miércoles, 18 de febrero de 2009

- NO A LA GUERRA -




Son muchas las organizaciones israelíes que están contra la guerra


Pacifismo contra viento y marea

Alicia Dujovne Ortiz
Para LA NACION



Noticias de OpiniónLos pacifistas israelíes que marchan junto a los pacifistas palestinos, en Tel Aviv, en Jaifa o en Ber Sheva, saben lo que dicen. Ellos no hablan "desde la Biela", como dice uno de mis amigos, sino desde el terreno. Al hablar desde el único sitio que da derecho a hacerlo, conocen la existencia del Corredor Philadelph, donde cientos de túneles subterráneos, construidos a lo largo de años en la frontera de Gaza con Egipto, sirven para transportar armas, cigarrillos o ganado, pero también para que pasen las brigadas Ezzedin al Qassam, brazo armado de Hamas, que a través de ellos sale a entrenarse en Líbano e Irán.

Los pacifistas israelíes tampoco ignoran que, durante ocho años, mientras Hamas disparaba más de ocho mil misiles, cada vez más dañinos y de mayor alcance, sobre poblaciones civiles israelíes -años durante los cuales Israel edificó centenares de refugios blindados y sistemas de alarma-, en Gaza no se previó ninguna protección para nadie. Muy por el contrario, están al tanto de lo denunciado por médicos y periodistas de Gaza, lo bastante animosos como para abrir la boca: que durante los últimos acontecimientos, los militantes islámicos les impedían dejar sus casas y las ocupaban para disparar desde los techos, aunque ellos intentaran defenderse clavando tablones para impedirles la entrada. También conocen la respuesta de los "soldados de la guerra santa": "¡Traidores! ¡Colaboracionistas de Israel! ¡Espías de Fatah! ¡Cobardes! Van a morir de cualquier modo, igual que nosotros. Combatiendo a los judíos sionistas estamos destinados al paraíso, ¿no les basta con eso?"

Los pacifistas israelíes tampoco ignoran que esos soldados son pibes de dieciséis años mandados a la muerte. "No podían hacer nada contra los tanques y los jets, pero querían que nos dispararan a nosotros para acusar a los israelíes de crímenes de guerra -sostuvieron esos habitantes de Gaza, siempre según una nota del Corriere del la Sera, que los pacifistas israelíes ni habrán necesitado leer-. Prácticamente todas las casas más altas de Gaza alcanzadas por las bombas israelíes tenían sobre el techo rampas lanzamisiles, o eran puntos de observación de Hamas, emplazados cerca del depósito mayor de la ONU que después se incendió". Y hablando de la ONU, los pacifistas israelíes también se habrán enterado de que esa organización acaba de acusar a Hamas de robarse la ayuda humanitaria enviada, y de que, "con mucho enojo la organización internacional ha cortado los envíos de alimentos y mantas hasta que Hamas no dé garantías creíbles de que dejarán de robar".

¿Qué se hace con un adversario que provoca y tiende trampas, como siempre se ha hecho en la guerra de guerrillas, con la diferencia de que este pequeño David no sólo no tiene miedo de que Goliat lo mate, sino que lo busca y lo desea? La respuesta de los diez mil pacifistas israelíes y palestinos que desfilaron en Tel Aviv, y de otros miles que lo hicieron en el país, enfrentando todos la acusación de traicionar a su patria, no puede ser más clara: abstenerse de entrar en lo que el escritor israelí David Grossman llama "la terrible lógica de la fuerza y la dinámica de la escalada".

Las distintas agrupaciones y ONG que en Israel defienden a ultranza la utopía de la paz ya tienen sus años. Algunas de ellas son Mujeres Construyendo una Nueva Realidad -un diálogo entre mujeres israelíes y palestinas-, serie de seminarios que se realizan en el Centro de Entrenamiento Golda Meir, de Monte Carmel; Guisha, una ONG fundada en 2005 que se propone proteger la libertad de movimiento de los palestinos, especialmente de los residentes en Gaza; Médicos por los Derechos Humanos de Israel, fundada en 1988 para luchar por el derecho a la salud; Yesh Din, fundada en 2005, que se ocupa de evitar las violaciones de los derechos humanos de los palestinos; B´Tselem (Centro Israelí de Información para los Derechos Humanos en los Territorios), establecido en 1989 por un grupo de prominentes académicos, abogados, periodistas y miembros del Knesset para ayudar a crear una cultura de derechos humanos en Israel; Gush Shalom, la más batalladora, que busca influir en la opinión pública israelí para lograr que se regrese a las fronteras de 1967 y se decrete a Jerusalén como capital de dos estados; o la Coalición de Mujeres por la Paz, fundada en 2000, tras la segunda intifada, compuesta por mujeres independientes y por diez organizaciones feministas.

Pero el movimiento pacifista más antiguo de Israel es La Paz Ahora, fundado en 1978, durante las negociaciones entre Israel y Egipto. En ese momento, 348 oficiales y soldados del ejército israelí publicaron una carta abierta al primer ministro de su país, apoyada por miles de israelíes.

Uno de los fundadores de La Paz Ahora es el novelista israelí Amós Oz, que el año pasado, al recibir el premio Príncipe de Asturias, se autodefinió como un "pacifista pragmático". ¿Qué significa eso? Pues no darles la razón a unos ni a otros de manera tajante, vale decir, simplista. "Ahora ya no interesa quién la tiene -dijo el escritor, nacido en un kibbutz que jamás ha abandonado-. Los intelectuales progresistas europeos odian las películas de Hollywood porque lo representan todo en blanco y negro, los chicos buenos y los chicos malos. Pero cuando se ocupan del Medio Oriente, enseguida quieren determinar quiénes son los buenos y quiénes los malos. La izquierda a la que represento difiere mucho de la izquierda europea. En Oriente Medio los israelíes y los palestinos viven una tragedia, no una película del Oeste. Los palestinos llevan adelante una causa muy dura y lo mismo pasa con los israelíes. Ambos, palestinos e israelíes, están viviendo ahí y ninguno tiene otro lugar al que ir. Ninguno. Hay que llegar a un compromiso. No existen los buenos ni los malos en esta historia ni tampoco se avecina para nadie un final feliz. Quiero imaginarnos a mis compañeros y a mí vestidos con batas blancas como las de los médicos en la sala de urgencias, donde lo único importante es ayudar".

Frente a la tentación de la guerra, David Grossman, otro gran escritor israelí representante de la corriente pacifista, habla de "contenerse apretando los dientes". Lo que se debe poner en práctica, sostiene, es lo contrario del reflejo que consiste en obedecer al consabido "ritual": Israel recibe golpes de Hamas, golpea a su vez y se empantana en una confrontación sin salida. Justamente en la medida en que su fuerza militar resulta aplastante en comparación con la palestina, Israel tiene que "poner candado" a las armas para evadirse del ciclo de violencia y destrucción. "Si en julio de 2006, después del secuestro de nuestros soldados a manos del Hezbollah -agrega el padre de un joven soldado muerto durante esa guerra-, nos hubiéramos contenido y proclamado un cese del fuego durante cierto tiempo, para dar lugar a las tentativas de arbitraje, quizás la situación habría sido completamente diferente de la que conocemos hoy".

Determinar si los que piensan lo mismo en su país son pocos o muchos depende de la importancia que atribuyamos a esa actitud. Son pocos en relación con el inevitable crecimiento de la derecha belicosa, que se hace el caldo gordo en períodos guerreros, cuando los miedos triunfan (la victoria de Netanyhau y la ascensión de un inmigrante ucraniano recientemente llegado al país, Avigdor Lieberman, fundador de un partido de extrema derecha, ferozmente antiárabe, que propicia la "dinámica de la escalada", lo demuestran con creces), pero muchos si se considera el coraje necesario para expresarse en medio de la contienda.

