lunes, 22 de diciembre de 2008

- NIEMEYER -




Oscar Niemeyer


El arquitecto de Brasil


Incansable innovador



Oscar Ribeiro de Almeida Niemeyer Soares Filho nace en Río de Janeiro, 15 de diciembre de 1907. Arquitecto brasileño considerado uno de los nombres más influyentes de la arquitectura moderna internacional. Fue pionero en la exploración de las posibilidades constructivas y plásticas del hormigón armado.





Pasó su juventud como el típico carioca bohemio de la época, sin preocupaciones por su futuro. Concluyó la educación secundaria a los 21 años. Ese mismo año, se casó con Annita Baldo, hija de inmigrantes italianos de Padua. El matrimonio le dio sentido de responsabilidad, decidió trabajar e ingresar a la universidad.





Comenzó a trabajar en el taller de tipografía de su padre y entró en la Escuela de Bellas Artes (Brasil), de donde se graduó como ingeniero arquitecto en 1934. A pesar de las dificultades financieras por las que estaba atravesando, decidió trabajar gratis en el estudio del arquitecto Lúcio Costa y Carlos Leão. Niemeyer se sentía insatisfecho con la arquitectura existente en la ciudad y decidió que podía encontrar una carrera en ese nicho.





En 1940 conoció al alcalde de la ciudad de Belo Horizonte, Juscelino Kubitschek, quien le invitó a proyectar una iglesia y un casino a orillas del Lago de Pampulha. La novedad de las líneas de esa pequeña iglesia construida en homenaje a San Francisco le dio fama en todo el país. En su interior está decorada con azulejos y frescos pintados por Cándido Portinari. Iglesia 3D en Google Earth. El casino fue transformado años después en el Museo de Pampulha, dedicado a la difusión del arte contemporáneo.





Oscar Niemeyer participó también con Le Corbusier en la elaboración del proyecto del edificio principal de las Naciones Unidas en Nueva York en 1952.
En 1956 el urbanista Lúcio Costa vence el concurso de proyectos para escoger la nueva ciudad capital en el centro del país, que sería Brasilia, y por iniciativa del presidente Kubitschek, Oscar Niemeyer es convidado a trabajar en el proyecto de la nueva capital. Niemeyer queda a cargo de los proyectos de los edificios y Lúcio Costa del plan de la ciudad y toda la parte urbanística.





En pocos meses, Niemeyer diseña decenas de edificios residenciales, comerciales y administrativos. Entre ellos la residencia del Presidente (Palácio da Alvorada); el Congreso Nacional (la Cámara de los Diputados y el Senado Federal); la Catedral de Brasília; el Palacio de Itamaraty, sede de la cancillería; la sede del Supremo Tribunal Federal; los edificios de los ministerios, y la sede del gobierno, el Palacio del Planalto. La catedral es considerada especialmente bella, con diversos simbolismos modernos.





Brasilia fue diseñada, construida e inaugurada durante el plazo de un mandato presidencial, cuatro años. La nueva capital fue oficialmente inaugurada el 21 de abril de 1960. En 1962, Niemeyer recibió el encargo de organizar la Facultad de Arquitectura en la recién creada Universidad de Brasilia (UnB).





En 1963 es nombrado miembro honorario del Instituto Americano de Arquitectos de los Estados Unidos, y en el mismo año gana el premio soviético de paz, el Premio Lenín de la Paz.
En 1964 viaja a Israel por motivos de trabajo y en su regreso encuentra un Brasil completamente diferente. En marzo es presidente João Goulart, que asumió el poder después de la renuncia del presidente electo, Jânio Quadros, quien fue derrocado por un golpe militar.





En Europa inicia una nueva fase de su vida y obra. Abre una oficina en los Campos Elíseos, y consigue clientes en diversos países. En Argelia diseña la Universidad de Constantina y en 1970, la mezquita de Argel. En Francia crea la sede del Partido Comunista Francés , el Place du Colonel Fabien, y en Italia la sede de la Editora Mondadori. En Portugal realiza una obra en la ciudad de Funchal, el Pestana Casino Park. Otro diseño sobresaliente es la Mezquita Estatal de Penang en George Town, la capital del estado de Penang, Malasia, realizada en los años setenta.





En Brasil hay una diversidad de fuentes de información sobre Niemeyer. La Fundación Oscar Niemeyer, creada en 1988, es un centro de información e investigación orientado para la reflexión y difusión de la arquitectura, urbanismo, diseño y artes plásticas, y para la valoración y preservación de la memoria y del patrimonio arquitectónico moderno de Brasil.





Después del final de la dictadura en los años ochenta, Niemeyer vuelve a Brasil. El mismo define esta época como el inicio de la última fase de su vida. En este período Niemeyer hizo el Memorial JK, en Brasilia (1980), el edificio-sede de la Red de Televisión Manchete (1983), los CIEPs (centros integrados de educación pública) y los sambódromos de las ciudades de Río de Janeiro (1984) y de São Paulo (1991), el Panteón de la Patria, en Brasília (1985) y el Memorial de América Latina (1987), en São Paulo. Este último tiene una bella escultura representando una mano herida como un Cristo, de cuya llaga sangra América Latina.





En 1989 se le concedió el Premio Príncipe de Asturias de las Artes.
Entre 1991 y 1996 realizó lo que muchos consideran su obra prima, el Museo de Arte Contemporânea de Niterói (MAC). Es un museo en un lugar improbable, con una forma bella y original, una escultura que se proyecta sobre la piedra, dando una linda visión de la Bahía de Guanabara y de la ciudad de Río de Janeiro.
El 22 de noviembre de 2002 fue inagurado el complejo que abriga el Museo Oscar Niemeyer, en la ciudad de Curitiba, Paraná, en la región sur de Brasil. Esta obra es un anexo al museo original diseñado por el mismo Niemeyer.





El 15 de diciembre de 2006, con casi 50 años de atraso, fue inaugurado el Museo Nacional Honestino Guimarães y la Biblioteca Nacional Leonel de Moura Brizola, que forman juntos, el mayor centro cultural de Brasil, denominado Complejo Cultural de la República, ubicado en la Esplanada de los Ministerios en Brasilia. La inauguración fue programada para coincidir con el aniversario 99 de Oscar Niemeyer.
En abril del 2007 se inaugura el Teatro Popular Oscar Niemeyer de Niterói en Río de Janeiro, obra dedicada a Brasil simbolizado con los colores verde, amarillo, azul y blanco.





Actualmente el arquitecto está desarollando en España su más grande proyecto en Europa. Como agradecimiento a su condecoración por la Fundación Príncipe de Asturias, Oscar Niemeyer ha cedido a esta institución un proyecto para el Museo Internacional de los premios Príncipe, que se ubicará en Avilés, en el Principado de Asturias. Centro Cultural Internacional Óscar Niemeyer (o también Centro Niemeyer), complejo de estética provocadora, es un resumen de la mejor aquitectura del brasileño y ha sido descrito por éste como “una gran plaza abierta a todos los hombres y mujeres del mundo, un gran palco de teatro sobre la ría y la ciudad vieja”.





También estaba planificando un balneario para Potsdam, en Alemania, previsto para 2007, pero las obras fueron canceladas antes de su inicio debido a sus dimensiones faraónicas. Ya fue invitado a diseñar un estadio con motivo de la Copa Mundial de Fútbol de 2014 que será organizado por Brasil.





Niemeyer cumplió 100 años en 2007, todavía está activo, perfectamente lúcido, e involucrado en diversos proyectos, principalmente esculturas y ajustes de algunas de sus obras antiguas, que están protegidas como patrimonio nacional o internacional, y por lo tanto, sólo pueden ser modificadas con la autorización de Niemeyer. Como motivo de su centenario, Vladimir Putin, a nombre del gobierno ruso, le confirió la condecoración de la Orden de la Amistad.





En 2008, presenta el proyecto Puerto de la Música a realizarse en Rosario (Argentina) en el parque Urquiza y cercano al Monumento a la Bandera.

domingo, 21 de diciembre de 2008

- DUHALDE -





Entrevista con Eduardo Duhalde

"Me arrepiento de haber apadrinado a Kirchner"

Más crítico que nunca con el Gobierno, el hombre que le abrió el camino al kirchnerismo ya no esconde sus heridas ni su ambición de volver. En pleno armado de una estrategia para derrotar a la actual administración, es duro con la oposición, pero se cuida al extremo al hablar de los posibles candidatos del peronismo

Por Ricardo Carpena
Foto: Mariana Araujo
Noticias de Enfoques
Enfoques - La Nación



1) Ver rendido a su máximo rival para tomarse revancha. 2) Candidatearse y volver a la política activa. 3) Manejar el poder desde las sombras. 4) Ganarse un lugar destacado en los libros de historia. 5) Incidir en la definición de postulantes para las elecciones de 2009 y de 2011. 6) Luchar por el debate de ideas y de propuestas en la Argentina.

