o no se reducirán). Las empresas de telecomunicaciones, también proveedoras de Internet, no están sujetas a esta restricción al crecimiento del número de clientes.

Este tipo de reglas tienen efectos negativos sobre la competencia y severos problemas de instrumentación. Si las empresas ya alcanzaron el límite del 35%, o están cerca de él, no tendrán ningún incentivo para ganar mercado ni para reducir sus precios o mejorar su oferta de canales y servicios con el objeto de atraer más clientes. El resultado que se puede anticipar es el de un aumento de márgenes, potenciales acuerdos oligopólicos y mayores precios.

No hay evidencia internacional de este tipo de restricción, salvo en el caso de Estados Unidos. Sin embargo, en este país este límite nunca se ha hecho efectivo. Varias cortes de apelaciones han cuestionado esta restricción. Recientemente, la Corte del Distrito de Columbia la consideró arbitraria.

Por otra parte, en Estados Unidos el perjuicio para los consumidores, de aplicarse esta regla, sería limitado, ya que se trata de un gran mercado nacional y de mercados locales de mucho mayor tamaño que el argentino. El límite del 30% de suscriptores en los Estados Unidos implica que una empresa de TV por cable puede atender hasta 40 millones de hogares. En cambio, la restricción del 35%, considerada en el proyecto argentino, implicaría que una empresa de TV por cable o por satélite no podría ofrecer sus servicios a más de cinco millones de suscriptores.

Esta distorsión se complementa con la potencial no renovación de las licencias prorrogadas. Si la empresa debe abandonar la concesión de TV paga, pero desea seguir brindando el servicio de Internet de banda ancha, su plataforma tecnológica resultará muy subutilizada. No existe evidencia internacional sólida que justifique esta disrupción en el proceso de renovación de licencias. En la mayor parte de los países, las renovaciones son automáticas. Esta medida sobre licencias es particularmente injustificada en relación con una plataforma tecnológica que no utiliza espectro radioeléctrico, un recurso escaso, que debe ser administrado con racionalidad.

En el apuro, daremos un golpe a Internet en nuestro país, el sector más dinámico de la industria de medios. No es así como los argentinos eliminaremos la brecha digital que nos aleja del mundo.

No es casual que los países con mayor activismo antimonopólico no utilicen este tipo de regulaciones. Las economías más avanzadas en materia de políticas antimonopólicas basan su ejercicio en la legislación de defensa de la competencia y en los instrumentos de evaluación de mercado desarrollados con este fin. Nuestro país dispone de esta legislación y debemos utilizarla con rigor técnico y perseverancia.

El proyecto que analiza el Senado propone un sinnúmero de regulaciones. Entre otras medidas cuestionables, están el diseño de la autoridad de aplicación, la propiedad cruzada de medios -es decir, TV abierta y cable- en condiciones de competencia efectiva (múltiples oferentes), la integración vertical (es decir, la propiedad simultanea de red de distribución y de contenidos) y la convergencia y la convivencia competitiva de diversas plataformas tecnológicas.

Son temas cruciales en los que este instrumento legislativo requiere ser perfeccionado. El desarrollo de un sector de medios dinámico, que permita proveer de oportunidades a nuestros calificados técnicos, creadores y trabajadores en el marco de la intensa globalización de esta industria es ciertamente un objetivo de política pública de la mayor relevancia. La experiencia internacional en este campo no es menor.

Carlos Winograd fue secretario de Defensa de la Competencia.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

- KUSCH -





Rodolfo Kusch



A 30 años de su desaparición




Günter Rodolfo Kusch, nació en la Ciudad de Buenos Aires un 25 de junio de 1922 y falleció en la misma un 30 de septiembre de 1979.





Obtuvo el título de Profesor de Filosofía de la Universidad de Buenos Aires. Realizó profundas investigaciones de campo sobre el pensamiento indígena y popular americano como base de su reflexión filosófica. Además escribió varias obras teatrales y una amplia colección de artículos y conferencias sobre estética americana.





