miércoles, 21 de octubre de 2009

- HERNANDEZ -






JOSE HERNANDEZ





Hijo de don Rafael Hernández y de doña Isabel Pueyrredón, José Hernández nació el 10 de noviembre de 1834 en la chacra de su tío, Don Juan Martín de Pueyrredón, antiguo Caserío de Pedriel, hoy convertida en el Museo José Hernández (Partido de San Martín).





Este argentino nativo expresó diferentes talentos a lo largo de su vida: fue poeta, periodista, orador, comerciante, contador, taquígrafo, estanciero, soldado y político.
Comenzó a leer y escribir a los cuatro años y luego asistió al colegio de don Pedro Sánchez.





En 1843, cuando su madre falleció, su padre, que era capataz en la estancias de Rosas, lo llevó a vivir al campo por recomendación médica, ya que, a pesar de su juventud, se encontraba enfermo.





En el entorno campestre, José Hernández tomó contacto con gauchos e indios. Debido a su proximidad con ellos, tuvo la oportunidad de conocer sus costumbres, su mentalidad, su lenguaje y su cultura. Aprendió a quererlos, a admirarlos, a comprenderlos, y también, a entender sus dificultades en la vida cotidiana.





En marzo de 1857, poco después de fallecer su padre –quien fue fulminado por un rayo-, se instaló en la ciudad de Paraná. Allí, el 8 de junio de 1859, contrajo matrimonio con Carolina González del Solar. Tuvieron siete hijos.





Inició su labor periodística en el diario "El Nacional Argentino", con una serie de artículos en los que condenaba el asesinato de Vicente Peñaloza. En 1863 estos artículos fueron publicados como libro bajo el título "Rasgos biográficos del general Ángel Peñaloza".





En el orden legislativo se desempeñó como diputado, y luego, como senador de la provincia de Buenos Aires. Tomó parte activa con Dardo Rocha en la fundación de La Plata y, siendo presidente de la Cámara de Diputados, defendió el proyecto de federalización por el que Buenos Aires pasó a ser la capital del país.





En 1869 fundó el diario "El Río de la Plata", en cuyas columnas defendió a los gauchos y denunció los abusos cometidos por las autoridades de la campaña. También fundó el diario "El Eco" de Corrientes, cuyas instalaciones fueron destruidas por adversarios políticos. Colaboró además en los periódicos "La Reforma Pacífica", órgano del Partido Reformista, "El Argentino", de Paraná y "La Patria", de Montevideo.





En el orden militar actuó en San Gregorio, en El Tala e intervino en las batallas de Pavón y de Cepeda. Luchó además junto a López Jordán en Entre Ríos.
Debido a los continuos enfrentamientos civiles durante los años '50 y '60, se vio obligado a viajar y trasladó su residencia a menudo.





Vivió en Brasil, en las provincias de Entre Ríos y Rosario de Argentina y en Montevideo (Uruguay). En 1870, al fracasar una revolución, tuvo que volver a Brasil. Dos años después, gracias a una amnistía que paró la violencia, pudo volver al país.

El 28 de noviembre de 1872, el diario "La República" anunció la salida de "El Gaucho Martín Fierro" y, en diciembre, lo editó la imprenta La Pampa.
Este poema de género gauchesco se convirtió en la pieza literaria del más genuino folclore argentino y fue traducido a numerosos idiomas.

El libro es considerado la culminación de la llamada "literatura gauchesca" y es una de las grandes obras de la literatura argentina. En él, Hernández rinde homenaje al gaucho, quien aparece en su ser, en su drama cotidiano, en su desamparo, en sus vicisitudes y con sus bravuras.





Su inesperado éxito entre los habitantes de la campaña lo llevó en 1879 a continuarlo con "La vuelta de Martín Fierro", edición ilustrada por Carlos Clérice.
En 1881, publicó su obra "Instrucción del Estanciero". El 21 de octubre de 1886 murió en su quinta de Belgrano. Sus últimas palabras fueron: "Buenos Aires... Buenos Aires...".

- ONELLI -





Clemente Onelli


Un adelantado...

un visionario!