No, mejor no gaste tiempo ni tinta en completar este test. Quizá no haya una única respuesta. Quizá haya otras. El único que acertaría es el propio Duhalde. Esta calurosa tarde de diciembre, el ex presidente no piensa en completar ningún multiple choice pero sí recibe a Enfoques, para romper el silencio y hablar durante casi una hora y media, algo que, en verdad, ha hecho a cuentagotas desde que su última y gran criatura política, Néstor Kirchner, lo humilló, lo derrotó y lo obligó a atrincherarse.

Duhalde sabe lo que quiere, aunque no lo dice con todas las letras. Es un fanático del ajedrez y, como tal, planifica sus jugadas, debe anticiparse a lo que decidirán sus adversarios, tiene paciencia y constancia, y posee una visión más amplia del tablero, pero, en este caso, el kirchnerismo lo dejó con muchas menos piezas propias. Por ahora.

En la entrevista con LA NACION, profundiza al máximo sus críticas contra el Gobierno ("Cristina no hizo prácticamente nada bien"); reconoce que está arrepentido de haber apadrinado a Kirchner y que éste es el dirigente que más lo decepcionó en toda su carrera; propone recomponer relaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para conseguir inversiones; advierte que el proyecto de blanqueo de capitales podría servir para blanquear "dinero de amigos, parientes y prestanombres" de políticos, y pide que los dirigentes del campo se sumen a las listas de candidatos,

Además, dice que la oposición "ha sido ganada por la mediocridad", elogia a Cobos y a Macri, pero no bendice a ningún peronista en particular (sólo a los que tienen experiencia de gestión), y revela que el Gobierno espía sus llamadas telefónicas.

Se nota que Duhalde está de regreso. Se lo ve activo, con ganas de hablar, en estas despobladas oficinas de su Movimiento Productivo Argentino, en Hipólito Yrigoyen al 1600. Le sigue costando soltarse para las fotos. En su afán por ayudarlo, la fotógrafa Mariana Araujo, la misma que lo fotografió en la entrevista de 2002, en Olivos, llegó a incomodarlo hace seis años con un pedido insólito: "Regalame tu sonrisa más sexy". Ahora, mientras posa, el ex presidente se ríe cuando le recuerdan la anécdota y admite que no sabía que él podía ser sexy, algo que vuelve a provocar risas.

Duhalde está de regreso y revela que editará dos libros en 2009 (uno sobre la renta básica universal y el otro, la segunda parte de sus memorias), pero, según advierte, su vuelta a la escena pública no durará mucho tiempo: asegura que desde febrero y durante todo 2009, que será un año electoral, tratará de estar fuera del país, para lo cual dice haber armado una agenda de conferencias en universidades de Estados Unidos y de Europa para hablar sobre la integración sudamericana.





-¿Cuál es su balance de este año de gestión de Cristina Kirchner?

-[Silencio]. Mucho de bueno no hay. No hay prácticamente nada de bueno. En una situación tan difícil no me gusta hacer declaraciones que agraven un problema muy serio que tenemos. Cuando Kirchner anunció que su esposa iba a ser la candidata, yo dije que él había cometido un grave error cuando lo sacó a Roberto Lavagna de ministro de Economía y pasó él a ocupar el cargo. Pero que el error de designar a su esposa tenía otra categoría: era un error histórico. En un país que está saliendo de una crisis, que gobierne una persona sin experiencia es un acto de absoluta irresponsabilidad. Espero que aprenda rápidamente porque la situación es muy compleja.

-¿No le parece que, en realidad, gobierna Néstor Kirchner? Usted habló del doble comando, pero aparentemente hay uno solo.

-Sí, eso es penoso, sobre todo en un sistema como el nuestro. El sistema presidencialista tiene unas características muy especiales. Es el más perverso: cuando el presidente es fuerte pasa por encima de los poderes, y si es débil tiene los problemas que nuestra historia ha mostrado. Abogo por el parlamentarismo. De todas maneras, el Gobierno tiene poco de bueno y una dificultad enorme para gestionar. Se nota en todas las áreas. Por ejemplo, en momentos en que se agrava la situación social, desaparece la ministra de Desarrollo Social. Dicen que Alicia Kirchner está en mala relación con su cuñada. Pero no puede ser que haya una situación grave y no aparezca.

-¿No hay nada que le parezca bueno?

-Sí, en estos últimos días hubo algunas medidas que van en la dirección correcta. Medidas aisladas como el aumento en las jubilaciones. O la derogación de la tablita de Machinea. En general, hay muy pocas cosas. Es un gobierno que no tiene un pensamiento estratégico. Como si no supiera adónde ir. Está tomando medidas muchas veces contradictorias, que no responden a una lógica de gobierno y no se toman siguiendo las formas, como en un sistema democrático. Se le ocurre algo a uno del núcleo cerrado y lo lanza por los medios, y los ministros se enteran así y tienen que ir a defender esa medida. No es bueno.

-¿Y con respecto a la polémica ley de blanqueo de capitales?

-Es más que polémica. Acá ya existe una ley que costó mucho, que es la ley antilavado de dinero, y tenemos que ser muy cuidadosos. Con lo que se ha votado se cometió un enorme error que vamos a pagar caro. La Justicia y la prensa deberán estar atentos para que esta ley no sirva para blanquear dinero de gente amiga, parientes y presta nombres de políticos. Hay riesgos vinculados con que el dinero que se blanquee provenga de actividades ilícitas.





-¿Está arrepentido de haber apadrinado a Néstor Kirchner?

-[Silencio] En realidad, sí, pero la que expresa bien eso es mi mujer cuando dice: "Es como cuando uno se va a casar. Cree que la persona con la que se casa es la mejor, y a los tres meses descubre que es un golpeador". Y pasa eso. Tengo una enorme experiencia en materia de gobierno, y he visto desde concejales e intendentes hasta legisladores que cuando tienen un poco de poder se transforman, o, como decía San Martín, se muestran tal cual son. Es gente a la que los enferma el poder, que no pueden vivir sin el poder...

-Usted promovió durante su carrera a muchos dirigentes. De todos ellos, ¿Kirchner fue el que más lo decepcionó?

-Sí, realmente, porque no había necesidad... Cuando él asumió el país estaba creciendo de forma espectacular, en un 6 por ciento. Se quedó con todo mi equipo, un equipo al que el día anterior a irme le agradecí por no haber tenido en el año y medio de gobierno escándalos de corrupción y porque habíamos sacado a la Argentina de una situación tremendamente difícil. Todo andaba bien hasta que un día se le ocurrió que él podía ser el ministro de Economía, y ése es un tema muy difícil.

-¿Le parece que está en riesgo la gobernabilidad?

- Nooo, no está en riesgo la gobernabilidad. Hay una deserción de la oposición, que no logra tonificarse. La dirigencia ha sido tomada por la mediocridad. Y de eso cuesta recuperarse.

-¿Qué peligros ve actualmente en la economía argentina?

-Está en serias dificultades. La única salida clara para tener las inversiones que necesitamos va a pasar por recomponer la relación con el Fondo Monetario Internacional. No hay dónde conseguir dinero. Brasil, por tener actitudes más inteligentes, fue inmediatamente auxiliado para generar confianza en el mercado brasileño. Nosotros agregamos condimentos a nuestros planteos contra el Fondo Monetario que fueron agraviantes, no sólo para ellos, que muchas veces se lo merecen, sino también hacia el gobierno de los Estados Unidos. Más allá de quién gobierna, eso no se olvida. Hay que hacer un esfuerzo por recomponer ese tipo de relaciones.

-¿Le parece que con la llegada de Obama a los Estados Unidos puede cambiar la situación para nuestro país?

-Lo que no cambia para Estados Unidos es la exigencia de respeto para ellos. Lo tienen muy en cuenta. La potencia hegemónica más grande del mundo está en serias dificultades y ellos tampoco conocen la profundidad de su crisis. No creo que en los dos primeros años se preocupen por lo que pasa en nuestros países.

-Usted está en contacto con distintos gobiernos de América latina. ¿Cómo se ven en la región el gobierno de Cristina Kirchner y la influencia de su esposo?

-Con Uruguay tenemos una situación muy mala, innecesaria. Todo es por la falta de diálogo. En el momento en que sucede lo que sabemos con Botnia, y con Ence en su momento, era fácil resolverlo, no eran más de 10 millones de dólares para su relocalización. El gobierno uruguayo estaba de acuerdo, pero se negaron a dialogar y se fue agravando la situación. Con Chile teníamos un contrato para enviarle gas. Es lógico que si faltaba gas en la Argentina, más allá del contrato, se privilegiara nuestro consumo, pero hay formas y formas: en vez de hacerlo dialogando se hace de una forma intempestiva, agresiva. Y así vamos a tener dificultades con muchos países, entre ellos España. Que fue uno de los pocos amigos que tuvimos durante la gran crisis de 2001; también tenemos dificultades con las empresas de ese país. Tenemos que conversar el tema, no tener actitudes individuales que afecten al gobierno español y a la credibilidad de la Argentina allá.