El tango fue uno de sus temas predilectos.
En 1989 fue homenajeado por la Cámara de Diputados de la Nación Argentina, considerándolo:





"... uno de los pensadores más importantes no sólo de la Argentina sino de América, considerado por algunos un "maldito" más, de esos que pueblan nuestra historia y cultura, y por ello silenciado y negado por los cenáculos de la cultura oficial...”
Su obra mereció la atención de autores argentinos y extranjeros:





"En estas afirmaciones se enmarca su afán: una forma de escencializar a partir de un horizonte propio, un "...encontrar un sentido en el mundo precolombino y en el americano actual" (Geocultura del Hombre Americano).





En síntesis: el encuentro con lo americano. (...) Implica al indígena y al mestizo; también al hombre de la ciudad o del campo, autores del discurso popular a partir del cual despliega su filosofía"





• La seducción de la barbarie: análisis herético de un continente mestizo, (1953)
• América profunda, (1962)
• Indios, porteños y dioses, (1966)
• De la mala vida porteña, (1966)

















• El pensamiento indígena y popular en América, (1971)
• La negación en el pensamiento popular, (1975)
• Geocultura del hombre americano, (1976)
• Esbozo de una antropología filosófica americana, (1978)






martes, 29 de septiembre de 2009

- LA POBREZA -



Desenmascarar falacias y desterrar el desprecio



Qué es ser pobre



Bernardo Kliksberg
Para LA NACION
Noticias de Opinión



Cuando en una amplia encuesta a 60.000 pobres de 60 países realizada por el Banco Mundial, y en otros estudios similares, se les preguntó qué es ser pobre, la respuesta desconcertó. Los pobres se quejaron de sus carencias materiales, pero dijeron que lo que más les dolía de su situación era la "mirada de desprecio". Ser pobre es ser percibido como si se perteneciera a una categoría inferior, que no importa y que, en todo caso, inspira compasión.

Expresando la doctrina social de la Iglesia, el cardenal Jorge Bergoglio señaló, en una misa, hace pocos días: "En esta ciudad de Buenos Aires, con mucho dolor lo digo, están los que «caben» en este sistema que se hizo y los que «sobran», los que no «caben», para los que no hay trabajo, ni pan, ni dignidad. Y esos que «sobran» son el material de descarte, porque también en esta ciudad se «descarta» a las personas y estamos llenos de «volquetes existenciales» de hombres y mujeres que son despreciados".

La desacreditación del pobre como persona puede crear el terreno para demonizarlo, y para incitar a la intolerancia y a la violencia. Ese es el contexto en el que un presidente de un consejo municipal declaró, hace algunos días, que a los menores que cometen delitos hay que "molerles los huesos", y "matarlos a cintazos", y un candidato a concejal, ante un robo, convocó "a quemar a los habitantes de una villa miseria" vecina a los que llamó "ratas". Ambos se retractaron, pero dejaron flotando previamente que "estaban diciendo lo que nadie se animaba a decir".

Enfrentar la pobreza requiere superar las falacias y encarar realidades como las siguientes:

1- La pobreza no es neutra, mata y enferma

Hay más de 20.000 madres en América latina que murieron el año pasado durante el embarazo o el parto, que debieran estar vivas. Perecieron por falta de cobertura médica adecuada, desnutrición, condiciones misérrimas. Treinta de cada 1000 niños no llegaron a los 5 años de edad, por enfermedades de la pobreza. Entre ellas el hambre. Hay nueve millones de niños desnutridos, y otros nueve en riesgo de desnutrición.

2- La desocupación es mucho más que un tema económico

Cuando se toman decisiones que van a implicar dejar sin trabajo a muchos, habría que tener muy en cuenta lo que está en juego. La pérdida del trabajo no sólo reduce los ingresos de las familias, crea penurias psicológicas, de autoestima destruida, de sensación de marginación, tensiones familiares. Da idea de lo que sucede una investigación en Estados Unidos sobre desocupados (Rutgers University, agosto de 2009). El 68% de los desocupados estaban deprimidos; el 61% se sentía inútil; en las relaciones familiares del 58% de los desocupados se habían generado tensiones; el 55% estaba muy enojado; el 52% evitaba encontrarse socialmente con amigos o conocidos.