Durante esa contienda, quinientos habitantes de Sderot, la localidad sobre la que llueven los cohetes desde Gaza, han firmado una petición al gobierno israelí de cese del fuego y una nueva tregua con Hamas. Según Ank Yalin, vecino de Sredot y miembro de este grupo denominado Una Voz Diferente, que mantiene relaciones con habitantes de Gaza, más de 1800 israelíes y palestinos han firmado el reclamo. "Es importante para nosotros -dijo- hacer oír una opinión representativa de numerosos habitantes que viven al alcance de los tiros, que han vivido durante 8 años una situación muy dura, pero que creen en una solución pacífica. Al fin de cuentas, se terminará por llegar a un acuerdo; la única pregunta es cuántos inocentes van a morir mientras tanto". En la vereda de enfrente, Hakim Hassona, de Gaza, saluda la iniciativa en forma similar a la de Amós Oz: "¿Por qué utilizar la violencia si en esta guerra no hay vencedores? El hombre de la calle quiere vivir en paz". En Beer Sheva, también alcanzada por las bombas palestinas (donde vive desde hace años mi prima Moncha con su marido Luis, ambos cordobeses), Nevé Gordon, director del Departamento de Política y Gobierno de la Universidad Ben Gurión, piensa igual: "Recién, hace menos de una hora, cayó un cohete a pocos metros de mi casa -le dijo a la periodista Amy Goodman-. Mis dos hijos duermen desde hace una semana en un refugio antibombas. Y aún así, creo que lo que está haciendo Israel es una atrocidad".

Las pacifistas israelíes saben muchas cosas más, por ejemplo que, a efectos de la propaganda, tanto israelí como antiisraelí, ellos resultan inclasificables, luego incómodos. Por otra parte, también sospechan que buena parte de la extrema izquierda, cada día más próxima a la extrema derecha (negacionismo incluido), anda en vías de sacarse la careta. Prueba de ello es la ejemplar historia de un humorista francés como Dieudonné que, tras haber fundado un partido, France Palestine, al que varios de mis amigos franceses de izquierda se afiliaron, ahora le ha pedido a Le Pen que sea el padrino de su hijo, y aparece en escena junto a un actor vestido con la ropa de Auschwitz, a la que llama, amablemente, "traje de luces".

Botella al mar, una militante israelí de extrema izquierda ha escrito una desgarradora carta abierta que he leído en Internet: "No somos eficaces porque, para no sabotear el ánimo de los soldados, en Israel los medios se niegan a difundir nuestras acciones. ¿Pero los medios de afuera por qué no nos apoyan? ¿Tan difícil les resulta mostrar que no todo es blanco y negro, o es que no pegamos con las bellas mociones antiisraelíes ? Hoy tengo miedo: en Israel me consideran traidora, y en cuanto dejo Israel soy israelí, léase una ocupante de derecha". La carta plantea el tema fundamental para todo acto que se ubique en medio de unos y otros: la eficacia. A lo largo de la Historia, quienes se han puesto en el lugar del otro siempre han pesado poco porque han sido los menos. Al mismo tiempo puede que la Historia sólo avance gracias a ellos.

martes, 17 de febrero de 2009

- VERDI -




Giuseppe Verdi


El gran compositor


Maestro de la Opera



Giuseppe Verdi (1813-1901), el más popular de los compositores de ópera, nacido de una familia pobre en un pequeño pueblo italiano. Comenzó a estudiar música en un pueblo cercano. Busseto, donde fue llevado a la casa de un rico patrón quien más adelante costeó su educación en Milán.





Al completar sus estudios se convirtió en director municipal de música clásica en Busseto y contrajo matrimonio con la hija de su patrón; tres años después regresó a Milán con la partitura de su primer ópera, Oberto. Oberto fue producida en La Scala (casa de ópera de Milán) en 1839, tuvo un éxito bastante modesto, y llevó a Verdi a ser contratado para más óperas. Luego sobrevino el desastre: su esposa y sus dos hijos fallecieron. Verdi se las arregló para completar su siguiente ópera, pero ésta fue un completo fracaso y, en su desesperación, él juró no componer óperas nunca más.





Lo que lo hizo cambiar de opinión fue el libreto del antiguo Jews exiliado de su tierra natal. Verdi era un ardiente nacionalista quien anhelaba por una libre y unida Italia y vió a Jews como un símbolo de los italianos oprimidos. Rápidamente compuso Nabucco, la cual tuvo un éxito enorme. De ahí en adelante, Giuseppe y sus óperas se volvieron un símbolo de la independencia italiana. (El grito "Viva Verdi" también defendía el slogan patriótico “Vittorio Emmanuele, Re D’Italia” Víctor Emmanuel, Rey de Italia).





La melodía vocal expresiva es el alma de las óperas del compositor. Tienen muchos duetos, tríos y cuartetos; y el coro juega un papel fundamental. El estilo de Verdi llegó a ser menos convencional a medida que éste fue envejeciendo, recordemos el caso de Il Trovatore; sus trabajos ulteriores tienen una agradable continuidad musical, menos diferencia entre aria y recitativo, mayor orquestación imaginativa y ricos acompañamientos. Sus últimas cuatro óperas: Don Carlos, Aida, Otello y Falstaff son quizás las mejores. Falstaff, su trabajo final, es una obra maestra cómica la cual termina con una fuga despreocupada a las palabras: Todo el mundo es una broma! La fuerza del destino es otra obra destacada. Sus composiciones menos reconocidas son Ernani, Luisa Miller y Un ballo in maschera.





Operas de Verdi

En sus treinta, Verdi compuso Rigoletto (1853), y La Traviata (1853). A pesar de que el público las amó, los críticos estaban frecuentemente escandalizados por el tema de la ópera pues ellos parecían condenar la violación, el suicidio y el amor libre. Pero Giuseppe era ferozmente independiente y vivió abiertamente con su segunda esposa por diez años antes de casarse con ella. Luego del éxito que le provocaron dichas obras y las cuales le hicieron rico, Verdi compró un estado en Busseto; y en 1861 fue elegido en el primer parlamento que se convocó luego de que Italia llegara a ser una nación. En sus últimos años escribió Aida (1871), Otello (1887), y a la edad de setenta y nueve años su ópera final, Falstaff (1893).





Verdi no componía para la elite musical, sino que lo hacía para la masa pública cuyo principal entretenimiento era la ópera. Buscó temas que fueran originales, interesantes y pasionales; sobre todo pasionales. Casi todos sus maduros trabajos son serios y acaban infelizmente; ellos se mueven rápidamente e involucran a sentimientos extremos de odio, amor, celos y miedo; y su música poderosa subraya las dramáticas situaciones.

lunes, 16 de febrero de 2009

- MAYO FRANCES -





Fue el comienzo de una etapa sangrienta


Otra mirada sobre el Mayo Francés


René Balestra
Para LA NACION
Noticias de Opinión


"Abajo la objetividad parlamentaria. ¡No voten más!"

"No hay libertad para los enemigos de la libertad."




José Romero solía repetir, citando a colegas de su especialidad, como Benedetto Croce, que la historia es siempre contemporánea. Porque el que la escribe, cualquiera que sea el período que analice, lo hace desde su hoy. Es decir: la narración siempre tiene lugar desde una época determinada, que es la del autor. Ese autor, a la vez, es una consecuencia de su inmediato pasado y de su tiempo. Significa que su óptica está integrada por elementos que se sumaron a su presente, si el suceso que se estudia es relativamente reciente. Sobre el acontecimiento tiene perspectiva. Esa es una ventaja formidable que permite apreciar la totalidad del objeto. Ortega y Gasset decía, refiriéndose, precisamente, a la perspectiva, que el que de verdad quiere ver una catedral tiene que alejarse de ella, porque si se acerca demasiado lo único que verá será la porosidad de sus piedras.