-¿Sólo con diálogo se solucionan los problemas internacionales que tenemos?

-Pero por supuesto... Problemas mucho más serios se han resuelto a partir de sentarse a dialogar. En estos días celebramos los 30 años de que, dialogando, el cardenal Samoré evitó prácticamente una guerra entre dos países. La importancia del diálogo quedó muy clara en la gran crisis. A los catorce días de que asumí la Presidencia, en una iglesia de Capital Federal, pusimos en marcha el Diálogo Argentino. Estaban todas las religiones, todos los empresarios de la ciudad, del campo, las organizaciones no gubernamentales, científicos, intelectuales. Siempre bajo la protección de la Iglesia Católica. La salida de la Argentina tuvo que ver en primer lugar con el Diálogo y, en segundo lugar, con la actitud muy responsable del campo argentino, que en febrero de 2002 venía perdiendo y, sin embargo, aceptó las retenciones como una contribución. Esos dos sectores, que fueron los pilares de la recuperación argentina, fueron dinamitados irresponsablemente por el Gobierno. Así que vamos a esperar que se recapacite porque la Argentina necesita una reconciliación sincera, no ésa que se hace para las fotos.

-Pero ahora se restableció el diálogo entre el cardenal Bergoglio y la Presidenta...

-Es un paso. Hasta ahora no es un diálogo profundo, que es lo que necesitamos. Necesitamos dialogar para ponernos de acuerdo.

-¿Este gobierno es progresista?

-No, por favor...

-¿Y peronista?


-Y, es difícil para los peronistas sacarnos el sayo. Es fácil decir ahora que Menem no era peronista. Todos son peronistas.

-Es un movimiento amplio...

-Es así, desgraciadamente. Siempre digo que me persigue la sentencia borgeana sobre la incorregibilidad [del peronismo].

-¿Qué puede pasar en 2009? ¿Habrá un voto castigo para el Gobierno?

-Con la foto de hoy, pareciera que sí. Es difícil cambiar en poco tiempo, sobre todo porque a la crisis interna se le suma la internacional. Al principio no se advirtió la importancia, se la minimizó. Espero que salgamos con pocos chichones.

-¿Cuál es su papel? ¿Quiere reconstruir el peronismo? ¿Liderar el PJ disidente?

-No. Ustedes hoy están acá en el Movimiento Productivo Argentino, que es la sede creada seis meses antes de que De la Rúa renunciara a la Presidencia. Fueron sus fundadores Alfonsín y varios legisladores desarrollistas. Mi teoría era hacerles entender a los políticos que no hay ninguna posibilidad de salir rápido de esta situación si no somos capaces de desarrollar nuestra enorme potencialidad. Las ideas del desarrollo no han sido tomadas por la dirigencia argentina. El último fue Frondizi. Por suerte para Brasil, sus dirigentes la entendieron a partir de los años 50, fueron progresando y ya se nos fueron lejos. Tenemos que darnos cuenta de que el desarrollo nunca es fruto de la casualidad, sino de la causalidad. Hoy todos los países, más allá de sus ideologías, generan estructuras muy ágiles en las que están incorporadas la ciencia y la tecnología, y van identificando una a una las cadenas de valor y las posibilidades de exportación. En cambio, el crecimiento se diferencia del desarrollo en que puede ser casual. Un país que descubrió petróleo crece. Un país que tiene viento de cola porque sus productos aumentan enormemente, como pasó con los commodities , también tiene un crecimiento. Eso puede ser casual. El desarrollo siempre responde a una causa, causa en la que este gobierno no tuvo ningún cuidado y tampoco, por supuesto, lo tuvo el gobierno del doctor Kirchner.

-¿Cómo se ve a sí mismo? ¿Como difusor de ideas de este tipo, como candidato?

-No, como candidato no. El día que asumí la Presidencia dije que íbamos a sacar al país adelante, pero también dije que ese gobierno de salvación nacional no podía aprovechar esas circunstancias en el futuro para candidatearse. Tuve que cumplir con mi palabra y lo que tengo que hacer es seguir difundiendo estas ideas.

-¿Pero usted no está tratando de reunir a los críticos del kirchnerismo? En febrero se realizará en Mar del Plata un encuentro de peronistas disidentes...

-No voy a estar en ningún encuentro.

-¿Chiche, su esposa, sí?

-Ella tiene independencia total. Al último acto que fui y en el que hablé fue el lanzamiento de la candidatura de Kirchner, en 2002. Je... Nunca más fui a un acto político. Pero lo que no me pueden impedir es una opinión política o, si me lo piden, dar un consejo político o una ayuda para reconstruir, no sólo a mi fuerza. Me preocupa mucho no ver una capacidad de alternancia en el poder, que es consustancial con la vida democrática. Me alegro cuando veo actitudes cívicas de reencuentro de fuerzas políticas.

-¿Como la de Carrió con el radicalismo?

-Todo lo que sea dialogar y buscar alternativas es bueno. Siempre hablo bien del fenómeno santafecino. Allí se unieron el socialismo y el radicalismo, con una muy buena experiencia. ¿Se podrá trasponer al orden nacional? No es fácil, pero es una alternativa. Me entusiasma cuando aparecen posibilidades de alternancia. Es una posibilidad que necesita la gente.

-¿Sigue pensando que en las elecciones de 2011 no va a ganar un peronista?

-Y, si las cosas siguen así... Por supuesto que el justicialismo irá modificándose y presentando alguna alternativa. Pero hoy la dirigencia, como dije, ha sido tomada por una mediocridad absoluta a nivel nacional. Dirigentes que en otra época hubiesen sido personajes de segundo grado son hoy protagonistas, porque no hay otros.

-Dentro del peronismo, ¿a quién ve mejor ubicado? ¿A Felipe Solá?


-No puedo decir a quién veo con más futuro. Ellos sabrán labrarse su camino...

-Pero usted tiene olfato...

-Primero, tiene que ser alguien con experiencia de gobierno, y hay varios. No sé qué capacidad tendrán, porque una cosa es ser un gobernador y otra cosa es la capacidad de armar una estructura a nivel nacional, de convencer. Tienen que demostrarlo. Ninguno está todavía en esa tarea.

-Pero dentro del pelotón que se asoma, ¿a quiénes ve con más futuro para 2011? -Hay gobernadores jóvenes que hoy están en el oficialismo, como puede ser el gobernador de Salta. O el del Chaco, Capitanich, al que he tenido como jefe de Gabinete. Es un hombre joven y de gran capacidad. También están los gobernadores de Tucumán y de San Juan. Y el de San Luis también ha hecho una revolución en su provincia.

-¿Algunos no están muy pegados a los Kirchner?


-Hasta ahora sí, pero el justicialismo se pega y se despega con mucha facilidad [risas]. Como estuvieron también pegados con Menem o conmigo. Es una de las características del peronismo.

-¿Y Reutemann?

-Lole siempre está en el pelotón, pero tiene que decidirse. Antes no tuvo la decisión. No sé qué pensará del futuro. Después también está De la Sota, que manifestó su voluntad de participar. Y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, al que no sé cómo le irá. Tiene una situación muy difícil porque económicamente Kirchner no le ha dado a la provincia lo que le pertenece.

-¿Qué le parece la gestión de Scioli?

-Que sin plata no se puede gestionar en la provincia. Me gustaría verlo a Scioli con plata para poder calificarlo. Ahora dicen que van a hacer un plan de obras de 71 mil millones de pesos. A la provincia, por su coparticipación, le corresponderían 14 mil millones. ¿Por qué no le dan a la provincia, de esos 14 mil millones, los 4000 o 5000 que le corresponde y dejan de prometer? Le han mentido permanentemente a la provincia. Le ha mentido Cristina diciendo que le iba a devolver la coparticipación que le corresponde. También lo hizo Kirchner en su presidencia. Quieren tener agarrada a la provincia para poder manejarla.

-En el año electoral van a necesitar derivar recursos a las provincias...

-No hay un funcionamiento federal como el que corresponde. Antes, los ingresos eran aproximadamente de un 50 por ciento para las provincias y un 50 por ciento para la Nación. Hoy, el Estado Nacional se queda con el 70 por ciento de los ingresos fiscales. Es un disparate. Por eso es muy importante, en esta revolución del campo, el reclamo federal. Hace al funcionamiento de las provincias argentinas.

-Con respecto al campo, ¿usted alienta a sus dirigentes a agruparse políticamente?

-A que se agrupen, no. Un partido del campo no funciona. Me gustaría verlos en el Congreso. ¿Por qué partido? Por el de sus preferencias. Si los cuatro o cinco referentes del campo estuvieran en el Congreso se conformaría, cuando se trate un tema productivo sobre el sector, un subbloque de entre 120 y 150 legisladores que apoyan las economías regionales. Tienen que jugar. No advertir que hay que pelear desde adentro sería una especie de traición a las expectativas que han despertado. La pelea desde afuera ya no sirve.