3- Discriminación

En el Latinobarómetro, cuando se pregunta sobre cuál es el sector más discriminado de la sociedad, la mayoría de las opiniones resaltan que son los pobres en general, y particularmente los jóvenes pobres. Con frecuencia son "criminalizados" de antemano.

Un riguroso relevamiento de Periodismo Social, Capítulo Infancia (Alicia Cytrynblum, 2009), que analiza 120.000 noticias sobre niños y adolescentes en 22 diarios representativos del país, concluye: "Nos encontramos con pocas fuentes, con pocas estadísticas, con muchos términos peyorativos, y con titulares que derraman estereotipos en letras de molde sobre un grupo social que poco puede hacer para defenderse". Agrega: "Las palabras para referirse a los chicos y chicas que supuestamente cometen delitos son estigmatizantes y discriminatorias. Es decir, son títulos que condenan antes que lo haga la Justicia".

La discriminación refuerza severamente la imposibilidad de obtener trabajo, y todas las condiciones que causan la pobreza.

4- La culpa es de los pobres

Un mecanismo fácil para deshacerse de las culpas que puede generar la pobreza es la coartada de razonarla como un tema individual de cada pobre y como una consecuencia de su desidia, indolencia, falta de ganas, poca iniciativa.

No es un tema individual. Es colectivo. Más de uno de cada tres latinoamericanos es pobre. No fueron sus elecciones: las cifras indican terminantemente que no han tenido acceso real a la salud ni han completado estudios ni trabajo. Uno de cada cuatro jóvenes, los más estigmatizados, están fuera del sistema educativo y del mercado de trabajo. Entre ellos están los 500.000 jóvenes en esa condición que se mencionan continuamente en el Gran Buenos Aires y los millones de jóvenes marginales de México.

5- La pobreza es inevitable

Sería una especie de mal natural, inexorable. En América latina, con una excepcional dotación de riquezas naturales y condiciones geoeconómicas altamente favorables, la tesis se autodestruye. ¿Por qué Costa Rica ha tenido en los últimos sesenta años un índice de pobreza que es la mitad de la tasa que se presenta en América latina, a pesar de ser muy limitada en recursos naturales? No será porque educación, salud y equidad fueron prioridades y se convirtieron en políticas de Estado. ¿Por qué la Argentina tenía, a inicios de los años 60, menos de un 10% de pobreza y, al final de los 90, más de un 30%? Importa lo que los países hacen.

La "mirada de desprecio" incluye mucho de estos componentes. Reduce al pobre a "descartable", lo discrimina, lo cambia de categoría de víctima de malas políticas, a culpable personal; de excluido a "perdedor" por propia decisión; lo ve como sospechoso en potencia y toma distancia. Llega finalmente a "invisibilizarlo". Para muchos, ver a los ancianos pidiendo limosna en las calles de Buenos Aires, a los niños tirando fuego al aire para que les den algunas monedas en los semáforos, a las mujeres con bebes implorando ayuda, llega a ser como "si lloviera", parte del paisaje urbano, y pasan de largo como si no existieran. Asumir la pobreza como problema colectivo, y devolver a plenitud su dignidad humana al pobre, es el primer desafío.

Desde esa asunción, para enfrentar sus causas se requieren políticas públicas activas y sostenidas -primeras responsables, en una democracia, de encarar el problema- acompañadas por la solidaridad de la sociedad civil, que en organizaciones como Cáritas, AMIA, Red Solidaria y otras muchas muestran a diario y por un pleno compromiso con la idea de responsabilidad social de las empresas. Como lo planteara Carlos Fuentes: "Algo se ha agotado en América latina, los pretextos para justificar la pobreza".

