jueves, 9 de abril de 2009

- SOLAR -




Xul Solar


Pintor argentino autodidacta



Aniversario de su fallecimiento


Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari (nombre artístico: Xul Solar), nace en San Fernando, Buenos Aires, 14 de diciembre de 1887 y muere en El Tigre, Buenos Aires, 9 de abril de 1963.





Su padre fue Emilio Schulz Riga, nacido en Riga, Provincia de Livonia, Rusia, y su madre Agustina Solari, nacida en la ciudad de Zoagli, Génova, Italia. Durante su estadía en París adopta en 1916 su nombre artístico de Xul Solar por el cual es conocido posteriormente.





A su regreso a la Argentina trabaja como ilustrador para la revista Martín Fierro (1924-1927). Fue amigo de Jorge Luis Borges. Su casa, en el Barrrio Norte de Buenos Aires, se transformó tras su muerte en el museo de su obra.
Xul Solar fue un personaje excéntrico, versado en religiones, en astrología, ciencias ocultas, idiomas y mitologías.




Su amigo Borges contribuyó decisivamente a que se lo conociera, exaltando su figura singular, antes que su obra. Borges hizo saber que Xul era inventor de una panlengua, que de algún modo reflejaba todas las lenguas de la Tierra, y del neocriollo. También había inventado un panajedrez, en el que las casillas convencionales eran más y se relacionaban con las constelaciones y los signos zodiacales. Según Borges, Xul había creado varias cosmogonías en una sola tarde.





La pintura de Xul Solar es fantástica, antes que surrealista, como a veces se la definió. Cuerpos, máscaras, astros, cúpulas, ojos, banderas, escaleras, edificios, figuras precolombinas, signos de todas las religiones, flotan en el espacio, sin apoyatura. Recuerdan al arte primitivo rupestre. Y sugieren la realidad como una serie de visiones sin tiempo ni espacio. Son obras cromáticamente intensas aunque generalmente de formato pequeño.






Algunos de sus trabajos


1915: Entierro, Ofrenda Cuori; 1916: Man-Tree, Paisaje Bunti; 1917: Penitentes, San Francisco; 1918: Dos, Acuarela; 1919: Otros Troncos (Témpera); 1920: Jesús Crucifio, Reptil que Sube; 1921: Ama Das Pirámides, Lago Monti; 1922: Casas en lo Alto, Dos casas, La Mesma Orienta, Las Cuatro, Pegaso del sol, Jefa, Juzgue; 1923: Ña Diáfana, Tu y Yo; 1924: Dos Parejas, San Danza; 1927: Drago, Puerto Azul; 1930: Soto con Trío; 1932: Palacio Almi, Un Yogui; 1933: Rocas Lagui;







1935: Puerta del Este; 1936: Mestizos de Avión y Gente, Vuel Villa; 1939: Cinda Lagui, Grafía Antigua (Témpera), Marina (Témpera); 1943: Fiordo (Témpera); 1946: Casi Plantas (Témpera); 1948: Barreras Melódicas, Celdas Difíciles, Muros Biombos; 1949: Cinco Melodías, País Rojo Teti, Plurentes, Rua Ruini, Santos y Guardianes, Trece San Mástiles, Zodíaco, Zodíaco Titi; 1950: Coral Bach (Témpera), Noche de Lunas (Dibujo, técnica mixta), Ruinas; 1951: Nueve San Mástiles, Retrato Sagitaria (Témpera); 1952: Retrato Horóscopo de Miguel Angel Asturias (Témpera);







1953: Bario, Desarrollo del Yi Ching (Témpera), Marte Saturno, Máscaras Planetarias, Signos Zodiacales Impares, Signos Zodiacales Pares, Un Castillo de Troncos (Oleo), Zodíaco; 1954: Gestación de Jesús, Pan Altar Mundi, Pan Arbol, Proyecto Fachada Delta; 1954: Símbolos (Oleo); 1955: Planetas y Regentes; 1960: Rótulo (Témpera); 1961: Texto Cívico (Témpera), Grafía (Témpera), Kuasi Fro miti (Témpera); 1962: Domus Aurea, Donia Bona Micaela, Gaili Mui Wile, Hia tu preVer, Kon mil per prayn to yu...,







Lu Diabo sabe piu viejo, ke por Diabo, Mi pray per to min guardianjo, Mi main ya, Mui Wile con yu, Yu Pardone, Carta Astral de Xol Solar, Carta Astral del Pan Klub, Cruz, Pan Altar (Todas son témperas)

miércoles, 8 de abril de 2009

- INSEGURIDAD -





La inseguridad, preocupación común de las sociedades rioplatenses



Más allá de los debates



Julio María Sanguinetti
Para LA NACION
Noticias de Opinión



Los políticos, los comentaristas, los periodistas vivimos montados sobre noticias referidas a acuerdos, candidaturas, encuestas, subidas y bajadas de la economía, mientras la vida de la gente común va transcurriendo por otros carriles. La sociedad uruguaya, televisión mediante, se parece cada vez más a la sociedad de Buenos Aires, en sus tendencias, sus gustos, sus características.

Hubo un tiempo en que la metrópoli porteña era la meca de la abundancia y el brillo, con la calle Corrientes y sus luces mirada a la distancia, con una mezcla de admiración y cierta crítica envidiosa, por una Montevideo más sobria y sencilla. Hoy, por debajo de la superficie, las dos sociedades piensan y sienten muy parecido, cuando a la nochecita encienden el televisor y ven desfilar en la pantalla las mismas imágenes, los mismos personajes y modismos lingüísticos, y aun los mismos temores.

Dígase lo que se diga, la seguridad parece dominante como preocupación común. Allá y aquí, donde escribo estas líneas, desde una Montevideo a la que los visitantes porteños ven como un remanso y nosotros, sus habitantes, como una casa que sentimos cada día más ajena.

Las manifestaciones son estentóreas en Buenos Aires; sobre todo, en el Gran Buenos Aires. No tanto aquí, pero la sensación es idéntica. Nadie ha hablado de pena de muerte, como pasó en la televisión argentina, pero tengo la impresión cierta de que si alguien tuviera el atrevimiento de lanzar la regresiva propuesta tendría muchos más adeptos de lo que haría presumir la tradición cívica del país.