-¿Qué le parece Julio Cobos?

-Es interesante. Se encontró con un problema que ni siquiera esperaba y genera en la población del país una esperanza, una expectativa.

-¿Le parecen justas las críticas tan encarnizadas de Kirchner a Cobos?

-No, no...

-Convengamos en que es raro que un vicepresidente haga lo que hizo él.


-Es raro también que un gobierno se enfrente con el campo. Es una circunstancia muy especial, histórica. Creo que si no se votaba como lo hizo Cobos se hubiese agravado muchísimo la situación, hubiésemos tenido dificultades muchísimo más graves.

-¿Cómo imagina la unión de Cobos con Carrió? ¿Y qué piensa de Carrió?

-Carrió tiene la misma forma de construir política que los Kirchner. Es igual a Cristina cuando estaba en el Congreso. Se puede construir política desde la crítica, la denuncia o la calumnia, pero no sirve. Puede instantáneamente conmover a una sociedad muy enojada, pero después con el tiempo no sirve.

-¿Cómo lo ve a Mauricio Macri?

-Macri está permanentemente esquivando zancadillas. Si zafa de ellas, se coloca como un potencial candidato importante.

-¿Lo ve cerca del peronismo?

-No sé cuáles serán sus ideas, pero la Capital Federal tiene una característica: si sus jefes de Gobierno andan bien, tienen una proyección nacional muy fuerte. Además, haber sido presidente de Boca lo ayudó mucho, lo popularizó mucho en el país. Está haciendo los primeros palotes en materia de administración. Me parece un hombre capaz. Más que eso no puedo decir porque hay que esperar, es muy reciente.

-¿Mantiene alguna relación con algún funcionario del gobierno nacional?

-Sí, una relación afectuosa con muchos de los que han quedado.

-¿Habla por teléfono con alguno?

-No se puede hablar más por teléfono en la Argentina, ni con empresarios ni con políticos.

-¿A usted lo vigilan, lo controlan? ¿Los servicios de inteligencia?

-[Hace un gesto afirmativo] Los empresarios, aun los que colaboran con el Gobierno, dicen: "No hables, por favor. Mejor no hables, te mando un intermediario". Hay miedo en la Argentina. Es una vergüenza en el sistema democrático.

-Me imagino que con el jefe de Gabinete, Sergio Massa, que usted designó en la Anses, tiene buena relación...

-Massa es uno de los dirigentes jóvenes con más potencial. Espero que no lo perjudiquen porque es muy capaz.

-¿Está haciendo una buena gestión?

-No voy a opinar sobre los funcionarios del Gobierno.

-¿Qué opina de Roberto Lavagna, que se acerca y se aleja de Kirchner?

-Se acercó sólo una vez. Lavagna no es un político y a él le pareció en ese momento que se podía generar un debate en el peronismo. Y con Kirchner eso es imposible.

-¿Y qué le parece la política de seguridad que aplica el Gobierno?

-Está condenada al fracaso porque no se puede arreglar el tema de la seguridad desde la seguridad. No se arregla con más policía, con más leyes. Lo puede hacer Estados Unidos, con una capacidad económica ilimitada que puede construir una celda para cada potencial delincuente, pero acá tenemos que aplicar las políticas preventivas europeas. En España, cuando se implementaron las políticas sociales de la Unión Europea, en siete u ocho años se derrumbó a la mitad la criminalidad.

-También influye el flagelo de la droga. ¿Está de acuerdo con el juez de la Corte Eugenio Zaffaroni acerca de que no hay distribución de droga sin connivencia oficial?

-Tal cual, no dice ninguna novedad. Pero no con la política, sino con la estructura del Estado. En todo el mundo es igual. La droga penetra incluso en lugares en los que parece imposible que lo haga, como en las cárceles. Pero a los políticos no les interesa el tema. Investiguen cuánto tienen de presupuesto las provincias y el Estado nacional para ocuparse, por lo menos, de la prevención... No hay recursos.

-¿Qué piensa hoy de Carlos Menem? ¿Se reconcilió con él?

-No lo volví a ver, pero hay una persecución política que no me gusta.

-¿Por parte del Gobierno?

-Sí, hay una manipulación de la Justicia. En su primera presidencia, Menem fue acertado. Después se enamoró de la convertibilidad y tengo una profunda disidencia con él respecto de la segunda presidencia, pero no me gusta cuando lo veo hostigado a partir de casos judiciales como el de Río Tercero. ¿Qué me molesta? Haber visto por TV al doctor Kirchner, por ejemplo, cuando era presidente de la República, decir que era un disparate un fallo judicial que lo beneficiaba, algo que demuestra un espíritu absolutamente contrario al republicano y al sistema democrático. Esas cosas me molestan. Con Menem no tengo hoy ningún trato. La última vez que lo vi fue en Italia, cuando murió Juan Pablo II, y nunca más.

© LA NACION



Mano a mano


Hay políticos a los que se les pasa la hora del poder concreto (ése que viene añadido al tradicional kit de cargos, alfombras rojas, privilegios y presupuestos millonarios) y se convierten en invisibles. Se les nota en la mirada, en la forma de hablar, en las actitudes, en cómo los perciben y los tratan los demás. Pero hay otros que, más allá de cualquier opinión sobre su tarea o sobre su personalidad, forman parte del poder permanente, ése que no depende de los circunstanciales cambios gubernamentales porque siguen allí, poderosos aun en su falta de poder, agazapados a la espera de una nueva oportunidad. Que siempre les llega.

Duhalde es socio vitalicio de este club del poder real en la Argentina (me tomo prestado a mí mismo una figura del libro El intocable , la historia de Lorenzo Miguel, que escribí con Claudio Jacquelin). Es la imagen que sigue transmitiendo hoy. Un poder que se impone desde hace varias décadas y que está hecho de complicidades, negociaciones secretas, estrictos códigos, maquinaciones, silencios y silenciamientos.

La última vez que lo entrevisté fue en 2002, cuando era presidente, en la quinta de Olivos. El país estaba aún cocinándose en las llamas de la última gran crisis nacional y admito que no me llevé una gran impresión: no me pareció un estadista ni un dirigente llamado a cautivar a millones de argentinos. La nueva charla con él no me hizo cambiar de opinión, pero sí me pareció un dirigente con sentido común. No encaja en la imagen de El Padrino que le armó Cristina Kirchner ni en la temible figura que construyeron inquietantes versiones. Se nota que admira (y envidia) el modelo brasileño y las ideas de la Europa de posguerra. Ningún tema lo incomodó. Trasluce, aunque lo niegue, un íntimo deseo de que esos Kirchner que le negaron el bronce del reconocimiento terminen vencidos. Y puede decir que no está en campaña, pero nada de lo que dice es azaroso. Por ejemplo, no bendijo a ninguno de los peronistas disidentes en danza, pero sí se preocupó, un día después, de que uno de sus colaboradores me pidiera si podía agregar dos nombres que se había olvidado. Duhalde sabe del efecto de sus palabras y, como en la entrega de los Oscar, cada olvido de ésos, tarde o temprano, hace perder aliados.

En clave personal

Otros tiempos.
"Tuve una infancia feliz. La única preocupación era estudiar y jugar. Mi padre era empleado del Banco Provincia y aportaba el único ingreso de la casa. En esa época la escuela siempre funcionaba, los directores eran directores y los padres permitían que los maestros nos retaran, y cuando veníamos con un reto también nos ligábamos uno de nuestros padres. Era otra vida. Somos el último eslabón de la era de los valores contemporáneos. Mis nietos son los primeros eslabones de la nueva era. Este año, por ejemplo, los llevamos a Sudáfrica con Chiche y en el avión se enojaban porque no podíamos manejar los videojuegos. Es la primera vez en la historia que los chicos de 3 o 4 años les pueden enseñar algo a sus abuelos."

Pasatiempos. "De chico siempre jugaba al fútbol, de centrodelantero. No había tenis en mi época ni muchas cosas más, salvo las bolitas o las figuritas. Ahora, en mi tiempo libre sigo jugando al ajedrez. Contra la computadora o con amigos. La pesca, que me gusta, es más de verano. Ahora que voy a tener tiempo libre voy a empezar a ir a pescar al río Paraná."

Libros, música, cine. "Estoy leyendo mucho, sobre todo del tema que estoy escribiendo, acerca de los procesos de superación de la pobreza en Europa. En casa, cuando estoy cansado escucho música clásica. Si no, folclore o tango. El cine me gusta, pero no disfruto de las películas violentas, de guerra. Soy un ávido consumidor de películas cómicas. Ahora estoy nuevamente con Chaplin. Se las hago ver a mis nietos. Y empecé a ver películas del neorrealismo italiano, que me gustan mucho. Además, me regalaron las de Alberto Olmedo, pero los sketches de televisión. Tengo que buscar algo para reírme."

