jueves, 15 de mayo de 2008

- 50° ANIVERSARIO UCA -




La Universidad Católica Argentina

La UCA cumple 50 años



Hoy, jueves 15 de mayo a las 18 hs la UCA celebra su Cincuentenario.

En el marco del aniversario se realizará una Misa de Acción de Gracias presidida por S.E. Cardenal Jorge Mario Bergoglio y luego tendrá lugar un Acto Académico de conmemoración de la trayectoria de la Universidad desde sus inicios. El ámbito elegido para la Misa y el Acto será el Auditorio Juan Pablo II, Edificio San José, Av. Alicia M. de Justo 1600, que se inaugurará en esa oportunidad.





Estarán presentes miembros del episcopado argentino, autoridades nacionales, provinciales y de la Ciudad de Buenos Aires, rectores de universidades nacionales y privadas, directivos de distintas instituciones y organismos del país, y toda la comunidad UCA: docentes, alumnos, graduados y personal administrativo. A las 18 hs se realizará la misa que celebrará el Emmo. y Revmo. Cardenal Jorge Mario Bergoglio. Luego tendrá lugar la bendición del Edificio.





A las 19 hs se llevará a cabo el Acto Académico que constará de Palabras del Rector, Mons. Dr. Alfredo H. Zecca, un docente se referirá a su paso por la Universidad, se hará la entrega de plaquetas conmemorativas a los Rectores Eméritos de la UCA, Mons. Dr. Guillermo P. Blanco y P. Dr. Domingo Basso O.P. y se descubrirá una placa recordatoria del Cincuentenario. A las 19.45 se proyectará un video institucional alusivo al Cincuentenario de la Universidad.

miércoles, 14 de mayo de 2008

- ALIMENTOS -



El mundo demanda alimentos


Por Alieto Guadagni
Para LA NACION
Foto: Maxie Amena



Estamos en presencia de cambios en los mercados de alimentos que exigen comprensión, si es que queremos diseñar políticas productivas que creen empleo y reduzcan la pobreza.

Recordemos que, durante treinta años, a partir de la década del 70, los precios de los alimentos se redujeron mundialmente (70% en términos reales). Influyeron en esta declinación los subsidios de los países industrializados. Pero en los últimos años, esta tendencia se revierte drásticamente. Lo que está ocurriendo hoy con la demanda mundial de alimentos se inscribe en la descripción de las ondas largas (de más de 50 años) que estudiaron Kondratieff y Schumpeter, para explicar los procesos expansivos de largo plazo de la economía mundial.

El mundo vive hoy una onda larga de crecimiento impulsada por las naciones emergentes, especialmente en el Asia-Pacífico, con enorme gravitación demográfica; el dato nuevo son centenares de millones que anualmente se incorporan al mercado en demanda de más proteínas animales.

Para nosotros ha cambiado el gris escenario internacional, que veníamos padeciendo desde la Gran Depresión de los treinta, cuando empezó la larga era de precios agrícolas en descenso. La cuestión es saber si seremos capaces de aprovechar esta oportunidad y no desperdiciarla con políticas erróneas.

La Depresión Mundial de la década del 30 inauguró un período de bajos precios agrícolas. En este contexto, Raúl Prebisch elaboró su teoría sobre el "deterioro de los términos de intercambio", que implicaba la imposibilidad de que la agroindustria pudiese liderar el crecimiento económico.

En esta visión se justificaba la imposición de retenciones ante cualquier alza de precios internacionales, ya que se pensaba que sería transitoria y estos impuestos servirían para captar rentas sin afectar las escasas inversiones agrícolas. En esta concepción del comercio internacional, las retenciones tenían la virtud de generar recursos fiscales y contener alzas bruscas de precios de los alimentos sin pagar los costos de menos producción.

Pero el siglo XXI es distinto del pasado: según The Economist , el índice mundial de precios de alimentos está en su valor más alto desde 1845. Hay hoy más de 3000 millones de personas en los países emergentes que demandan más cereales, oleaginosas, carnes, leche, hortalizas, legumbres, frutas, pescados y vinos. Ellos mandan, por medio de los precios en alza, un mensaje muy claro: "Necesitamos sus alimentos porque nuestro nivel de vida está mejorando velozmente".

Las retenciones son atractivas, ya que impiden el alza del costo de los alimentos en el mercado interno, con lo que evitan así presiones inflacionarias. Además, su recaudación es simple, por intermedio de la Aduana; son fáciles de imponer, ya que no exigen la aprobación del Congreso y constituyen una tentación para los secretarios de Hacienda, pues el Tesoro embolsa toda la recaudación sin coparticipar a las provincias (ni siquiera a las que generan la producción).

Son pocos los países que gravan sus exportaciones. La Argentina lidera este reducido grupo, ya que aplica no sólo impuestos a sus exportaciones, sino que además les impone restricciones cuantitativas. El daño que causan al crecimiento agroindustrial estas medidas es superior al costo que venimos soportando por los subsidios y el proteccionismo que los países ricos inventaron después de la Segunda Guerra Mundial, contra el cual hemos bregado durante décadas en los foros internacionales.

La cadena agroindustrial es hoy la principal fortaleza de la estructura productiva argentina, con más de la tercera parte del empleo y casi el 60% de las exportaciones totales; estas producciones son demandantes de nuevas tecnologías y modernas maquinarias, impulsadas por un empresariado innovador y dinámico. La abolición de las retenciones tendría un efecto positivo sobre la inversión y la incorporación de más tecnología, lo cual redundaría en más producción y más empleo en la cadena agroindustrial, y contribuiría a un crecimiento regional equilibrado. Este proceso de expansión reduciría la pobreza, ya que se crearían 300.000 empleos.

Pero consideremos la propuesta de eliminar las retenciones y dejar que los mercados funcionen; esta propuesta no es viable, por dos razones. En primer lugar, aparecería un agujero fiscal, insostenible en un país endeudado como el nuestro; además, el impacto del alza del precio de los alimentos implicaría que más de un millón de compatriotas cruzara la línea de la pobreza, lo cual significaría un enorme e injustificado costo social.

Por esta razón, no basta con asegurar la ecuación fiscal, ya que la mera eliminación de las retenciones tendría un inmediato impacto alcista en el precio de los alimentos. No existirá, entonces, viabilidad política para esta propuesta si no se protege lo suficiente al segmento más pobre de la población.

Existen muchas formas de establecer subsidios focalizados a estos consumidores, que deben ser protegidos. Los subsidios focalizados correctamente, es decir, sin clientelismo político, tienen la virtud de asegurar la cohesión social, sin pagar el costo del desaliento a la expansión productiva causado por políticas de subsidios indiscriminados a toda la oferta interna de alimentos.

Una razonable propuesta de expansión productiva e inclusión social tiene tres pilares. Primero, eliminación gradual de las retenciones, comenzando inicialmente por las producciones regionales, siguiendo por la carne, lácteos y cereales y terminando, en último lugar, con la soja. Segundo, implementación de un programa de subsidio directo a consumidores pobres; finalmente, actualización del impuesto provincial a la tierra a la realidad de los valores actuales del mercado.

El impuesto a la tierra es claramente mejor que la retención, porque no desalienta la producción, al ser un costo fijo que se diluye cuando aumenta el volumen producido (lo contrario de la retención). El ingreso se redistribuye en serio de ricos a pobres, con los impuestos directos (ganancias e inmobiliario).

Los impuestos indirectos, como las retenciones, son inútiles para este meritorio objetivo y, en muchos casos, redistribuyen ingresos de productores pobres a consumidores ricos (una familia rica consume el triple de lácteos que una pobre).

Esta propuesta, además, fortalece el federalismo fiscal y la autonomía política de las provincias (aumentan los recursos coparticipables como el impuesto a las ganancias y los provinciales). Las provincias y los municipios necesitan con urgencia recursos para atender la seguridad, la salud, la educación y cubrir el déficit de infraestructura.