La abolición de la pena de muerte, a principios del siglo pasado, se produjo luego de una campaña periodística llevada adelante por el doctor Pedro Figari, el gran pintor de "la leyenda rioplatense" (como a él le gustaba decir), que antes de ser artista profesional fue abogado penalista, filósofo, educador y hasta diputado.

Esa prédica fue un encargo de José Batlle y Ordóñez, el gran estadista. El promovió la legislación social y humanista que configuró el Estado moderno. Todo está sellado a fuego en el mundo político y académico uruguayo. Sin embargo, por debajo, fluyen hoy en nuestras sociedades corrientes distintas, productos del miedo, que afloran en intransigencias, en reclamos, a veces en sordas mortificaciones que la gente sufre en silencio, al sentir que su mundo se ha derrumbado.

Desórdenes estudiantiles hubo siempre. Y felizmente. Hace demasiados años que repetimos esta frase de Ingenieros: "Juventud sin rebeldía es servilismo precoz". Pero se trataba de rebeldía inquieta, innovadora, hasta revolucionaria, que postulaba nuevas ideas, aun equivocadas, como pasó con el sueño cubano. Hoy se ha perdido ese idealismo épico. Se ocupa una rectoría y, con prepotencia, no se deja votar a las autoridades universitarias, como pasó nada menos que en la Universidad de Buenos Aires. Y pasaban los meses y no había autoridad capaz de detener el atropello. Estos días, en Montevideo, hemos visto algo peor: liceos cercados por pandillas de estudiantes agresivos que, sin consigna alguna, simplemente quieren hacer valer su arrogancia patotera. Y la autoridad vacila, porque una indigestión del concepto de los derechos humanos, confunde autoridad con autoritarismo, orden público con represión, cuando no hay nada más fascista y retrógrado que la imposición de la fuerza sin respeto a la ley.

¿Qué ha sido, si no, el fenómeno ya célebre del piquete? El pésimo ejemplo de Gualeguaychú ha sido una "saludable" pedagogía para este lado de los ríos epónimos. Pero en la Argentina, desgraciadamente, sigue campeando. Y allí se cruza con otro fenómeno de nuestro tiempo, la droga, que, transversalmente, ha afectado a toda la sociedad, desde los más altos estratos hasta los más bajos, devorados hoy por la fatídica pasta base, que destruye neuronas y le introduce al delito una violencia desconocida.

El viejo punguista, el histórico descuidista, el legendario caco son especies extinguidas, casi extrañadas con nostalgia, cuando hoy cualquier muchacho drogado roba y mata sin conciencia. La droga ha cambiado la vida social y nos ha emparejado en una angustia que se sufre con mayor profundidad en los lugares más pobres, aunque sea en los medianos en los que resuena más.

Los pequeños comerciantes de los barrios, sobrevivientes de una guerra diaria y sin cuartel; las mujeres trabajadoras amenazadas por el temor a la agresión física; las jovencitas, víctimas constantes de la violación, son quienes más merecerían protección de parte de un Estado desfalleciente. En esos barrios, la escuela, el hospital y la policía deberían ser una presencia dominante, capaz de encauzar una vida que ya no tiene el horizonte que latía en la esperanza de cada inmigrante pobre, que luchaba duramente para superar su situación hasta llegar a esta clase media que nos identificó como sociedades.

Discutimos todos los días sobre los límites del Estado, que usa y abusa de su intervención en la economía, en la producción, en las comunicaciones, pero que, al mismo tiempo, desfallece en su deber original: asegurar el orden público para el tranquilo goce de los derechos y libertades. Para eso nació el Estado y, sin embargo, vemos cómo se privatiza esa función esencial. Con lo que llegamos a otra regresiva paradoja: los más ricos compran tranquilidad; el resto convive, obligadamente, con el temor.

El Estado no puede ni siquiera asegurar tranquilidad en el fútbol. ¿Cómo es posible? Inglaterra pudo con los hooligans. Nosotros no podemos con un puñado de inadaptados que se sienten héroes en el disturbio irracional que hace violenta la milagrosa pasión deportiva.

Países de Sarmiento y José Pedro Varela, nuestra escuela pública sustentó la democracia y el progreso. Hoy las evaluaciones internacionales objetivas nos dicen que estamos lejos, muy lejos, de los países desarrollados y de los que han llegado recientemente a ese estrato. Los jóvenes que salen de la enseñanza media revelan insuficiencias en la lengua materna, en la matemática, en los principios científicos. ¿Cómo vamos a competir si no acometemos con decisión una revolución cualitativa? Se discuten presupuestos, se debate sobre quién tiene más poder en la administración escolar, pero nadie reclama mejores métodos. ¿Por qué Finlandia, hasta hace poco país agrícola, o Corea, devastada hace medio siglo por una guerra total, encabezan los rankings de rendimiento de la enseñanza pública primaria y secundaria? No estamos hablando de Francia o Inglaterra. Mencionamos a países que han quebrado en esta generación la barrera del subdesarrollo por la fuerza de la educación. La misma que hizo de la Argentina aquel país próspero que admiraba al mundo y del Uruguay la extraña excepción de "un pequeño país modelo".

No soy pesimista. Creo que todo esto puede cambiar. Pero hay que asumirlo, no ignorarlo. Enfrentarlo sin prejuicios, sin cargas ideológicas, sin intelectualismos suficientes ni demagogias populistas. La vida diaria de la gente nos está diciendo muchas cosas, nuevas y no todas agradables. La respuesta no es el discurso solitario de un gobernante o la prédica de un periodista. Ellas exigen el programa de una generación.

El autor fue dos veces presidente del Uruguay, en los períodos 1985-1990 y 1995-2000. Su último libro publicado es La agonía de una democracia (Taurus, Montevideo, 2008).

martes, 7 de abril de 2009

- VICTORIA -




Victoria Ocampo


Una de nuestra referentes literarias



Victoria Ocampo nace en Buenos Aires, un 7 de abril de 1980. Perteneció a una familia aristocrática cuya historia se confunde con la historia de la propia República Argentina. Hija de Manuel Ocampo y Ocampo- ingeniero y constructor de caminos y puentes - y de Ramona Aguirre Herrera, tuvo cinco hermanas: Angélica, Pancha, Rosa, Clara (muere a los 11 años de edad) y la escritora Silvina Ocampo que se casará con Adolfo Bioy Casares.