El poder. "No lo extraño. Para nada. Menem gozaba con el poder, era su característica. Yo no y no me podía desenchufar, ni de día ni de noche. Para mí fue un calvario. El alivio cuando dejé el poder fue total."

Tres razones para escucharlo

El poder detrás del poder


Kirchner le dio la paliza política que nunca pensó recibir, pero Duhalde crece con cada dificultad de Cristina y su marido. Es el eje a partir del cual se estructurará la oposición al kirchnerismo dentro del PJ. Puede bendecir al sucesor de los Kirchner.

Visión estratégica

Fue presidente, vicepresidente, gobernador, intendente, senador y diputado, lo que le aporta una mirada más amplia sobre el país y la forma en que se puede ejercer la función pública. Sus contactos internacionales le sumaron ideas.

Parte de la corporación política

Cree en el diálogo, en la convivencia política, en la alternancia entre el PJ y la UCR como arietes del sistema democrático argentino. Representa a la vieja política y lo sabe, pero no quiere retirarse humillado, condición a la que pareció querer reducirlo Kirchner.

sábado, 20 de diciembre de 2008

- DALI -





Salvador Dalí



Un genio excéntrico





Salvador Dalí nació en una madrugada de la primavera de 1904 en el seno de una familia burguesa, hijo de un notario bienpensante y de una sensible dama aficionada a los pájaros. Más tarde escribiría: "A los tres años quería ser cocinero. A los cinco quería ser Napoleón. Mi ambición no ha hecho más que crecer y ahora es la de llegar a ser Salvador Dalí y nada más. Por otra parte, esto es muy difícil, ya que, a medida que me acerco a Salvador Dalí, él se aleja de mí".

Puesto que la persecución sería incesante y el objetivo no habría de alcanzarse nunca y, dado que en ningún recodo de su biografía estaba previsto que hallara el equilibrio y la paz, decidió ser excesivo en todo, intrepretar numerosos personajes y sublimar su angustia en una pluralidad de delirios humorísticos y sórdidos. Se definió a sí mismo como "perverso polimorfo, rezagado y anarquizante", "blando, débil y repulsivo", aunque para conquistar esta laboriosa imagen publicitaria antes hubo de salvar algunas pruebas iniciáticas, y si el juego favorito de su primera infancia era vestir el traje de rey, ya hacia sus diez años, cuando se pinta como El niño enfermo, explora las ventajas de aparentar una constitución frágil y nerviosa.





Su precocidad es sorprendente: a los doce años descubre el estilo de los impresionistas franceses y se hace impresionista, a los catorce ya ha trabado conocimiento con el arte de Picasso y se ha hecho cubista y a los quince se ha convertido en editor de la revista Studium, donde dibuja brillantes pastiches para la sección titulada "Los grandes maestros de la Pintura".





En 1919 abandona su Cataluña natal y se traslada a Madrid, ingresa en la Academia de Bellas Artes y se hace amigo del gran poeta granadino Federico García Lorca y del futuro cineasta surrealista Luis Buñuel, de quien sin embargo se distanciará irreversiblemente en 1930. En la capital adopta un extraordinario atuendo: lleva los cabellos largos, una corbata desproporcionadamente grande y una capa que arrastra hasta los pies. A veces luce una camisa azul cielo, adornada con gemelos de zafiro, se sujeta el pelo con una redecilla y lo lustra con barniz para óleo. Es difícil que su presencia pase desapercibida.





En los revueltos y conflictivos meses de 1923 sufre un desafortunado contratiempo. En la Academia de Bellas Artes a la que está adscrito se producen manifestaciones en contra de un profesor, y antes de que dé comienzo el discurso oficial y se desate la violenta polémica, Salvador abandona la sala. Las autoridades creen que con este gesto ha sido él quien ha dado la señal de ataque y rebelión y deciden expulsarlo durante un año. Después, de nuevo en Figueras, los guardias vienen a detenerlo y pasa una temporada en la cárcel.





A la salida de prisión recibirá dos alegrías. La primera, una prensa para grabado que su padre le regala, y la segunda, la visita de su excelente compañero de la Residencia de Estudiantes de Madrid Federico García Lorca, quien, en las calurosas noches del verano de Cadaqués, lee a toda la familia Dalí sus versos y dramas recién compuestos. Es allí, junto al Mediterráneo, donde García Lorca redacta la célebre "Oda a Salvador Dalí", publicada unos años después, en 1929, en la Revista de Occidente. Pronto será también Luis Buñuel quien llegue a Cadaqués para trabajar con su amigo Salvador en un guión cinematográfico absolutamente atípico y del que surgirá una película tan extraña como es El perro andaluz.





En 1927 Dalí viaja por primera vez a París, pero es al año siguiente cuando se instala en la capital francesa y se une al grupo surrealista que lidera el poeta André Breton. Este último terminará expulsándolo del movimiento algunos años después, en una memorable sesión de enjuiciamiento a la que Dalí compareció cubierto con una manta y con un termómetro en la boca, aparentando ficticiamente estar aquejado de fiebre y convirtiendo así el opresivo juicio en una ridícula farsa.





La triple acusación a la que tuvo entonces que enfrentarse Dalí fue: coquetear con los fascismos, hacer gala de un catolicismo delirante y sentir una pasión desmedida e irrefrenable por el dinero. A esto precisamente alude el célebre apodo anagramático con que fue motejado por Breton, Avida dolars, acusación que lejos de desagradar al pintor le proporcionaba un secreto e irónico placer. De hecho, después de conocer a la que sería su musa y compañera durante toda su vida, Gala, entonces todavía esposa de otro surrealista, el poeta Paul Eluard, Dalí declaró románticamente: "Amo a Gala más que a mi madre, más que a mi padre, más que a Picasso y más, incluso, que al dinero."





Salvador se enamoró de Gala en el verano de 1929 y con ella gozó por primera vez de las mieles del erotismo. Es la época en que pinta Adecuación del deseo, Placeres iluminados y El gran masturbador, pintura esta última que fue atacada y desgarrada por el fanático grupo puritano los Camelots du Roy. Mientras tiene lugar una exposición de sus obras en la Galería Goemans de París, la joven y apasionada pareja se refugia y aísla en la Costa Azul, pasando los días y las noches encerrados en una pequeña habitación de un hotel con los postigos cerrados.





Enterado el padre de Salvador de la vida disoluta de su hijo por un artículo de Eugenio d'Ors aparecido en La Gaceta Literaria, rompe relaciones con su vástago; pero ello no debió afectarlo demasiado, o quizás sí, puesto que es en esa época en que el artista realiza lo mejor de su obra, como el célebre cuadro Persistencia de la memoria (1931), donde blandos relojes cuelgan de la rama de un árbol, del borde de un pedestal y sobre una misteriosa forma tendida en la vasta extensión de la playa.





En 1934 viaja con su ya inseparable Gala a Estados Unidos, donde desembarca y se presenta ante los periodistas con un enorme pan cocido por el cocinero del trasatlántico que les ha transportado. En sus erráticas manifestaciones no duda en asociar el mito hitleriano con el teléfono y a Lenin con el béisbol. Son todas bromas absurdas que tratan de quitar hierro a una situación política amenazante. Dos años después se desata la atroz guerra civil en España y una de las primeras muestras de la probidad de los militares insurrectos es el infame asesinato de su amigo Federico García Lorca, crimen que conmocionó a la opinión pública internacional. Dalí escribió: "Lorca tenía personalidad para dar y vender, la suficiente para ser fusilado, antes que cualquier otro, por cualquier español."





En 1938 conoce por fin, gracias al escritor vienés Stefan Zweig, a Sigmund Freud, quien había sido el gran inspirador de la estética surrealista, de la que Dalí no se siente marginado pese a las bravatas de Breton, sino que por el contrario se considera el único y más genuino exponente. El padre del psiconálisis había dado pábulo a la nueva indagación del inconsciente con su libro La interpretación de los sueños (1900), pero nunca se había tomado demasiado en serio a sus jóvenes admiradores de París.

No obstante, el 20 de julio de 1938, tras el encuentro, Freud anotó en su diario: "Hasta entonces me sentía tentado de considerar a los surrealistas, que aparentemente me han elegido como santo patrón, como locos integrales (digamos al 95%, como el alcohol puro). Aquel joven español, con sus espléndidos ojos de fanático e innegable dominio técnico, me movió a reconsiderar mi opinión". Por su parte, el artista realizó asombrosos y alucinantes retratos del "santo patrón" de los surrealistas.





Instalado otra vez en Nueva York en 1939, Dalí acepta un encargo para decorar unos escaparates comerciales. El tema que elige es el del Día y la Noche, el primero evocado por un maniquí que se mete en una bañera peluda y la segunda, por medio de brasas y paños negros extendidos, pero la dirección modifica el decorado sin consultar al autor. Dalí, iracundo, vuelca la bañera de astracán llena de agua y la lanza contra los cristales del escaparate produciendo un gran estrépito y un notable destrozo.