Director del Fondo España-PNUD/ONU "Hacia un desarrollo inclusivo en América latina".

lunes, 28 de septiembre de 2009

- ETNOGRAFIA -






Museo Etnográfico Ambrosetti




El Museo Etnográfico fue creado en 1904 en el ámbito de la Facultad de Filosofía y Letras, como centro de investigación, docencia y difusión.
A lo largo de su historia, el crecimiento de las colecciones, de las tareas docentes y de investigación, fue restando espacio y posibilidades a las exposiciones.





En los últimos años, reafirmando y profundizando las labores de investigación, la institución se ha propuesto recuperar la plenitud de sus funciones como museo universitario, que debe incluir una sostenida acción de exhibición, complementada con visitas guiadas, talleres, publicaciones y otros servicios para el público.





Las salas de exposición se han acondicionado, en el marco de un proyecto de valorización y restauración del edificio que el Museo ocupa desde 1927, y que Pedro Benoit había construído en el siglo pasado para la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.El pleno funcionamiento del museo, a pesar de las limitaciones que impone la escasez de espacio, permite que el público tenga acceso a un patrimonio cultural tan vasto y complejo como poco conocido.





Mas allá de la frontera

En esta exhibición se muestran formas de vida y creencias de los grupos aborígenes que habitaban la Pampa y la Patagonia en el siglo XIX, manteniendo una compleja relación con la sociedad blanca asentada en el centro del país. Estos grupos, a su vez, eran el resultado de una historia de desplazamientos, intercambios y alianzas por parentesco.fueron buscados alguna vez justamente por su extrañeza, por ser exóticas.
Entre el exotismo y el progreso.





Adornos de plumas de los aborígenes del Amazonas, tallas de madera de la Isla de Pascua, un altar budista japonés: los productos de culturas diferentes lejanas a la europea,
En la filosofía del progreso de finales del siglo XIX pasaron a verse como testimonio imprescindible de formas de vida que se consideraban superadas por la modernidad europea, y como tales fueron atesorados y exhibidos por los museos de historia natural y antropología.





Este criterio estuvo presente en la formación del acervo del Museo Etnográfico, creado en 1904 en el ámbito de la Facultad de Filosofía y Letras, como centro de docencia e investigación superior. Sus colecciones se formaron en gran medida a través de la labor de recuperación arqueológica realizada desde la Facultad misma, tarea que nunca se ha interrumpido.





El canje, las compras y las donaciones, ayudaron a completar un acervo que se suponía que debía dar cuenta no sólo de la prehistoria y etnografía americanas, sino de la evolución universal de los pueblos denominados "primitivos".





En el confín del mundo


Españoles, franceses, alemanes, belgas, navegaron por los mares australes y documentaron su paso por la Tierra del Fuego.
La ocupación blanca del territorio se llevó a cabo durante el siglo XIX, volviendo dramática la situación de las sociedades aborígenes fueguinas. Estas se habían asentado en el territorio hacía mas de 11.000 años, fueron diezmadas en poco más de un siglo.





Fueron motivo de curiosidad para los viajeros, objeto de evangelización para los misioneros anglicanos y católicos, sinónimos de primitivismo para los científicos del siglo XIX.
Si los loberos acabaron con buena parte de sus fuentes de alimentación, los criadores de ovejas los mandaron a matar para que no perturbaran sus emprendimientos económicos.





Esta exposición quiere mostrarnos tanto el sencillo instrumental que las sociedades fueguinas en formas de vida adaptadas muy eficazmente al medio del que formaron parte.

domingo, 27 de septiembre de 2009

- ESPAÑA -





En crisis




España, del milagro a la decepción



Sacudido por la crisis financiera internacional y por sus propias dificultades, el país enfrenta hoy tasas récord de desocupación, caída del PBI y una crisis política impensable después de haber sido ejemplo de reconstrucción democrática. Cómo vive España hoy, marcada por la recesión y la incertidumbre


Por Adrián Sack
Noticias de Enfoques
ARTE DE TAPA: SILVINA NICASTRO
La Nación


El espíritu y las enseñanzas del Pacto de la Moncloa hermanan por estos días a argentinos y españoles, aunque unos lo evoquen como un recuerdo de un futuro que nunca llega y otros, como un pasado que ya no se puede ver más a simple vista. Aquella imagen de políticos de las más disímiles extracciones unidos uno o varios pasos por delante de las fracciones de una sociedad castigada por décadas de dictadura hoy se revela sepia, mustia e inalcanzable en cada abrir y cerrar de diarios.