Nació en la ciudad de Roma (Italia) el 22 de agosto de 1864. En 1889 llega a la Argentina, con tan sólo 24 años de edad, luego de finalizar en la Universidad de Roma sus estudios en Ciencias Naturales. Al llegar se contacta con Francisco Moreno, por entonces director del Museo de La Plata, donde ingresa como ayudante.





A los tres meses de haber arribado explora la Patagonia. Secunda al perito Moreno y busca fósiles y esqueletos indígenas. Aprende la lengua araucana, tehuelche y castellana. Conoce la historia geológica de la región, recorre y hace una descripción del lago San Martín, descubierto por Moreno en 1879.





Se interesa por la navegación entre fiordos en los lagos del sur, percibiendo el casquete de hielo que encierra el Lago Argentino por el oeste. Navega en el Azopardo por los canales rodeados de montañas con el perito Moreno.





Cree haber descubierto un lavadero de oro en el sur y por ello intenta conseguir un préstamo para buscar oro en la región pero no lo logró.
Trabaja en la cuestión de límites con Chile junto a Francisco Moreno. En 1897 fue nombrado como secretario general de la Comisión Argentina.





Se desempeña en cátedras de ciencias naturales y como periodista, escritor y conferencista. Escribe por ejemplo un manual de minerología, “Nociones de Geología” y “trepando a los Andes”.
En 1904 es nombrado por Roca director del Jardín Zoológico, logrando un importante desarrollo del mismo.





En 1922 organiza una expedición al sur porque se le comunica sobre la aparición en Esquel de un reptil gigantesco de la edad mesozoica, habiendo hallado sólo un enorme tronco de alerce flotando en el lago Puelo.





Pero este viaje ayuda a promocionar la región y ocasiona una notable repercusión pública.
Muere en Buenos Aires el 20 de octubre de 1924.


lunes, 19 de octubre de 2009

- CATULO -





Cátulo Castilo



Ovidio Cátulo González Castillo, poeta y pianista, nacido el 6 de agosto de 1906.

Precoz, a los diez años de edad, cuando su padre ya era un famoso autor teatral, editó el tango "Canyengue", que interpretó la orquesta de Francisco Canaro. Luego, todavía adolescente, formó un pequeño conjunto, en el que tañía el violin el ahora conocido musicólogo Juan Francisco Giacobbe, para interpretar tangos y valses en glorietas y salones familiares.





Ese conjunto devino muy pronto a orquesta y, en 1928, reemplazado Giacobbe por Carlos Malerba, se trasladó a Europa y actuó con éxito en Barcelona. En 1931, Cátulo realizó un segundo viaje a Europa con la compañía de revistas del teatro Sarmiento, que dirigían Luis Bayón Herrera y Manuel Romero.





Para entonces ya era el celebrado músico de "Organito de la tarde", "Silbando", "Viejo Ciego", "Corazón de papel","Aquella cantina de la ribera" y otros tangos que le rentaban fama y dinero. Al finalizar la década del 30 abandonó la composición para dedicarse a escribir letras. Su inspiración parecía inagotable y no lograba distraerla la intensa actividad que el músico-poeta desplegaba habitualmente como dirigente gremial de los autores.








Tal vez su obra más difundida sea "María", con música de Aníbal Troilo, que éste dio a conocer en 1945 con su orquesta y el cantor Fiorentino. Cátulo Castillo, quien en su juventud también fue boxeador y en sus años maduros presidente de la Comisión Nacional de Cultura, hacía un elemento primordial de sus letras, las rimas, las reiteraciones y cierta deliberada incoherencia en la que podrían advertirse algunas reminiscencias surrealistas.





Compuso “El aguacero”, “Viejo ciego”, “Acuarelita de arrabal”, “El circo se va”, “Corazón de papel”, “La última curda”, “Aquella cantina de la ribera”, “Caminito del taller”, “Silbando”, “A Homero” y “El patio de la morocha”. También trabajó en periódicos como El Líder, El Nacional y Ultima Hora.





Falleció el 19 de octubre de 1975.

- MADRE -







Día de la Madre




El Día de la Madre es una festividad que conmemora a las madres. Se celebra en diferentes fechas del año según el país, como se ve más abajo. Las madres frecuentemente reciben regalos ese día.