Pese a que la opinión pública norteamericana le aplaude el vigor con que ha sabido defender la propiedad intelectual, es juzgado por los tribunales y condenado a pagar los desperfectos. Tampoco consigue concluir su siguiente proyecto para decorar un pabellón de la Feria Internacional de Nueva York, el cual debía llevar el significativo título de Sueño de Venus.





A España regresó en 1948, fijando su residencia de nuevo en Port-Lligat y hallando en el régimen del general Franco toda suerte de facilidades. El gobierno incluso declaró aquel rincón catalán que tanto fascinaba al pintor "Paraje pintoresco de interés nacional". Para muchos historiadores del arte lo mejor de su obra ya había sido realizado y, sin embargo, aún le quedaban cuarenta años de caprichosa producción y de irreductible endiosamiento y exhibicionismo, con apariciones públicas del estilo de la que protagonizó en diciembre de 1955, cuando se personó en la Universidad de la Sorbona de París para dar una conferencia en un Rolls Royce repleto de coliflores. En vida del artista incluso se fundó un Museo Dalí en Figueras; ese escenográfico, abigarrado y extraño monumento a su proverbial egolatría es uno de los museos más visitados de España.





Durante los años setenta, Dalí, que había declarado que la pintura era "una fotografía hecha a mano", fue el avalador del estilo hiperrealista internacional que, saliendo de su paleta, no resultó menos inquietante que su prolija indagación anterior sobre el ilimitado y equívoco universo onírico. Pero quien más y quien menos recuerda mejor que sus cuadros su repulsivo bigote engominado, y no falta quien afirme haberlo visto en el Liceo, el lujoso teatro de la ópera de Barcelona, elegantemente ataviado con frac y luciendo en el bolsillo de la pechera, a guisa de vistoso pañuelo, una fláccida tortilla a la francesa.





En su testamento, el controvertido artista legaba gran parte de su patrimonio al Estado español, provocando de ese modo, incluso después de su muerte, acaecida en 1989, tras una larga agonía, nuevas y enconadas polémicas. El novelista Italo Calvino escribió que "nada es más falsificable que el inconsciente"; acaso esta verdad paradójica y antifreudiana sea la gran lección del creador del método paranoico-crítico, de ese maestro del histrionismo y la propaganda, de ese pintor desaforado y perfeccionista, de ese eximio prestidigitador y extravagante ciudadano que fue Salvador Dalí. El chiflado prolífico del Ampurdán, la llanura catalana barrida por el vertiginoso viento del norte que recoge las suaves olas del mar Mediterráneo en una costa tortuosa y arriscada, descubrió el arte de la mixtificación y el simulacro, de la mentira, el disimulo y el disfraz antes incluso de aprender a manejar su lápiz con la exactitud disparatada y estéril de los sueños.





Su longeva existencia, tercamente consagrada a torturar la materia y los lienzos con los frutos más perversos de su feraz imaginación, se mantuvo igualmente fiel a un paisaje deslumbrante de su infancia: Port-Lligat, una bahía abrazada de rocas donde el espíritu se remansa, ora para elevarse hacia los misterios más sublimes, ora para corromperse como las aguas quietas. Místico y narciso, Salvador Dalí, quizás uno de los mayores pintores del siglo XX, convirtió la irresponsabilidad provocativa no en una ética, pero sí en una estética, una lúgubre estética donde lo bello ya no se concibe sin que contenga el inquietante fulgor de lo siniestro. Dalí exhibió de forma provocativa todas las circunstancias íntimas de su vida y su pensamiento.

viernes, 19 de diciembre de 2008

- ACUERDO -




El turno del Congreso

Un nuevo acuerdo por el bien de la Nación


Marcos Aguinis
Para LA NACION
Caricatura: Alfredo Sabat



Se insiste con fundamento en que la Argentina ha malogrado brillantes oportunidades. La decadencia que padecemos no es por culpa del "otro" ni por la "mala suerte", sino por haber elegido las rutas del abismo. Cuando íbamos transformando nuestro país vacío y desierto en uno ejemplar, con riquezas en crecimiento, instituciones cada vez más sólidas, alto nivel educativo y valores ciudadanos en alza, perdimos el rumbo, violamos la Constitución y nos instalamos en un nefasto tobogán ondulante. Lo llamo así, porque el tobogán va siempre hacia abajo, pero en nuestra historia hubo algunos breves momentos de ascenso que nos ocupamos en ponerles rápido fin, con un entusiasmo que llena de vergüenza.

En contraste con la segunda mitad del siglo XIX, cuyos protagonistas, pese a diferencias y errores, empujaron hacia la consolidación de una república representativa y federal, ahora casi no tenemos república, es poco representativa y de federal sólo le quedan algunas formalidades.

En vez de consolidar los pilares de la ley, la confianza y el respeto, se los gangrena sin cesar. Somos una colmena empeñada en producir hiel en lugar de miel, con multiplicación incesante del delito, la anomia y el rencor. En el alma nacional aún vibra, sin embargo, el recuerdo de lo que fuimos y lo que pudimos ser, en contraste horrible con lo que ahora somos. Por eso, quizá, reinan el nerviosismo y la furia.

La gente no se siente representada. Aquellas propuestas delirantes de "democracia directa" según el modelo de la Grecia antigua, que fueron voceadas en 2002 junto con la consigna de "que se vayan todos", mantienen cierta vigencia. Es la democracia directa que ejercen los piquetes, por ejemplo. En vez de delegar sus reclamos en quienes deberían representarlos civilizada y enérgicamente en las instituciones de la República, los piqueteros se han acostumbrado a poner el cuerpo, empuñar palos y hasta taparse el rostro como si viviéramos en una tiranía sin derechos individuales.

Su efecto es siempre negativo: incrementa la anarquía, daña a gente inocente, atenta contra la productividad, cronifica la exclusión, quiebra los valores del trabajo y aumenta la miseria. Lo mismo sucedió con la gente del campo que, al no sentirse representada, tuvo que lanzarse a padecer el frío de las rutas.

Mientras, los "representantes del pueblo" legislan, votan y discursean de cara al trono y de espaldas a la gente. Les importa el trono, de donde se derrama el privilegio que llena sus bolsillos o les acaricia el ego, pero sobre todo garantiza que vuelvan a ser incorporados en las listas electorales. Se comportan igual que en los tiempos de la monarquía absolutista que reinó durante el largo período colonial. No se sienten obligados a rendir cuenta a quienes los votan, sino al mandamás que los inscribe en la lista, que los "designa". El "pone" al vicepresidente, como se ha jactado (¿y no a la misma presidenta?).

Esta caricatura del sistema republicano, donde cada uno de los tres poderes debería ser independiente, pero no lo es, impera en nuestro país desde hace tiempo. Aceptamos como un hecho normal que tanto el Congreso como la Justicia estén subordinados al Ejecutivo. El Congreso fue calificado de "escribanía", con perdón de los escribanos. Y la Justicia, de redil de corderos que espera ser degollado por un Consejo de la Magistratura que ha torcido su razón de ser y constituye una amenaza para los juces y fiscales valientes que desearían investigar en serio, sin escandalosas excepciones. Tampoco pueden cumplir su cometido los organismos de control, limitados a ser poco más que testigos de la corrupción que les llena los ojos de legaña sin siquiera tener un colirio a mano.

La Argentina padece algo peor que un enfrentamiento entre un oficialismo inescrupuloso y una oposición dividida. También está fragmentado el oficialismo, que revela un aumento de grietas en sus otrora disciplinadas formaciones. Y la oposición no sólo es un archipiélago, sino que tiene tapones en los oídos, el mismo defecto que le inculpa al oficialismo. Pero da la sensación de que se los ha empezado a sacar.

¿Qué pide la sociedad argentina? La sociedad, por el sendero del dolor y el desencanto, pide algo sencillo. Ha incorporado el aprendizaje que brindan los errores. Percibe que casi no tenemos república, que no es adecuadamente representativa y que de federal sólo le queda el nombre. Quiere de nuevo la Constitución. Esa Constitución cuyo Preámbulo convocante y sabio recitaba Alfonsín en su campaña y llevó hasta el éxtasis a multitudes irrepetibles. Ese Preámbulo es una síntesis perfecta. Y la Constitución tiene suficiente luz para guiarnos por el túnel del lúgubre presente. Las violaciones manifiestas y encubiertas, las deformaciones y burlas a su articulado llenaron de desconcierto a la sociedad. Ya no se trata de derecha o izquierda, de progresistas que son reaccionarios ni de conservadores que son progresistas. Se trata de dar paso a un formidable consenso nacional que pretende algo tan simple y maravilloso como volver a encarrilar el país por las vías que garantizaban su crecimiento sostenido en lo económico, político, educativo, sanitario y legal. Un país reconciliado y previsible.