Nosotros consideramos que eso, la porosidad de sus piedras, es lo único que se ha visto del mayo de 1968 en París. En el siglo XX han tenido muy buena prensa la acción directa, la agitación callejera, la movilización multitudinaria. Bastó y sobró, para ser canonizado, que ese de-sorden enarbolara banderas atractivas. En ese impulso embellecedor entraron filósofos, pensadores, artistas y una inmensa platea mundial que acompañó con fervor, como si se tratara del nacimiento de la felicidad. El anhelo de encontrar el paraíso en la Tierra no es nuevo: es ancestral.

Pero el siglo pasado ha sido el siglo del señuelo, con los resultados que todos tuvimos el horroroso privilegio de comprobar. La desmesura, la inmediatez, incluso el magnicidio, han sido acompañados, aplaudidos, adorados. La humanidad, así parece, atraviesa períodos de exaltación por la exaltación misma. Son épocas en que parecería que todo lo que se quiere está a la vuelta de la esquina, esperándonos. Eso ocurrió con el Mayo Francés.

Pero nosotros tenemos perspectiva: han pasado cuarenta años. El huevo de la serpiente , de Ingmar Bergman, es una excelente película, que narra el origen del nazismo en Alemania. Nos atrevemos a sostener, en un paralelismo, que el Mayo Francés del 68 fue un ensayo general o unas maniobras universales de lo que vino después, en la década del 70: el neofascismo. Totalitario y despreciador de las libertades, como el primero.

Esos jóvenes universitarios de París que encendieron la imaginación de millones en el planeta no eran románticos que anunciaban un nuevo mundo. Eran adelantados útiles de los criminales que vinieron después. Se aburrían con De Gaulle. El ministro de Cultura de su época les parecía monótono. Vale la pena recordar que ocupaba ese cargo, con inmensa solvencia, André Malraux. Pero ellos sentían hastío. La sociedad de la abundancia, como no la había conocido nunca la humanidad hasta entonces, los empalagaba.

Ser joven no significó nunca una garantía de generosidad y altruismo. Suzanne Labin trae en su libro El drama de la democracia este dato: la edad de los que manejaban los hornos crematorios de los campos de concentración nazis iba de los 20 a los 23 años.

Esos estudiantes franceses que ilusionaron a tantos y todavía son adorados por muchos eran incapaces de valorar la dimensión histórica y moral de De Gaulle. Este excelente gobernante había salvado a Francia del suicidio histórico de Vichy y acababa de rescatarla de nuevo con Argelia. Pero ellos, como los primeros fascistas de Mussolini, querían vivir peligrosamente. Protagonizaron lo que Ortega y Gasset había sostenido algunas décadas antes en su libro España invertebrada . Aquello de que hay épocas en que los hombres superiores atraviesan su tiempo ante la mirada indiferente o el escarnio de mayorías corrompidas.

La falta de probidad en ciertos análisis políticos, realizados por sedicentes científicos que pasan mercadería de contrabando, quiere imponer la versión canónica de que el fascismo es sólo una consecuencia residual del capitalismo. Como si en nuestros días nadie tuviera noticias del holocausto de millones de opositores en la Rusia soviética de Stalin o en la Camboya de Pol Pot.

El fascismo es el desprecio a la razón, el repudio a los métodos civilizados, el rechazo al diálogo. Dondequiera que este tríptico impere, hay fascismo. Porque, como reverso, como daguerrotipo, es también una manera de pensar, de sentir y de vivir, como es la democracia. Sólo que por el absurdo.

El fascismo, más que una cultura, es una contracultura. En ese ensayo general de lo que después fue la década del setenta, estaban los protagonistas que más adelante se convirtieron en las Brigadas Rojas de Italia, en las bandas criminales de Alemania o engrosando la ETA terrorista en España.

No es nunca la idea que se dice defender lo que importa, sino el modo, la manera, los métodos que se emplean. Desde la época bíblica fue así. No se necesita ser teólogo o exégeta del Libro Sagrado para saber que siempre "por sus frutos los conoceréis".

Para el fascista, el otro no existe. Esa gimnasia callejera del final de la década del 60 en París fue el prolegómeno de todo el horror del 70. Como en los bulevares, estos falsos garibaldinos, los setentistas, lo querían todo de golpe. Eran repentistas y, metodológicamente, criminales.

En la raíz, en el tuétano, estaba y está la impaciencia. No pueden ni quieren esperar ni dialogar. No tienen interlocutores. Los demás, como lo explica admirablemente el autor búlgaro contemporáneo Tzvetan Todorov en La conquista de América , son Moctezuma y ellos, Cortés. Los demás sólo importan para ser colonizados. Son objetos, nunca sujetos.

Pero esta nota no tiene un interés exegético por el Mayo Francés del 68. Para nosotros tiene importancia por el ahora argentino, gobernado por una raza que dice reconocer su origen en aquellos sucesos. La capa de gobernantes actuales, sobre todo los dos actores principales: una de derecho y el otro de hecho, tienen la forma y el modo que nacieron en aquel mayo de hace cuarenta años. Esa revolución frustrada lo fue porque sus estrellas eran, fundamentalmente, declamadoras. La inmadurez fue congénita. Ese inmenso torrente humano que circuló por sus calles no sabía adónde iba. Como toda corriente, por más caudal que tuviera, careciendo de fuente surgente, se agotó. Se agotó donde había tenido su origen, pero renació como afán de desquite en algunos países centrales y en otros marginales. Nosotros padecimos una porción de ese espanto. Los que pedían lo imposible, como no podía dejar de ocurrir, generaron pavor; horror y crimen en los que atacaban y en los que reprimieron.

El Mayo Francés de 1968 quiso inventar la realidad. Pero la realidad no se inventa. La realidad se analiza, se palpa, se modifica y, eventualmente, se mejora. Siempre teniéndola en cuenta. Pero no se inventa. Ese pecado mortal es tal vez el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo de nuestra tragedia argentina actual.

El autor es director del doctorado en ciencia política de la Universidad de Belgrano.

domingo, 15 de febrero de 2009

- 188 AÑOS DE CABALLITO -




CABALLITO:


UN ANTIGUO BARRIO PORTEÑO


COMPLEAÑOS N° 188



En el año 1804 en la esquina de Rivadavia y Emilio Mitre, se abrió una pulpería perteneciente al vecino Nicolás Vila, en su techo se encontraba la única y típica veleta del barrio con la silueta de un caballito.





A ella el barrio debe su nombre, esta era una zona de hermosas quintas muchas de ellas para vivienda permanente y otras utilizadas para fin de semana por los porteños, las mismas se veían a lo largo de la actual Rivadavia, era una zona tranquila, con mucho verde. Una de sus famosas quintas fue la de Ambrosio Plácido Lezica, a partir de la cual en el año 1928 nace el hoy llamado parque Rivadavia.

La llegada del tranvía y luego la del subterráneo como en muchos otros barrios de Buenos Aires, contribuyeron favorablemente en sus principios para impulsar un gran desarrollo habitacional y comercial en la zona.





LOS TRANVIAS EN CABALLITO

En 1913 por primera vez la empresa Anglo Argentina hizo circular el granvía número 49 que circulaba entre el bajo Flores y Primera Junta, este recorrido tuvo su origen porque una linea de carga transportaba tierras de la construcción del subte A, a la zona del bañado detrás del cementerio de Flores. Estos tranvías dejaron de funcionar por un decreto de Noviembre de 1961 que determinaba que podían funcionar solamente por un año más.





PRIMER COLECTIVO ENTRE CABALLITO Y FLORES

En la crisis económica de 1928 un grupo de taxistas afecatados por las sircunstancias y los escasos ingresos decidieron utilizar los taxis para establecer una linea colectiva de pasajeros entre la Plaza Primera Junta, San José de Flores y Rivadavia y Lacarra, cobraban 0,20 centavos entre cabeceras y 0,10 centavos hasta Plaza Flores.