Victoria fue educada por institutrices todo el año. Siendo, el primer idioma que supo leer y escribir el francés, como era costumbre en la alta sociedad argentina en aquella época. A eso le seguía aprender inglés y por último español, lo que a Victoria le provocaría un trauma, al no poder ser su idioma el primero en aprender.
Cuando Victoria tenia seis años, realiza su primer y prolongado viaje europeo. Es así, como los Ocampo se embarcan con vacas lecheras a bordo para tener leche fresca y una pequeña cantidad de sirvientes. Es en este viaje, es donde Victoria descubre París, una ciudad a la que dedicará por siempre un gran amor y que visitaría varias veces. Es en estos viajes a París, donde ella hará oyencias en la prestigiosa universidad de La Sorbona.





En 1912 se casó con Bernardo de Estrada, de quien se divorció al poco tiempo. En su luna de miel, que duro 2 años. Visito el Caribe, Estados Unidos y Europa. Es en Roma donde conoció al gran amor de su vida, Julián Martínez, primo de su esposo.
De sus estadías en Francia trajo el gusto por la literatura europea, que reflejó generosamente en la revista Sur y con invitaciones personales a escritores europeos a su residencia.





Victoria tenía su propio estilo. Mezclaba lo antiguo con lo moderno, vanguardista como fue ella en toda su vida. Una mujer de avanzada, que fundó una revista literaria llamada Sur, que se convirtió en un nexo entre las literaturas latinoamericana y europea y ella trajo innovaciones consideradas modernas en su época. Justamente, fue pionera de la arquitectura moderna en Argentina, ya que diseñó la primera casa cúbica, lisa y blanca de Mar del Plata. Poco después Alejandro Bustillo construyó su residencia racionista en Palermo Chico en 1929, concepto que utilizara al trasladarse en 1941 al heredar la casa de verano de sus padres, Villa Ocampo.





Embajadora virtual e intelectual de la Argentina, por su residencia, Villa Ocampo, pasaron los intelectuales y artistas más importantes que visitaron Argentina, desde Rabindranath Tagore a Igor Stravinsky que le dedicó su ópera-ballet Persephóne y que Ocampo recitó en el Teatro Colón y en Río de Janeiro (1934).





En Europa de postguerra asistió a los preparativos de creación de la Unesco en París, siendo la única argentina presente en el Juicio de Nuremberg, mantuvo encuentros con figuras relevantes de la política y la cultura como Graham Greene, la reina Isabel de Inglaterra, T. S. Elliot, a Churchill y De Gaulle.





Su origen social y reconocida oposición al gobierno nacionalista y populista de Juan Perón, que se extendió desde 1946 a 1955, la identificaron con un sistema cultural conservador y elitista, aunque sus relaciones personales y su revista incluían nombres de todas las vertientes incluso algunos escritores comunistas.
En 1953, fue encarcelada por su oposición a Perón.





En 1960, manifestó su disgusto por la visita del secretario de redacción de Sur, José Bianco, a la Cuba de castrista, y Bianco renunció a su cargo.

Fue la primera mujer miembro de la Academia Argentina de las Letras, fundadora de uno de los más antiguos movimientos feministas de la Argentina, la Unión de Mujeres en 1936, directora del Fondo Nacional de Las Artes de Argentina, miembro del P.E.N. Club Internacional y doctora honoris causa de la Universidad Harvard.





La dura crítica de los escritores peronistas, y de algunos intelectuales de izquierda a su figura comenzó a atemperarse luego de su muerte.
Es reconocida como una de las más importantes animadoras culturales en la Argentina del siglo XX.

Fallece el 27 de Enero de 1979, en su casa de San Isidro, Villa Ocampo, producto de un cáncer de paladar que la afectaba hacia varios años atrás.





Antes de morir, donó a la Unesco su casa de San Isidro, Villa Ocampo, 25 km al norte de la ciudad de Buenos Aires. Villa Ocampo, había sido la antigua casa de veraneo de su familia entre 1891 (año de inauguración de la villa) hasta 1930 (año en que fallece su padre). Victoria hereda la casa y se muda definitivamente en 1941. La casa, con todo su mobiliario, permaneció cerrada y abandonada por largos años; en 2003, un incendio destruyó su manzarda (altillo). El incendio en si, no destruyo mucho. Pero el accionar de los bomberos y el agua utilizada para apagar el fuego, daño considerablemente muebles y libros. Actualmente la casona funciona como museo (aunque en realidad sea Casa de Cultura), donde se puede visitar las distintas habitaciones de la casa: el escritorio, el comedor, la habitación donde ella fellece y principalmente la biblioteca. Esta contiene los más de 11.500 libros, de los cuales 5.000 son en francés, 3.500 en inglés y 3.000 en español.





En Villa Ocampo, se realizan distintas actividades culturales, así como muestras, talleres de poesía, obras de teatro para chicos y conciertos musicales. En 2007 se realizó una exposición con obras del pintor sanisidrence, Pridiliano Pueyredon (pariente de Victoria). Y en el mes de Octubre, de 2008, se realizó una muestra sobre Antoine de Saint-Exupéry, el escritor de "El Principito", quien visitara a Victoria repetidas veces en esta Villa veraniega.

También había donado a la misma entidad, su residencia de verano en la ciudad atlántica de Mar del Plata, pero ésta fue rematada y comprada por la Municipalidad de dicha ciudad, que la convirtió en centro cultural y museo.





En 1986, se realiza la pieza teatral Eva y Victoria de Mónica Ottino que escenifica un encuentro imaginario con su antagonista Eva Perón y que fue llevada al teatro con gran éxito por China Zorrilla y Soledad Silveyra.
En 1989 se filmó Cuatro caras para Victoria de Oscar Barney Finn, ensayo biográfico interpretado por cuatro actrices (Carola Reyna, Julia von Grolman, Nacha Guevara y China Zorrilla).