Escuchemos el llamado del mundo que crece y quiere alimentos; nosotros podemos producirlos, mejorando simultáneamente el bienestar de todos los argentinos. No hay antagonismo entre una mejor distribución del ingreso y la expansión productiva. El antagonismo es entre políticas productivistas y políticas de estancamiento.

Es urgente definir una nueva estrategia de inserción internacional de la Argentina en un mundo ávido de alimentos, como hace con mucha inteligencia nuestro socio, Brasil. Es posible aprovechar esta onda larga de demanda internacional y, al mismo tiempo, reducir la pobreza. Lo que se requiere es entender lo que está pasando en los mercados globales y estar dispuesto a implementar políticas fiscales y sociales que no desalienten la producción y sean, al mismo tiempo, equitativas.

El autor es investigador principal del Conicet.

martes, 13 de mayo de 2008

- NERUDA -




Pablo Neruda



UN POETA DE MUNDO




(Seudónimo de Neftalí Ricardo Reyes Basoalto; nació en Parral, Chile, 1904 y falleció en Santiago de Chile, 1973)

Comenzó muy pronto a escribir poesía, y en 1921 publicó La canción de la fiesta, su primer poema, con el seudónimo de Pablo Neruda, en homenaje al poeta checo Jan Neruda, nombre que mantuvo a partir de entonces y que legalizó en 1946.





Su madre murió sólo un mes más tarde de que naciera él, momento en que su padre, un empleado ferroviario, se instaló en Temuco, donde el joven Pablo Neruda cursó sus primeros estudios y conoció a Gabriela Mistral. Allí también comenzó a trabajar en un periódico, hasta que a los dieciséis años se trasladó a Santiago, donde publicó sus primeros poemas en la revista Claridad.

Tras publicar algunos libros de poesía, en 1924 alcanzó fama internacional con Veinte poemas de amor y una canción desesperada, obra que, junto con Tentativa del hombre infinito, distingue la primera etapa de su producción poética, señalada por la transición del modernismo a formas vanguardistas influidas por el creacionismo de Vicente Huidobro.




Los problemas económicos indujeron a Pablo Neruda a emprender, en 1926, la carrera consular que lo llevó a residir en Birmania, Ceilán, Java, Singapur y, entre 1934 y 1938, en España, donde se relacionó con García Lorca, Aleixandre, Gerardo Diego y otros componentes de la llamada Generación del 27, y fundó la revista Caballo Verde para la Poesía. Desde su primer manifiesto tomó partido por una «poesía sin pureza» y próxima a la realidad inmediata, en consonancia con su toma de conciencia social.

En tal sentido, Neruda apoyó a los republicanos al estallar la guerra civil y escribió España en el corazón. Progresivamente sus poemas experimentaron una transición hacia formas herméticas y un tono más sombrío al percibir el paso del tiempo, el caos y la muerte en la realidad cotidiana.





De regreso en Chile, en 1939 Neruda ingresó en el Partido Comunista y su obra experimentó un giro hacia la militancia política que culminó con la exaltación de los mitos americanos de su Canto general. En 1945 fue el primer poeta en ser galardonado con el Premio Nacional de Literatura de Chile. Al mismo tiempo, desde su escaño de senador utilizó su oratoria para denunciar los abusos y las desigualdades del sistema. Tal actitud provocó la persecución gubernamental y su posterior exilio en Argentina.

De allí pasó a México, y más tarde viajó por la URSS, China y los países de Europa Oriental. Tras este viaje, durante el cual Neruda escribió poemas laudatorios y propagandísticos y recibió el Premio Lenin de la Paz, volvió a Chile. A partir de entonces, la poesía de Pablo Neruda inició una nueva etapa en la que la simplicidad formal se correspondió con una gran intensidad lírica y un tono general de serenidad.





Su prestigio internacional fue reconocido en 1971, año en que se le concedió el Premio Nobel de Literatura. El año anterior Pablo Neruda había renunciado a la candidatura presidencial en favor de Salvador Allende, quien lo nombró poco después embajador en París. Dos años más tarde, ya gravemente enfermo, regresó a Chile. De publicación póstuma es la autobiografía Confieso que he vivido.


lunes, 12 de mayo de 2008

- POBREZA -




Más pobres y más pobreza estadística


La pobreza se determina según la capacidad de acceso de una persona o familia a la canasta básica total de consumo, en tanto que la indigencia se define a partir de la capacidad de acceso a una canasta básica alimentaria. El costo de ambas canastas se calcula de acuerdo con el Indice de Precios al Consumidor (IPC), que elabora el Indec, hoy en el ojo de la tormenta a raíz de la nula credibilidad de sus índices.

A fines de 2006, el Indec fue intervenido, se cambiaron funcionarios y se adoptaron criterios de cálculo estadístico que nunca fueron expuestos en comunicado alguno. El IPC resultó alterado y la inflación comenzó a ser subestimada por el organismo con finalidades políticas.

Para ilustrar la brecha entre la realidad y los números oficiales, basta decir que, entre marzo de 2007 y marzo último, el IPC registró una inflación del 8,8 por ciento, mientras que las estadísticas provinciales la establecieron en torno del 28 por ciento para el mismo lapso. Una subestimación de 20 por ciento que, en el caso de los precios de los alimentos, asciende al 30 por ciento.

Esta alteración hace que se considere no pobre a quien es pobre, y no indigente a quien lo es, pues las cifras de la inflación inciden en las de la pobreza. La manipulación del IPC distorsiona, entonces, la extensión de la pobreza y de la indigencia en el país. En octubre de 2002, la pobreza alcanzaba al 57,5 por ciento de la población y desde entonces se redujo hasta llegar, en el segundo semestre de 2006, al 26,9 por ciento de la población.

El resultado publicado por el Indec para el primer semestre de 2007 consignó que, en todo el país, el 23,4 por ciento de la población se mantenía inmersa en la pobreza, pero para arribar a ese resultado se empleó el IPC alterado.

Si se toman en cuenta relevamientos de precios realizados en el ámbito privado, como el de SEL Consultores, por ejemplo, surge que el nivel de pobreza empezó a aumentar. Para ese semestre, en vez de bajar al 23,4 por ciento, subió al 28,3 por ciento. La estimación para el segundo semestre de 2007 ubica el nivel de pobreza en un 30,3 por ciento.

Quiere decir que, en 2007, se incrementó el número de pobres en 1,3 millones, llevando la cantidad total a 10,8 millones de argentinos.

La subestimación del IPC no es el único recurso del gobierno nacional para subestimar la pobreza y la indigencia. Otra deficiencia es que se han dejado de publicar en tiempo y forma los datos de pobreza, aun los alterados. La última información del primer semestre del año pasado fue publicada el 20 de septiembre de ese año, y en marzo del corriente tendría que haberse publicado el dato correspondiente al segundo semestre del año último. No ocurrió así y ni siquiera figura en el calendario de publicaciones.

A primera vista, podría parecer que el ocultamiento o la distorsión de los verdaderos índices sólo tiene intenciones y consecuencias políticas, pero no es así. El Gobierno incurre en dos conductas reprochables. Por un lado, al enmascarar los datos de la realidad, manipulando las estadísticas, la acción social del Estado comienza a operar a ciegas. Y por el otro lado, al negar la existencia de una buena porción del universo de pobres, no se ocupa de ellos y los excluye de los planes sociales. La condena a la invisibilidad estadística tiene su contrapartida en una condena a su invisibilidad social por parte de las autoridades.

domingo, 11 de mayo de 2008

- DIA DEL HIMNO NACIONAL -




11 de mayo

Himno Nacional Argentino



El 30 de marzo de 1900 se sancionó un decreto para que en las festividades oficiales o públicas, así como en los colegios o escuelas del Estado, sólo se cante la primera y la última cuarteta y el coro de la canción sancionada por la Asamblea General del 11 de mayo de 1813.