"Lo de Moncloa fue nuestro Big Bang como país moderno, aunque ya casi nadie que no se dedique a la investigación histórica o al periodismo lo tiene tan presente. Pero el olvido es mayor entre los políticos que nos gobiernan y los que critican al gobierno, porque ni unos ni otros parecen darse cuenta de que esta crisis feroz que vivimos necesita más de consensos que de las brutales acusaciones que se dedican cada semana", dice el intelectual salmantino Víctor Escudero, quien recuerda que en su ciudad natal, como en otros grandes centros urbanos, muchos "están más preocupados en saber cómo pueden pagar la renta que en exigir mejoras de calidad institucional a los gobernantes".

No obstante, en la España actual, tampoco hace falta retroceder a aquellas febriles jornadas de 1977 para perderse en la nostalgia de tiempos políticos más generosos, que finalmente abrieron paso a la prosperidad. Con tan sólo volver la mirada hacia comienzos del año último, la palabra "pujante" era, para la mayoría de los observadores locales y extranjeros, una de las que mejor le cuadraban a este país que había logrado el milagro de ponerse en línea con los estándares de vida de los estados más avanzados de la Unión Europea. De esa misma Unión que fue la locomotora capaz de remolcar a la nación desde los rincones más postergados del continente a los más prominentes, y que ahora sólo sobrevive en la metáfora en tanto "vagón de cola" del demorado tren de la recuperación arrastrado por Alemania y Francia.

En la incomodidad del cabús hispánico, cada vez se vuelve más frecuente escuchar las quejas de los viajeros de cabezas gachas. "Vamos a terminar siendo, junto con Portugal y Grecia, los basureros de Europa. Nosotros vivimos una fiesta, pero no nos quisimos dar cuenta de que las fiestas no duran para siempre", reflexiona José Antonio Fernández Cuberos, empleado de una empresa de transportes. Cerca de su bronca, la joven Gema Pérez Rabanal afina su frase para unirse al coro de las protestas, aunque con una letra distinta. "Si tú tienes una vaca gorda para alimentar un ternero, pues bien, ese ternero crecerá sano y fuerte. Pero si a esa vaca le pones en la teta terneros de todas partes, se volverá flaca irremediablemente. Eso ha pasado con el Estado en España, pues aquí todos quieren pasarla fenomenal y nadie quiere trabajar", se enoja.

Años de gloria y frenesí


En ese país que supo alternar gobiernos socialistas y derechistas sin hacer reformas estructurales a una política económica apoyada en el crecimiento, las bases de esa prosperidad que parecía interminable y sin paralelo en el continente fueron ya socavadas por el mismo proceso que permitió el "estirón" ibérico.

Los años de gloria y frenesí de la clase media, que podía gastar más de lo que sus abuelos, padres y buena parte de sus contemporáneos europeos hubiesen llegado a imaginar, encontraron su techo sólo a fines del año pasado, cuando techo y piso se convirtieron en un mismo lugar y la idea de vivir en un paraíso terminó hecha añicos. Las inversiones en hipotecas fastuosas, viajes alrededor del mundo, automóviles alemanes y ropa italiana de primera línea -tan comunes en los años de plástico de la segunda mitad de la década del 90 y la primera del 2000- se vieron súbitamente reemplazadas por vacaciones de no más de una semana en las playas locales, prendas más modestas en las cada vez más frecuentes liquidaciones, vuelos por aerolíneas de bajo costo sin comidas incluidas ni asientos numerados y telefonía gratuita por Internet. Donde antes se podía ya no se puede... pero cuando se pudo, el carpe diem consumista fue la ley no escrita más respetada por el español urbano promedio.