La relación de Victoria con la literatura comienza desde muy pequeña, no solo como una gran lectora, sino como escritora. Desde aquellas primeras prosas en francés que escribiese a los once años, desarrolló una extensa escritura, ingresando en el mundo de la literatura con un ensayo, De Francesca a Beatrice (1924), un comentario acerca de la Divina Comedia del Dante que fue publicado en el diario La Nación. Escribió varios ensayos, entre ellos los dedicados a Emily Brontë, Lawrence de Arabia y Virginia Woolf.





Uno de los grandes visitantes de esta casa fue el escritor Tagore (Premio Nobel de Literatura) en 1924. Fue uno de los primeros visitantes internacionales que recibió Victoria. Pero tras la negativa de su padre al querer alojarlo en Villa Ocampo, Victoria alquila la quinta Miralrio, residencia cercana a San Isidro, y lo visita constantemente durante su estadía. Luego, ella escribiría un libro llamado Tagore en las Barrancas de San Isidro contando como fue la visita del escritor.





Las alarmas de sus padres y la indiferencia de su marido, no detenían a Victoria. Pero sufre una pequeña frustración: la prohibición de seguir la carrera de actriz, considerada muy mala para una mujer de su estatus social. Pero de todas maneras, Marguerite Moreno, una notable actriz francesa, será su profesora de recitación, y en contadas ocasiones Victoria logrará grandes éxitos en la escena, con su presencia hipnotizante y una lectura sorprendente. En 1936, sube al escenario del Teatro Colon por pedido del gran Igor Stravinski. Frente a estas frustraciones, se dedicará entonces a escribir.





A la tormentosa relación con Julián, Victoria dedica uno de sus escritos más impactantes: De Francesca a Beatrice, un relato detallado de la aventura pasional, puntuado con lecturas que ella había absorbido físicamente. Shakespeare y Dante, son interrogados acerca del amor: no son para ella celebridades, sino maestros supremos de la pasión.





Luego seguirán sus Testimonios y Autobiografía (que comienza a escribir en 1952). Y por pedido expreso de ella, se publicaran luego de su muerte. Para justamente, no saber los pensamientos secretos de Victoria, mientras ella esta viva. En ellos se puede leer por ejemplo como era la relación con su aburrido esposo, como decía ella, en su autobiografía 2 y 3 y la relación con Julián Martínez en la autobiografía 3, llamada La Rama de Salzburgo.





En 1931 fundó la Revista Sur, proyecto del cual había hablado con varios intelectuales de la época, incluido Waldo Frank en su visita a Nueva York. El nombre, sería dado por Ortega y Gasset en una conversación telefónica. Su principal objetivo, era unir las literaturas americanas y europeas. Se editaron más de 370 volúmenesa lo larga de casi 50 años, primero serían una revistas bimestral y luego semestral.





Sur, resulta imprescindible para entender nuestra cultura en las décadas del 1930 al 1970. Escritores como García Márquez y Julio Cortázar han reconocido con frecuencia la relevancia de Sur en su formación. Justamente Gabriela Mistral, le escribió a Victoria, diciéndole que ella cambió la dirección de lectura de varios países Sudamericanos. Sur, dio a conocer a toda una generación de escritores argentinos a personajes como Albert Camus, Sartre o Virginia Woolf.





La editorial Sur, creada dos años después que la revista, se encargó de publicar obras de Jorge Luis Borges, su cuñado Adolfo Bioy Casares, Ernesto Sábato, `Octavio Paz, Federico García Lorca, Alberti, Gabriela Mistral y Neruda, ya que estos envían sus originales para ser publicados en dicha editorial.





En la revista, se podía hablar de cualquier tema, incluso de política. Aquí publicaron comunistas y conservadores, liberales y anarquqistas. Una sola vez hubo censura, precisamente sobre escritos en pro del nacionalsocialismo. Tal es el caso de Drieu La Rochelle, de quien Victoria se lamentó por haberse volcado a esa doctrina, con la consiguiente ruptura de su amistad.





Los últimos ejemplares de Sur, se hicieron ediciones especiales, dedicadas a Victoria como a sus amigos.

lunes, 6 de abril de 2009

- TRABAS -





El diseño de la Auditoría General de la Nación


Trabas en el control del Estado



Carlos F. Balbín
Para LA NACION
Noticias de Opinión



El debate público que se planteó días atrás entre los miembros del cuerpo de auditores de la Auditoría General de la Nación (AGN), y, a su vez, entre los partidos políticos, respecto del reglamento interno de ese cuerpo y sus propuestas de modificación es sumamente valioso, porque nos permite abrir el debate sobre cómo es el diseño institucional del control en la Argentina y, en particular, de la AGN, el órgano de control más relevante.

Comencemos por el principio. Existen, básicamente, dos modelos de control institucional del Poder Ejecutivo en los países con instituciones fuertes. El primero es el diseño de los tribunales de cuentas, que estuvo vigente en nuestro país, en el ámbito federal, hasta 1991.

Las características más importantes del Tribunal de Cuentas eran las siguientes: a) estaba integrado por cinco miembros designados por el Poder Ejecutivo, y removidos por el Congreso por medio del juicio político; b) era un órgano de control externo porque dependía del Congreso; c) ejercía funciones de control y, a la vez, juzgaba la responsabilidad patrimonial de los agentes públicos; d) llevaba a cabo un control previo, concomitante y posterior sobre los actos estatales de disposición de recursos públicos (el control previo era de carácter obligatorio y, en caso de observación del acto por parte del tribunal, éste no podía ejecutarse, salvo insistencia del titular del poder estatal de que se trate); e) el tipo de control era básicamente de legalidad; f) el control era, además, integral, esto es, comprendía la totalidad de los actos estatales, y, en último lugar, g) tenía legitimación procesal para iniciar los juicios ejecutivos contra los agentes responsables por daños contra el Estado.