Blas Parera
(1777-1840)


El músico Blas Parera nació en España y, a partir de 1797, se radicó en la Ciudad de Buenos Aires. Intervino en la defensa y reconquista de esta ciudad contra los invasores ingleses. Compuso la música del Himno Nacional Argentino. Regresó a España en 1817.

Vicente López y Planes
(1785-1856)


El poeta y político Vicente López y Planes nació en Buenos Aires. Su nombre está vinculado a los hechos más salientes de la historia Argentina. Participó activamente en la Revolución de Mayo de 1810. Escribió numerosas poesías patrióticas. Ocupó diversos cargos públicos: Secretario del Primer Triunvirato, diputado en la Asamblea General de 1813, presidente provisorio luego de la renuncia de Bernardino Rivadavia, ministro de Dorrego y gobernador provisorio de la provincia de Buenos Aires después de la caída de Rosas. Luchó además en las Invasiones Inglesas. Su principal obra es el Himno de Mayo, convertido en Himno Nacional Argentino. Murió en su ciudad natal.






Himno Nacional Argentino

Letra: Vicente López y Planes

Música: Blas Parera


Oid Mortales, el grito sagrado:
¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!
¡Oid el ruido de rotas cadenas:
ved del trono a la noble Igualdad!

Ya su trono dignísimo abrieron
las Provincias Unidas del Sud,
y los libres del mundo responden
¡Al gran Pueblo Argentino salud!
Coro
Sean eternos los laureles
que supimos conseguir:
coronados de gloria vivamos
o juremos con gloria morir.

sábado, 10 de mayo de 2008

- NATURALEZA -




La realidad que nos excede


Por Ricardo Vanella
Para LA NACION



Nacido en el nonagésimo quinto aniversario de la independencia de nuestro país, John Archibald Wheeler pasó por la Tierra durante 96 años y 104 días. En ese período, finalizado pocas semanas atrás, este físico estadounidense facilitó a la entera Humanidad algunas claves esenciales para avanzar en el entendimiento del gran sistema en el que vivimos, llamado Universo.

La grandiosa obra de Wheeler no se limita sólo a sus geniales proyecciones y descubrimientos; quizá lo más colosal radique en que fue un eslabón indispensable en la cadena del conocimiento humano. Personalmente a él se debe nada menos que la recuperación y profundización de las teorías de Albert Einstein, como también el nexo con el saber de otros colegas-eminencias y la formación directa de decenas de científicos que, a su vez, potenciaron esa cognición, mostrando al mundo los beneficios del esfuerzo intelectual conjunto y compartido, lindante con lo que luego las disciplinas empresariales denominarían knowledge management.

Para asir el concepto de “agujero negro” –un habitante más del espacio infinito–, numerosas personas e instituciones desplegaron durante más de noventa años un compromiso entrelazado y consecutivo, fruto del cual nuestro mundo tomó mayor conciencia de que el universo percibido puede ser en verdad una mínima porción de lo que es en su plenitud. No osamos siquiera referenciar aquí a teólogos ni a filósofos que presentaron la idea mucho antes; estamos sencillamente hablando de físicos.

Esta breve crónica depara una lección: mentes humanas apuntando a un mismo objetivo y eslabonadas en sinergia pueden vencer el humo de la ignorancia, que disminuye y hasta bloquea la visión, pero no impide meditar, intuir y ensayar. La realidad es también de índole individual, pero su comprensión sobrepasa al sujeto aislado; la buena salud de una sociedad presupone que individuos, grupos e instituciones interactúen en esa exploración.

Paradójicamente, aquellas personas que no permiten ni se permiten dudar y que no se atreven a imaginar escenarios discrepantes debilitan su propia lucidez, nutriendo el fenómeno de “egocentración”. Corren el riesgo de creer que la realidad es exclusivamente su personalísima visión subjetiva, generando la patética ficción de que ese mínimo fragmento es “la realidad objetiva”.

Nuevamente, el ámbito de Wheeler nos provee una muestra de cuánto desconocemos acerca de “toda la realidad”, observando la noción de “agujeros de gusano”, desarrollada por el físico inglés Stephen Hawking. El concepto de Hawking deriva de la teoría de los “agujeros negros”, expuesta por el astrónomo alemán Karl Schwarzschild en 1916, sobre la base de la teoría de la relatividad general de Albert Einstein, enriquecida por el aporte del físico Nathan Rosen y perfeccionada –justamente– por su colega John Wheeler en 1967 (verdadero padre del término wormhole, agujero de gusano). Un agujero negro, según el desarrollo de Schwarzschild, detenta un campo gravitatorio tan fuerte que nada puede escaparle, ni siquiera la luz.

Es interesante entender que dentro de esos agujeros negros –cuya existencia quedó fehacientemente confirmada en 1994 por medio de imágenes del telescopio espacial Hubble y reconfirmadas en enero de 1997 por investigaciones de un equipo de astrofísicos estadounidenses– puede encontrarse gran parte del Universo, a la que no accedemos ni alcanzamos a medir con ninguna herramienta hoy disponible. Esto significa que cuando apreciamos la realidad de manera sistémica, aplicable asimismo a las relaciones humanas, puede siempre haber un número significativo de elementos que existen pero a los que sólo podemos aproximarnos si no los negamos a priori, dejando abierta y valorando la posibilidad de su existencia.

Los estudios de Stephen Hawking estimulan nuestro intelecto cuando sugiere que los agujeros negros no colapsan como muchos otros objetos celestes, sino que pueden formar una suerte de túnel entre ellos: los “agujeros de gusano”, también llamados “túneles de gusano”, por la configuración de unión en espiral de gases y polvo estelar alrededor de los agujeros negros, constituyendo los llamados “discos de acreción”.

Estos “agujeros de gusano” tendrían la singularidad de poder conectar diferentes partes de nuestro propio Universo, pero también podrían comunicar con otros “universos” distintos del nuestro, haciendo de túnel entre el agujero negro y ellos; de este modo, nos relacionarían con otras áreas ignotas de lo que, desde nuestra humilde pequeñez, podríamos llamar el “Todo”.

En esas galerías, siguiendo la teoría de la relatividad general einsteiniana, el tiempo se detiene en absoluto; es así como el astrónomo Carl Sagan plantea –en su obra Contacto y con la ayuda del físico Kip Thorne– la problemática de tiempo/espacio entreabriendo una puerta de razonable esperanza para los seres humanos por la cual habríamos de poder visitar otros rincones del cosmos. En efecto, el túnel que se forma entre las dos bocas de un agujero de gusano es estable: de este modo, podríamos pasar de una galaxia a otra, o bien de un “universo a otro”, en el escenario de diversos mundos teorizado por Hugh Everett, otro discípulo de John Archibald Wheeler.

Los “agujeros de gusano” representan un potencial pasaje a determinados campos de una realidad más vasta que, aunque eternamente inalcanzable en nuestra condición de seres humanos, siempre será menos incompleta para quien no amputó su curiosidad ni cauterizó su sensibilidad hacia lo que lo rodea. ¿Qué habría sido de esta porción de verdad si John Archibald Wheeler hubiera caído en la necedad del “si no lo veo, no lo creo” o, peor aún, del “si no lo creo, no lo veo”, o bien no hubiera unido sus sueños y su interés a los de otros?

La integración del conocimiento quizá no sea una casualidad: por alguna razón los pueblos más avanzados la estimulan y promueven, más allá de las vicisitudes por las que todas las sociedades transitan. Acaso el esfuerzo conjunto no sea una casualidad; tampoco la conjugación de intereses y el consenso que procura una visión más abarcativa. Tal vez se trate de un aprendizaje continuo que nuestro género debe llevar a cabo para evolucionar y trascender. Ante tal incertidumbre, precisamente Einstein nos legó su esperanzadora reflexión “Dios no juega a los dados con el mundo”.