Las primeras celebraciones del Día de la Madre se remontan a la antigua Grecia, donde se le rendían honores a Rhea, la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades, entre otros. Los romanos llamaron a esta celebración La Hilaria cuando la adquirieron de los griegos. Se celebraba el 15 de marzo en el templo de Cibeles y durante tres días se hacían ofrecimientos.





Los primeros cristianos transformaron estas celebraciones a la Diosa Madre en honor a la Virgen María, la madre de Jesús. En el santoral católico el 8 de diciembre se celebra la fiesta de la Inmaculada Concepción, fecha que se mantiene en la celebración del Día de la Madre en algunos países como Panamá.





En el siglo XVII, en Inglaterra tenía lugar un acontecimiento similar, honrando también a la Virgen, que se denominaba Domingo de las Madres. Los niños concurrían a misa y regresaban a sus hogares con regalos para sus progenitoras. Además, como muchas personas servían a acaudalados señores, muchas veces lejos de sus hogares, el día era no laborable pero pagado para que pudieran concurrir a sus terruños a visitar a sus familias.





En Estados Unidos, en cambio, la celebración tiene sus orígenes hacia 1872, cuando Julia Ward Howe, autora del Himno de batalla de la República, sugirió que esa fecha fuera dedicada a honrar la paz, y comenzó celebrando cada año encuentros en la ciudad de Boston, Massachusetts en celebración del Día de la Madre.





El la Argentina el Día de la Madre se celebra el tercer domingo de Octubre.

Muy Feliz Día a todas las Madres!!!


sábado, 17 de octubre de 2009

- 17 DE OCTUBRE -







NACIMIENTO DEL PERONISMO





El 17 de octubre de 1945 marcó la historia del pueblo argentino.

Sus efectos políticos y su realizaciones aún perduran: nació el peronismo. El presidente, general Edelmiro J. Farrell nombró al coronel Juan Domingo Perón secretario de Trabajo y Previsión, ministro de Guerra y Vicepresidente de la Nación, cargos en los que desempeñó una intensa actividad.





Las movilizaciones populares que se produjeron el 17 de octubre de 1945 serían de esperar: como secretario de Trabajo y Previsión, Perón se había granjeado la lealtad de los obreros, a través de importantes medidas, como numerosos aumentos de salarios, y proyectos que poco después se concretarían, como la Justicia de Trabajo o el pago de las vacaciones y el aguinaldo.





El sindicalismo argentino, hasta entonces desanimado por las propuestas de lucha de comunistas y socialistas, se aproximó a las soluciones reales y concretas que les ofrecía el General Perón. Pero el 8 de octubre de 1945, el general Avalos pidió a Farrell que destituyese a Perón.





Señalado como la eminencia gris del gobierno, Perón fue detenido y llevado a la isla Martín García, y luego al Hospital Militar. Amplios sectores populares que no respondían a ningún partido tradicional, sino a un hombre y un proyecto nacional, irrumpieron en la vida política.





Marcharon a Plaza de Mayo y reclamaron la libertad de su líder. Desde las primeras horas de la mañana del 17, llegan columnas de manifestantes con banderas y pancartas a la Plaza de Mayo. Vienen desde Avellaneda, Lanús, Banfield, Quilmes, San Martín. Cruzan el Riachuelo por el puente Pueyrredón.





Cuando la policía lo levanta siguen cruzando en botes, tablas o a nado. Los manifestantes, refrescándose los pies en las fuentes de la Plaza, se convertirían en todo un símbolo del movimiento nacional y popular mas importante de Argentina: El Peronismo.