El segundo de los modelos es el de las auditorías, que fue adoptado por nuestro país a partir de la ley 24.156, impulsado por el Banco Mundial en los países de la región, y luego incorporado en el texto constitucional de 1994. Las características de la AGN son las siguientes: a) está integrada por siete miembros designados por el Congreso; b) ejerce el control externo del Poder Ejecutivo, depende del Congreso, y el Convencional le reconoció, además, autonomía funcional (en igual sentido, la ley 24.156 dispuso que la AGN es una entidad con independencia funcional); c) sólo ejerce funciones de fiscalización, pero en ningún caso facultades jurisdiccionales; d) ejerce un control externo posterior, y no previo o concomitante (quizás éste sea uno de los puntos divergentes más sustanciales entre los dos modelos de control); e) el tipo de control que ejerce es de legalidad, y también de gestión ?los aspectos de eficacia, eficiencia y economía del gasto público?; f) el control que ejerce no es completo, es decir, no comprende todos los actos estatales, sino simplemente los actos comprendidos en su plan de acción anual; g) no tiene legitimación procesal, de modo que no puede iniciar acciones judiciales de contenido patrimonial contra los funcionarios presuntamente responsables.

En este contexto, cabe preguntarse si el modelo actual ?la AGN? es mejor que el anterior, o no, es decir, el tribunal de cuentas. Para responder este interrogante, es necesario reparar en dos aspectos sustanciales del armado institucional de la AGN, esto es, su integración y su plan de trabajo porque, por un lado, las normas le reconocen de modo claro y expreso autonomía pero, por el otro, este atributo queda vacío cuando analizamos el desarrollo normativo de esos aspectos sustanciales. Veamos.

De los siete miembros, tres auditores son designados por la Cámara de Diputados y tres por la Cámara de Senadores, respetando la composición de los cuerpos legislativos, es decir, cuatro auditores por la mayoría y dos por el partido minoritario. Por su parte, el presidente del organismo es designado a propuesta del partido político de oposición con mayor número de legisladores en el Congreso. Por lo tanto, en principio, cuatro auditores, sobre un total de siete, pertenecen habitualmente al mismo partido político que el presidente de la Nación y sólo los tres restantes son del principal partido opositor. En definitiva, la composición del cuerpo es, salvo en ciertas circunstancias, del mismo color político que el presidente de la Nación.

Es cierto que el presidente del ente pertenece al principal partido opositor, pero el inconveniente es que la ley no le reconoce potestades propias relevantes en términos de control, por lo que las decisiones corresponden al pleno del colegio y no al presidente del cuerpo.

La ley 24.156 señala que la AGN debe cumplir con el plan de acción anual que establece qué controlar. Así, el órgano de control debe cumplir y ejecutar ese programa y, por eso, el aspecto más relevante es quién fija ese plan de trabajo. En tal sentido, el texto de la ley es claro en cuanto establece que la Comisión Revisora de Cuentas y las de Presupuesto y Hacienda de ambas cámaras del Congreso son competentes para aprobar el plan de acción anual, a propuesta de la AGN. Estas comisiones son parte del Congreso y están integradas por diputados y senadores; se respeta en su composición la representación de los partidos políticos. Es decir, están integradas mayoritariamente por el partido del presidente de la Nación.

Por otro lado, si la AGN ordenase otros exámenes, surge el inconveniente de cómo se financian, porque el órgano de control, en tal caso, debe solicitar al Congreso una ampliación de las partidas de su presupuesto. Ello es así porque la AGN no tiene garantizado un presupuesto propio y necesario con el objeto de cumplir con su mandato constitucional. Nuevamente, es la mayoría política en el Congreso, que responde al presidente de la Nación, la que decide sobre este asunto.

En conclusión, creemos que el modelo actual no es razonable, en tanto el órgano de control no esté dirigido por los partidos de oposición. Y esta realidad es la que explica, en buena medida, las recientes tensiones entre los miembros que integran la AGN y que responden al partido de gobierno y a la oposición. En este contexto, es necesario darle mayores facultades al presidente del cuerpo o reformar su composición, de modo que el control esté en manos de los partidos opositores y, además, reconocerle a la AGN la facultad de ordenar exámenes ?más allá del plan de acción anual aprobado por el Congreso? como órgano autónomo de control.

El autor es profesor titular de Derecho Administrativo (UBA).

domingo, 5 de abril de 2009

- GUASTAVINO -




Carlos Guastavino


Un eximio músico argentino


Aniversario de su nacimiento




Nace en Santa Fe, un 5 de abril de 1912 "Compongo música porque lo amo. amo melodía, amo cantar. Y he averiguado con placer que hay un público fuera allí muy interesado en mi música siempre que la publique. ¡Eso es fantástico! Me niego a sólo componer música pensada para ser descubierta y entendida por generaciones futuras". Carlos Guastavino.





Carlos Guastavino es quizás el más grande exponente de nacionalismo Romántico Argentino.

Su estilo musical, firmemente arraigado al siglo XIX , ha permanecido completamente apartado del entorno musical moderno de Argentina, su aislamiento estilístico será prontamente evidente comparando los trabajos de Guastavino a aquellos de Alberto Ginastera (1916-1983), casi su contemporáneo exacto.





De hecho, el aislamiento de Guastavino de los movimientos modernos y vanguardistas de su país, y su éxito al crear una música nacional atractiva que utiliza un idioma romántico, lo transformó en un modelo para la generación del `60, de autores de música popular argentina que a menudo aplicaron las innovaciones de Guastavino a su propia música.









Guastavino estudió música en Santa Fe con Esperanza Lothringer y Dominga Iaffei, y en Buenos Aires con Athos Palma. Pianista talentoso, realizó sus obras para piano en Londres, en 1947, 1948, y 1949, invitados por el BBC, y como un destinatario de una beca del Concilio británico.





Durante estos años, la orquesta sinfónica de la BBC realizó la versión orquestal de sus Tres Romances de Argentinos, bajo la batuta de Walter Goehs. Después, en 1956, Guastavino recorrió la URSS y China; allí realiza sus piezas para la voz y piano.





El estilo de Carlos Guastavino muestra una clara afinidad a las ideas de los compositores nacionalistas del siglo XIX, como: Alberto Williams, Francisco Hargreaves, Eduardo García Mansilla y Julián Aguirre. La afinidad con la manera delicada e íntima de Aguirre es especialmente evidente. Así, el espíritu popular de las melodías folklóricas originales y ritmos siempre permanece intacto y fresco, incluso en los momentos de mayor complejidad rítmica, armónica o elaboración contrapuntual.