Estas personas fueron los precursores del sistema de transporte de colectivos. Los coches podían transportar hasta seis pasajeros, ubicados tres en el asiento trasero y dos en asientos plegables y uno al lado del chofer.En las horas cruciales se habilitaban coches especiales para damas. Una semana más tarde ya estaban circulaban 10 lineas de colectivos con un total de 410 vehículos.





CLUB FERRO EN LA HISTORIA DE CABALLITO

En Julio de 1904 empleados del Ferrocarril Oeste se reúnen con el fin de fundar un club para que sus asociados puedan dedicarse a los ejercicios físicos. El 8 de Diciembre de 1904 se inaugura y se realiza una cinchada conmemorativa, lo cual se repitió hasta 1912, año en el cual ser reemplazó la cinchada por una disputa futbolística entre empleados ingleses y locales. Así fué como se inició el Club Ferro Carril Oeste.





Desde el 13 de Febrero comienzan los festejos por el Aniversario número 188 de la República de Caballito. La fecha de la conmemoración es el 15, día que se recuerda la fecha en que se compró el predio que dio origen a la “pulpería del caballito”, donde se izaría la veleta que dio lugar al nombre del barrio, en la esquina de Emilio Mitre y Rivadavia.





En este aniversario el CGPC 6 junto a 22 instituciones que conforman la Red de Cultura Caballito (desde 1989) organizan 17 actividades gratuitas entre los viernes 13 y 20 de febrero; que incluyen música de tango, jazz, blues y rock; exposiciones; visitas guiadas; paseos en tranvía y un cumpleaños que iluminará el cielo del Parque Rivadavia con muchos fuegos artificiales.

sábado, 14 de febrero de 2009

- TANGO -




Decide la Unesco

El tango, candidato a ser patrimonio de la humanidad

La propuesta fue presentada por la Argentina y Uruguay; hubo más de 100 postulaciones


Susana Reinoso
Enviada Especial – La Nación



PARIS.- Será en septiembre próximo, en los Emiratos Árabes, cuando el tango tendrá su oportunidad histórica de ser declarado patrimonio inmaterial y cultural de la humanidad, protegido por la Unesco.

En Abu Dhabi se reunirá el Comité para la Salvaguardia del Patrimonio Inmaterial y Cultural, con la misión de aprobar o rechazar las más de 100 candidaturas presentadas por diversos países ante el organismo en París, cuya temperatura es de hielo.

China se atrevió con más de 30 postulaciones y Japón, con 24. Por razones de equilibrio, la Unesco habrá de considerar exhaustivamente la abundancia de pretesiones chinas y japonesas.

El tango tiene, según fuentes inobjetables de Unesco consultadas por La Nacion, "casi el 100% de posibilidades de ser aprobado, tal como la candidatura se ha presentado". En los últimos años, la música ciudadana lo intentó en otras gestiones políticas. La de Ibarra y la de Telerman, pero la candidatura se presentó, por así decirlo, por la ventanilla equivocada y no prosperó.

Hasta aquí llegó, con una abultada carpeta en mano, el ministro de Cultura de Buenos Aires, Hernán Lom bardi. Tenía una copia autenticada de la documentación respaldatoria de la candidatura del tango como manifestación cultural rioplatense. fue una suerte, porque la presentación oficial, enviada por la Cancillería argentina, no llegó antes del vencimiento del plazo, operado la semana última. Así lo informó Lombardi a La Nacion.

La candidatura está firmada por la Secretaría de Cultura de la Argentina y el minsiterio de Cultura de Uruguay, pero fue presentada por Buenos Aires y Montevideo.

Cultura de dos orillas

El tango, como manifestación cultural rioplatense, se presentó como un género que invlocra danz,a múscia, poesía, canto, cine, milongas, todo ello interactuando en un universo simbólico. Su vigencia "impregna el imaginario del Río de la Plata, resultado de procesos de hibridación que, en la actualidad, es uno de los signos fundamentales de la identidad rioplatense".

En Abu Dhabi, los 24 países que integran el Comité considerarán las recomendaciones del grupo conocido como "subsidiario" o "suplementario" que, que tras leer todas las presentaciones, expedirá sus recomendaciones en mayo próximo. La Nacion pudo saber que el grupo subsidiario está integrado por Estonia, Corea, México, Kenya y los Emiratos Arabes. Países todos interesados en la expresión cultural tanguera.

Las fuentes consultadas expresaron que las más altas autoridades del Comité de Salvaguardia, a cuyo cargo se hallan las declaraciones de protección del patrimonio inmaterial y cultural, vieron "con muy buenos ojos", las candidaturas de dos o más países. Entre ellas, la del tango, de Argentina y Uruguay.

Hubo otras que también despertaron expectativas. De acuerdo con las fuentes, causó muy buena impresión la candidatura del Año Nuevo en Oriente Próximo, presentada por 10 países que van de Irán hasta Afganistán. Otra candidatura multinacional fue la cocina mediterránea, respaldada por Italia, España, Marruecos y Grecia.

En agosto se conocerán las observaciones que el Comité para la Salvaguardia del Patrimonio Inmaterial y Cultural eventualmente formule a las candidaturas.
Los voceros de Unesco deslizaron que, justo en el año que termina su mandato en Unesco, su director general Koitchiro Matsuura querrá despedirse con un acto de rotunda trascendencia: la proclamación de protección de la primera lista de patrimonio inmaterial, conforme la Convención vigente desde 2006.

Claves

• Qué significa para el tango: la declaración de Unesco agrega al tango un valor simbólico y una seña de identidad local. Involucra a todos los actores y todos los elementos que interactúan en su existencia.

• Patrimonio inmaterial : son las tradiciones y expresiones orales, artes de espectáculo, usos sociales, rituales y actos festivos, entre otros.

• Compromiso: Buenos Aires y Montevideo se comprometen, entre otras acciones, a crear un Centro de Documentación y Registro del Tango; a recuperar manuscritos, material sonoro, vestuario de época e instrumentos musicales. Además, se creará un Instituto de enseñanza del tango-danza y una cátedra del bandoneón.

viernes, 13 de febrero de 2009

- GÛIRALDES -




Nace Ricardo Güiraldes


Emblema de un estilo


Creador de DON SEGUNDO SOMBRA




Ricardo Güiraldes nació en 1886, un día como hoy, 11 de enero, en medio de una acaudalada familia porteña. Sus primeras palabras las dijo en Francia, adonde su familia se traslado cuando el niño había cumplido un año. Ricardo pasó en Europa su primera infancia, aprendiendo a hablar francés, alemán y por último castellano.





En 1890 los Güiraldes vuelven a Buenos Aires. La vida de Ricardo se repartía entre la casa en plena ciudad y la estancia "La Porteña" en San Antonio de Areco.
El despertar a la vida en las grandes ciudades del mundo marcó su futuro estilo cosmopolita y universal.

Su infancia en el campo le descubrió al gaucho y marcó el objetivo final de su obra literaria.





Desde su adolescencia, Ricardo Güiraldes alternó la vida en el campo con la lectura. Devoró los libros de los narradores clásicos de la vanguardia. Probó escribiendo sus primeras páginas y contó acerca de quienes las leyeron: "Todos se reían, como era debido".

En su juventud tuvo un fugaz paso por las facultades de arquitectura y derecho en las que no logró más que aplazos.





Comenzó entonces sus viajes con amigos alrededor del mundo, donde alejado de "La Porteña", no se decidía a escribir.
Se convirtió en el más pícaro de los playboys, las fiestas, la noche, el tango y las mujeres. Europa se rindió a su encanto. Pero entre todas las mujeres, Ricardo se rindió a una argentina, Adelina del Carril.





Con ella se casó en 1913 y de ese matrimonio nacieron en 1915 los dos primeros libros de Güiraldes: "El cencerro de cristal" y "Cuentos de muerte y de sangre". Fueron rotundamente despreciados por la crítica e ignorados por el público. Ricardo los tiró en el pozo de "La Porteña".