viernes, 16 de octubre de 2009

- DT -





Groseras lecciones de violencia





Guillermo Jaim Etcheverry
Para LA NACION
Noticias de Opinión



El bochornoso episodio vivido con motivo de las declaraciones públicas del director técnico de la selección argentina de fútbol confirma que, tal vez, uno de los signos característicos de estos tiempos sea la pérdida de la conciencia de lo que cada uno de nosotros representa para los demás. Así, por ejemplo, los padres y los maestros no estamos siempre dispuestos a hacer el esfuerzo que supone cumplir el rol que nos define como tales cuando elegimos ser los amigos, que no somos, de nuestros hijos o alumnos.Muchas veces los dirigentes políticos no toman plena conciencia de que las palabras que pronuncian y, sobre todo, la actitud y el tono en que lo hacen ejercen una poderosa influencia sobre la conducta de quienes los escuchan. Es evidente que los medios de comunicación han contribuido a desdibujar la distinción entre la esfera pública y la privada, así como a privilegiar la expresión espontánea de cualquier persona que se acerque a un micrófono o que enfrente una cámara de televisión, sin importar, en absoluto, el modo en que se exprese o se comporte.Estas reflexiones están motivadas en el insólito episodio comentado, que, por la naturaleza de la actividad a la que está vinculado, presenció el mundo entero. Esas declaraciones no fueron producto de un impulso, ya que se produjeron varios minutos después de concluido el partido mediante el que la selección argentina de fútbol obtuvo la bienvenida clasificación para participar en la competencia mundial de Sudáfrica. Usando expresiones que difícilmente puedan llegar a emplearse, ni siquiera en torno a la mesa familiar, y haciendo gala de una explosiva violencia reprimida, asistimos azorados a las más increíbles invectivas del director técnico contra quienes se han referido de modo crítico a su trabajo o al del equipo.

Más allá del hecho de que algunos de esos comentarios puedan haber sido injustificados, de que bajo el manto del periodismo se cubren no pocas personas sin capacidad ni formación para ejercer tan trascendente actividad, nuestra sociedad funciona sobre la base del reconocimiento de que el otro tiene el derecho a expresar su opinión. El uso de descalificativos denigrantes y vulgares, la afirmación de que se tendrá memoria de lo que alguien dijo, prenunciando alguna venganza, constituyen circunstancias alarmantes, sobre todo en la medida en que ese mensaje violento es amplificado hasta la saturación dentro de cada hogar.

De allí surge la preocupación por esa falta de conciencia del papel que a cada uno de nosotros le cabe en la sociedad. Aun si se experimenta resentimiento, aun si éste es genuino, la percepción del rol hace que no deba exhibirse en público. Hay instancias en las que las formas son el fondo. Que se lo muestre públicamente confirma que se ha perdido la concepción del límite, la percepción de la influencia que tiene la exposición de las personas ante millones de espectadores.

La intervención que comentamos, neutraliza la tarea de miles de padres y de maestros que en hogares y en aulas, cada día, tratan de hacer mejores a niños y jóvenes, intentan sacar a luz sus facetas más solidarias, corrigen con atención aquellos signos de violencia e intolerancia que advierten en sus conductas. También sugiere una peligrosa impunidad, al comprobar que esa actitud de soberbia y de grosería ha sido luego justificada por quienes están en una posición jerárquica que les permitiría sancionar a quien en ese momento representa a un país o, al menos, esbozar aluna crítica por la responsabilidad institucional que les cabe.

Asimismo, se afirma cada vez más una tendencia evidente en nuestra sociedad, y en la que ya resulta un lugar común insistir, que coloca en los demás la responsabilidad de lo que en cualquier ámbito nos sucede. Ahora se ha convertido al periodismo en el artífice de todos los males, aun de aquellos que vemos con nuestros propios ojos desarrollarse ante las cámaras de televisión.

Si, en el caso comentado, la actuación de un futbolista decepciona a millones de espectadores que lo ven moverse en directo, corresponde a los periodistas que confirman tan mal desempeño la responsabilidad de que la gente juzgue críticamente a ese deportista. Y ese ejemplo podría extenderse a muchas otras esferas de la actividad social.

Es preciso elogiar el que la furibunda y grotesca reacción comentada contrasta con los juicios que uno de los destacados deportistas que participaron en ese encuentro futbolístico expresó ante los periodistas, aún antes de abandonar el campo de juego. Las palabras del señor Juan Sebastián Verón constituyeron un ejemplo de sensatez y equilibrio, al señalar virtudes y defectos, al proponer una seria instancia de reflexión sobre lo hecho y lo que queda por hacer.