La explicación técnica de este autoboicot inconsciente es, al mismo tiempo, un fundamento social y cultural de la actual crisis. "El crecimiento económico del que se benefició la sociedad entre 1986 -tras el ingreso en la entonces llamada Comunidad Económica Europea- y el año pasado fue fenomenal, pero también desequilibrado. Mucha gente común pensó que la expansión del sector inmobiliario no cesaría nunca y se endeudó a través de hipotecas que hoy no puede pagar", afirma Antonio Argandoña, profesor de economía del Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE), en busca de la punta de un ovillo que hoy enreda dramáticamente los planes de corto, mediano y largo plazo de ciudadanos y consumidores españoles.

Aquella sensación de euforia

Aunque el orgullo ibérico muchas veces disimula los miedos sobre el futuro de las pequeñas economías familiares y empresariales, la desesperación grita desde los carteles y avisos de venta de casas, departamentos y, sobre todo, de alquiler de oficinas desocupadas que empiezan a añejarse entre los primeros rayos del sol otoñal. "Yo tenía un piso en venta desde mediados de 2008, y después de 14 meses me rendí y lo he sacado. Aquí no se vende nada de nada, y lo peor es que muchas viviendas han sido ejecutadas por los bancos, que terminan por rematarlas. Y aun así, no hay compradores. La gente ahora lo piensa dos y mil veces antes de hacer una inversión en propiedades", dice José Luis Esmerel, encargado de un edificio en el noreste de Madrid.

De acuerdo a Argandoña, la caída se vuelve más resonante por estos días gracias a la "sensación de euforia" que aún se podía paladear hasta mediados del 2008, cuando el presidente José Luis Rodríguez Zapatero todavía se atrevía a negar la existencia misma de la crisis y los comercios minoristas aún lucían abarrotados de clientes. "Ingresamos a este ciclo insostenible con la segunda recuperación post crisis europea de 1993, cuando con los años nuestra economía comenzó a apoyarse en el ingreso a la zona Euro. Al bajar las primas de riesgo, el déficit público, la inflación y los tipos de interés, el consumo se estimuló a punto tal que la mayoría gastó más de lo que podía, y eso siempre es difícil de sostener", explica.

Javier Díaz-Jiménez, colega de la misma casa de estudios y destacado economista, además, de la Universidad Carlos III, fundamenta también el "qué pasó" que tanto aflige a la sociedad local en la drástica caída del turismo extranjero, otro de los motores de la perdida prosperidad nacional. "Junto con el estallido de la burbuja inmobiliaria, la recesión global hizo que los turistas vinieran en menor número y gastaran bastante menos. Pero este momento gris, para los españoles, empieza en realidad a mediados de 2007, cuando el ciclo económico internacional cambia con el colapso del sector inmobiliario en los EE.UU., para acabar con los tiempos de los tipos bajos de interés que impulsaban la toma de créditos inmobiliarios. Pues esa manera de crecer que teníamos a fuerza de especulación, hipotecas y turistas se terminó allí, y ahora hay que volver a plantearse qué vamos a hacer, qué tipo de economía vamos a impulsar para poder salir adelante".

Las respuestas a este gran interrogante tendrán que volver a poner en su cauce a una desocupación que ya se desbordó al 18,1% -equivalente a 4,14 millones de personas en edad activa- y amenaza con expandirse más allá del 20% el año próximo, según estimaciones extraoficiales. El índice actual de desocupación es el mayor de la historia moderna después de la crisis de 1994, cuando había llegado al 24,8 %, pero supera en número de personas a ese también lamentable registro, que llegó a reducirse al 8% tan sólo dos años atrás gracias al boom inmobiliario.

Teniendo en cuenta ambos parámetros, el indicador más desalentador de la economía es también el más elevado de la UE, tras haber superado incluso, a fines del año pasado, los siempre preocupantes registros de los países del Este continental. Pero la estatura real del problema lo aporta el promedio de desocupación de los países comunitarios, que es del 9%. Es decir, exactamente la mitad del porcentaje español.