En un medio de desorientación y rumbos perdidos, de búsquedas desesperadas, entre tanto talento simulado, entre tanto improvisado innovador, entre tanta pretendida incomprensión, se oye en el ambiente musical argentino una voz serena e imperturbable y un canto purísimo: es la inspiración de Carlos Guastavino que permanece fiel a la música en su emotividad y lirismo y que para emocionar no necesita despliegues espectaculares o deformaciones patológicas sino una simple y clara melodía siempre inconmovible y presente en el tiempo.





Este es el milagro del músico sincero, cuya autenticidad ha hecho que sus más pequeñas obras tengan futuro. Hace ya veinticinco años se oyeron por primera vez "Pueblito mi pueblo", "Se equivocó la paloma", "La rosa y el sauce", "Bailecito" y tantas, tantas otras obras más que no pasaron con la moda del momento sino, al llevar en sí la voz interior de este músico sensible a su medio y capaz de expresarlo, han quedado permanentes y formarán parte de las buenas cosas que produce el espíritu de nuestro país."





Muere un 29 de octubre de 2000.

sábado, 4 de abril de 2009

- INGOBERNABILIDAD -




La Argentina y la ingobernabilidad



Juan Gabriel Tokatlian
Para LA NACION
Noticias de Opinión



Desde hace varias décadas la ciencia política introdujo un concepto clave: la gobernabilidad, para la comprensión del sistema político y su interrelación con el sistema social, así como para entender el vínculo entre la estructura de autoridad y el régimen institucional. El desarrollo del concepto planteó una precisión más específica: la gobernabilidad democrática, que apuntó a explicitar qué conjunto de condiciones -la legitimidad, la eficacia, la eficiencia y la estabilidad- facilita la acción de gobierno.

Con el concepto de gobernabilidad, distintos análisis en diferentes países han apuntado a evaluar y explicar de qué modo se gesta, avanza y se consolida el buen gobierno en el marco de la democracia. La atención se ha centrado en observar e interpretar cuándo y a través de qué mecanismos y actores se incrementa y prospera una mejor gobernabilidad.

Aunque son escasos los trabajos que ubican el acento en la contracara de este concepto (es decir, en la ingobernabilidad), hay uno del politicólogo estadounidense Philippe C. Schmitter, quien, en 1988, estableció cuatro características para identificar una situación de ingobernabilidad. Primero, la indisciplina que se manifiesta cuando algunos ciudadanos intentan "influir en las decisiones públicas por métodos violentos, ilegales o anómalos"; segundo, la inestabilidad expresada por el fracaso de la élite "para conservar sus posiciones de dominación"; tercero, la ineficacia, que implica la incapacidad de los políticos y burócratas "para alcanzar los objetivos deseados, emanados de la autoridad del Estado". Y finalmente, la ilegalidad, que proviene del hecho de que actores con gran poder corporativo logran "evadir restricciones legales y constitucionales en búsqueda de ventajas e, incluso, de sus propia supervivencia".

Con este apoyo conceptual es esencial preguntarnos por el estado de la acción de gobierno en la Argentina. Es posible reconocer algunos avances en el sendero de la gobernabilidad democrática en los últimos 25 años, por ejemplo el consenso en torno de los derechos humanos. Fue la presidencia de Raúl Alfonsín la que asumió el desafío de instalar y defender una política pública vigorosa en torno a ellos y sus sucesores convirtieron, de hecho, la cuestión de los derechos humanos en una política de Estado.

Sin embargo, en muchos otros frentes la ingobernabilidad es cada vez más evidente. La indisciplina se ha generalizado; no se trata ya de actores sociales sin atributos de poder que buscan incidir por medio de métodos anómalos, como el piquete, sino que agentes influyentes en el nivel local (ambientalistas en Entre Ríos, latifundistas en la pampa húmeda, familias de clase media en Buenos Aires) recurren a prácticas de fuerza, sin respetar la ley, para salvaguardar sus intereses sectoriales.

La inestabilidad se expresa en los avatares políticos y económicos que, desde los años 70, han derivado en un contexto en que las clases dirigentes tradicionales han perdido la aptitud para orientar hegemónicamente al país y actores sustitutos no alcanzan a construir un proyecto alternativo, cohesivo, moderno y estratégico. No se ha recreado una nueva burguesía nacional, sino que prolifera un capitalismo rentista, predatorio y de amiguismo alentado desde el Estado y validado, de facto, por la sociedad. La ineficacia muestra signos de desbordamiento: el Estado sigue ausente en amplios espacios territoriales, está cooptado por intereses particulares o procura metas inalcanzables con su actual nivel de inoperancia y corrupción.

Por último, la ilegalidad crece a través del comportamiento de los viejos poseedores de poder corporativo y de los nuevos detentadores de influencia, vinculados con negocios oscuros y prácticas mafiosas: en buena medida, una porción importante de los actores poderosos busca eludir el imperio de la ley y opera con una perspectiva de corto plazo para acrecentar su beneficio. Con el tiempo, y como ha sucedido en países afectados por el auge del crimen organizado, se podría crear una simbiosis indistinguible entre los que lucran con recursos lícitos y los que lo hacen con ilícitos.

En esa dirección, es indispensable gestar una coalición sociopolítica e institucional que revierta el proceso de degradación en la acción de gobierno y tenga como horizonte vital una gobernabilidad democrática más plena. La crisis internacional, que ya es nacional y que genera inmensos retos, puede contribuir a ahondar la ingobernabilidad o a producir un cimbronazo que contribuya a que los actores domésticos emprendan el largo y complejo sendero hacia un buen gobierno. En todo caso, la construcción de una gobernabilidad positiva o el ingreso a una ingobernabilidad descontrolada son procesos sociales y políticos que dependen de los propios argentinos.

La buena o la mala gobernabilidad es un asunto del Estado y de la sociedad.