Seguramente la desbordada demostración de grosero revanchismo de la que fue testigo la audiencia planetaria quedará como una anécdota más, ya que nos vamos acostumbrando, insensiblemente, a que en nuestro país violento, más bien violentado, todo resulte posible.

Efectivamente, con la mayor impunidad se puede mostrar a los demás lo peor de uno mismo, se pueden exponer públicamente los más bajos sentimientos Para peor, la exhibición de lo vulgar que nos ahoga se transforma en un buen negocio. Sin ninguna duda, la avalancha de reiteraciones de este episodio a la que nos veremos sometidos en las próximas horas, hasta que no quede nadie sin haber participado de él, sumará mucho tiempo de la vida de muchas personas. Ese mismo tiempo que es nuestra más preciada propiedad y que se comercializa, sin que lo advirtamos, cada vez que volvemos a escuchar las expresiones destempladas que contribuirán, de manera casi inadvertida y sigilosa, a construir el interior grosero, violento y vulgar de chicos y grandes, responsable de un entorno social en el que cada día resultará más difícil vivir.

El autor es médico, científico y académico; fue rector de la UBA.

jueves, 15 de octubre de 2009

- MILSTEIN -







César Milstein





César Milstein nace en Bahía Blanca, Argentina, un 8 de octubre de 1927 y fallece en Cambridge, Inglaterra, un 24 de marzo de 2002. Fue un bioquímico argentino nacionalizado británico, ganador del Premio Nobel de Medicina, un día como hoy, 15 de octubre, pero de 1984.





Nació en el seno de una familia judía, en la ciudad de Bahía Blanca, donde permaneció hasta 1945, cuando se trasladó a la Capital Federal para estudiar en la Universidad de Buenos Aires.














Se graduó de Químico en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, a los 25 años de edad, y cuatro años más tarde, en 1956, recibió su doctorado en Química y un premio especial por parte de la Sociedad Bioquímica Argentina; obtuvo su primer doctorado como biólogo celular, por su tesis sobre enzimas.





Fue becado por la Universidad de Cambridge donde consiguió su segundo doctorado en 1960, trabajando bajo la dirección del bioquímico molecular Frederick Sanger.
Milstein regresó a la Argentina en 1961 para hacerse cargo de la División de Biología Molecular del Instituto Nacional de Microbiología, pero sólo estuvo un año en el cargo para regresar a Inglaterra tras el golpe militar de 1962.





Estando en Cambridge a los 36 años, formo parte del Laboratorio de Biología Molecular y trabajó en el estudio de las inmunoglobinas, adelantando el entendimiento acerca del proceso por el cual la sangre produce anticuerpos (las proteínas encargadas de combatir a la presencia de cuerpos extraños o antígenos). Junto a G. Kölher desarrolló una técnica para crear anticuerpos con idéntica estructura química, que denominó anticuerpos monoclonales.





En 1983, Milstein fue nombrado jefe y director de la División de Química, Proteínas y Ácidos Nucleicos de la Universidad de Cambridge. Por su trabajo en el desarrollo de anticuerpos monoclonales obtuvo el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1984.





A pesar de que lo hubiera hecho enormemente rico, Milstein no registró ninguna patente por su laureado descubrimiento, pues pensaba que era propiedad intelectual de la humanidad y como tal lo legó. De acuerdo a sus convicciones, su trabajo carecía de interés económico y sólo poseía interés científico.





Falleció el 24 de marzo de 2002 en Cambridge, Inglaterra, víctima de una afección cardíaca, a los 74 años de edad.


miércoles, 14 de octubre de 2009

- MUY RAPIDO -





Ante el riesgo de perder el rumbo en lecturas fugaces



Elogio del largo aliento



Luis Gregorich
Para LA NACION
Noticias de Opinión




En literatura, como en la vida pública, hay peleadores de largo aliento y gestores de triunfos fulgurantes y momentáneos. La duración contra el instante, o al menos el largo plazo contra el corto plazo. Y no hay una opción fácil, ni para el lector ni para el ciudadano.