El autor es especialista en posicionamiento estratégico y profesor en la Universidad Católica Argentina.

viernes, 9 de mayo de 2008

- VIVALDI -




ANTONIO LUCIO VIVALDI


CREADOR DE ESTACIONES



Compositor, violinista y empresario de ópera
Antonio Lucio Vivaldi (Venecia, 4 de marzo de 1678 - Viena, 28 de julio de 1741). Compositor del alto barroco, apodado il prete rosso ("el cura rojo") por ser sacerdote y pelirrojo. Compuso unas 770 obras, entre las cuales se cuentan 477 concerti y 46 óperas; especialmente conocido a nivel popular por ser el autor de Las cuatro estaciones.

El padre de Antonio Vivaldi, el violinista Giovanni Battista, apodado Rossi (el Pelirrojo), fue miembro fundador del "Sovvegno de’ musicisti di Santa Cecilia", organización profesional de músicos venecianos; así mismo fue violinista en la orquesta de la basílica de San Marcos y en la del teatro de S. Giovanni Grisostomo. Fue el primer maestro de su hijo, que también fue, probablemente, discípulo de Giovanni Legrenzi.

El 18 de septiembre de 1693, Antonio ingresó en un seminario y recibió sus primeras órdenes religiosas. En 1699 fue ordenado Subdiácono (4 de abril), luego Diácono (18 de septiembre de 1700) y finalmente ungido sacerdote el 23 de marzo de 1703. Más inclinado hacia la música que hacia las obligaciones religiosas, logró que se dispensara de decir misa por razones de salud.





La carrera del veneciano estuvo marcada por cuatro grandes etapas, dominadas todas ellas -según dicen algunos- por la figura paterna[cita requerida]:

La primera fue la de la adquisición de una fama europea en el terreno de la música instrumental con la publicación, por el editor veneciano Sala y después por el prestigioso impresor holandés Roger, de dos opus de sonatas para violín y dos colecciones revolucionarias de conciertos para el mismo instrumento: L'estro armonico en 1711, seguido de La Stravaganza en 1714. Estas obras novedosas superaron las innovaciones de Torelli y Albinoni, y le garantizaron un éxito fenomenal que se tradujo, en particular, en la reimpresión inmediata de sus opus en Londres y París.

La segunda etapa fue la de su contrato en la Ospedale della Pietà, un orfanato para niñas de su ciudad. Para ellas fueron creadas muchas de sus composiciones; en algunas transcripciones modernas de sus obras pueden leerse aún los nombres de las jóvenes para quienes iba dedicada cada aria. El 1 de septiembre de 1703, recién ordenado sacerdote y con 25 años, Vivaldi fue nombrado maestro de violino de la orquesta de la Pietà y encargado después de la enseñanza de la viola all’ inglese. Su función era la docencia y adquisición de ciertos instrumentos para sus alumnas y la dirección de la orquesta de aquella institución que albergaba un famoso coro que reunía al conjunto de internas intérpretes.

El nombramiento de un músico tan joven para aquel puesto envidiado da testimonio de los importantes apoyos de los que gozaba, y de la fama de compositor, fundada sin duda en la difusión manuscrita de sus obras antes de ser publicadas, pero, por encima de todo, en su formidable celebridad como prodigio del violín, que durante mucho tiempo suplantaría su renombre como compositor en Venecia e Italia. Vivaldi realizó en la Pietà a lo largo de su vida una carrera tumultuosa, consecuencia de su personalidad histriónica y enfermizamente independiente. Pero sus caóticas relaciones con aquella institución, sembradas de rupturas y reconciliaciones, no le impidieron hacer de aquel puesto prestigioso su laboratorio y su santuario, al mismo tiempo.





La tercera etapa fue la de su oficio como compositor y empresario de ópera, obteniendo grandes éxitos, fue cuando conoció a Anna Giraud, una joven cantante, que a partir de entonces estaría siempre con él. Fue entonces cuando compuso en Vicenza, en mayo de 1713, Ottone in villa, su primera ópera conocida, seguida de una auténtica conquista de la Venecia teatral que se basó en el control de los pequeños teatros de Sant’ Angelo y San Moise. Las partituras de las óperas fechadas en este primer período veneciano nos muestran unas obras suntuosas, exuberantes, testimonio de un temperamento dramático excepcional.

Aquellas composiciones innovadoras e inquietantes, que imponían el stile nuovo atacando frontalmente al stile antico elogiado por los conservadores, le valieron la hostilidad de una gran parte de la aristocracia veneciana, cuyos teatros le cerraron herméticamente sus puertas. Por aquellas fechas, Vivaldi se confirmó igualmente como un formidable descubridor de la voz: él es, en efecto, quien dio a conocer a cantantes famosos como Fabri, Merighi o Strada, mucho antes de que Händel los contratara en Londres. En esa misma época, el compositor veneciano se impuso también y sobre todo como "impresario" en el sentido etimológico de la palabra, es decir, como empresario de espectáculos que produce tanto óperas propias como de otros compositores, revisándolas o uniéndolas a sus propias producciones.

Los cuadernos de viaje de un rico arquitecto de Francfort, Johann Friedrich Armand von Uffenbach, que asistió a la temporada de carnaval en Sant’ Angelo en 1715, nos ofrecen un vívido testimonio de este periodo de frenética actividad. Aquel aficionado ilustrado critica en sus notas los decorados y el vestuario, y admira a los cantantes diciendo que “fueron incomparables y no desmerecieron en nada de los del gran teatro”, es decir, el de S. Giovanni Grisostomo.





Pero sobre todo se muestra estupefacto por Vivaldi, que le fascina con sus prodigiosas intervenciones al violín. Uffenbach escribe lo siguiente en su cuaderno: “Hacia el final, Vivaldi interpretó un magnífico solo seguido de una cadencia improvisada que me dejó verdaderamente estupefacto, pues no es posible que alguien haya tocado o llegue nunca a tocar así. Colocaba los dedos a un pelo del puente, hasta el punto de no dejar sitio para el arco, y lo hacía además sobre las cuatro cuerdas, realizando imitaciones y tocando con una rapidez increíbles”. La carrera lírica de Vivaldi remontó así su vuelo guiada por dos consignas: reformar y sorprender, en una coincidencia llamativa y premonitoria de arte y estrategia comercial.

La cuarta etapa de ese despegue fue la del desarrollo de una actividad estructurada como compositor particular, que multiplicaba sus compromisos puntuales y lucrativos con una red de clientes y mecenas. Esta actividad tuvo como objeto tanto la música instrumental, con la venta de conciertos escritos o adaptados específicamente en función de los encargos; la música vocal profana, con la venta de arias de óperas, cantatas o serenatas; y la música religiosa, mediante la composición de motetes, himnos, salmos y conciertos sacros para diferentes instituciones. Así es como Vivaldi escribió su Stabat Mater en 1712 para una iglesia de Brescia. Y así compuso también su primer oratorio, La vittoria navale, interpretado en Vicenza en junio de 1713.

Una de sus obras más conocidas son los primeros 4 de los 12 conciertos para violín de su Opus 8 denominados por Vivaldi como Il Cimento dell'Armonia e dell'invenzione (El Cimiento de la Armonía y la Invención), conciertos que fueron conocidos luego como Las cuatro estaciones.

Vivaldi está considerado como uno de los precursores de la música romántica. Sin embargo, no todos los músicos se mostraron tan entusiasmados con las obras del compositor italiano. Ígor Stravinski dijo de forma provocativa que Vivaldi "no había escrito cientos de conciertos, sino un único concierto repetido cientos de veces". Pero es precisamente, debido al establecimiento de la estructura del concierto con solista por parte de Vivialdi, que su desarrollo culminó con los Conciertos de Brandenburgo de J.S. Bach.





Al morir en Viena cae en el olvido, y es tanta la ingratitud que Italia tuvo con él, que no aparece en los libros de música de la época.