En el texto, explica el porque del fracaso de estos dos primeros libros de Güiraldes. De los escritores de esa época, solo Leopoldo Lugones reconoció el narrador nato y exquisito que palpitaba en Ricardo Güiraldes.

En 1923 publico Xaimaca ,libro de viajes en forma de novela , de estilo e imagineria poéticos e impresionistas.En 1926, Ricardo Güiraldes había recorrido con sus viajes las grandes ciudades del mundo.





En todas partes encontró un cuadro similar. El paisaje estaba dominado por la era industrial y su herramienta fundamental, la producción en cadena.
Hombres y mujeres solo eran un engranaje, una pieza más de las grandes fábricas y empresas.





Había nacido la sociedad de masas. Las personas apretadas en las ciudades, perdían su identidad para sumarse a la multitud.
Güiraldes con su obra proponía al lector recuperar su identidad perdida. Ser uno, en lugar de muchos.

Ricardo Güiraldes logró que el folklorismo trascendiera sus límites locales. Creó un lenguaje universal. el gaucho y La Pampa perdieron su encierro y se sumaron al bagaje literario de las gentes de cada rincón del planeta.





Su obra culmina con el clásico Don Segundo Sombra (1926) cuya historia se basa en el Kim de R. Kipling , con metáforas procedentes del vanguardismo frances de principios de siglo, en esta obra el cosmopolismo literario y el arraigo al país se funden en una de las producciones más características de la moderna literatura latinoamericana. Postumamente se publicaron sus Poemas Solitarios (1928).

jueves, 12 de febrero de 2009

- COMPARACIONES -





El mundo sesgado de los "progresistas"


Hay que leer la historia sin ira


Carlos Floria
Para LA NACION
Noticias de Opinión




Se atribuyen a la Presidenta, según leo, ejercicios comparativos por lo menos arriesgados. Comparó la carrera política del presidente Obama (para serlo "tuvieron que pasar muchas cosas en el mundo", dijo) con la de Kirchner, un "joven desgarbado" que llegó a la Presidencia después de haber pasado (¿en el mundo, en nuestro país?) otras tantas.

Ese tipo de afirmaciones, como las que en el pasado reiteró respecto de "dos siglos de fracasos" de una Argentina alterada, es una lectura de la historia un tanto sesgada, para decir lo menos. Revela que la Presidenta no es una intelectual preocupada por lo que significan los análisis propios del método comparativo. Comparar implica un ejercicio intelectual aplicado al mejor conocimiento: comparar es conocer y afinar la lectura del pasado y del presente.

La lectura de la historia es el primer paso en la secuencia de una sustantiva explicación política, así como la lectura de la sociedad, las instituciones y la ética pública son pasos fundamentales para una adecuada educación y cultura políticas.

Un "joven desgarbado" fue, por ejemplo, Charles de Gaulle, según descripción de sus superiores en su carrera militar. Cuando los franceses reconocieron en él sus condiciones de líder de crisis, no por eso dejaron de observar excesos verbales que eran puestos en cuestión.

La "autoridad heroica", el "líder de crisis" o el "líder carismático" es un rol polivalente, en cuanto supone riesgos para cualquier sociedad. En el caso de los intelectuales -"ganadería", en expresión de Ortega y Gasset, que integro-, su relación con la política ha sido siempre, y en todos lados, complicada. Suelen enrolarse en la "contestación" permanente. Forman parte del entramado de "sectas ideológicas" que se hacen escuchar a derecha e izquierda, más allá de su número, por la tendencia a la rigidez y la pureza que lleva desde un extremismo a otro. Pagan con frecuencia el precio del aislamiento. Caen en una suerte de totalismo crítico respecto del orden político y social.

Pasó en los años 30, en los 40 y en décadas siguientes. También ocurrió, si se extiende el análisis, en todos los países no totalitarios del siglo XX y entre los políticos intelectuales del siglo XIX, mucho tiempo antes del proletariado moderno.

Una segunda característica es la tendencia al "moralismo", que lleva a la polarización entre derechas e izquierdas, convertidas en derechismo e izquierdismo. Ambas están dispuestas a sustituir la investigación por el profetismo y a buscar chivos emisarios en las inequidades del capitalismo, y con escasa frecuencia en el significado siniestro de los totalitarismos del siglo XX.

Por fin, está la convicción de que los intelectuales son la conciencia de la sociedad. ¿Para qué tipo de sociedad? ¿Qué tipo de Estado defienden, para qué sociedad? Si los intelectuales no atienden a esos interrogantes, ¿cómo interpelan a la clase política? Silvia Sigal y Beatriz Sarlo han escrito propuestas y críticas importantes en esas claves, y no en solitario. Pilar Calveiro -militante y víctima en los años 70 y hoy académica distinguida en la Universidad de México- ha testimoniado su crítica a la estrategia montonera en un ensayo relevante: Política y/o violencia. Una aproximación a la guerrilla de los años 70 . Título provocativo, aporte sugerente.

Me interno, por fin, en la cuestión del progresismo, apelación que cada protagonista interpreta a su modo. En mi caso, como una suerte de católico liberal chapado a la antigua, haré una breve referencia a lo que significó en los años 50 el debate entre progresistas e integristas en el mundo ideológico religioso. Otro debate, pero no diferente de lo que circula en las calificaciones y descalificaciones actuales.

En los años 50, progresista era, para los católicos, todo aquel que, impedido por razones personales de dar adhesión oficial y total al Partido Comunista, estaba persuadido de la excelencia intrínseca de esa ideología, habida cuenta de que no se difundía o era negado el totalitarismo en la URSS. El progresista era lo que se llamaba el "compañero de ruta" ideal y definitivo. Como escribía por entonces Joseph Folliet -aplicado al caso francés, pero extendible a otros ámbitos-, ese progresismo tenía un carácter pasional y apasionado, sin ser sentimental. Hay que recrear aquella parte de la historia. Explicaba rasgos comunes: una voluntad de estar presente en la historia, un deseo de justicia social, un optimismo fundamental acerca de la Iglesia en el mundo...

Muchos intelectuales burgueses se sentían fascinados por el comunismo. La URSS era un lugar de peregrinaje político, que llevó a Simone de Beauvoir a considerar a Stalin, después de un par de entrevistas, "un abuelito patriota" (¡!).

Enfrente estaba el integrismo, como tendencia menos asible que el progresismo. Pero había rasgos comunes: también era pasional y apasionado, y no reconocía el valor del diálogo: cultivaba, naturalmente, el monólogo. No discutía: condenaba. Los integristas católicos se consideraban "el juicio de la Iglesia". Eran, en rigor, sectarios, sin disposición para persuadir, sino para intimidar. Sobrevaloraban la ortodoxia tal como la interpretaban, y tenían la verdad. Tendían -tienden- al autoritarismo. Y terminan siendo clericales, rasgo no ausente en el progresista en la medida en que sitúa a la Iglesia como poder o contrapoder político... No es tradicional, sino tradicionalista.

Ambos, progresistas e integristas, apenas perfilados en estas notas, son riesgosos por la lógica interna autoritaria que los envuelve, aunque no lo acepten. Tensos, dramáticos, apocalípticos, expresan una lógica abstracta: el espíritu de sistema, la negación de la autocrítica y, al cabo, la ausencia de humor. No saben manejar la ironía y el sarcasmo, no saben de la broma franca y libre...

Dicho esto, queda una cuestión actual: ¿cuán progresista es el progresismo que ahora se cultiva y se invoca? ¿Existe el progresista reaccionario? Pregunta incómoda, pero realista.

Una anécdota de la vida académica: en un seminario dictado en la Facultad de Derecho de la UBA, y en vísperas del último retorno de Perón, tenía como cursante (es un decir, por cuanto eran frecuentes sus ausencias) a Rodolfo Galimberti.. Con un colega, habíamos publicado una Historia de los argentinos , todavía circulante, que no recomendábamos en la bibliografía por reservas éticas.