Es cierto que vivimos el tiempo de la velocidad y de la fragmentación, y que parecen haberse agotado los grandes relatos. El lector suele preferir la perfección en la brevedad al esfuerzo de la extensión. El ciudadano celebra el acierto del gesto de hoy a la dificultad del proyecto para mañana. Además, ¿quién garantiza que haya mañana?

En un debate epistolar sostenido hace casi ochenta años por dos de los mayores narradores norteamericanos de la época, Francis Scott Fitzgerald (autor de El gran Gatsby ) y Thomas Wolfe (autor de Del tiempo y del río ), las dos posiciones se expusieron con claridad. Fitzgerald, en una tácita recusación al estilo y la profusión de su colega y amigo, puso como ejemplo la conciencia artística de Gustave Flaubert, frente a los derrames monumentales de la novela decimonónica anterior. Wolfe se defendió así:

"Según tu opinión, un gran escritor -Flaubert, por ejemplo- saca de sus obras lo que un Fulano cualquiera pondría en ellas. Es posible, pero no te olvides, Scott, de que un gran escritor no es sólo un sacador, sino también un ponedor, y que Shakespeare, Cervantes y Dostoievski fueron grandes ponedores, en realidad mejores ponedores que sacadores, y me atrevo a decir que se los recordará por mucho tiempo por lo que pusieron tanto como a monsieur Flaubert por lo que sacó."

Nuestra época de microrrelatos parece haberle dado la razón a Scott, pero el conflicto o la dicotomía se han vuelto a plantear, vívidamente, en el interior de la obra de uno de los mayores escritores latinoamericanos de su generación, si no el mayor: el chileno Roberto Bolaño, lamentablemente ya desaparecido. Puede sostenerse que las novelas cortas de Bolaño, como Estrella distante , Amuleto o Nocturno de Chile , con su magistral limpieza y despojamiento, resultan estéticamente más satisfactorias que las colosales Los detectives salvajes y 2666 . Además, tienen la verificable ventaja de que pueden leerse en menos tiempo.

Sin embargo, vale la pena escuchar al propio Bolaño cuando, a la manera de Wolfe, es decir, de un ponedor por excelencia, afirma en 2666 (ciclo de novelas de mil cien páginas que es su legado póstumo, y en el que une la persecución de Benno von Archimboldi, un escritor alemán de culto, con el siniestro fondo del asesinato de mujeres en Santa Teresa/Ciudad Juárez):

"Qué triste paradoja? Ya ni los farmacéuticos ilustrados se atreven con las grandes obras, imperfectas, torrenciales, las que abren camino en lo desconocido. Escogen los ejercicios perfectos de los grandes maestros. O lo que es lo mismo: quieren ver a los grandes maestros en sesiones de esgrima de entretenimiento, pero no quieren saber nada de los combates de verdad, en donde los grandes maestros luchan contra aquello, ese aquello que nos atemoriza a todos, el aquello que acoquina y encacha, y hay sangre y heridas mortales y fetidez."

¿Sacadores o ponedores? ¿Largo aliento o corta iluminación? Por supuesto, no hay una respuesta definitiva, y sería estúpido que la hubiera, pero los argumentos son atendibles por ambas partes. En la literatura argentina, por ejemplo, el escueto género del cuento le lleva ventajas al ancho torrente de la novela, y no sólo por la abrumadora influencia de Jorge Luis Borges: allí están, dando testimonio, Silvina Ocampo, Julio Cortázar, Rodolfo Walsh, Isidoro Blaisten, Hebe Uhart. La más notable novela argentina no es una novela: el Facundo de Sarmiento tiene a la vez los rasgos de la ficción, el ensayo, la invocación y la historia. Otra obra extraordinaria, El juguete rabioso , de Roberto Arlt, es apenas un relato de iniciación de 150 páginas escasas. Entre los que se han atrevido con el largo aliento hay que mencionar a Leopoldo Marechal, con Adán Buenosayres , a Roger Pla, con Los Robinsones , a Ernesto Sabato, con Sobre héroes y tumbas , a Cortázar, con Rayuela y, en tiempos recientes, a Alan Pauls, con El pasado . Hablando estrictamente, y más allá del esmero o desapego con que fueron escritos, podría decirse que a cada uno de estos libros le sobran cien o doscientas páginas, aunque deba agregarse que el impulso abarcador valió la pena.