En el siglo XX volvió a aparecer el interés por la obra de Vivaldi. Mencionemos a Antonio Fanna, Gian Francesco Malipiero, Angelo Ephrikian, y en especial Alfred Einstein quienes han difundido, editado y grabado en disco las obras de Vivaldi, muchas veces partiendo de manuscritos originales del compositor.

jueves, 8 de mayo de 2008

- BUENOS BORGES -




Misteriosa Buenos Aires


Por Susana Reinoso
Cultura - La Nación



Todo es posible en la mítica ciudad que Borges inventó para los argentinos. Y para los extranjeros, ya que cada vez más visitantes llegan a Buenos Aires -libro de Borges en mano- a descubrir las esquinas, las calles, los barrios que el poeta soñó sin fronteras entre lo ficticio y lo real. El punto de referencia que todos quieren conocer es la Biblioteca Miguel Cané, del barrio de Boedo, donde Borges trabajó en un humilde empleo administrativo mientras se convertía silenciosamente en el Borges universal. Las visitas del narrador británico Julian Barnes y del escritor peruano Mario Vargas Llosa, alentadas por el Ministerio de Cultura porteño, han tentado a varios escritores y visitantes del exterior a conocer el sencillo espacio cultural en uno de los barrios legendarios de la geografía porteña. La Dirección General del Libro, a cargo de Alejandra Ramírez, sabe que la Biblioteca Cané ha pasado a ser el epicentro simbólico de la promoción de la lectura. Nada menos que porque allí trabajó, entre 1938 y 1946, el escritor que tuvo la osadía de imaginar que el mundo era la Argentina, en palabras de la extraordinaria Nélida Piñón, premio Príncipe de Asturias 2005.

Hasta la Biblioteca Cané llegó esta semana el escritor y periodista español Juan Cruz, que conoció a Borges en Madrid. Autor de un libro conmovedor sobre su padre, Ojalá octubre , el escritor traza un retrato impecable del autor de El Aleph : "Borges fue una buena persona y un gran incomprendido. No fue un escritor envidioso. Todo lo que despreciaba en sus contemporáneos estaba teñido de literatura, e incluso, de ternura". Lo dice Juan Cruz una tarde en Buenos Aires, luego de haber sido "empujado" por el hálito de Borges durante toda la jornada, según dice. Y después de haber visitado la Biblioteca Cané y de haberse emocionado en el cuartito del entrepiso donde Borges se encerraba a leer. "Lo conocí casualmente. Me pareció un hombre feliz y generoso, que regalaba su tiempo y su conocimiento. Le gustaba cantar y era muy curioso. Era muy difícil encontrar en él una actitud de desprecio por las personas. Borges utilizaba su conocimiento literario para desdeñar actitudes literarias." Dice Juan Cruz que aquel Borges se quedó en su alma "como un ser extraordinario al que le apetecía que lo situáramos en un lugar determinado del hotel Palace para distinguir mejor los colores. Era el mismo Borges que quería que la maleta respirara para que las camisas no sufrieran".

Y dice Juan Cruz que fue un compañero de trabajo de Borges, "un hombre de una ingenuidad cristalina", el que inauguró la envidia a Borges. "Me contó Josefina Delgado (subsecretaria de Patrimonio porteña) que mientras trabajaba en una enciclopedia francesa un tipo le dijo que había descubierto a alguien con el mismo nombre. Borges sólo respondió: «¡Qué coincidencia!»"

miércoles, 7 de mayo de 2008

- LA BEMBERG -




María Luisa Bemberg



UNA OPTICA FEMENINA

DEL CINE NACIONAL




Directora de cine y teatro argentina, natural de Buenos Aires. Nacida en el seno de una familia acomodada un 14 de abril de 1922. Interesada desde joven en los movimientos artísticos de vanguardia, realiza dos cortometrajes entre 1972 y 1978.





En 1980 se traslada a Nueva York para estudiar teatro con Lee Strasberg, actividad que nunca abandona y que la lleva a fundar y dirigir el Teatro del Globo, en Buenos Aires. Como directora de cine debuta en 1981 con Momentos, película que muestra el amor de una mujer casada por un hombre bastante más joven, en una línea temática que mantendrá en toda su filmografía.





Alcanza gran popularidad con sus siguientes retratos feministas: Camila (1984), sobre la historia real de una joven enamorada de un sacerdote; Miss Mary (1986), visión de la dictadura del general Perón; Yo, la peor de todas (1990), sobre sor Juana Inés de la Cruz, a partir de la biografía novelada de Octavio Paz; y De eso no se habla (1993), que protagonizará Marcello Mastroianni.





Donó parte de su valiosa pinacoteca al Museo Nacional de Bellas Artes. Es autora del guión de "Crónica de una señora". Por el libro cinematográfico de "Triángulo de cuatro" obtuvo el primer premio Argentores (1975).

Fallece en Buenos Aires un día como hoy, 7 de mayo pero de 1995.

Como Directora:

1. De eso no se habla (1993)
2. Yo, la peor de todas (1990)
3. Miss Mary (1986)
4. Camila (1984)
5. Señora de nadie (1982)
6. Momentos (1981)
7. Juguetes (corto - 1978)
8. El mundo de la mujer (corto - 1972)






Como Guionista:

1. El impostor (1997)
2. De eso no se habla (1993)
3. Yo, la peor de todas (1990)
4. Miss Mary (1986)
5. Camila (1984)
6. Señora de nadie (1982)
7. Momentos (1981)
8. Juguetes (corto - 1978)
9. Triángulo de cuatro (1975)
10. El mundo de la mujer (corto - 1972)
11. Crónica de una señora (1971)

martes, 6 de mayo de 2008

- MUNDO HAMBRE -


Un pacto contra el hambre


Por Angel Gurría
Para LA NACION




En todo el mundo, los gobiernos afrontan economías cada vez más débiles y una suba desmesurada de los precios de los alimentos. En medio de tanta desesperación, podrían dar un paso útil, importante e inmediato: concertar un nuevo acuerdo comercial multilateral.

Una mayor libertad para comerciar bienes y servicios puede inyectar un fuerte tónico a la economía mundial, al incrementar la innovación y la productividad. Según la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), la sola reducción del 50 por ciento en ciertos sostenes de la agricultura y las manufacturas que distorsionan el comercio (aranceles aduaneros, etcétera) redituarían una ganancia anual estimada en 44.000 millones de dólares que se reflejaría en el bienestar mundial. Con una liberalización absoluta de los aranceles aduaneros, los países en desarrollo, en particular, aumentarían su PBI per cápita en un dos por ciento anual.

Sin embargo, los gobiernos todavía vacilan por diversas razones, todas erradas. Su demora en liberalizar más el comercio quitará a centenares de millones de personas la oportunidad de construir una vida mejor.

Seis décadas de liberalización multilateral y progresiva bajo el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) y, luego, la Organización Mundial del Comercio han traído beneficios considerables. En los 20 años que lleva la OCDE implantando cuidadosamente políticas agrícolas supervisadas en países desarrollados, las tasas nominales de protección de los precios agrícolas se han reducido a menos de la mitad.

El tráfico mundial de mercancías ha multiplicado 27 veces su volumen de 1950. En cambio, la producción mundial apenas si ha octuplicado su valor en el mismo lapso. En los países desarrollados, los aranceles aduaneros industriales han caído, en promedio, de un 40 por ciento (1950) a menos de un cuatro por ciento.

Empero, todavía queda más por hacer. Las restricciones a la producción y a la exportación agrícolas están exacerbando la actual crisis alimentaria. Con los precios de las commodities agrícolas más altos que nunca, tenemos una oportunidad única -en los países desarrollados o en desarrollo- para reducir los sostenes agrarios que distorsionan el comercio, abrir los mercados agrícolas y liberar más la capacidad productiva.