El autor es profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de San Andrés.

viernes, 3 de abril de 2009

- POLITICA -





Citas célebre sobre


Política




Lo peor de las democracias es
mil veces preferible a la
mejor de las dictaduras.
Ruy Barbosa

En un país bien gobernado
debe inspirar vergüenza
la pobreza.
En un país mal gobernado
debe inspirar vergüenza la riqueza.
Confucio





La dictadura es el sistema
de gobierno en el que lo
que no está prohibido
es obligatorio.
Enrique Jardiel Poncela

El político piensa en la
próxima elección; el estadista,
en la próxima generación.
Otto von Bismarck

Se puede engañar a algunos
todo el tiempo y a todos algún tiempo,
pero no se puede engañar
a todos todo el tiempo.
Abraham Lincoln

Si crees que a nadie le importa
que estés vivo, prueba a
no pagar un par de letras del coche.
Harold Wilson

Curiosamente los votantes no se
sienten responsables de los
fracasos del gobierno que han votado.
Alberto Moravia

No es cierto que el poder corrompa,
es que hay políticos que
corrompen al poder.
George Bernard Shaw

La libertad es el derecho
de escoger a las personas
que tendrán la obligación
de limitárnosla.
Harry S. Truman





Si un partido político
se atribuye el mérito
de la lluvia,
no debe extrañarse que
sus adversarios le hagan
culpable de la sequía.
Charlotte Morrow

Política es el arte de obtener
dinero de los ricos y
votos de los pobres,
con el fin de proteger
a los unos de los otros.
Noel Clarasó

Vota al hombre que promete menos.
Será el que menos te decepcione.
William M. Ramsay

La corrupción raras veces
comienza por el pueblo.
Montesquieu

Una papeleta de voto es
más fuerte que una bala de fusil.
Abraham Lincoln

En política hay que
sanar los males, jamás vengarlos.
Napoleón III

Sólo hay una regla para todos
los políticos del mundo:
no digas en el poder
lo que decías en la oposición.
John Galsworthy





El hombre es, por naturaleza,
un animal político.
Aristóteles

jueves, 2 de abril de 2009

- EMOCION -





Las razones de la emoción


Expresaba valores que la sociedad está extrañando



Joaquín Morales Solá
Para LA NACION
Noticias de Política



Era, ahora lo sabemos, un político querido o respetado, que no despertaba rechazos entre los dirigentes ni en la gente común. Cuesta comparar la conmoción social y el dolor popular que provocó en las últimas horas la muerte de Raúl Alfonsín con aquel presidente de 1989 que debió entregar el gobierno cinco meses antes de la conclusión de su mandato, en medio de una grave crisis económica. ¿Es consecuencia sólo de su carisma? Lo tenía, y en un grado importante, pero también es cierto que él expresaba valores que la sociedad está extrañando: la transparencia en la administración de las cuestiones públicas, la serenidad para ganar o perder, el respeto a las instituciones de la República y una determinada concepción ética y estética de la política.

Quizá su muerte encierra también un último mensaje del ex presidente sobre la necesidad perentoria de volver a la normalidad democrática, que a veces parece perdida. La explicación del fenómeno social de ayer, además del natural cariño de muchos argentinos a la persona de Alfonsín, debemos buscarlo, quizás, en la comparación de él y sus principios con todo lo que le siguió en la conducción del país.

Corrían los meses finales de 1976. La dictadura militar era todavía, y lo sería por mucho tiempo más, una realidad dura, aparentemente larga, implacable. Alfonsín atendía entonces en el estudio jurídico que un amigo le prestaba cerca del Congreso. Sólo uno de sus hermanos, Guillermo, y su fiel colaboradora de toda la vida, Margarita Ronco, lo asistían en sus evidentes precariedades materiales. Su característica consistía en un mensaje final que siempre les deslizaba a sus amigos, correligionarios o periodistas que lo visitaban: "No dejen de hablar de la democracia. Es necesario que la gente no se olvide de que existe la democracia", repetía en tiempos en que la democracia parecía un proyecto muy lejano.

Quizá sin quererlo, Alfonsín fue construyendo desde ese frugal rincón el rol que muchos años después tuvo como arquitecto y emblema de un sistema democrático. Sin embargo, esa obsesión por la democracia, por el perfeccionamiento de sus reglas y, sobre todo, por su preservación, fue lo que marcó luego su vida en la política y en el poder.

Nada de lo que hizo Alfonsín, cuando luego se convirtió en un referente indispensable de la política argentina, podría explicarse sin esa obstinación en la defensa de un determinado sistema de vida. Sacrificó ideas, dejó de lado conveniencias personales y abandonó cualquier noción de vanidad política para no poner en riesgo la democracia y la libertad, valores que conformaron la base fundamental de su doctrina y de su propuesta.

Ha muerto también uno de los grandes líderes del partido más antiguo de la Argentina. La presencia y la trayectoria de Alfonsín en el radicalismo son comparables con las de Hipólito Yrigoyen, Marcelo Torcuato de Alvear y Ricardo Balbín. Alfonsín solía incluir también a Arturo Frondizi, a pesar de que el ex presidente desarrollista murió lejos del radicalismo. De todos modos, Alfonsín fue la última expresión de esa saga de grandes dirigentes políticos que marcaron a fuego la vida del radicalismo durante más de un siglo de vida. Casi 30 años en el liderazgo de ese partido lo colocan, sin duda, en la galería de los grandes próceres radicales. Entre ellos, Balbín y Alfonsín, sobre todo, debieron convivir con el fenómeno del peronismo. Alfonsín pudo derrotarlo tres veces en su vida (en 1983, en 1985 y, de alguna manera también, en 1999), pero fue, a la vez, el que más intentos hizo por una convivencia racional y civilizada con los herederos de Perón.

El Alfonsín previo a su liderazgo nacional y partidario, el que se movía entre las tinieblas del régimen militar, fue un político que se ocupaba, sobre todo, de sembrar sus ideas sobre la democracia entre los estudiantes universitarios. En rigor, el alfonsinismo surgió primero como una fuerza de la juventud universitaria, limitada primero en su proyección partidaria, pero solvente en su construcción de un futuro para el radicalismo. La corriente universitaria Franja Morada sería también el último bastión que perdería el alfonsinismo, cuando ya el gobierno de Alfonsín había terminado hacía mucho tiempo.

Alfonsín tuvo siempre el convencimiento de que el régimen presidencialista, que emana de la Constitución de 1853, terminaba desgastando al presidente y lo encerraba en un laberinto de debilidades, cuya salida concluía siempre en golpes militares. Cuando fue presidente y ganaba elecciones, promovió un cambio constitucional para instituir un sistema más parlamentario. El presidente tendría gobierno en tanto tuviera mayoría parlamentaria. Si no, el partido con mayoría parlamentaria se haría cargo del gobierno y el presidente pasaría a ser una figura esencialmente protocolar. Ese era el trazo grueso de su proyecto reformista.