Un siglo antes del fructífero Pacto de la Moncloa, la Argentina protagonizó otro, también estupendo: el Acuerdo de San Nicolás. En él se estipuló que los diputados participantes de la Convención Constituyente no serían impugnados por sus ideas, sino que todos los esfuerzos estarían dirigidos al bien de la Nación. Fue un avance generoso y patriótico, con la vista puesta en el futuro.

Necesitamos otro acuerdo tan excelso como el de San Nicolás: vasto, claro y motivador. Está al alcance de la mano. Consiste en formar un estupendo arco político que no sólo corrija las groserías del régimen K, sino que las supere con algunas pocas y decisivas medidas sobre las cuales la enorme mayoría del pueblo ya brinda su unanimidad. Podría convertirse en un épico cambio de tendencia, como fue la Constitución de 1853.

Frente a nosotros están las elecciones legislativas de 2009. Es una oportunidad excepcional. Sería un crimen perderla.

Su carácter de oportunidad casi milagrosa consiste en el hecho de tratarse, en efecto, de elecciones legislativas, no presidenciales. Por lo tanto, las figuras "presidenciables" deberían dar un paso al costado y esperar, o ser candidatos al Congreso. Ahora es el turno del Congreso, no de la presidencia; de un Congreso que llene sus bancas con auténticos "representantes del pueblo"; que deje de ser una institución de segundo orden, manipulable, indigna. Por el contrario, un Congreso vigoroso puede contribuir a poner otra vez de pie las maltratadas instituciones de la República; fijar límites a la voracidad del Ejecutivo; suprimir los poderes extraordinarios del jefe de Gabinete; nutrir los órganos de control; respaldar a los jueces y fiscales honestos y corajudos; perseguir la corrupción, y encarar una profunda reforma política que termine para siempre con las listas sábana.

Además, podría implementar enseguida una revolución tributaria que restablezca el federalismo. Porque la coparticipación -cínica e irreal- no debe seguir funcionando como hasta ahora, que es un grotesco siervo de la Kaja. Los impuestos deberían dejar su parte del león en los municipios, donde es más justo determinar su nivel y más fácil controlar su destino. Un porcentaje sería coparticipado a los gobiernos provinciales y las provincias coparticiparán también un porcentaje a la Nación para los gastos de defensa, diplomacia y ayuda verdadera a las regiones menos favorecidas. De esa forma, en lugar de gastar en boletos de ida y vuelta, la coparticipación tendría un solo viaje: el de ida. No existirá más la Kaja ni cualquier otro tipo de instrumento que someta y extorsione desde el trono a gobernadores, intendentes, legisladores, fiscales y punteros.

Para conseguir que se cumpla este sencillo programa y no se pierda la ocasión única del año próximo, urge que todas las denominaciones políticas que coinciden con este postulado firmen su histórico acuerdo. Ninguna denominación política está obligada a perder su individualidad. Pero la lista del consenso nacional debe ser única. Debe presentarse como la alternativa, como la esperanza, como la palanca de un cambio posible, acelerado, fructífero, y del cual deberá rendir cuenta a sus electores.

Esta lista única será el producto de elecciones abiertas, democráticas. Cada denominación pondrá a disposición de los ciudadanos sus mejores personalidades. No importará a qué partido antiguo o nuevo pertenezca. Sólo importarán sus cualidades individuales para esta misión transformadora. El que obtenga mayor número de votos irá en primer lugar, luego el segundo y así sucesivamente, hasta el último. De ese modo, se atenuará el crimen de no haberse realizado la prometida reforma política, pese a que fue anunciada con reiteración durante la campaña de 2003. Esta lista no será sábana, porque cada candidato habrá sido elegido por la gente. Tampoco habrá candidatos "puestos" por un dedo.

En caso de que no sea posible acercar todas las posiciones para construir este gran consenso nacional, lo menos que se puede exigir es que las autoridades partidarias permitan que el consenso se construya en cada provincia, por separado. Será más fácil que fraternicen representantes de fracciones rivales en el nivel provincial, cuando los jefes y presidenciables de nivel nacional apaguen por el momento sus "límites", fobias o ambiciones, por el bien de la patria.

El año próximo puede significar la bisagra que deje atrás un Congreso doblegable y lo convierta en el soporte más poderoso de una democracia bien parada sobre sus pies, con calidad institucional y seguridad jurídica. Entonces se podrán encarar con éxito los grandes temas de la pobreza, la inseguridad, la decadencia educativa, la falta de confianza por parte de los inversores, la corrupción desenfrenada, el abuso del poder y las políticas erráticas que han hecho decaer nuestro país al actual nivel de burla e irrelevancia.

jueves, 18 de diciembre de 2008

- MIGRANTE -




Día Internacional del Migrante



18 de diciembre





La migración internacional es un rasgo fundamental de este mundo nuestro cada vez más pequeño. Gestionar esa migración en beneficio de todos se ha convertido en uno de los grandes retos de nuestro tiempo. Cada año, el Día Internacional del Migrante nos brinda la oportunidad de llamar la atención sobre ese reto y de celebrar las numerosas aportaciones que los migrantes hacen a nuestras sociedades, culturas y economías.





La economía global depende cada vez más de los trabajadores migrantes. Los migrantes aportan capacidades, conocimientos y fuerza de trabajo a las comunidades que los acogen. Su presencia promueve el intercambio de ideas y estimula el progreso cultural y científico. El trabajo, tanto cualificado como no cualificado, de los migrantes es esencial para el éxito de importantes sectores de la economía de los países desarrollados y en desarrollo. Al mismo tiempo, las remesas que los migrantes envían a sus países de origen superan con creces las cantidades que esos países reciben en concepto de asistencia oficial para el desarrollo.





Sin embargo, la migración también plantea muchos problemas y suscita preocupaciones comprensibles en diversos sectores. Por ello, para que las políticas de migración sean sostenibles y acertadas y se aprovechen plenamente los beneficios de la migración hay que desterrar los mitos y estereotipos xenófobos y hacer frente a los verdaderos problemas. También hay que redoblar esfuerzos para garantizar el respeto de los derechos humanos de los trabajadores migrantes y sus familias.





El reciente informe de la Comisión Mundial sobre las Migraciones Internacionales ofrece importantes recomendaciones para allanar este camino. En él la eficacia de las políticas de migración se hace depender de la adopción de políticas responsables en diversos ámbitos, no simplemente el de los derechos humanos, sino también los del desarrollo, el comercio, la ayuda y la seguridad.





El Diálogo de Alto Nivel sobre la Migración Internacional y el Desarrollo que tendrá lugar el año próximo en la Asamblea General de las Naciones Unidas es una oportunidad para que los Estados Miembros comiencen a estrechar sus lazos de cooperación en estas importantes cuestiones. Confío en que todos los Estados tendrán en cuenta las ideas y recomendaciones que figuran en el informe de la Comisión para garantizar el éxito del referido Diálogo.





El Día Internacional del Migrante de este año coincide también con el decimoquinto aniversario de la adopción de la Convención Internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares. Hasta la fecha, sólo 34 Estados han ratificado la Convención o se han adherido a ella.





Insto una vez más a todos los Estados que aún no lo hayan hecho a se hagan partes en este importante tratado. Insto también a todos los Estados Partes a que, en el plazo que corresponda, informen al Comité sobre los Trabajadores Migratorios acerca de las medidas adoptadas para dar cumplimiento a la Convención y los aliento a que reconozcan la competencia del Comité para recibir y examinar comunicaciones de particulares que aleguen ser víctimas de la violación de los derechos que la Convención les otorga.





Nuestras sociedades serían más pobres sin las aportaciones de los migrantes. Hoy, al tiempo que celebramos esas aportaciones, propongámonos también proteger los derechos humanos de todos los hombres, mujeres y niños que cruzan las fronteras en busca de una vida mejor.

Discurso Secretario General, Diciembre de 2005

miércoles, 17 de diciembre de 2008

- NUESTRA SOCIEDAD -




Nosotros y los Simpson


Un espejo que refleja a la sociedad actual


Mori Ponsowy
Para LA NACION



Son amarillos y feos. El padre tiene la boca como una hamburguesa; la madre, un peinado semejante a un cucurucho de helado azul; el hijo, la cabeza como una bolsa de papel, y las hermanas, el pelo con forma de galletita cortada con molde de estrella. Son irreverentes, malhumorados, incorrectos y, sin embargo, a pesar de sus innumerables defectos -o, precisamente, gracias a ellos-, tal vez hoy sean la familia más famosa del planeta Tierra. Una familia disfuncional, según muchos, que no envejece con el paso del tiempo, pero que, aun así, este mes está de cumpleaños. Por supuesto, se trata de Los Simpson , la comedia de situaciones norteamericana que ha estado más tiempo en el aire desde que se inventó la televisión y cuyo primer episodio fue transmitido el 17 de diciembre de 1989.