Este, y no el proteccionismo, es el modo de abordar la escalada de los alimentos y el bajón de las economías. Los embargos y las restricciones a las exportaciones quizás alivien por un tiempo la situación de los consumidores en determinado país. Pero disuadirán a los agricultores de responder a los mayores precios mundiales produciendo más alimentos. De manera similar, proteger al agricultor con aranceles aduaneros y otras trabas fronterizas significa mayores precios para los consumidores y menores oportunidades para los proveedores extranjeros competitivos. Al aislar a los productores agrícolas de las fluctuaciones de los precios internacionales, se afecta su capacidad de ajuste a las exigencias cambiantes del mercado. A su vez, esto agrava la volatilidad de los precios globales.

Un viejo adagio comercial dice: "La mejor cura para los precios altos son los precios altos". El encarecimiento del petróleo nos incita a explorar y explotar recursos hasta ahora marginales, a esforzarnos más por desarrollar fuentes de energía alternativas. Cabe esperar que el de las commodities redundará en una mayor oferta, en tanto y en cuanto los gobiernos permitan que la suba de precios se traslade a los agricultores.

Desde luego, las cosechas no aumentan de la noche a la mañana. Los gobiernos pueden prestar ayuda humanitaria a los millones y millones de personas castigadas, en el mundo entero, por el alza de precios y la escasez de los alimentos.

Pero también deberían examinar rigurosamente otras políticas que perjudican la provisión de alimentos, por ejemplo aquellas que han contribuido a elevar la demanda de biocombustibles. Según el análisis de la OCDE, la producción de biocombustibles, basada en tecnologías de primera generación que utilizan las existencias de agroalimentos de primera necesidad, no brindará la seguridad energética ni los beneficios ambientales y económicos pronosticados.

Hay otras formas de reducir la demanda de energía y las emisiones de gases causantes del efecto invernadero. Podemos producir biocombustibles con nuevas tecnologías de segunda generación que no dependan de los agroalimentos. Y podemos liberar más el comercio de dichos combustibles. Estas tres políticas combinadas podrían ofrecer mayores beneficios, sin repercutir sobre los precios de los alimentos (me refiero al impacto involuntario). Paralelamente, es preciso fomentar el crecimiento y el desarrollo de los países más pobres. El análisis de la OCDE demuestra la importancia de las inversiones agrícolas -entre otras, en investigación, educación y obtención de nuevas tierras productivas- en la reducción de la pobreza y el estímulo de la actividad económica.

Otro paso no menos necesario es mejorar el entorno agrícola perfeccionando los sistemas de gobierno, las políticas macroeconómicas, la infraestructura, la tecnología, la educación y la salud. El método a seguir deberá basarse en la capacidad y en el potencial de cada país.

Esto nos remite a la Ronda de Doha. Las negociaciones de la OMC abarcan todos los bienes y servicios y un sinnúmero de asuntos conexos. Un acuerdo inmediato proporcionaría el respaldo que tanto necesita el sistema de comercio multinacional ajustado a reglas. Demostraría el perseverante compromiso internacional en materia de comercio y desarrollo. Sostendría un enfoque del gobierno global fundado en reglas establecidas de consumo y en una acción concertada.

Por sobre todo, un nuevo acuerdo comercial traería beneficios económicos de gran alcance y magnitud. Si acaso algunos lo consideraron equivocadamente un lujo superfluo, en las sombrías circunstancias actuales ha dejado de serlo. Hoy es una cuestión de verdadera urgencia.

(Traducción de Zoraida J. Valcárcel)
Angel Gurría es secretario general de la OCDE.

lunes, 5 de mayo de 2008

- ACUMULAR -




Las retenciones cívicas


Por Sergio Bergman
Para LA NACION
Ilustración: Kovensky



El gobierno nacional recibe en estos días a los distintos sectores representativos del campo para encontrar un marco de solución a la confrontación por la política de retenciones fiscales. Una vez más volvemos a ser espectadores de la disputa por aquello que, sin dejar de ser vital, no es necesariamente lo único ni lo fundamental en cuanto a las modificaciones de fondo que harán de la Argentina una nación.

Esta vez no se trata de ellos, los que gobiernan, sino de nosotros, los gobernados. No es más ellos o nosotros, sino que se trata definitivamente, en términos de nación, de todos. ¿Qué pueden ser ellos, sino una expresión de todos?

El principio de la democracia establece que el gobierno es del pueblo. Este dominio de la titularidad en favor del pueblo es lo que le permite a la conciencia de un ciudadano entender que después de elegir a sus representantes no ha renunciado a ser titular del dominio de ese poder conferido y que, por lo tanto, no está condenado a ser dominado por sus gobernantes. No hay transferencia de titularidad o dominio del gobierno, sino asignación con cargo de la representación, para que el elegido administre en nombre de todos.

La cultura y el lenguaje crean mundos de sentido y de simbolización. Hacen que la realidad no sea lo que es, sino lo que creamos como tal. Así, los argentinos hacemos una Argentina real más que formal cuando hablamos asumiendo que el gobierno es de ellos y no nuestro. Criticarlos es, sin lugar a dudas, un entretenimiento nacional. El material es infinito y la tarea, además de estimulante, es, definitivamente, en cuanto a mejora de nuestra calidad institucional, totalmente inútil.

Entiendo que la solución a esta anomia e inacción es, en términos de cuidar y velar por nuestro gobierno, diferenciarlo de la administración que, legítimamente elegida en elecciones democráticas, debe rendir cuentas de sus actos y regularla como servidores públicos. Para ello se requiere que los controles de la administración de gobierno funcionen no a posteriori, para revisar cómo se administró lo nuestro, sino a priori, para que no tomen el gobierno como algo propio. Este principio es ni más ni menos que el de la República. Y no es que se trate de una idea. Se trata de la ley que nos regula.

Dado que somos partícipes necesarios del estado de las cosas, no hay nada que no sea el Estado para administrar el gobierno y cumplir con los valores y fundamentos del pacto cívico que llamamos Constitución Nacional.

No se trata de un documento formal, sino de un ejercicio cívico y espiritual de constituir la Nación en nuestra propia acción, de diálogo y encuentro entre representados que vemos en nuestros representantes ciudadanos como nosotros.

Una primera solución a esta descripción de nuestra realidad se encuentra en la misma receta que ha aplicado el Gobierno con relación a la recaudación: las retenciones.

Si aceptamos que los argentinos nos movemos "por cajas", estará, entonces, en el manejo de la caja la solución de nuestros problemas estructurales.

Por un lado, tenemos la caja política, los representantes que para administrar desde el Estado toman, entre otras medidas de necesidad y urgencia (¿la necesidad y la urgencia es de los representados o de los representantes?), una cantidad inaudita de recursos económicos, a partir de las retenciones. A diferencia de lo que se dice, no se redistribuyen con equidad ni son coparticipables ni auditables.

Por otro lado, está la caja de los representados. Es, quizá, más modesta, pero no menos relevante. Hace que el ciudadano, reducido a administrador-habitante no haga absolutamente nada por la caja de todos, hasta que no le tocan la propia. Protesta, se queja, se moviliza, reclama, hace manifestación, piquete y cacerola, no para defender la plena vigencia de las instituciones republicanas, sino para preservar aquello que es lo más valioso y sagrado: la caja. No somos ni más ni menos que parte de la misma enfermedad. Cuando uno está enfermo no se enoja con el termómetro cuando marca la temperatura. La Argentina, que está enferma de valores ciudadanos, no se puede enojar sólo con sus representantes.

La caja es el poder, y en nuestra Argentina el poder es la caja. Por ello, sin concordar desde el punto ideológico, pero asumiendo la pragmática de lo político que somos, debemos partir de donde estamos para asumir cómo llegaremos adonde soñamos y queremos.

El saber popular dice que no hay mal que dure cien años, pero lo mejoramos cada cuatro. Propongo que no olvidemos que siempre tuvimos tanto la posibilidad de estar mejor como también la de acostumbrarnos a estar mucho peor.