Finalizada una sesión del seminario, se presentó Galimberti, cordial y respetuoso, para transmitir una preocupación de los estudiantes. La queja partía -según él- de un capítulo que aplicaba una suerte de tipología de los liderazgos, procedente de la ciencia política, al estilo y a la historia de Juan Domingo Perón. Inteligente, pragmático, con dosis de cinismo, realista... Galimberti me observó: "Eso ya lo sabemos, pero usted lo califica como inspirado por el conservadurismo popular, cuando se trata de un socialista nacional... Y además usted sostiene que la vida pública de Perón comenzó y terminará en su papel militar..."

Galimberti no era un intelectual: era un militante. Fue indiferente que le sugiriera una recorrida por la crisis del 30, por los años del GOU, por las banderas del muy conservador gobernador Fresco, que Perón empleó sin citarlo, y por el hecho entonces reciente de que el general había designado a un antiguo conservador, Héctor Cámpora, y al dirigente principal del Partido Conservador Popular, Vicente Solano Lima, como sus hombres de confianza en una tempestuosa sucesión...

Por eso es aconsejable una relectura de El mito de Hitler , de Ian Kershaw (edición inglesa de 1987, edición en español de 2004), de Operación Traviata , de Ceferino Ratto (allí consta que en un encuentro de Perón, en Madrid, con líderes montoneros, ellos se presentaron según sus "grados" y Perón los saludó "como general del ejercito argentino"), del reciente libro de Juan José Sebreli Comediantes y mártires. Ensayo contra los mitos, y, si uno se quiere internar en testimonios de la vida militante entre nosotros, de Lucha armada en la Argentina , revista con título provocativo y contenido sugerente y serio. Aquella recomendación clásica de que la lectura de la historia debe hacerse sin ira y con estudio tiene la oportunidad de lo necesario.

El autor es profesor emérito en Ciencia Política en la Universidad de San Andrés y consulto en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.

miércoles, 11 de febrero de 2009

- TIEMPO -




Frases y citas célebres sobre

El Tiempo




La verdad es hija del tiempo.
Aulo Gelio

Con veinte años todos tienen
el rostro que Dios les ha dado;
con cuarenta el rostro
que les ha dado la vida y
con sesenta el que se merecen.
Albert Schweitzer





El tiempo saca a luz todo
lo que está oculto y encubre
y esconde lo que ahora brilla
con el mas grande esplendor.
Horacio

Quien pierde su tiempo
pierde la vida.
¡Las horas vacías
no vuelven jamás.
José Luis Almada

Nunca pienso en el futuro.
Llega enseguida.
Albert Einstein





No son malos tiempos,
son malos hombres.
John Beaumont

El amor hace pasar
el tiempo; el tiempo
hace pasar el amor.
Proverbio italiano

El tiempo es una imagen
móvil de la eternidad.
Platón

El mejor profeta del
futuro es el pasado.
John Sherman

No existe en el mundo nada
más poderoso que una idea
a la que le ha llegado su tiempo.
Victor Hugo





El tiempo, ese juez insobornable
que da o quita la razón.
J.M.García

Los primeros cuarenta años
de vida nos dan el texto;
los treinta siguientes,
el comentario.
Arthur Schopenhauer

Cuán insensato es el hombre
que deja transcurrir el
tiempo estérilmente.
Goethe

Tómate tiempo para deliberar,
pero cuando llegue la hora de
la acción deja de pensar y actúa.
Andrew Jackson

El tiempo no es sino el espacio
entre nuestros recuerdos.
Henri-Frédéric Amiel





Solamente aquel que construye
el futuro tiene derecho
a juzgar el pasado.
Friedrich W. Nietzsche

Malgasté el tiempo y ahora
el tiempo me malgasta a mí.
William Shakespeare

Más vale una palabra a
tiempo que cien a destiempo.
Miguel de Cervantes

Un minuto que pasa es irrecuperable.
Conociendo esto, ¿cómo
podemos malgastar tantas horas?.
Gandhi





Se dice que el tiempo es
un gran maestro; lo malo es
que va matando a sus discípulos.
Hector Berlioz

El que se ocupa demasiado
en hacer el bien no tiene
tiempo de ser bueno.
Rabindranath Tagore

La manera más segura
de llegar tarde,
es tener demasiado tiempo.
Leo Kennedy

martes, 10 de febrero de 2009

- ALCOHOLEMIA -




Dureza contra la alcoholemia


Es positivo el incremento de la severidad de las sanciones a los conductores que han ingerido bebidas alcohólicas

Noticias de Opinión
Editorial La Nación



El flamante sistema de controles para verificar qué conductores han ingerido bebidas alcohólicas en cantidad superior a la permitida por las reglamentaciones vigentes ha tenido positivo comienzo. Sin embargo, las autoridades se proponen tornarlo más riguroso, hasta llegar a la tolerancia cero, intención para nada exagerada porque, según está comprobado, esa contravención es una de las principales causas de los accidentes de tránsito.

Hay conductas antisociales cuya subsistencia las ha convertido en graves endemias. Una de ellas es la indisciplina de la mayor parte de quienes en nuestro país manejan toda clase de vehículos. Esa desaprensiva y deliberada ignorancia de la normativa elaborada y dictada con el sano propósito de ordenar el tránsito, nos ha deparado el tristísimo privilegio de encabezar las estadísticas mundiales de accidentes viales y su lamentable traducción en muertos, heridos, discapacidades físicas permanentes o temporarias, y pérdidas materiales y de horas de trabajo, al margen de que los afectados son, muchísimas veces, terceros inocentes: sin ir más lejos, tal cosa ocurrió con los pasajeros de los dos colectivos que chocaron de frente el lunes último, en Lomas del Mirador.

De una vez por todas, alguien tenía que plantarse con firmeza y sin dar lugar a equívocos ante ese desquicio que tiene décadas de antigüedad y ha crecido en forma proporcional al incremento del parque automotor. Junto con el descuento de puntos, denominado scoring , nuestra ciudad implantó los controles de al-coholemia, que ya eran puestos en práctica en ciertas jurisdicciones bonaerenses y de otras provincias. La medida prosperó y ya tiene más adhesiones. Además, caso infrecuente, por cierto, pocas voces se alzaron contra esa justificada restricción y, en todo caso, sólo para objetar el considerable monto de las multas.

Al contrario, enfrentados con el rigor del nuevo régimen -va desde la incautación del vehículo y el pago de una suma considerable por el acarreo hasta sanciones pecuniarias y el retiro de la licencia de conducir-, los automovilistas se han adaptado a un rápido cambio de costumbres: compulsas en comercios dedicados a la gastronomía han demostrado que los conductores están aprendiendo a limitarse y paulatinamente va disminuyendo la cantidad de infractores descubiertos merced a ese sistema de fiscalización.

El endurecimiento de las sanciones planteado en el seno del Consejo Federal de Seguridad Vial, iniciativa que hasta incluye la posibilidad del arresto de los conductores, es positivo. Quien conduce bajo los efectos del alcohol es un inconsciente que a sabiendas pone en peligro su propia vida, las de sus acompañantes y las de muchos inocentes. No se merece, pues, ninguna consideración, excepto las atinentes a la imparcialidad y honestidad de los controles, y la seguridad de que sean respetados sus derechos fundamentales. Está de más decir que esa severidad debe ser absoluta y sin exclusiones ni privilegios de ninguna clase.