No pudo hacerlo durante su gobierno, pero lo intentó de nuevo con Carlos Menem durante el proceso de reforma constitucional de 1993 y 1994. Logró lo que pudo, que no fue mucho. El peronismo le trabó la idea de un presidencialismo más atenuado con la figura de un jefe de Gabinete demasiado dependiente del jefe del Estado. En aquella reforma durante el apogeo del menemismo, era ya otra cosa lo que inquietaba a Alfonsín: que el peronismo forzara una interpretación constitucional para cambiar la Carta. "No se debe tocar el capítulo de derechos y garantías de la Constitución", decía entonces. En una cuestionada decisión, optó por acompañar una reforma que consideraba definitivamente imparable; lo hizo sobre todo para no dejarla sólo en manos del partido gobernante.

Un capítulo particular de su lucha por la democracia fue la relación con los militares. Cumplió con su promesa electoral: envió ante los jueces a los principales jefes de la dictadura y ordenó, al mismo tiempo, la persecución judicial de los jefes guerrilleros que se alzaron en armas en los 70. No obstante, muchos lo criticaron por haber negociado con los carapintadas que se sublevaron en la Semana Santa de 1987. Lo cierto es que Alfonsín no tenía Ejército en ese momento. Las adhesiones que le hacían llegar jefes militares en actividad eran sólo expresiones verbales. ¿Qué hacer ante un sublevación que no se está en condiciones de enfrentar?

El entonces presidente sopesó dos posibilidades. Llevar hasta Campo de Mayo, donde estaba el foco rebelde, a la multitud reunida en la Plaza de Mayo o ir él mismo a hablar con los sublevados. Eligió esta última alternativa ante el riesgo de que corriera sangre de argentinos en una embrionaria guerra civil. No fue la reacción que se esperaba del luchador por los derechos humanos, pero predominó en él la decisión de preservar el sistema democrático y la paz social, aunque debiera dejar de lado cualquier petulancia o interés personal.

La paz fue otra obsesión clara en el universo de sus ideas. Ayudó a fundar una corriente que instaló la paz en América del Sur como una de las grandes conquistas de la democracia latinoamericana. El mismo tomó decisiones cruciales para pacificar las relaciones de la Argentina con sus vecinos. Firmó el acuerdo con Chile por el diferendo del Beagle y fue uno de los fundadores del Mercosur, con José Sarney y Julio María Sanguinetti, entonces presidentes de Brasil y de Uruguay. Se cerró así una larga e inexplicable historia de rivalidades, competencias y aprestos militares entre argentinos y brasileños.

Tuvo ascensos y caídas. Días de gloria y de derrotas. Pero nunca, ni en la cima ni en la oquedad, dejó de ser una extraña especie de la política de cualquier lado: fue una buena persona. Siempre cordial y respetuoso, tenía los hábitos propios de una época que ya no está. Nunca dejaba de preocuparse por un amigo enfermo o por un simple conocido que pasaba por un mal trance. Cualquiera, amigo o conocido, recibía su inmediata llamada telefónica cuando él intuía que el otro era víctima de una injusticia.

Lo querían hasta sus adversarios, y con muchos de ellos llegó a trabar una relación personal. Eso era producto de una política que jamás se negó a dialogar. Propuso el remedio del diálogo hasta su último halo de vida, para curar la enfermedad de una excesiva e innecesaria crispación. Su oficina era una extensión de su casa particular, otro departamento en el mismo edificio. Ambos son muy austeros. Alfonsín fue, quizás, uno de los últimos políticos que murieron pobres después de años de controlar una porción importante del poder.

"La gente me quiere, pero no me vota", solía ironizar con la obsesión propia de los políticos por contar los votos. Sin embargo, en la Argentina, a veces frustrada, otras veces enfurecida, es un hecho único que un político de tanta trayectoria haya muerto arropado por el cariño de su pueblo.

miércoles, 1 de abril de 2009

- PERIODISMO -





Telégrafo Mercantil


1 de abril de 1801




Telégrafo Mercantil, Rural, Político, Económico e Historiográfico, fue un periódico fundado en Buenos Aires por Francisco Cabello y Mesa el 1º de abril de 1801, a instancias de Manuel Belgrano, como Secretario del Consulado de Comercio, y el virrey Avilés. El Telégrafo fue el primer periódico porteño. Fue impreso por la Real Imprenta de Niños Expósitos.





En el Telégrafo colaboraron destacadas figuras de la época. Manuel José de Lavardén publicó en el primer número del periódico su Oda al Paraná. Thaddeus Peregrinus Haenke, publicó numerosos artículos acerca de sus viajes. El jurista, periodista y poeta porteño Domingo de Azcuénaga, colaboró con algunos escritos. Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Pedro Cerviño, Luis José de Chorroarín y muchos otros, encontraron lugar en el periódico para difundir su ideas y creaciones.





Desde las páginas de El Telégrafo Mercantil se expandió en Buenos Aires el uso del adjetivo "argentino" para referirse a todo lo relacionado con el Río de la Plata o la ciudad de Buenos Aires, de modo que el periódico es considerado uno de los impulsores del nombre Argentina.





Sus páginas fueron escuela y tribuna, un espacio de expresión para los jóvenes ilustrados de la época, pero también daban lugar a la poesía, las notas de color, la información general y la que importaba al comercio de los territorios del virreinato. Por ejemplo, según el Telégrafo Mercantil del 11 de octubre de 1801, en la zona del bañado de Quilmes se podían cazar los siguientes productos para la obtención de cueros: vizcachas, venados, zorros, zorrillos, nutrias muy abundantes en las costas y arroyos del Riachuelo, perros cimarrones, cuyos cueros sirven para botas, cisnes, perdices y gaviotas por sus plumas.





Debido a problemas de orden económico, y a raíz de varios desentendidos con las autoridades coloniales, que veían con malos ojos las tímidas críticas deslizadas en sus páginas y el estilo desenfadado de las sátiras y críticas de costumbres, el periódico dejó de aparecer en octubre de 1802, habiéndose publicado hasta entonces 110 entregas regulares, muchos suplementos y números extraordinarios.