¿También en nuestra sociedad, en nuestra vida pública, en nuestra organización política, los arranques fugaces se sobreponen a la larga duración? ¿Es cierto que nos caracterizan la habilidosa discontinuidad y el brillante espasmo y que somos incapaces de una construcción lenta e ininterrumpida?

Hasta 1930, no fue exactamente así. Con todos sus defectos y exclusiones, la república conservadora, de 1853 a 1916, mantuvo un ritmo de crecimiento y una integración a la economía mundial que sustentó el mito argentino. Entre 1916 y 1930, el radicalismo gobernante procuró integrar a las clases medias y brindar mayor apertura política. A partir de la crisis de 1930, la historia es bien conocida y no tiene sentido enumerarla otra vez. Fraude, represión y marginación de la clase trabajadora, que se quiebran con la llegada al poder del peronismo en 1946. Será, a partir de entonces, el partido hegemónico que nos fabricará dichas y desgracias a manos llenas, junto a la salvaje contrarréplica militar.

Las virtudes redentoras del peronismo no se pueden negar, pero han estado habitualmente acompañadas del pecado del cortoplacismo, sin que jamás se embarcara en una política de largo aliento, en la que predominara el interés nacional por sobre el partidario.

En este sentido, puede afirmarse que el peronismo ha sido el partido más dilapidador de la historia argentina, porque ha desaprovechado tres oportunidades excepcionales de construcción económicosocial de larga duración, impulsadas por coyunturas internacionales favorables: durante la primera presidencia de Perón, en 1973-74 y durante la presidencia de Néstor Kirchner.

En todos los casos se produjo una redistribución del ingreso (dramática en 1946-49), seguida, también siempre, de una crisis que reducía o anulaba las ventajas conseguidas; en general, debido en parte (menor) al clientelismo y la corrupción, y en parte (mayor) a la falta de una política económica y de una política exterior viables. Tampoco los partidos opositores se distinguieron, ni pudieron hacerlo, por sus políticas de largo plazo, salvo, quizá, la administración de Arturo Frondizi, que vio diluida su vocación estratégica por su ilegitimidad y fragilidad políticas.

Hoy corremos el riesgo, como sociedad, de seguir perdiendo el rumbo en lecturas fugaces, de aburrirnos con los relatos de largo aliento, y de malograr, nuevamente, los consensos prolongados que puedan perpetuarse en el tiempo. Tendremos que ser, a la vez, y para seguir con la terminología de Thomas Wolfe, sacadores y ponedores, porque habrá que sacar, del proyecto compartido, lo accesorio, y poner inexorablemente los cuatro o cinco puntos imprescindibles que nos ayudarán a convertirnos en un país digno y respetado: una lucha sostenible contra la pobreza, un compromiso por la educación, una definición de nuestro lugar en el mundo que mantengamos contra todo obstáculo, una coherente política industrial, agroganadera y energética, un proyecto cultural que valorice los bienes simbólicos e intangibles tanto como los bienes materiales.

Cuando éramos jóvenes leíamos obras tan gigantescas, en concepción y lenguaje, como En busca del tiempo perdido , de Marcel Proust, o La montaña mágica , de Thomas Mann, o Ulises , de James Joyce. Sentíamos estar conquistando un mundo que se revelaba mediante el esfuerzo y la inteligencia. Los mensajes de texto, los comentarios de los blogs, las facilidades que brinda Google pertenecen a otra categoría, más volátil, más efervescente, que no podemos desdeñar, pero que no nos sirve de modelo.

Elijamos, por una vez, el largo aliento del proyecto compartido y arduo en lugar de las confrontaciones dispendiosas e inútiles. Próximamente surgirá, entre nosotros, una nueva oportunidad, al reequilibrarse el sofocante peso del Poder Ejecutivo con la presencia activa de un Congreso más plural. Y si el Gobierno no quiere participar en este consenso, o como se llame, hágalo, con clara voluntad integradora, el conjunto de la oposición, que también está en deuda con los ciudadanos que la han votado y con los grandes maestros que no están, ya, para esgrimas o entretenimientos frívolos.