La serie, creada por Matt Groening, suscitó controversia desde sus inicios y dividió las aguas entre quienes la defendían, alegando que era uno de los programas más morales de la televisión, y quienes la criticaban a rajatabla y se preguntaban qué clase de padres eran aquellos que dejaban a sus hijos ver un dibujo animado en el que uno de los personajes principales es el peor alumno de la clase y otro, un padre de familia holgazán y adicto a la cerveza. "¿Cómo puede ser que esos muñecos detestables se estén convirtiendo en modelos para nuestros niños?", decían.

El rechazo generado por la serie fue tan grande como su éxito: apenas tres meses después de estar en el aire, la Simpsonmanía ya inundaba Nueva York.

La dudosa moralidad de sus personajes llegó a preocupar incluso al entonces presidente George H. W. Bush, quien, en una convención del Partido Republicano celebrada en 1992 dijo: "Vamos a fortalecer a las familias norteamericanas para hacer que se parezcan más a los Walton y menos a los Simpson".

Aunque han pasado diecinueve años desde aquella primera temporada, los Simpson siguen provocando controversia. En un episodio que se estrenó el mes pasado, Homero quiso votar por Obama, pero la máquina contó su voto como si fuera para McCain. Los republicanos inmediatamente levantaron sus puños, enfurecidos. Algún tiempo antes, el gobierno de la ciudad imaginaria de Springfield había legalizado el matrimonio gay, cosa que también agitó la moral de los sectores más conservadores de los Estados Unidos.

¿ Los Simpson es tan iconoclasta como parece? ¿Tienen razón quienes dicen que daña el criterio moral de los niños? Indignarse y esgrimir un índice acusador suele ser fácil -sobre todo, si usamos nuestros prejuicios como combustible para el encono-, pero tal vez antes de sacar conclusiones convendría preguntar qué piensa el público infantil. Más allá de cuánto los divierte, ¿los niños creen que Los Simpson les enseña algo? ¿Qué? "Los que hacen la serie no están de acuerdo con las cosas que hacen los personajes", me explicó Ian, mi sobrino de ocho años. Le pedí un ejemplo. "Selma y Patty fuman todo el tiempo -dijo-, pero es obvio que les hace mal."

En efecto: uno de los constantes blancos de crítica en Los Simpson es la publicidad de cigarrillos. En el capítulo "La casita del horror VI", por ejemplo, se ve un inmenso cartel publicitario que muestra un montón de gente fumando, acompañada por la leyenda: "50 millones de fumadores no pueden estar equivocados". En el episodio "Lisa, reina de belleza", Cigarrillos Laramie organiza un certamen de belleza de niñas en edad escolar. La ganadora es Lisa y uno de sus deberes es ser portavoz de la marca. "Verás, Lisa, éste ha sido un año desafortunado para Laramie -confiesa un ejecutivo de la compañía-. Mucha gente que fuma nuestro producto ha muerto." En otro capítulo, todos en Springfield piensan que el mundo se está por acabar y Selma y Patty exclaman, sin dejar de fumar: "Lo logramos. ¡Vencimos al cáncer!".

Los ejemplos anteriores son una muestra de la ironía de la que se valen Groening y su equipo de dieciséis guionistas para señalar muchos de los vicios de nuestras sociedades. No se trata, pues, de que la serie incentive la mala conducta, sino más bien de que muestra conductas negativas de modo tremendamente explícito, poniendo en evidencia su más que dudoso contenido moral.

Muchas veces la risa del espectador es provocada precisamente por las inconsistencias éticas de los personajes. "Si quieres algo en la vida, tienes que esforzarte", le dice Homero a Bart. Acto seguido, escucha que en la radio están por anunciar los ganadores de la lotería... ¡y sale disparado a escuchar!

Creo que una de las virtudes de Los Simpson es que no considera a los niños como pequeños débiles mentales a quienes los adultos creadores del programa deben educar desde un púlpito elevado. Al contrario: a diferencia de la tendencia imperante en la TV, Groening trata a su audiencia de igual a igual. La supone dotada de capacidad de reflexión. En vez de decir que beber alcohol en exceso hace mal, elige mostrar a Moe, el dueño de la taberna, escondiendo el juego de dardos. "Hemos eliminado los juegos. La gente bebe menos cuando se está divirtiendo", explica. En otro episodio, mientras se lleva a la boca la jarra de cerveza, Homero dice: "¡Esta sí que es una solución pasajera!".

Los Simpson dicen sin decir; muestran en vez de sermonear. De manera indirecta, tangencial, sin caer en el hierático discurso sobre lo que conviene hacer y lo que no, la serie se despacha sobre una nutrida agenda moral que no deja dudas acerca de la posición de sus creadores en torno a temas como la violencia en la televisión, la desigualdad entre los sexos, la tenencia de armas de fuego, la inmigración, el medio ambiente, la homosexualidad, el consumismo y la inequidad en la distribución de la riqueza.

"Quise darle una alternativa a la audiencia: mostrar que hay otra cosa además de la basura predominante en la televisión," afirmó Matt Groening en 1993. Antes de hacerse famoso con Los Simpson , Groening era un desconocido creador de historietas underground y nunca imaginó que sus personajes se convertirían en íconos planetarios. Ahora, casi veinte años después, con la vigésima temporada en el aire y fans de todas las edades hasta en los últimos rincones del mundo, cabe preguntarse si la serie de verdad actúa como un estimulante del pensamiento crítico o si, por el contrario, la gente ríe al ver sus propias conductas ridiculizadas sólo para olvidarse cómodamente de todo minutos después, en cuanto empiezan los comerciales.

Una de las paradojas de la sociedad occidental contemporánea es que los medios y la maquinaria del consumo masivo terminan asimilando e incorporando a sus propios engranajes lo mejor de la cultura. ¿Qué contracultura sobrevive, qué tipo de crítica es posible, si la contracultura es absorbida precisamente por el mismo establishment cultural que aspira a criticar? La ironía se eleva al cuadrado cuando comprobamos que por cada crítica que se hace en Los Simpson al merchandising hay por lo menos un producto relacionado con la serie que la gente sale a comprar.

En una entrevista con la revista Hour , Groening dijo: "En nuestro tiempo, la contracultura -si acaso se la puede llamar así- está en un terrible aprieto. Todo es asimilado tan rápido que ni siquiera hay tiempo para el escándalo".

A veces parecería que hay tanto de todo a nuestro alrededor que ya no nos queda tiempo para ocuparnos de las cosas realmente importantes.

"No creo que seas tonto. Pero, por otra parte, nunca vas a museos ni lees libros ni nada", le dice Marge a Homero en un episodio. Y Homero contesta: "¿Crees que no quiero? Es la tele, Marge. No me deja. Un buen programa tras otro, cada uno mejor que el anterior. Si sólo trastabillaran una vez, si nos dieran treinta minutos para nosotros mismos... Pero no lo harán, ¡no me dejarán vivir!".

A esta omnipresencia avasallante de los medios en nuestras vidas debemos sumar el escepticismo que se extiende sobre instituciones que en el pasado sirvieron como pilares de la sociedad: la figura del padre, la escuela, la iglesia, la política, la justicia. El descrédito generalizado de las instituciones no es algo totalmente nuevo, pero sí lo es el hecho de que el escepticismo encuentre tierra fértil entre los niños. "Me gustan Los Simpson porque son reales -me dijo un chico de doce años-. Todos tienen problemas: a la familia no le alcanza la plata, Homero odia su trabajo, los maestros también, el gobierno no sirve, los políticos son corruptos."

Algunos padres preferirían mantener a sus hijos alejados de esta realidad. Conservar la infancia como un territorio a salvo del escepticismo. ¿Es posible lograrlo? ¿Son programas como Los Simpson responsables de que nuestros hijos no crean en nada? ¿O será al revés: que esos muñecos de ojos enormes son un imán inevitable porque han tenido la audacia de reflejarnos tal como somos, frágiles, corrompibles, incrédulos, siempre anhelando ser amados, cínicos y tiernos a la vez?

En su edición del 31 de diciembre de 1999, la revista Time eligió a Los Simpson la mejor serie del siglo y a Bart como una de las personas más influyentes de los últimos cien años. ¿Una exageración? No tanto, quizá, si reconocemos que, más allá de la anécdota y los gags propios de la época, el programa en el fondo es una reflexión sobre la condición humana, hecha con dosis parejas de ironía y piedad.

Es probable que el inigualable éxito de Los Simpson tenga que ver con un juego de espejos. ¿Y si nos parecemos a ellos más de lo que creemos? Tal vez también nosotros seamos amarillos y feos. Habrá que ir a mirarse en el espejo con los ojos enormes y bien abiertos para averiguar si no tenemos hamburguesas en lugar de bocas, cucuruchos en el pelo y bolsas tapándonos las cabezas. Todas metáforas, claro, del modo en que la cultura de masas -la misma que ha alfabetizado a la humanidad y puesto al alcance de la mayoría comodidades que antes eran sólo para los reyes- invade nuestras vidas y nuestros cerebros, mientras nos hace reír y olvidar problemas, inmersos, como estamos, de lleno en la diversión.