Por ahora, es de sospechar que los conductores acatan esta normativa por temor a la rigurosidad de las sanciones. Pero cabe coincidir con el criterio de los expertos cuando infieren que, de a poco y si esta campaña no es efímera, sino una auténtica política de Estado vigente en todo el país, los resultados harán que los conductores tomen conciencia de los efectos positivos de las buenas conductas viales y las acaten por el sencillo hecho de su razonabilidad. Es menester hacer votos para que así ocurra. Tal vez, por ese camino, los argentinos lleguemos a admitir que, en este tema en particular o en cualquier otro de parecida naturaleza, la anomia pertinaz que nos aqueja es perjudicial para toda la sociedad y un veneno letal para el sano ejercicio de la convivencia en paz y en libertad.

sábado, 24 de enero de 2009

- GIROLDO -




Oliverio Girondo


ESCRITOR PORTEÑO



Oliverio Girondo nació el 17 de agosto de 1891 en Buenos Aires en el seno de una familia adinerada, lo que le permitió desde niño viajar a Europa, gracias a esto estudió en París y en Inglaterra. Escribió y publicó desde muy joven.





Participó en revistas que señalaron la llegada del ultraísmo, la primera vanguardia que se desarrolló en Argentina, con las revistas "Proa", "Prisma" y "Martín Fierro", en las que también escribieron Jorge Luis Borges, Raúl González Tuñón, Macedonio Fernández y Leopoldo Marechal, la mayoría de ellos del Grupo de Florida que en contraposición al Grupo de Boedo se caracterizaba por su estilo elitista y vanguardista.





Girondo fue uno de los animadores principales de ese movimiento. Y ejerció influencia sobre poetas de las generaciones posteriores, entre ellos el surrealista Enrique Molina, con quien tradujo "Una temporada en el infierno", de Arthur Rimbaud.
Sus primeros poemas, llenos de color e ironía, superan el simple apunte pintoresco y constituyen una exaltación del cosmopolitismo y de la nueva vida urbana e intentan una crítica de costumbres.





En 1926, en un almuerzo organizado en honor a Ricardo Güiraldes, conoció a Norah Lange, poetisa con la cual se casó en 1943 y con quien emprendería innumerables viajes.
Desde 1934 mantuvo una importante amistad con Pablo Neruda y Federico García Lorca, quienes por esa época se hallaban en Buenos Aires. A partir de 1950 comenzó también a pintar con una orientación surrealista, aunque nunca expuso sus cuadros.





Su último libro, "En la masmédula" (1957), es un desesperado intento de expresión absoluta. Enrique Molina señaló: "Hasta la estructura misma del lenguaje sufre el impacto de la energía poética desencadenada en este libro único. Al punto que las palabras mismas dejan de separarse individualmente para fundirse en grupos, en otras unidades más complejas, especie de superpalabras con significaciones múltiples y polivalentes, que proceden tanto de su sentido semántico como de las asociaciones fonéticas". Algunos críticos relacionaron este último gesto vanguardista de Girondo con un libro igualmente desesperado, constructor y destructor del sentido: "Trilce", del peruano César Vallejo.





En 1961 sufrió un accidente muy grave que lo dejó imposibilitado físicamente.
Murió el 24 de enero de 1967.





Alguna obras

Veinte poemas para leer en el tranvía (1922)
• Calcomanías (1925)
• Espantapájaros (1932)
• Interlunio (relato, 1937)
• Persuasión de los días (1942)
• Campo nuestro (1946)
• En la masmédula (1953)

viernes, 23 de enero de 2009

- BICICLETA -




La inflación en la irrealidad política


Moreno, el chico de la bicicleta


Beatriz Sarlo
Para LA NACION
Noticias de Opinión






Un clásico del ensayo nacional en el siglo XX es El medio pelo en la sociedad argentina . Arturo Jauretche no sólo era conocidísimo cuando apareció el libro, sino que la década del 60 fue su gran momento. El medio pelo tuvo tres ediciones en 1966, aunque en los despachos la censura no cabeceara distraída. Como recuerdo, tengo el de haber provocado que Radio Municipal levantara el programa del Instituto Torcuato Di Tella, precisamente porque lo entrevisté a Jauretche.

Cuanto más lejos parecía el peronismo de su regreso triunfal en 1973, tanto más influyentes eran sus intelectuales, que no encontraban en ninguna doctrina oficial peronista un obstáculo para levantar la barroca arquitectura de un movimiento, cuyo dirigente máximo, exiliado en España, debía aceptar más o menos a todo el mundo: aquellos cuyo prestigio se había forjado en la Resistencia, y también los intelectuales que lo habían seguido desde el principio, pero a quienes Perón siempre consideró con una desconfianza circunspecta, como a compañeros que, por alguna causa, no eran plenamente del mismo palo.

Ese peronismo "teórico", en sus diversas variantes, florece en los años 60 e incluso conquista bastiones universitarios. Para usar las categorías de Jauretche: poco a poco, y de manera torrencial, a comienzos de los 70 el "medio pelo" se nacionaliza y se hace peronista. Y a esas capas medias, muy jóvenes, les fascinó encontrar en las indicaciones que proporcionaban Jauretche, Hernández Arregui o Jorge Abelardo Ramos el juicio a sus padres (que no habían entendido el peronismo: gran tema de culpa colectiva durante tres décadas).

Recordando a Jauretche, abrí El medio pelo , un viejo ejemplar de la editorial Peña Lillo, empresa ideológica en cuya Biblioteca de Estudios Americanos se publicó, sin límites a izquierda o derecha, el pensamiento "nacional": Ernesto Palacio, José María Rosa, Rodolfo Puiggrós y los intelectuales que mencioné más arriba. Subrayado hasta la duplicación, mi ejemplar me delata como una lectora fervorosa, a la que un regreso cuarenta años después deja flotando entre esas huellas de la inocencia perdida y la comprobación de que el estilo de Jauretche, irónico y socarrón, forma parte de la mejor tradición criolla de la prosa argentina.

Como sea, no sucedió simplemente eso previsible, sino que el reencuentro con unas páginas de Jauretche produjo una inesperada conexión con el presente. Me atrevo a recomendar la lectura de este par de páginas de Jauretche a los intelectuales del espacio kirchnerista para que refresquen las categorías nacionales de pensamiento, mientras difunden los textos más fashion de Laclau y Zizek, abundantemente citados en las jaculatorias semanales que distribuye por correo electrónico la Red Mujeres con Cristina.

La "Advertencia preliminar" está dedicada a polemizar con alguien que Jauretche no nombra, pero a quienes todos consideran el fundador de la sociología como disciplina académica en la Argentina: Gino Germani, que había formado en la Universidad de Buenos Aires la primera promoción de sociólogos entrenados en investigación por encuestas y en estadística. Jauretche, especialista en burlarse de esos métodos, ofrece divertidos ejemplos de la imposibilidad de confiar en las investigaciones académicas, dibujando pequeñas escenas en bares porteños donde los encuestadores, entre café y café, van llenando sus planillas con las ocurrencias del momento. Los datos así obtenidos tendrían, en el mejor de los casos, una validez "relativa" y, por si esto fuera poco, "existe el uso malicioso de la información para fines políticos y económicos". En este punto, Jauretche intercala un subtítulo: El chico de la bicicleta , en el que dará las pruebas de este último argumento.

Un amigo suyo había descubierto, en 1927, que la información de los diarios sobre precios internacionales de los productos agropecuarios no provenía de ninguna fuente objetiva. La cosas habrían sucedido así: el jefe de redacción enviaba, al "chico de la bicicleta" a Bunge y Born, donde le entregaban una página con las cifras que debían publicarse como si fueran noticias proporcionadas por los cables llegados de los grandes mercados internacionales de granos. A la mañana siguiente, continúa Jauretche, los chacareros indefensos leían los diarios y allí encontraban los precios que el gran comprador, es decir, Bunge y Born, había resuelto pagarles.

La mentira forjada en los escritorios de los compradores monopólicos perjudicaba a quienes confiaban en la prensa para saber dónde estaban parados. Jauretche se refiere a dos aspectos: la invención de datos que pretenden pasar por representaciones más o menos próximas a la realidad, por una parte, y por la otra, la mentira como instrumento de un engaño social de magnitud considerable (miles de pequeños chacareros, víctimas de las maniobras de Bunge y Born).