Es cierto que muchas cosas nos exceden por la coyuntura global en la que vivimos, pero tan cierto como esto es que muchos de nuestros males nos suceden porque somos y fuimos nosotros los responsables. Mucho, desde la crisis de 2002, hemos prometido y comprometido. Pero, efectivamente, como ciudadanos abandonamos nuestras luchas y banderas cívicas frente al hecho objetivo e irreductible de que al mejorar los valores de la economía tiramos por la ventana los valores de una nueva ciudadanía.

Frente al irresponsable clamor de que se fueran todos nos hemos asegurado de que se quedaran muchos de los mismos. Y, al parecer, algunos con pretensiones de hacerlo por mucho tiempo. Por otra parte, gracias a la situación de los mercados globales y a una interesante gestión de administración de recursos, más allá de su aplicación discrecional, nuestro país tiene aún excelentes perspectivas de tomar impulso económico y traducirlo en calidad institucional.

Este desafío es de todos. No sólo demanda a nuestra administración de gobierno, sino a la conciencia de todos los argentinos por lo público. Se trata de no buscar sólo oposición al Gobierno, sino responsabilidad en la cogestión. Siendo el gobierno de todos se requiere la participación de los representados para lograr transiciones razonables, equilibradas y civilizadas, para que lo logrado no se pierda y lo pendiente se logre.

Civilización o barbarie en el orden republicano.

Dada la naturaleza cultural argentina y dado que no es ellos o nosotros, sino todos, propongo las retenciones cívicas de poder; es decir, también, de caja.

Así como la administración fiscal retiene dinero de las exportaciones, los ciudadanos debemos retener el poder de los votos emitidos que, en la práctica, transferimos en un ciento por ciento a nuestros representantes luego de emitirlos. Frente a aquello que fue conferido al Estado para administrar lo de todos, los ciudadanos deberíamos participar en consejos cívicos de políticas públicas y auditorías del Estado, en función de los principios democráticos, republicanos y federales, con el fin de darle plena vigencia a la República.

Para no sospechar del uso abusivo de los fondos, sino controlar, auditar, monitorear y seguir la aplicación de dichos fondos en función del debate parlamentario, del seguimiento autónomo judicial y de la acción ejecutiva nacional que, junto con las provincias, restituya una república federal, para que asignen con equidad aquello que debería alimentar la caja de todos. Nadie podrá negar que, una vez asegurada la viabilidad y rentabilidad de su actividad, lo retenido de lo público se distribuya en bien de lo común. Pero sin retenciones cívicas del poder delegado estaremos cautivos de que lo común sea sólo para el bien de algunos en detrimento de otros. Al entregar el poder habremos perdido no sólo el dinero retenido, sino también el alma de la Nación por habernos entregado, ya no a la política fiscal, sino a una arbitrariedad de recursos y fines que hacen que la retórica relacionada con la democracia republicana colapse en unas prácticas que sin temor debemos, claramente, denunciar como propias de regímenes totalitarios.

Para vivir en democracia se requieren retenciones cívicas. No sólo de entregar el voto -y, de esa manera, entregarse-, sino de seguir ejerciendo responsablemente lo delegado en el marco del Estado de Derecho.

Para vivir en democracia se requiere un Estado que sirva a la Nación y no que se sirva de ella. Es lo que juraron por Dios y por la Patria ellos. Es lo que deberíamos hacer nosotros. Es, sin lugar a dudas, lo que la Argentina demanda de todos.

El autor es rabino.

domingo, 4 de mayo de 2008

- FADER -




Fernando Fader


(Burdeos, 1882 - Ischilín, 1935) Pintor argentino de origen francés, principal introductor de la estética expresionista alemana en Argentina. Siendo muy niño se trasladó con su familia a Argentina. Con seis años regresó a Europa, a la casa de sus abuelos paternos en Alemania, para realizar sus estudios primarios. Decidió continuar su formación en este país y en 1892 ingresó en el Liceo del Palatinado para iniciar sus estudios de Bachillerato.





En 1898 regresó a la Argentina y realizó sus primeras pinturas: un Autorretrato a la acuarela, un óleo titulado El viejo piojoso, del que pintó varias versiones, y un dibujo titulado Retrato de 6 artistas célebres. En 1900 viajó de nuevo a Alemania para estudiar pintura, no sin antes dedicar un año a recorrer Europa, visitando sus museos y exposiciones.





En 1901 realizó la prueba de selección para ingresar en la Academia de Bellas Artes de Munich, pero fue rechazado. Aconsejado por el maestro Heinrich von Zügel, se matriculó en la Escuela de Artes y Oficios de Munich (Kunstgenberbechüle), donde practicó el dibujo durante un periodo de seis meses. Finalmente fue admitido en Academia de Bellas Artes de Munich, en la Escuela de Pintura de su consejero, el Profesor Heinrich von Zügel.






Durante sus años de estudiante realizó viajes por Europa, visitó Rusia, Holanda y Hamburgo. Acabó sus estudios en 1904 de forma exitosa: obtuvo una Medalla de Plata en el Concurso de la Academia por su cuadro La comida de los cerdos y una Mención por el óleo Mi perro. Al finalizar el curso regresó a Mendoza, Argentina, donde presentó su primera exposición individual en el Club Español. Inmediatamente después expuso su obra en la capital, Buenos Aires.





En 1905, Fader abrió su propia academia de pintura en la ciudad de Mendoza, junto a la fábrica de gas de su familia. Expuso de nuevo en Mendoza, esta vez en la Casa España, donde presentó setenta obras, entre acuarelas, dibujos y óleos. Ese mismo año, tuvo lugar su primera exposición individual en Buenos Aires, en el Salón Costa. En este mismo salón volvió a exponer un año más tarde, el año en que contrajo matrimonio con Adela Guiñazú.

Entre 1907 y 1908, formó parte del grupo de artistas que se reunían bajo el nombre de “Nexus”, al que también pertenecieron Cesáreo de Quirós, Carlos Ripamonte, Pío Collivadino, Alberto Rossi, Justo Lynch y Arturo Dresco. En 1908, el Salón Costa dedicó una exposición a los integrantes del grupo, mientras Fader presentaba una exposición individual en la Galería Witcomb.


sábado, 3 de mayo de 2008

- ESA PRENSA -





¿Modelo Rudy?


Por Jorge Fontevecchia



Hoy es el Día Mundial de la Libertad de Prensa.

Buena oportunidad para repasar cómo evoluciona la decisión del Gobierno de reformar la Ley de Radiodifusión, que por sus consecuencias también sería de telecomunicaciones y prensa. Se ha abierto una caja de Pandora.

Excepto Clarín y un puñado de multimedios del interior con posiciones dominantes en algunas regiones, la enorme mayoría de los medios, todos los periodistas, los anunciantes, los políticos de partidos con disímiles ideologías y los jueces confiesan en privado que la situación actual tiene una serie de inequidades, pero nadie se siente cómodo a la hora de expresarlas públicamente.

Los legisladores de los partidos no oficialistas están desconcertados. Recorren las cámaras que aglutinan a los diferentes medios de comunicación, visitan a las principales empresas del sector, se entrevistan con los periodistas más respetados, pero no logran llevarse propuestas o recomendaciones concretas que los ayuden a elaborar un proyecto alternativo al que el Gobierno termine presentando. Descubren que el intrincado entramado de relaciones, dependencias, alineación y desalineación de intereses, inmoviliza. Pero no sólo hay aprensión a generar conflictos con colegas, socios o empleadores. La complejidad del tema, los continuos cambios tecnológicos y la falta de seguridad jurídica generan desconfianza y el temor a que buscando lo mejor se llegue a lo peor.

Un ejemplo de lo difícil que es el tema es la ley promulgada en 2002 prohibiendo una participación extranjera mayor al 30% en los medios. Tres casos recientes demuestran cómo las buenas intenciones de los legisladores en pocos años terminaron siendo superadas por la realidad: el 100% de las acciones de Radio Continental, Canal 9 y Editorial Atlántida fue vendido a extranjeros.