Esta realidad de desempleo masivo se vuelve aún más ostensible en las calles de las grandes ciudades, donde, de acuerdo a la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), 500 pequeños negocios han tenido que cerrar por día entre enero y julio de este año. La cifra adquiere otra dimensión si se considera que 100.510 trabajadores autónomos han quedado sin trabajo, y que la ATA estima que para fin de año ese número trepará hasta los 200.000 desocupados.

Para peor, el turismo, que con 112.000 millones de euros de ingreso representó nada menos que el 10,7% del PBI español en 2007, cayó entre enero y agosto de este año un 9,9% respecto del año pasado. El porcentaje, que según las predicciones del Instituto Nacional de Estadística podría ampliarse al 11% a fines de este año, representa a 4,3 millones menos de extranjeros que pernoctaron al menos un día en territorio español.

El mar de cifras desalentadoras, en el que también navegan caídas históricas del PBI -pronosticada en el orden del 4% para 2009-, del consumo doméstico y de la actividad industrial, baña también con su amargura la percepción general que el electorado tiene de sus líderes políticos.

El romance roto se trasluce en el más reciente trabajo de la encuesta oficial del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), según el cual el mandatario español merece "poca o ninguna confianza" por parte del 67,8% de los ciudadanos españoles consultados. Pero contrariamente a lo que puede esperarse tras cinco años de permanencia en el poder del mismo presidente y más de uno entero de deterioro ininterrumpido de todos los indicadores vitales de la economía, al supuesto hombre fuerte de recambio no le va mejor. Mariano Rajoy, el líder del Partido Popular y, al mismo tiempo, el más firme candidato a reemplazar a Rodríguez Zapatero en el futuro, tiene una imagen negativa aún más elevada: nada menos que del 79,9%, como consecuencia de los escándalos de corrupción que han azotado en los últimos meses a su fuerza política.

Pedro Cuartango, subdirector y editorialista del diario El Mundo , de Madrid, ve las raíces de este divorcio entre políticos y electores en el "descenso evidente" del nivel de la clase política en los últimos 15 años. "La caída cualitativa -sostiene- se debe al origen de los dirigentes de los partidos. Durante la Transición, la mayoría eran personas que venían de afuera del mundo de la política. Eran profesionales del derecho, el mundo empresarial o la Administración Pública. Ahora son gente que ha hecho su carrera dentro del aparato político y que carece de formación y experiencia profesional", se lamenta. Para el reconocido periodista burgalés, existe una diferencia fundamental entre los políticos actuales y los que lograron remendar a aquel país partido y desanimado de la Transición democrática. "Los dirigentes de los años 70 eran personas con mucha más experiencia y que habían pasado por la clandestinidad y la cárcel. Ahora los altos funcionarios de los partidos son todo jóvenes", ejemplifica.

Declive político

La bandera del encono hacia la clase política ha sido tomada, en los últimos meses, por un número de medios de comunicación cada vez mayor. En Andalucía, una de las regiones más castigadas por la desocupación, la bronca por la calidad institucional perdida es expresada claramente por el periodista Juan Luis Pavón en El Diario de Sevilla : "Si ante la decepcionante España de hoy, irrumpieran en plena forma personajes como Joaquín Ruiz-Giménez, Elías Díaz, Gregorio Peces Barba, Mariano Aguilar Navarro y tantos otros que participaron [...]para desmontar la impostura de la España franquista y abrir las mentes a la Europa de la libertad, la justicia y el progreso, los profesionales de la política que sólo consiste en trepar y ganar elecciones los tildarían de antisistemas y harían todo lo posible por minimizar la repercusión de sus ideas e iniciativas".