En estos días, los argentinos nos enteramos, estupefactos pero menos crédulos que los chacareros de Jauretche, de una mentira emitida desde el Gobierno y en nombre de los organismos del Estado: según el Indec la inflación de 2008 no habría superado el 7%. El dato lo inventó el actual chico de la bicicleta, Guillermo Moreno. Lo nuevo es que este chico hizo mucho más que el enviado por los diarios a las oficinas de Bunge y Born: capturó el Indec, les puso un índice a la mentira que resultara agradable a los dueños de la bicicleta, y se fue para Olivos.

Este dato, que el Gobierno ha hecho propio, no sólo es una falsedad puesta de manifiesto por varias fuentes, entre ellas las estadísticas provinciales. Es también una afirmación que ha perdido conexión con la realidad. Y esto es lo que alarma, porque el Gobierno se atreve a mentir, entre otras razones, porque cree que su mentira puede tener algún grado de verosimilitud.

Si lo primero es inmoral e irresponsable, lo segundo indica una especie de doble falla políticamente muy grave: omnipotencia respecto de los efectos de la palabra propia y desprecio por la opinión y la experiencia ajenas. Reconcentrado en sí mismo, Kirchner pasa por alto la realidad en nombre de un realismo político cortoplacista. Y además de cortoplacista, equivocado como realismo.

Las mentiras pueden ser prudentes o imprudentes, según sea su verosimilitud, es decir, su capacidad retórica de convencer. La de Kirchner respecto de los datos de la inflación indica que se siente desligado de un principio de verosimilitud y que, por lo tanto, puede decir cualquier cosa, ya que el chico de la bicicleta le traerá las páginas con las cifras que él desea. Confía, además, en una memoria corta, deteriorada; apuesta a que los más perjudicados por la mentira (los pobres que no aparecen como pobres en las estadísticas, por ejemplo) no se ocupen de estas cuestiones porque la miseria es siempre una pérdida de ciudadanía. Se entrega a la manipulación no simplemente de las cifras, sino de las personas.

Ignoro si Kirchner va a pagar con un cercano castigo electoral este gesto de omnipotencia política. Saberlo equivaldría a tener una hipótesis precisa sobre el estado actual de la opinión pública, no simplemente cuáles son los "temas" que interesan a "la gente", sino cuáles pueden ser los tópicos que, en el transcurso de un año de elecciones, tomen importancia para los votantes más difíciles de captar en las encuestas y más sometidos al clientelismo. De todos modos, si Kirchner no recibiera la condena política por el engaño desvergonzado y la incuria con la que permitió que su chico de la bicicleta destruyera un organismo del Estado, si todo se olvida mañana, la mentira del Gobierno no debería recibir solamente una sanción moral. Es una mentira política: se ha ocultado deliberadamente una realidad, que Cristina Kirchner manifestó hace unos meses su voluntad de modificar. No pudo hacerlo, como no pudo hacer casi nada de lo que se había preparado para hacer.

La mentira de Kirchner se convirtió en una marca del segundo período presidencial, y las cifras falsas de la inflación vinieron a mostrar que las promesas de mayor institucionalidad y transparencia que se pronunciaron para las elecciones de 2007 fueron un desvaído sueño electoral, una decoración efímera de la cara arbitraria del poder.

Según Jauretche, las cifras que Bunge y Born transmitía a los chacareros favorecían claramente los intereses de los grandes compradores de granos. Eran una falsedad, pero exitosa, cualidad que todavía no ha demostrado la mentira de Kirchner, que no sólo es soberbia y despectiva, sino también dañina por su potencial destructivo. Las cifras de Moreno tienen una gravedad incomparable porque las emite el Gobierno en nombre de un organismo del Estado.

Jauretche escribió también un Manual de zonceras argentinas; a sus páginas debería agregarse esta última: mentir es mala política, un acto de viveza, no de inteligencia. La mentira del Gobierno alcanzó la intensa cima de un voluntarismo personalizado. El corto plazo consume todo, como si fuera una hoguera.

jueves, 22 de enero de 2009

- COMUNICACION -




QUE ES Y COMO SE APLICA


UNA TECNICA Ó CIENCIA MUY EN VOGA


Finalidad de la comunicación institucional



En las primeras etapas de la era industrial, la única comunicación pública utilizada por las organizaciones empresariales fue la publicidad de sus productos. Pero en nuestros días, sobre todo desde hace un par de décadas, la comunicación corporativa se ha convertido en una parte importante de la estrategia empresarial.





Las instituciones sin ánimo de lucro han seguido parecidos pasos, en cuanto han incorporado a su hacer los modos de comunicación puestos en servicio por las empresas comerciales. Al igual que en los ámbitos del negocio, el arma de la comunicación estratégica se conviene en una de las más utilizadas por la dirección de las instituciones no comerciales.





Tal como ya se ha dicho, las organizaciones tienen muchos tipos de público y compromisos diferentes, en función de la finalidad de las mismas. El peso de la opinión pública es demasiado importante para ellas, de forma que ningún sector de la actividad humana se halla hoy al abrigo de asuntos por los que no se interese dicha opinión. Los problemas de la comunicación corporativa son cada día más complejos, pues éstos se relacionan con la problemática de los públicos a los que tal comunicación se dirige.





En principio, se encuentran los receptores comprendidos por el llamado gran público o público en general, considerado como target, con independencia de su condición de ser o no consumidor de los productos o servicios ofrecidos por el comunicante; los poderes públicos en sus distintos ámbitos territoriales; las asociaciones y organizaciones de consumidores; las asociaciones locales; los proveedores; los accionistas e inversores, y por último, el personal de la empresa.





Como sabemos, hacerse estimar por este variado público, expresar los valores positivos que guían el comportamiento de las organizaciones y dotarse de una fuerte identidad ton una verdadera apuesta para las mismas. Porque para ellas todo el esfuerzo comunicativo va encaminado a consolidar su imagen. Pero ésta debe inscribirse fundamentalmente en lo real de su manera de obrar, sin llegar a contradicciones entre lo realizado y lo predicado. De nada sirve lo gastado en comunicación corporativa si la organización es recusada por un hecho que puede acaparar la atención durante varios minutos en un programa de noticias.





La comunicación corporativa, a veces llamada comunicación institucional, puede ser definida de manera esquemática como una forma de comunicación, en la que una organización habla de sí misma dirigiéndose a los públicos en los que tiene intereses relacionados con su actividad, buscando en ellos el conocimiento y la creación de actitudes favorables a la misma.





La estrategia de comunicación en una organización, aparte del acierto en la elección del «qué decir», facilita con su presencia latente en cualquiera de los mensajes de la organización, que los mismos sean coherentes, aunque hayan sido creados para finalidades diversas, en función de los públicos a los que se destinan. Coherencia también entre los distintos contenidos o temas de los mensajes. Coherencia entre los tratamientos de los mensajes para proyectos diferentes. Coherencia para la planificación de los medios de difusión.





Este tipo de comunicación tiene como objetivo principal conseguir notoriedad, es decir, que la organización sea conocida e identificada por aquellos públicos con los que se relaciona. Al mismo tiempo, busca que tal conocimiento sea valorado de forma positiva por esos mismos públicos. De modo que el propósito de la comunicación corporativa no es otro que lograr cotas estimables de notoriedad, así como de imagen positiva. En síntesis, se trata de que una organización sea conocida y consiga una buena reputación".





Y ahí el protocolo juega un papel fundamental dando esa notoriedad e imagen positiva a la empresa ante sus públicos.

Para que haya comunicación debe existir dos actores: un emisor y un relector. La cosa pasa por que “recibe” el segundo. Lo importante es la percepción!