La limitación a la participación del capital extranjero en los medios ayudó durante la última crisis, pero también es cierto que genera concentración en los medios nacionales (hace años, una ley similar en Brasil y México creó los fenómenos de Globo y Televisa).

Si la pluralidad estuviera amenazada por la existencia de un gran grupo multimedia, como denuncian los partidarios del Gobierno cuando dicen que “Clarín es una pistola que apunta en la cabeza la democracia” y los medios nacionales no pudieran competirle porque ese grupo multimedia fuese mayor que ellos, el ingreso de empresas extranjeras de medios, aumentando las alternativas disponibles, podría no ser algo negativo para la democracia.

Los legisladores argentinos, y este gobierno en particular, tienen la tendencia a resolver los problemas de a uno, careciendo muchas veces de una visión global.
Si se modificara la Ley de Radiodifusión, como supuestamente es la aspiración de máxima del oficialismo, prohibiendo a los medios gráficos participar en los audiovisuales y a estos últimos en los primeros, prohibiendo a los proveedores de acceso generar contenidos, y a los medios dedicarse a otro tipo de empresas que no sean las de comunicación, en esa hipótesis difícil de imaginar, ¿qué empresas de comunicación nacionales tendrían los recursos económicos para adquirir todos los medios audiovisuales o todos los medios gráficos de Clarín?

Un cambio tan significativo en el mapa de medios, para ser practicable, probablemente precisaría rever la limitación de un máximo de 30% de participación extranjera en los medios de comunicación, salvo que tras la excusa de democratizar la comunicación sólo se busque pasar a una fase degradada del capitalismo de amigos, en el que, con el fin de crear una nueva burguesía nacional, personas como Rudy Ulloa terminen al frente de los medios de mayor audiencia de la Argentina.
Los medios de comunicación, para producir con calidad, como en cualquier otra actividad, necesitan de organizaciones profesionales.

En el debate abierto por el Gobierno, varias veces se apeló a ejemplos europeos como el de Italia, donde un diario no puede tener una licencia de televisión en la misma zona. Quizá los legisladores deban prestar atención a que las televisoras italianas tienen la mayor parte de las acciones de los principales canales de TV de España, o a que las editoriales alemanas son propietarias de grandes publicaciones en Italia.
Hay dos temas sobre los que sí se podría legislar sin temor a cometer errores y el remedio termine siendo peor que la enfermedad. Una ley que reglamente el acceso a la información oficial, obligue a los gobiernos a realizar conferencias de prensa y limite su discrecionalidad a la hora de anunciar actos relevantes de la administración, como por ejemplo el anuncio del aumento de las jubilaciones en un solo medio. Y una ley que prohíba la discriminación con la publicidad oficial, obligando al Estado a seguir criterios de racionalidad para la compra de esos avisos.

Sobre ambas hay varios proyectos en el Congreso.

Si el Gobierno realmente desea democratizar y su preocupación sobre los medios es genuina, rápidamente podría mejorar la calidad institucional permitiendo que sus legisladores avancen sobre estas dos deudas que el propio oficialismo tiene con la pluralidad.

viernes, 2 de mayo de 2008

- ALONSO -



Carlos Alonso

Un multifacético plástico argentino


Carlos Alonso es pintor, dibujante y grabador argentino, representante de la corriente social del arte en su país.



Nace en Tunuyán - Mendoza, en 1929. Allí vivió hasta los siete años. Después se trasladó con su familia a la Ciudad de Mendoza, y a los catorce años ingresó en la Academia Nacional de Bellas Artes de dicha ciudad.





Fue alumno de maestros como Sergio Sergi en dibujo y grabado, Lorenzo Domínguez en escultura o Francisco Bernareggi y Ramón Gómez Cornet en pintura. Recibió su primer premio en el Salón de Estudiantes de 1947, y en 1953 expuso en la Galería Viau de Buenos Aires, lo que le proporcionó los fondos necesarios para, un año después, viajar a Europa, donde expuso en París y Madrid. Durante su visita a Londres de 1961, descubrió el acrílico, técnica que adoptó inmediatamente en su pintura posterior, por su secado rápido, lo que permite estupendos resultados.





En 1951 ganó el primer premio del Salón de Pintura de San Rafael (Mendoza), el del Salón del Norte (Santiago del Estero) y el de dibujo en el Salón del Norte(Tucumán). En 1957 fue el ganador del concurso convocado por la editorial Emecé para ilustrar la segunda parte de Don Quijote de la Mancha y Martín Fierro (1959), y dos años después obtuvo el Premio Chantal del Salón de Acuarelistas y Grabadores de Buenos Aires. Ha ilustrado, entre otras obras literarias, Romancero criollo, Antología de Juan, la Divina Comedia, El juguete rabioso, Irene, Lección de anatomía y Mano a mano.





Sus obras se han expuesto en numerosas muestras, entre otras, en la Art Gallery International (Buenos Aires), donde, en 1967, presentó unos 250 trabajos referidos a Dante y a la Divina Comedia; el Museo Nacional de Bellas Artes (México), y el Museo de Arte de La Habana (Cuba), donde realizó una exposición de tapices y collages. En 1971 expuso en las galerías italianas Giulia de Roma y Eidos de Milán, además de en la Bedford Gallery de Londres.





Tras el golpe de Estado de 1976 y la desaparición de su hija Paloma al año siguiente, Alonso se exilió a Italia, y en 1979 se trasladó a Madrid. Dos años después regresó a Argentina, y a partir de ese momento realizó numerosas exposiciones: en la Galería Palatina de Buenos Aires, entre los años 1982 y 1996; en el Museo Nacional de Bellas Artes, de 1990 a 1995, y en otras muchas galerías argentinas, como la Zurbarán o la Bariloche.





Aunque la pintura de Alonso no se comprende con facilidad, su riqueza reside en las continuas paradojas que plantea entre subjetividad y racionalidad, entre caos y orden, entre placer y disciplina. En la obra de Alonso están presentes, además, las heridas producidas por la dictadura militar, apostando por el compromiso político, sin descuidar el erotismo que se percibe en otra parte de su producción artística.


jueves, 1 de mayo de 2008

- DIA DE LA CONSTITUCION NACIONAL -



1° DE MAYO DE 1853


CONSTITUCION NACIONAL ARGENTINA



Junto con los tratados internacionales con jerarquía constitucional, la Constitución Nacional es la ley suprema de la Nación. Es por ello que todas las demás normas deben adecuarse a ella, según lo establece su Artículo 31º. Fue sancionada en 1853 y reformada en diversas oportunidades: en 1860, 1866, 1898, 1949, 1957 y, por última vez en 1994.

Constitución Nacional de 1853
Después de la Revolución de Mayo surgió la necesidad de dictar una Constitución para la Nación Argentina con la finalidad de constituir la unión nacional, afianzar la justicia y consolidar la paz interior.

La reunión inicial se celebró el 31 de mayo de 1852 en la ciudad de San Nicolás de los Arroyos, recordándose la misma con el nombre de "Acuerdo de San Nicolás". El 1º de mayo de 1853 los diputados de las provincias (excepto los de Buenos Aires), reunidos en Santa Fe, sancionaron la Constitución Nacional.


PREAMBULO DE LA CONSTITUCION NACIONAL ARGENTINA


Nos, los representantes del pueblo de la Nación Argentina, reunidos en Gongreso General Constituyente
por voluntad y elección de las provincias que la componen,
en cumplimiento de pactos preexistentes,
con el objeto de constituir la unión nacional,
afianzar la justicia, consolidar la paz interior,
proveer a la defensa común, promover el bienestar general,
y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros,
para nuestra posteridad y para todos los hombres
del mundo que quieran habitar en el suelo argentino; invocando a la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia: ordenamos, decretamos y establecemos esta Constitución para la Nación Argentina.