Gritos afines llegan a toda la nación en los constantes editoriales del carismático director de El Mundo , Pedro J. Ramírez, que reparan en las graves contradicciones del gobierno y falta de firmeza en la conducción de la oposición. Y ahora, también, desde el diario El País , que dejó de criticar solamente a la oposición de derecha para ampliar sus ataques hacia un gobierno socialista con el que ya no comulga más.

Sin embargo, la sociedad española hoy parece tanto o más preocupada por el futuro de su patria chica, delimitada por el ámbito personal, familiar y laboral. En este contexto, el siempre mencionado tópico de la "desaparición de la clase media" se instaló con mayor fuerza que en otras épocas en la opinión pública, gracias, en buena medida, al afianzamiento de la llamada clase mileurista.

Acuñado por la indignada estudiante Carolina Alguacil en una carta dirigida al director del diario El País en 2005, el término mileurista hace referencia a los trabajadores que perciben alrededor de 1000 euros al mes -es decir, cerca del salario mínimo- y que, de acuerdo con estudios recientes, ya conforman el 63% de la población activa española.

Según un extenso artículo publicado recientemente por ese mismo diario, el incesante avance del proceso de depreciación del mercado laboral ha impulsado al mileurismo a desplazar, con inusitada rapidez, a aquella tradicional clase media sustentada por empleos seguros y estables que procuraba alcanzar un status de vida superior al de su generación precedente.

Pero, a diferencia de lo que sucedía años atrás, el creciente movimiento mileurista ya no afecta exclusivamente a los jóvenes que buscan su primer trabajo. "El mileurismo -detalla la nota de El País - ha dejado de ser un terreno exclusivo para jóvenes universitarios recién licenciados que tienen que aceptar bajos salarios para hacerse con un currículo laboral. En los últimos años ha incorporado a obreros cualificados, parados de larga duración, inmigrantes, empleados, cuarentones expulsados del mercado laboral y hasta prejubilados. Se estima que en España pueden alcanzar en torno a los doce millones de personas", se afirma allí.

A pesar de que la caída del poder adquisitivo se hace evidente, por ejemplo, en el auge de las llamadas "marcas blancas" en detrimento de las marcas de primera línea, o en la proliferación de servicios low cost o de bajo costo de todo tipo, tanto Argandoña como Díaz-Giménez y la analista andaluza Violeta Flores García descreen de que el mileurismo pueda transformarse en la bala de plata de la clase media.

"No es cierto que la clase media española esté desapareciendo, sino que sólo se ha diluido con el fuerte flujo inmigratorio que España recibió en los últimos años. Hay que tener en cuenta que un 10% de la población actual ha venido desde afuera, por lo que cambió la composición de la sociedad española. Esto ha aumentado la desigualdad porque la mayoría de los inmigrantes entran por la cola de la distribución ... y esa alteración se siente", asegura Díaz-Giménez.

Por su parte, Argandoña tampoco cree que esa misma clase social que en el pasado reciente "se limitó a consumir alegremente, endeudarse fuertemente y comprar casas indiscriminadamente" tenga los días contados. "Sólo podría desaparecer la clase media si los parados [desocupados] de hoy no tuvieran un seguro de desempleo. Pero además de que tienen esa posibilidad, la verdad es que la recesión no ha sido tan larga como para afectar la renta y la riqueza de las familias españolas", señala.

Flores García, perteneciente al mismo tiempo a esta clase supuestamente amenazada, discute también la sentencia de muerte que pesa, en la opinión de algunos medios y políticos, sobre este estrato social que identifica a la "España pujante" desde finales de los 70. "Afirmar que la clase media española pueda desaparecer a manos de los mileuristas es una conclusión simplista y materialista, ya que supone que el ascenso social sólo se basa en el poder adquisitivo. Pero no se tiene en cuenta que esta generación ha recibido un grado de instrucción muy superior a la de los años 70 y 80, y que forman una reserva de trabajadores calificados lista para entrar en acción cuando esta tormenta pase", afirma la periodista andaluza, sin perder lo que nunca perdieron, tampoco, aquellos pactistas de Moncloa: la esperanza de conseguir lo que parece imposible.

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